VIVA EL GENERAL SANTA-ANNA
PORQUE ENTREGÓ A VERACRUZ(1)

 

 

Conque, por fin, ¿en qué quedamos , hemos de ser republicanos o monarquistas? ¿Conque el señorito Santa-Anna(2) quiere república? ¿Conque tiene alguna gente, aunque poca y con sus bayonetas? ¿Conque nuestro augusto emperador,(3) que se desvela por la felicidad del Imperio, tiene mucha y con muchas armas?(4) ¿Con que hay algunos individuos que se desatinan por ser republicanos? ¿Conque...? ¡Válgate Dios por tanto conque! ¿Conque, por fin, ya que sacudimos el yugo español, ya que comenzábamos a descansar de la ominosa guerra, querremos volver a ella por nuestra voluntad: arruinar nuestras familias y hacernos esclavos de nuestra ligereza y capricho?

Conciudadanos: yo preveo el resultado de esta nueva revolución. Os hablo con la sencillez que me caracteriza: soy hombre de bien, amante de mi patria y he dado mil pruebas de ello. Acaso no habrá quien me desmienta. Empero, no soy partidario sino del gobierno que haga feliz a mi nación, y sea cual fuere. Y ¿dudaremos que el monárquico moderado puede llenar este deseo? ¿Por ventura Agustín I no es proclamado PADRE DE LA PATRIA, epíteto que lo honra más que los de valiente, sabio, justo ni santo?

¿Un gobierno verdaderamente liberal no es apreciable? ¿Unas leyes justas y liberales que protejan la seguridad del ciudadano, su inviolabilidad y la igualdad ante la ley, no son recomendables y dignas del mejor gobierno, sea cual fuere? Un rey como el nuestro, que se expuso con toda su fortuna por hacernos no sólo independientes de España, sino libres y felices con nuestros hijos, ¿podrá constituirse en nuestro tirano y opresor?, ¿dejará de ser un monarca moderado y constitucional como lo tiene prometido? Esto último no debemos creerlo, y entonces ya no debe haber uno solo que aspire a la mudanza de gobierno: lo primero, porque el gobierno monárquico moderado y constitucional, con leyes justas, sabias y liberales, es una legítima república, en la que su Senado se llama Congreso de Cortes(5) y su presidente, emperador.

¿A qué fin, pues, es ahora volver a la revolución, en la que, aun lograda, los perdidos serían muchos y los logrados pocos? No, señor: estése quieto el señor Santa-Anna y todos sus conmilitones, impetren el indulto de su majestad, de cuyo piadoso corazón no dudamos que se los conceda, y vamos siendo moderados y constitucionales monarquistas, que es lo que nos conviene; porque si ahora volvemos a la guerra intestina, y nos despedazamos unos con otros sobre si hemos de ser republicanos o monarquistas, nos sucede lo que a los conejos, que se entretuvieron en ver si eran galgos o podencos los perros que los seguían.(6)

La opinión dividida no es fácil reunirla, ni todos los días hay Napoleones en Francia, ni Iturbides en América. Hay algunos que dicen: "la república queremos, aunque nos lleven los diablos." Yo soy de contrario parecer; más quiero que el reino sea feliz con un rey absoluto, que no que se acabe de destruir en pos de un sistema de gobierno que no conoce. Además que nuestro emperador no trata de ser absoluto, como lo ha dicho varias veces, y sabe muy bien el A.B.C. del ciudadano, que se lee en el Indicador de La Habana, número 406(7) que copio para gusto de los liberales.

"El A. B. C. del ciudadano, o principio
en que se funda la Constitución(8) española,
y todas las Constituciones del mundo

¿Qué es nación? ─La reunión Ya sea del genio más blando
de hombres bajo de una ley; y más dulce que la miel,
cuyo jefe o cuyo rey guárdate siempre de aquél
cuida de su ejecución. que tenga el palo y el mando.
   
Y ¿qué es la ley? ─La voluntad Qué es igualdad? El ser una
de estos hombres expresada la ley para el grande y chico,
según la forma adoptada para el pobre y para el rico,
por toda la sociedad. sin diferencia ninguna.
   
¿No es legislador lo mismo Para todos siempre igual,
que rey? ─No lo quiera Dios, al traidor o al homicida
si a unirse llegan los dos la ley le quita la vida,
cátate ya el despotismo. sea obispo o cardenal.
   
Si el que las leyes ordena ¿Qué es libertad? ─Es hacer
tiene en su mano el poder, cada uno lo que le place:
para hacerse obedecer no ofendiendo en lo que hace
¡Dios te la depare buena! al derecho de tercer.

 

 

¿Luego puedo, según esto,

contra la ley proceder,

no ofendiendo yo a un tercer?

Digo que niego el supuesto,

porque siendo manifiesto

que es ley un bien general,

y para todos igual,

no es posible que se ofenda

sin que en ello se comprenda

el ciudadano algún mal.─ C."



