Escena segunda


El Rey, con un bastón en la mano, sale de su cuarto paseándose.

 

REY

Ya me falta la paciencia;

fue el lego con el recado

y en esto que no parece;

voy a ver si está en su cuarto...

1360 Pero no; quiero primero

dar un paseo desahogado.

Los generales ¿qué harán?

¿Si aflojarán los soldados?...

¿Si se ganara la guerra?

¿Si estarán bien preparados?

¿Si se pierde?... ¡Adiós mi juicio!

Mas como siempre yo marcho

por delante del ejercito,

bien pueden aflojar algo.

1370 Si voy, falto al gabinete,

y estos negocios tan arduos

se extravían sin duda alguna;

pues estaré a su cuidado.

Sean ahora mis pensamientos

dirigidos y elevados,

para que los enemigos

queden en sí sepultados;

porque los he de estrechar

hasta que los vea humillados.

1380 Los generales que sean

guerreros más esforzados,

de mi amistad lograrán

y quedarán bien premiados.

Si llamo yo a mis conserjes

creerán que es cobardía acaso;

mis providencias son buenas,

de comunicarlas trato.

¡Ah de la guardia!... Venid presto.

 

El MILITAR sale de su cuarto y se coloca con su fusil en medio de la escena. El REY, al verlo, se retira un poco a la derecha del MILITAR.

 

MILITAR

Presto estoy a su mandato.

REY

1390 ¿Qué eres soldado francés?

MILITAR

Señor, muy ameritado.

REY

¿Y qué guardas mi persona?

MILITAR

Sí, señor, la estoy guardando.

REY

Y di ¿es mucho tu valor?

MILITAR

Sí, señor; soy en tal grado

valeroso, que me temen

los verdaderos soldados.

REY

¿Cuáles llamas verdaderos?

MILITAR

Los que son, señor, muy bravos.

REY

¿Y tú eres de ésos?

MILITAR

1400 Sí, señor,

Y díganlo estos balazos.

REY

¿Qué tiempo ha que sirves, di,

y qué mérito has contraído?

 

El SABIO sale de su cuarto con unos libros en la mano y se coloca al lado izquierdo del MILITAR.

 

SABIO

[Aparte]

 

Voy a oír a este majadero

lo que está disparatando.

MILITAR

De cincuenta años que tengo

Llevo treinta de soldado.

Comencé de granadero,

pero granadero raso.

1410 Fui en mi servicio tan fiel

que el coronel me hizo cabo;

la escuadra desempeñé;

de mis jefes fui estimado.

Vacó luego una jineta;(39)

he aquí que sargento me hallo.

Cuando marcha el regimiento,

sin duda por tu mandato,

preséntase el enemigo,

y yo delante marchando.

1420 Comienza el fuego, se estrecha,

y llegamos a las manos;

saco el sable, y prontamente

de muertos una calle hago:

retírase el enemigo;

más apenas descansamos,

cuando mandas que marchemos

sin detenernos un rato.

Llegamos a la frontera

del imperio, y animados

1430 de los jefes valerosos

entramos precipitados;

descarga de artillería;

el paso franco encontramos;

se toca luego a degüello,

y yo, entrando con sablazos

tan recios, y tan espesos

los reveses y los tajos,

que el tigre y el basilisco

son corderos a mi lado.

1440 Y últimamente, señor:

de aquí fuimos a embarcarnos;

fórmase la escuadra, y luego

furioso combate damos;

tan terrible fue y tan fiero,

que confundidos quedaron

los ingleses, los franceses,

los españoles esforzados.

Se destruyeron las velas

y se cortaron los palos,

1450 quedando hasta sin timón

aquel número de barcos

que no fueron sumergidos

en el piélago salado.

En tal conflicto, no el fuego,

sino el cuchillo tirano

es quien hace los oficios

del abordaje en los barcos.

El mundo eclipsa su luz;

1460 con sangre queda borrado

el color del agua misma

y todos envenenados;

por poco pierdo la vida,

señor, con tantos balazos;

decid, ¿a qué aspiraría

sino a ser por fin premiado?

Pero, ¡ay, señor; soy testigo

de estos lances tan amargos,

y el premio que he merecido

1470 es que sargento he quedado!

 

[Se hinca]

 

Pero ahora en vuestra piedad

confía vuestro fiel soldado;

de ella espero, en ella fundo

y creo verme colocado.

REY

¿Es posible? ¡No lo creo!

Si es cierto lo que has contado,

por todos esos conflictos

y que en ellos te has hallado,

hubieras logrado el premio,

1480 que con nada me he quedado;

y así, será una de dos:

o tú no eres mi soldado,

o lo que ahora tú me has dicho

ha sido todo soñado.

SABIO

No dudes que eso es así.

MILITAR

Y a ti ¿quién vela te ha dado?

SABIO

Que soy asesor del Rey,

y por lo mismo he dictado

un “no ha lugar” tamañote,

1490 porque eso es imaginado

con lo que nos entretienes.

Escucha, señor, un poco.

Y tú también, gran soldado.

Yo nací muy pequeñito

y con sopitas me criaron,

y así que tuve dos años

fue cuando me destetaron.

Luego lueguito a escribir;

a leer también me enseñaron.

1500 En el estudio, los dientes

se me fueron asomando.

Cuando aprendí teología

los colmillos se miraron,

y las muelas me salieron

ya que era yo consumado.

