La ceguera de los sodomitas: una breve comparación con la historia de Edipo rey

 


Jesus Caos Huerta Rodríguez

Universidad Pedagógica Nacional - Subsede Ensenada

jhuertar@edubc.mx

Introducción

El personaje de Edipo es célebre por la imagen que evoca. La trágica historia de su vida es lamentable porque desafía al oráculo y pretende eludir el destino que se cierne sobre él. En un intento por cambiar su suerte termina cumpliendo los acontecimientos previstos. Sin saberlo, mata a su padre y se casa con su propia madre, con quien engendra cuatro hijos: dos hombres y dos mujeres. Cerámica EdipoCuando se percata de lo ocurrido el desenlace es igual de terrible: se extirpa los ojos y queda condenado a la ceguera. De esta forma, dentro de la cultura grecorromana la historia de Edipo se convierte en un paradigma de lo desafortunado, debido, entre otros tópicos, por la práctica de una relación sexual ilícita, así como por la “marca” de la ceguera como castigo por haber cometido actos tan atroces.

De igual manera, la historia bíblica que narra el castigo divino sobre los habitantes de Sodoma es legendaria en la cultura occidental. Ha servido para describir la maldad extrema del ser humano, Filón de Alejandríay como sustantivo común alude a un tipo de relación sexual considerada “ilícita”. Este relato bíblico ha sido interpretado ampliamente desde la Antigüedad, por escritores tanto judíos como cristianos. Uno de los primeros que recuperó esta historia del Génesis fue el filósofo judío Filón de Alejandría, quien vivió durante el siglo I d. C. Filón pertenecía a un judaísmo helenizado, por lo cual es de esperar que las historias, ideas, mitos y textos de la cultura grecorromana se entremezclen con los de tradición judía o los pasajes bíblicos. Y viceversa.

 Filón recuperó las Escrituras Sagradas no desde la versión hebrea, sino desde la traducción griega denominada Septuaginta o los LXX.[1] Por consiguiente, la herencia helenística se hace patente desde el acceso mismo a los relatos bíblicos. De ahí que sea viable encontrar paralelos, semejanzas o un trasfondo con la literatura griega cuando Filón comenta y expone su interpretación del Génesis. 

Sodoma y la ceguera

Cuando Filón recupera la historia de Sodoma ofrece una interpretación alegórica (que él sostiene como "etimológica") para caracterizar el origen del término. El alejandrino sostiene que ceguera es el elemento fundamental para definir la procedencia del nombre Sodoma. Así lo refiere en un pasaje de Sobre los sueños (II 192): “Enérgicamente dice que la planta de la locura está en Sodoma –pues el nombre de Sodoma significa ‘ceguera’ o ‘esterilidad’–, pues la locura es ciega e incapaz de engendrar bienes” (2016: 110).

Filón desarrolla una interpretación a la luz del significado que le atribuye a Sodoma como typhlōsis, ‘ceguera’, y steírōsis, ‘esterilidad’. Esa misma interpretación es posible encontrarla en otros pasajes. Por ejemplo, en Sobre la ebriedad (222) dice:

Y aun así, el apetito insaciable en ellos, como si tuvieran hambre, los enloquece, pues, como dice Moisés, “su viña es la viña de Sodoma; sus sarmientos, de Gomorra; su uva es uva de ponzoña, para ellos fruto de amargura. Su vino es la cólera de los dragones y la cólera incurable de los áspides” (Deut. 32, 32-33). Sodoma quiere decir esterilidad y ceguera, y Moisés compara con la vid y todo lo que de ella proviene a los dominados por la embriaguez, la glotonería y lo más bajo de los placeres vergonzosos (2010: 461).

Al respecto, la relación alegórica de ceguera con Sodoma (στείρωσις - steírōsis) procede del propio Génesis (Gn.19), donde se narra cómo los ángeles –huéspedes de Lot– dejaron ciegos a los sodomitas, quienes los buscaron “para abusar de ellos” (19:5). La versión de Jesús Moya en La Biblia de Jerusalén refiere que “los hombres [que forcejearon la casa de Lot] quedaron deslumbrados[2] (19:11) ante la presencia de los ángeles. Acto seguido, se recomendó a este último huir, pues Yahvé ejecutó la destrucción “con lluvias de azufre y fuego” sobre Sodoma y alrededores (19:23).

Cuadro Sodoma

En una primera instancia, la ceguera tiene una alusión directa con el relato del Génesis. No obstante, más allá del relato bíblico podría tener una proyección más profunda dentro del ambiente mítico grecorromano.