Con esto que se cumpla, seremos felices, y quitémonos de proyectos, que nos han de costar muy caros. Está el Imperio muy despoblado y muy destruido: si nos golpeamos más, se deshace el esqueleto, y entonces señor Lemour...(9) pues, señor Lemour nos acabará de hacer polvo, y ciertamente que seremos la irrisión de las naciones cultas.

Conque paz, sosiego y tranquilidad. El gobierno más despótico es menos malo que la más ordenada anarquía, si pudiera darse orden en una guerra intestina y entre hermanos. Componer el mundo es lo más imposible.

Hasta aquí estaba puesto en los moldes, cuando leí el papel en que se nos dice que Santa-Anna ha entregado la plaza de Veracruz(10) a los españoles, residentes en el castillo de Ulúa. Si esto es cierto, Santa-Anna es el monstruo más execrable; pero merece las gracias, porque con este yerro ha enmendado todos sus extravíos de una vez. Por fin, la voz de república era lisonjera para muchos, y podía ir dividiendo la opinión más y más; pero ahora la ha consolidado a favor de nuestro gobierno, y ya no temeremos la guerra intestina que nos [ha] amenazado; y así, VIVA SANTA-ANNA porque reunió la opinión.


El Pensador.

 


NOTA

 

Mi Segunda defensa de los fracmasones se hallará en todos los puestos públicos del Portal,(11) en que se expenden papeles. Tiene reimpresa la primera, por la que me excomulgaron. Consta de tres pliegos y medio de papel y su precio son DOS REALES.(12)

 

 


(1) México, Imprenta del Autor, 1822.

(2) Antonio López de Santa-Anna (1795-1876). Dictador mexicano. Iturbide decidió quitarle el mando de la provincia de Veracruz por las quejas e informes acerca de su conducta personal y de su tropa. Como se juzgó que era necesaria la presencia de éste para cesar a López de Santa Anna, marchó a jalapa. Llegó el 16 de noviembre. Santa-Anna fue a felicitarle. Iturbide le dijo que se requerían sus servicios en la capital. El 1 de diciembre el emperador (aún no coronado) se regresó. La tarde del 2 Santa-Anna se fue al puerto y, al mando de cuatrocientos hombres, levantó la bandera de la república contra el Imperio. Lucas Alamán escribe: "Santa-Anna, como hemos dicho, se separó del emperador en Jalapa el 1° de Diciembre, ofreciendo seguirlo á México dentro de pocos días, y caminando día y noche sin detenerse, llegó el día 2 á Veracruz, ántes que se supiese que había sido removido del mando: recojió la guardia del principal y la de la capitanía general, se dirigió al cuartel del regimiento núm. 8 de infantería de que era coronel, mandó tocar generala y al frente de unos 400 hombres que reunió, recorrió las calles proclamando la república en medio de los repiques de las campanas y de los vivas del pueblo, siendo aquella ciudad poca adicta a la monarquía." Lucas Alamán, Historia de México, opcit., t. V, pp. 524-525.

(3) Iturbide. Cf. nota 7 a De don Servilio al clamor...

(4) "Su habilidad maravillosa para escribir cartas ─que lo revelan como dueño y señor de sus pensamientos─ llegó al clímax en los días en que, secretamente, buscó simpatizantes para el Plan de Iguala [...]. Al brigadier José de la Cruz le anunció: 'Cuento con dinero, con armas, con jefes; cuento con tropa arreglada, con opinión'." Rafael Heliodoro Valle, Iturbide, varón de Dios, op. cit., p. 44.

(5) Congreso. Cf. nota 36 a Segundo sueño...

(6) Alude a la fábula "Los dos conejos" de Tomás de Iriarte.

(7) El Indicador Constitucional. Diario de La Habana.

(8) Constitución. Cf. nota 12 a Barbero rapa Barbero.

(9) Lemour. Cf. nota 11 a Oración de los criollos...

(10) El último de los escritos al respecto fue: "Noticias sobre la deserción de las tropas del sublevado Antonio López de Santa-Anna y sobre el armamento que le facilitó Francisco Lemour" en Gaceta Extraordinaria del Gobierno Imperial, martes 17de diciembre de 1822, t. II, núm. 143. Anterior es: R.C.O., La entrega de Veracruz a los españoles por el perjuro Santana, México, Imprenta de Herculana del Villar y Socios, 1822 (Jalapa, diciembre 7). Santa-Anna, por su parte, escribió: Oficio de justicia al excmo. sr. decano del Supremo Consejo [sobre las ocurrencias de Veracruz, y su contestación dada por el secretario de este cuerpo], México, Imprenta Imperial del Sr. Valdés, 1822 (fechado a 7 de diciembre de 1822).

(11) Portal. Cf. nota 5 a De don Servilio al clamor...

(12) reales. Cf. nota 19 a El cucharero y su compadre...