Presentación

Presentación del número

 

En este número 4-1 de Senderos Filológicos hemos decidido explorar las relaciones posibles entre dos campos en apariencia no muy cercanos: la filología, tradicionalmente concebida como el estudio de la dimensión del texto, en su historia y su materialidad, y las representaciones audiovisuales, que mediante la complementación de imágenes y sonidos parecen trascender ese problemático concepto que denominamos escritura.

Sin embargo, entendida en sentido amplio –como corresponde a un instituto tan amplio en sus líneas de estudio como es el Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM–, aquello que evoca lo “textual” concentra un vasto campo de análisis en cada una de las ramas o subramas de las distintas unidades académicas que se concentran en su estudio (narratología, fonología, poética, etc.). De sobra es conocida la visión clásica (o “clasicista”) que se remonta al Renacimiento europeo sobre el mundo como un “texto divino” dispuesto ahí para nuestra “lectura” con el fin de su comprensión racional –y subsecuente explicación y/o predicción en los albores de la modernidad y las nacientes ciencias experimentales–. Pero aún más acá, se ha problematizado la noción de texto como “tejido de representaciones” injertadas una sobre otra, sean éstas escritas, audiovisuales, ideográficas (Derrida, Kristeva), o “lugar de sentido” –o “no-lugar”– a partir del cual constantemente “leemos” nuestro presente, nuestra historia, nuestra cotidianidad (Augé, Ricoeur, De Certeau).

Ahora bien, ¿qué entendemos por una manifestación audiovisual? Indudablemente el cine, la filmografía de novelas seriales, el género documental (histórico, biográfico, etc.). Pero también lo es, por ejemplo, el teatro grecorromano, en sus distintas modalidades; los rituales de antiguos pueblos mesoamericanos, acompañados de música y un ceremonial de voces, gestos, iconografías y aquello que nos permite reconstruir la investigación arqueológica; el registro fonográfico de las variantes dialectales del español mexicano; o aquel que da cuenta de la enorme riqueza y diversidad cultural que preservan las lenguas originarias de México… Y por supuesto, la literatura, cuando es capaz de asaltarnos –y conmovernos– con esas voces, escenas, intrigas, estampas, que reproducimos naturalmente por la imaginación.

La vasta amplitud de temas a que puede dar lugar un binomio como el que nos hemos propuesto aquí, en una “ventana-muestra” sumamente limitada como lo es un número de una revista, ha hecho que en su mayoría los contenidos que presentamos –si bien algunos de ellos tocan registros de lo que enumero en el anterior párrafo– se enfoquen sobre todo en el ámbito del cine, los géneros documentales y las versiones y/o consumo de las novelas seriales en plataformas online (fenómeno interesante, relativamente reciente y que mucho da qué pensar). En estos esfuerzos hemos contado con la colaboración de Diego Sheinbaum como editor invitado responsable del dossier, quien en su presentación se encarga de describir brevemente esos contenidos.

Por último, complementan este número otras colaboraciones misceláneas: una conmemorativa del Diario del año de la peste de Daniel Defoe, con interesantes paralelos con la pandemia que nos ha tocado vivir; una lectura comparativa entre la historia bíblica de Sodoma y el Edipo Rey de Sófocles alrededor del tema de la ceguera, así como un par de reseñas: a un artículo de Belem Clark de Lara publicado en la revista (an)ecdótica núm. 3-1 (2019) sobre las relaciones entre Filología y Hermenéutica tras la edición de una columna de Manuel Gutiérrez Nájera, y otra más a una entrevista hecha al músico e investigador Julio Estrada, aparecida en el número 2-1 (2019) de esta misma publicación.

En consonancia con la idea que dio origen a la revista, buscamos enfocar ciertos temas, tan amplios en su concepto como sea posible, para promover la participación de todas las unidades académicas del Instituto de Investigaciones Filológicas (o contenidos acordes con lo que se estudia en esas unidades, provenientes de donde vengan), y al mismo tiempo mantener un sustrato misceláneo permanente que favorezca la integración, el interés y el diálogo tanto con otros especialistas como con la sociedad alrededor de una disciplina tan vasta, fecunda y fascinante como lo es la Filología.

 

Alejandro S. Shuttera

Instituto de Investigaciones Filológicas

Responsable editorial Senderos Filológicos

aletheiamx@yahoo.com.mx