La ceguera de los sodomitas y la ceguera de Edipo

La historia de Edipo pudiera ofrecer un trasfondo sobre el cual Filón desarrolla su definición de Sodoma como ‘ceguera’. Es claro que el alejandrino conoce los relatos sobre Edipo, pues lo retoma explícitamente en Sobre las leyes particulares (III 15):

Esto mismo ocurrió también entre los griegos antiguamente, en Tebas, en el caso de Edipo, el hijo de Layo. Ocurrió por ignorancia, no con deliberada intención; y, con todo, el matrimonio produjo tan grandes y numerosos males, que no faltó cosa alguna de las que conducen a la más profunda desventura (1976: 217).

Hay por lo menos dos elementos de la narrativa de Edipo que ofrecen a Filón un trasfondo para ubicar la historia de Sodoma dentro del contexto de la cultura grecorromana. Por un lado, se encuentra la “ceguera intelectual” de Edipo, que luego deviene también física; por el otro, Edipo, a causa de esa falta de visión, comete aquel acto sexual aberrante según las leyes del parentesco.

La ceguera de Edipo está bien atestiguada en la obra de Sófocles. Relevante es la discusión entre Edipo y Tiresias, donde el segundo hace responsable al Rey del azote que asola a la ciudad de Tebas. Busto de SófoclesEdipo reprocha la acusación y descalifica al vidente. Sin embargo, el único ciego es Edipo pues la ceguera –física– que le recrimina a Tiresias termina siendo en realidad suya –mental o intelectual–. Cuando habla sobre la "verdad" Edipo le echa en cara a Tiresias lo siguiente (Edipo rey, 370-371): “En efecto, tiene un significado, excepto para ti. Para ti eso no significa nada, porque eres ciego [typhlós] en tus oídos [ōta], en tu mente [noún] y en tus ojos [ómmata]” (1981: 325).

Hay, pues, una triple caracterización de la ceguera. Según el poeta se puede ser “ciego” de los oídos, de la mente y de los ojos. La mención de estos tres aspectos no es privativa de Sófocles, sino que es posible encontrarla en otros autores de la Antigüedad. Para el análisis de la obra de Filón, la más relevante es la “ceguera de la mente”, la cual evidentemente corresponde a una forma metafórica de describir la “falta de entendimiento”. De hecho, el empleo de esta metáfora es bastante común y ampliamente usada entre los griegos. La alusión a la ceguera de Edipo es recurrente a lo largo de Edipo rey (411, 454, 1326-1328, 1389). Sin embargo, la expresión que describe de mejor manera la situación de vida del protagonista se encuentra en 413-414: “aunque tú tienes vista, no ves en qué grado de desgracia te encuentras ni dónde habitas ni con quiénes transcurre tu vida” (1981: 327).

En una situación relativamente similar se encuentran los habitantes de Sodoma. Filón no relaciona explícitamente la condición de vida de los sodomitas con la figura de Edipo, pero varias son las referencias dentro de la obra filónica donde se alude al tema de la "falta de visión". Por ejemplo, cuando explica la rebelión encabezada por el rey de Sodoma narrada en el Génesis (14), en La confusión de las lenguas (27):

¿No ves en estos hombres estériles de sabiduría [esteirōménous sophían] y ciegos de pensamiento [typhlōús diánoian] –del que se espera un entendimiento agudo–; a los sodomitas, en una palabra, todos juntos dispuestos en círculo desde el joven al anciano, como si fueran un pueblo, para acosar a la morada del alma con el fin de deshonrar y destruir los sagrados y santos discursos que hay en ella, que son sus guardianes y centinelas, sin que ninguno de ellos haya sabido oponerse a los malvados ni cometer acciones injustas entendimiento en el que cabía esperar una aguda visión; a esos cuyas características oculta el nombre de sodomitas? (2012: 37).

Según Filón, los sodomitas actuaron de manera "insensata" al sublevarse del reinado de Khodollogómor, gobernante de Elam. El alejandrino atribuye esta falta de inteligencia con base en la interpretación que hace del nombre de Sodoma; es decir, sus habitantes actuaron de esa manera porque son “ciegos de entendimiento”. En el nombre subyace la causa de su destino.

Esa misma “insensatez” también se hace manifiesta en su sexualidad depravada. La “ceguera de su entendimiento” se demuestra –según Filón– cuando los sodomitas intentan mantener contacto sexual con los mensajeros divinos. Al respecto, Filón escribe en Sobre la fuga y el encuentro (144): “Tampoco los de Sodoma, ciegos de inteligencia [typhloí diánoian], que se empeñaron ardientemente en mancillar a los sagrados e inmaculados mensajeros, no hallaron el camino que los condujera; sino, como dice el oráculo ‘se cansaron buscando la puerta’” (2012: 339-340).

