TRISTES LAMENTOS DEL CABALLITO
DE LA PLAZA DE ARMAS

 

Dirigidos al supremo gobierno

de México(1)



Señor: Hace días que me oigo y veo insultar atrozmente por vuestro pueblo, llenarme de execraciones, prepararme sentencias y hacerme el objeto del odio de los mexicanos; y he tenido prudencia para no desplegar mis labios ni decir esta boca es mía.

No parece sino que estos malditos mexicanos se han conjurado contra mí, para llenarme de baldones y no dejarme ver cosa alguna de este mundo; cuando coronaron a su emperador, o cuando éste se hizo coronar(2) (para no hablar a lo caballo),(3) me encerraron en su templo o altar y pusieron sobre la cabeza de mi amo, Carlos IV, un zopilote,(4) alcatraz,(5) águila, o qué sé yo qué avechucho, sin el menor miramiento a la católica majestad; y yo no vi jura, ni paseo ni nada.(6)

Cuando al desgraciado Agustín I, y último, le hicieron sus toritos, me fueron encerrando en un globo o bola azul que parecía mundo.(7) Ello es que no tuve el gusto de ver ni un torito de once.(8) Ahora por fin, que no hay nada qué ver, me han encerrado en un cajón que parece alcancía, pintado de almagre, y así me imposibilitaron ver los famosos funerales que hicieron a los huesos de sus Hidalgos, Morelos, Allendes, Matamoros, Minas y otros. Yo creo que la función sería de las solemnísimas, y para mí de las nunca vistas, porque nada vi.(9)

Después de estas infamias, no cesan de ultrajarme como pueden. Unos quieren que me quiten de aquí a toda costa; otros, que me lleven a un potrero; éstos, que me vuelvan cañón de artillería; aquéllos, que me fundan y conviertan en cuartillas.(10)

Ya ve usted, señor gobierno, que yo no les hago nada para tanta abominación, ni soy tan feo que los espante para que me tapen y quieran destruirme. Soy muy bonito y de una hechura singular. Mi padre o artífice fue un, indito, y siquiera por esto debían conservarme, sabiendo que no hay caballo como yo en toda la Europa, porque yo y mi amo somos una misma cosa, sin soldadura ni desunión de piezas,(11) lo que no tienen las estatuas de los reyes de la Europa. Soy, en efecto, una al[h]aja digna de conservarse en el museo más exquisito, para honor de suelo americano; y así no hay que pensar en deshacerme.(a)

Pero ¿por qué tantos insultos y falsos testimonios? ¡Ah!, todo el encono es contra el pobre de mi amo, que nada les hace: él está que parece de palo, lo mismo que estuvo en el mundo.

Acuérdense, ingratos, que mi amo era del corazón más [columbino], del más dulce carácter y del genio más pacífico. Era, además, protector de las bellas artes; dígalo Manuelito Godoy, a quien ensalzó sobre Fernando VII por sólo la habilidad que tenía de cantar y tañer la vihuela. Fue un buey rey, un buen padre, buen marido y buen amigo. Si Napoleón abusó de su amistad, la culpa no fue de Carlos, quien al fin tuvo que morir fuera de su patria por la ingratitud de los españoles; sin advertir éstos, ni los mexicanos, que a no haber sido por la bondad de Carlos IV, aún no fueran liberales, como prueba El Pensador en su papel titulado Los curiosos quieren saber en qué paran los huesos de Cortés.(12)

Dejen, pues, a mi amo en su lugar que reinó después de morir. No hayan miedo que les haga nada; y además, que no deben ser imprudentes en querer que se baje de este pedestal. Está muy alto, y pesamos mucho yo y mi amo. Ni hay ingenios que discurran cómo nos podrán bajar, ni dinero con qué costear esta maniobra, y hay algo de misterioso en esto. Siempre las bajadas son más fáciles que las subidas; pero con Carlos IV ha sucedido todo lo contrario. Se ha hecho pesado, de suerte que es imposible que baje. ¡Qué contraste entre Agustín y Carlos! Aquél, americano; éste, español; aquél, guerrero; éste, pacífico; aquél, vivo; éste, sin vida; y con todo esto, a Agustín lo bajaron los mexicanos del trono, luego que dio motivo; y a Carlos no lo pueden apear del pedestal que ocupa. Yo soy un caballo y no puedo entender en qué estará esto.

Debajo de este mismo pedestal me parece, y aun estoy por jurarlo por la laguna Estigia,(13) que hay muchas monedas y al[h]ajitas con lo que se podía costear la bajada; pero, ¿quién me mete a hablar esto? Más que no se acuerden de tal cosa, no sea que por ver el tesoro escondido socaven el pedestal como los [h]urones y vengamos a tierra yo y mi amo, mal de nuestro grado.

Fuera de que por ahora no es prudencia que nos muevan del lugar que ocupamos, porque si gana la Santa Liga(14) y reconquista la América, será una vergüenza y un trabajo inmenso el que tendrán que pasar los mexicanos para volvernos a colocar aquí mismo.

Conque, mexicanos, quietos. Déjenos como estamos, hasta que nos caigamos por nuestro propio peso.

 

 


(1) México, Imprenta del ciudadano Lizardi, 1823. El Caballito. Estatua ecuestre de Carlos IV. Fue hecha por Manuel Tolsá, por instrucciones del virrey marqués de Branciforte. En 1803, siendo virrey Iturrigaray, fue instalada en la Plaza de Armas o Zócalo. En 1823 fue relegada al patio de la antigua Universidad. Es considerada como una de las mejores estatuas ecuestres del mundo. En 1852 fue trasladada a la entrada del Paseo de la Reforma, donde permaneció hasta hace algunos años, pues fue trasladada frente al antiguo Palacio de Minería, en la calle de Tacuba.