Cata ahí que todo aprendí,

y antes de tener cinco años

ya era yo doctor borlado

en las cuatro facultades.

1510 ¿Habrán oído otro igual caso?

Por eso, cuando llegué

a los ocho o nueve años

fue cuando empecé a estudiar

al Bilnarte(40) tan mentado;

también al sutil Escoto,(41)

religioso franciscano,

y al grande Suárez(42) también,

el cual era muy mentado.

Siberti,(43) aquel agustino

1520 que era no muy poco calvo

en cánones, el que fue

de este anterior su lacayo.

A González,(44) a Berardi,(45)

al voluptuso Pichardo;(46)

en leyes, Salas,(47) Beleña,(48)

y los famosos letrados

Solórzano(49) y Covarrubias;(50)

a Febrero el escribano.(51)

En filosofía un abismo

1530 de sabiduría he alcanzado,

pues cuantas veces la luna

y este sol se han eclipsado,

ha sido porque yo, yo

así se los he mandado.

En grámatica, Nebrija;

ese viejo arrinconado

de Iriarte y otros modernos,

se han quedado sofocados

cuando han oido que hay alguno

1540 que nombre al maestro Lombardo.

Veinte veces me he opuesto

a canonjías y curatos;

diez años fui provisor,

y asesor creo veinticuatro;

once joyas desprecié...

pero ¿para qué me canso,

si este papel solamente

dirá mis méritos tantos,

y por él confesaréis

1550 si soy verdadero sabio,

digno de mitra..., ¡qué digo!,

digno de pontificado.

MILITAR

Mas, señor, por fin mi premio

¿hasta cuándo he de aguardarlo?

REY

Pues acredita que es cierto.

SABIO

Que no ha lugar se ha dictado.

MILITAR

Eres un entrometido.

SABIO

Y tú eres un gran burraco.

MILITAR

Y por fin, ¿cuál es mi premio?

SABIO

1560 Que no ha lugar se ha dictado.

MILITAR

Yo no me meto contigo.

Señor, por fin, ¿tu soldado?

REY

 

[Aparte]

 

¿A qué horas vendrá este lego?

¿Si habrá llevado el recado?

MILITAR

Ya yo sin duda me enfado.

REY

¿Quieres no replicar, necio?

SABIO

Dale, señor, unos palos.

 

[Al soldado]

 

A que mamas.

MILITAR

Y tú también.

REY y SABIO

La guerra te declaramos.

MILITAR

1570 Con este fusil pretendo

darles dos mil balazos.

REY

Muera, muera este bribón

al impulso de mi brazo.

 

Se agarran a porrazos, forcejeando con el fusil, mientras se oyen unas voces que interiormente dará el MUCHACHO, a las que saldrá el LEGO, dándoles cuartazos a los pleitistas.

 

MUCHACHO

¡Padre! ¡Padre!, ¡que se matan

estos locos condenados!

LEGO

 

[Saliendo]

 

Vayan, locos, a sus cuartos,

que no dejan descansar

al enfermero ni un rato.

Vamos, pues, para allá dentro,

1580 que desahogarme quiero algo.

 


(39) jineta. Plaza de sargento.

(40) Bilnarte. Debe ser Biluarte, esto es, Charles René Billuart (1658-1757), teólogo belga, autor de la Summa sancti Thomae, erudita obra en 19 volúmenes. Cf. Pierre Larousse, Grand Dictionnaire Universel. París, s/f.

(41) al sutil Escoto. Juan Duns Scotus (c. 1271-1308). Teólogo y filósofo inglés, llamado “el doctor sutil”.

(42) y al grande Suárez. Francisco Suárez (1546- 1617). Jesuita, teólogo español, llamado “el doctor eximio y pío”.

(43) Siberti. No identificado.

(44) González. No identificado.

(45) Berardi. Carlos Sebastián Berardi (1719-1768), canonista italiano, prefecto y profesor de Derecho Canónico en la Facultad de Derecho de Turín.

(46) Al voluptuoso Pichardo. Puede ser Antonio Pichardo y Vinuesa (1565-1631); lo de “voluptuoso” acaso esté dicho por antífrasis, a menos que aluda maliciosamente a su libro De nobilitatis inter virum et uxorem communicatione(Salamanca, 1591 y 1606).

(47) Salas. Pudiera ser Juan de Salas (1533-1612), filósofo, y teólogo, o tal vez Pedro González Salas (¿- 1736), también autor de obras filosóficas y teológicas.

(48) Beleña. Eusebio Beleña, español, nacido en la Alcarria. Doctor en cánones. Pasó a la Nueva españa en 1765. Autor, entre otras obras de, Elucidaciones a las instituciones imperiales de Justiniano. Zúñiga y Ontiveros. México, 1787.

(49) Solórzano. Juan Solórzano Pereira (1575-1654), autor de la famosa Política indiana(1629) y de otros libros.

(50) Covarrubias. Se trata probablemente de Diego Covarrubias y Levia (1512-1577), prolífico autor, cuyos vastos conocimientos jurídicos le valieron el sobrenombre de “el Bartolo español”.

(51) Febrero el escribano. José Febrero, autor de la Librería de escribanos, obra que tuvo varias ediciones, una de ellas en 1797, Fernández de Lizardi, en Periquillo, libro II, caps. III y X, cita esta obra reformado por Marcos Gutiérrez.