Esa misma idea la retoma en otro lugar a propósito de la interpretación del mismo pasaje del Génesis. En Cuestiones sobre el Génesis (4.36): "Porque los rasgos de [su] alma que son ciegos e improductivos de sabiduría, de lo que [la Escritura] llama 'Sodomitas', rodean su hogar connatural, el cuerpo" (1953: 311).[3] La relación de una práctica sexual reprochable está evidentemente conectada con la ceguera del entendimiento, como acontece de manera similar en el mito de Edipo rey. Aparentemente, no hay ninguna otra explicación para la conducta sexual impropia más que la carencia de un razonamiento claro.

Abraham y Tiresias, videntes del desastre

Los paralelismos entre la historia de Edipo y la de los sodomitas no se agotan en la ceguera y en los actos sexuales ilícitos originados por la “carencia de visión”. Por lo menos hay un paralelismo más que puede establecerse entre la obra de Filón y la historia de Edipo con respecto a la actitud de los sodomitas. La ceguera del razonamiento puede llegar a ser tan devastadora al punto de clausurar cualquier posibilidad de revertir el desenlace fatal. Filón escribe en Los sacrificios de Caín y Abel (122):

Así se destruyó Sodoma cuando ningún bien fue capaz de contrarrestar en el platillo de la balanza la inenarrable cantidad de males. Aun cuando hubiera sido encontrado el número cincuenta, con el que se proclama la remisión de la esclavitud y la libertad absoluta para el alma, o algún otro de los números que el sabio Abraham detalló de forma descendente hasta el diez, consagrándolo a la educación, el intelecto no habría sido destruido de aquella forma tan poco gloriosa (2010b: 110-111).

Los habitantes de Sodoma, debido a su razón entenebrecida, sucumben irremediablemente a su fatalidad a pesar de las advertencias de Abraham, tal y como lo da a entender Filón en el pasaje Acerca de la unión con los estudios preliminares (109): “Esto es también lo que suplica el sabio Abraham cuando está a punto de ser incendiada la que de palabra es tierra de Sodoma, pero de hecho es un alma estéril para lo bello y ciega para el razonamiento [typhlēs tón logismón]” (Coria, 2012: 264). En este pasaje aparece la figura de Abraham intercediendo ante el desastre que se avecina sobre la ciudad pecadora. Algo parecido hará Tiresias respecto a Edipo al intentar advertirle de la calamidad que se cierne sobre él, pero en ambos casos la ceguera del entendimiento nublará el juicio y la consumación final tendrá un desenlace trágico.

Edipo arrancándose los ojos

Conclusión

Pese a que el alejandrino casi no toca la historia de Edipo en su interpretación del Génesis y el relato de Sodoma, es viable localizar diversos indicios de mitología comparada. La formación helenística, tanto de Filón como de su audiencia, supone un trasfondo común disponible de narrativas, historias y personajes al cual se podía apelar de manera implícita. Por consiguiente, no se necesitan enunciar explícitamente algunos tópicos que eran parte del acervo cultural de aquella época para hacer referencia a ellos. Es desde esta óptica donde el paralelo entre temas comunes cobra sentido, y la interpretación de la narrativa de Sodoma proporciona elementos para ser comprendida según los términos de la historia de Edipo. A pesar de las diferencias entre estas dos historias hay un lenguaje común que permite vincularlas bajo un mismo horizonte: se comparte un final trágico, prevalece la ceguera, existen relaciones sexuales “ilícitas”; en ambas historias hay un personaje sabio que conoce el futuro que se avecina, pero la “ceguera” impide que los involucrados puedan cambiar su destino trágico.

Referencias

 

[1]La versión denominada Septuaginta o Versión de los Setenta (LXX) es la traducción del texto hebreo del Antiguo Testamento a la lengua griega (Koiné) originada en el Egipto ptolemaico (siglo III a. C.). Dicha traducción gozó de una enorme popularidad en los sectores helenizados del judaísmo, al punto que llegó a convertirse en el texto predominante de los judíos grecoparlantes. La influencia de esta traducción fue tan notable que vino a ser la base sobre la cual los autores neotestamentarios principalmente recuperaron las referencias al Antiguo Testamento dentro de los escritos del Nuevo Testamento.

[2]El subrayado es propio.

[3]“For the traits of [their] soul that are blind and unproductive of wisdom, which [Scripture] calls ‘Sodomites,’ surround its connatural home, the body”. La traducción de la versión inglesa es propia. No se dispone en esta pieza de edición castellana.