(2) coronación de Agustín de Iturbide. Cf. nota 33 a Segundo sueño...

(3) hablar a lo caballo. Cf. nota 14 a El Pensador llama a juicio...

(4) zopilote. Con este nombre es conocido en México el catártido negro, de cabeza pelada y pico encorvado, que lleva multitud de nombres a través de América:gallinazozamuro, etc. En México, también: zope, chombo, shope, nopo. Santamaría,Dicmej.

(5) alcatraz. Pelícano blanco o atotola, que suele habitar las lagunas y bahías de ambas costas de América.

(6) La estatua de Carlos IV representa a éste, vestido como césar romano, montado en un hermoso corcel. La cabeza del monarca está ceñida con una corona de laureles.

(7) En el año de 1802, la estatua fue cubierta 'con un gran globo azul, y así estuvo oculta hasta 1824. Artemio de Valle-Arizpe, Historia de la ciudad de Méxicoop. cit., p. 460.

(8) torito de once. En México se usa la frase: andar como toro de once; dice Darío Rubio que su origen está en la costumbre que hubo en el siglo XVII de soltar un toro a las once de la mañana para ser lidiado por el pueblo. Refranes, proverbios y dichos...opcit., p. 42.

(9) Por decreto de 19 de julio de 1823, el Congreso declaró "buenos y meritorios los servicios hechos a la patria en los once años primeros de la guerra de independencia y beneméritos en grado heroico a Hidalgo, Allende, don Juan Aldama, Abasolo, Morelos, Matamoros, don Leonardo y don Miguel Bravo, don Hermenegildo Galeana, Jiménez, Mina, Moreno y Rosales." En la mañana del 16 de septiembre llegaron los restos; solamente las cenizas de Mariano Abasolo no pudieron traerse, pues habían sido sepultadas en Cádiz, donde murió. Los funerales se realizaron el 16 de septiembre; sobre ellos, Bustamante nos dejó las siguientes notas: "En la mañana de ayer [15 de septiembre] llegaron los venerables restos de Morelos a Guadalupe; serían las 12 y media cuando entraron en la Villa, y se presentaron a la Colegiata [...] El Alcalde de la Villa trajo esta mañana [16 de septiembre] los cadáveres en cinco urnas, hasta la garita de Peralvillo. Desde las doce del día de hoy, se anunció la función en Catedral, con doble clásico, a vuelo de esquilas [...] y que es muy majestuoso. A las dos de la tarde comenzaron a salir diversos cuerpos de tropas de la guarnición, que formaron en toda la carrera. Dirigida la oficialidad y corporaciones, con el jefe político y capitán general, a la garita, se ordenó desde este punto la procesión. Así llegaron a las 6 de la tarde a Santo Domingo, donde depositaron los huesos." Ya en Catedral, y concluido el sermón, "el orador tuvo muchísimo trabajo en llegar a la sacristía, porque se vio rodeado de multitud de gente que lo celebraban, lloraban con él, le besaban la mano, le daban galas, y cada uno expresaba su afecto como podía a un hombre que tanto acababa de honrar a los que habían sido tantas veces difamados en aquella misma cátedra de verdad. Siguió el responso que fue solemne, y después la procesión de los huesos, hasta la capilla de San Felipe de Jesús, el mexicano, donde quedaron depositados." Diario histórico de México, nota previa y notas al texto de Manuel Calvillo, México, Instituto Nacional de Antropología e Historia, 1981, t. I, v. 2, pp. 56 y 57.

(10) En los primeros años después de la consumación de la Independencia, no se creía conveniente "tener un monumento a un monarca español, y se propuso por muchos que se fundiera y se convirtiese en útiles cuartillas; ésto, indudablemente, que se hubiese hecho, pues esa idea se recibió con aplauso, si no hubiese sido por la oportuna intervención de don Lucas Alamán que logró que el grandioso monumento se trasladara al patio de la Universidad en donde duró hasta la noche del 11 de septiembre de 1882", cuando fue conducido a la entrada del Paseo de Bucareli y Paseo de la Reforma. A. de Valle-Arizpe, ibidem. Cuartilla. Moneda pequeña de plata que valía la cuarta parte de un real fuerte, o sea 3 1/8 centavos de peso.

(11) La estatua fue fundida y vaciada en una sola operación, el 2 de agosto de 1803. Manuel Tolsá, su artífice, era español.

(a) Lo mejor sería colocar esa famosa estatua en el patio de la que fue Academia [Academia de las nobles artes de San Carlos de la Nueva España fue inaugurada el 4 de noviembre de 1785, instalada provisionalmente en la Casa de Moneda; debido al aumento en el número de alumnos fue cambiada a un edificio que fue arrendado a la Mitra, donde había estado el Hospital del Amor de Dios; ahí se quedó, pues la falta de recursos económicos impidió construir un edificio que se había proyectado. Situado en el lado oriental de la calle que actualmente lleva el nombre de Academia, atrás del Palacio Nacional], pues allí estará a la vista, y segura de que se la roben a pedazos.

(12) México, Imprenta del ciudadano Lizardi, 1823. Incluido en Obras XII.

(13) jurar por la laguna Estigia. Juramento que era muy propio del periodo presocrático y aún posterior. Su uso muestra la formación clasicista de esa época en México

(14) Santa Liga. Cf. nota 4 a Segundo sueño...