Reseña

Mozart y el poder iniciático de la música

Reseña a “Los itinerarios del alma en La flauta mágica de Mozart. Hermenéutica de la iniciación”, de Blanca Solares, en Interpretatio, vol. 4, núm. 2 (2019), pp. 13-24.

 

Diego A. Mejía Estévez

Posgrado en Literatura Comparada

Universidad Nacional Autónoma de México

 

En este artículo, Blanca Solares ofrece una sugerente visión de La flauta mágica (1791) de Wolfgang Amadeus Mozart, singspiel que se cuenta entre las obras más afamadas del músico austriaco y, a decir de la autora, una de las piezas más enigmáticas del arte junto al Hamlet de Shakespeare y la Gioconda de Leonardo (15).

Como marco de su argumentación, en primera instancia Solares alude a las condiciones de recepción del discurso musical en la época de Mozart, que, como es bien sabido, cambiarían de modo radical durante el siglo XIX, precisamente gracias a artistas como el austriaco. El arte, en especial la música, se vuelve una vía de conocimiento a la altura del pensamiento científico, filosófico o religioso; precisamente se torna una especie de religión que exige culto a sus seguidores y termina por engendrar corrientes tan tajantes como el esteticismo, cuyo programa está consignado en la célebre divisa l’art pour l’art. En el artículo se contrasta el rol de la música como “acompañamiento” y “fondo sonoro”, con la acentuada elevación que ésta adquirirá entre los románticos y que persiste en poéticas como las del simbolismo, el decadentismo y el modernismo, que sitúan a la música como la forma abstracta a la cual debe aspirar la poesía. Vale también recordar, en ese mismo registro, la opinión de Charles Baudelaire sobre Richard Wagner, a quien consideraría uno de los más grandes poetas de su tiempo, en tanto artífice capaz de troquelar discursos artísticos varios con la música como eje rector.

Algo que interesa hondamente a la autora son las numerosas interpretaciones que puede recibir la pieza; se trata de un caudal de posibles significaciones que no se agota, con lo que su cariz de misterio permanece intacto incluso luego de siglos. De modo similar, uno de los problemas que más preocupan a los críticos es la pervivencia de ciertas estructuras, entre las que destaca de modo particular el mito y su relaboración a través del tiempo.

Para Solares uno de los intereses primarios resulta de la identificación de los núcleos temáticos de la pieza, fuertemente ligados con la religión y sus saberes. Sin embargo, aquí trasluce la complejidad de dicho fondo religioso, pues Mozart une su fe católica con sus intereses esotéricos –particularmente provenientes de la francmasonería– y su gusto por las mitologías.

Solares demuestra que La flauta mágica es una obra pautada por determinadas preocupaciones de la época, al grado de sintetizar el espíritu del entorno francmasón de Viena; empero, va mucho más allá: se erige, a decir de la investigadora, en un “haz de enigmas” (15). Es así que la composición de Mozart no sólo propicia un ejercicio de interpretación por demás variado, sino que se vuelve, incluso, materia para la composición de otras piezas musicales y obras pertenecientes a diversas artes. Esto no sorprende, pues desde el inicio Solares resalta las capacidades mitopoéticas de La flauta mágica y, con ello, la posibilidad de su reformulación a través de nuevos tratamientos del mito.

Una de las articulaciones recurrentes del mito es la iniciación, pues ésta construye puentes o, más precisamente, pasajes a conocimientos fundamentales para el héroe o personaje. De tal suerte que, a lo largo del artículo, la investigadora evidencia una estructura mítica como andamiaje de La flauta mágica, que opera inicialmente vinculada al héroe, el Príncipe Tamino, y al libreto compuesto por Emanuel Schikaneder (18).

Viena, fines del siglo XVIII

Este último aspecto pone sobre la mesa el problema del libreto, la figura del libretista y el peso de éstos en géneros como la ópera y el singspiel que tanto apasionan a críticos como Mario Lavagetto (2003). Solares zanja este asunto al indicar el rol de Schikaneder como un “respetuoso” colaborador de Mozart, quizá a la manera en que Francesco Maria Piave fungió como libretista de Giuseppe Verdi. libretista de MozartCon todo, la investigadora ofrece numerosos ejemplos de cómo la música reviste la aparente simpleza de los diálogos que conforman un libreto, casi siempre dictados por necesidades de eficacia musical vislumbradas por el compositor.

En todo caso, el artículo muestra que la interpretación francmasona resulta insuficiente para analizar La flauta mágica, pues no solamente se preocupa por la iniciación de Tamino, sino que la Princesa Pamina también participa del paso iniciático. Es así que Mozart permite y muestra con detalle el proceso de iniciación e individuación (“meta de la auténtica vida humana” (18), según Solares, que aquí sigue a Carl Gustav Jung) del personaje femenino que termina, entonces, delineado a través de contornos más finos y con un rol inusitado y antitético a las hechiceras y mujeres fatales que poblarán el arte musical y literario hasta bien entrado el siglo XIX, incluso, en sus postrimerías.

Otro interesante argumento desarrollado por Solares es concerniente a la génesis compositiva de La flauta mágica. Gabriele D'AnnunzioSe sabe, pues, de los esfuerzos conjuntos de Mozart –en el que sería su último año de vida– y Schikaneder por crear una pieza que triunfara en el teatro y paliara los conflictos pecuniarios de ambos; es también conocido, y detallado perspicuamente por la autora, el halo mistérico con que estos artistas impregnaron su pieza merced a su cercanía con la logia francmasona. Sin embargo, no es en absoluto claro por qué Mozart da ese protagonismo simbólico a un instrumento que nunca amó demasiado. Rubén DaríoAllí está la sugerente constatación de la investigadora, para quien la flauta condensa el deseo de restituir a la música el primado en un discurso intermedial como el singspiel e, incluso, erigir el discurso musical como el modo artístico más alto, capaz de expresar, o simplemente sugerir, lo inefable. No es gratuito, en ese sentido, que los programas poéticos anclados en la sugerencia, por lo común, encontraron en la música un modelo y también, muchas veces, manifestaron un marcado interés por las tradiciones antiguas, ocultistas y herméticas. Basta con pensar en artífices como Gabriele D’Annunzio o Rubén Darío.

Referencias

  • Lavagetto, Mario, Quei più modesti romanzi: il libretto nel melodramma di Verdi. Turín: EDT srl, 2003.

 

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