SOCIEDAD PÚBLICA DE LECTURA
Por El Pensador Mexicano
Si es tiempo de que raye la aurota de la ilustración en este reino,
y si todos debemos contribuir a que extienda sus benéficas influencias
cuanto sea dable, nada extraño será el siguiente utilísimo
En la calle de Cadena(2) se abrirá mañana una accesoria(3) letra A, en la que se hallarán los más de los papeles que han salido a luz y los que sucesivamente vayan saliendo.
A esta sala o accesoria se ha nombrado SOCIEDAD PÚBLICA DE LECTURA:
De nada sirve la libertad de imprenta a quien no lee, y muchos no leen no porque no saben o no quieren, sino porque no tienen proporción de comprar cuanto papel sale en el día, con cuya falta carecen de mil noticias útiles y de la instrucción que facilita la comunicación de ideas.
Para semejantes personas y para cuantas quieran se abrirá la dicha Sociedad, donde por el corto extipendio de un real(4) podrán leer cuanto papel saliere a luz, bajo las condiciones siguientes:
1ª El real se pagará a la entrada, y lo pagará todo entrante aunque diga que no va a leer, sino que va acompañando al que pagó. Esta advertencia es precisa, pues cualquiera pretextaría que iba con un amigo y se entraría a oír de balde, lo que no podía resultar de ningún provecho a la casa.
2ª A ninguna persona se le darán dos papeles de una vez, así porque no se pueden leer juntos, como por evitar confusiones y los abusos que se podían seguir de semejante método.
3ª La persona que quisiere copiar de algún papel lo que le parezca, podrá hacerlo, pues para eso habrá recado de escribir y papel que se venderá allí mismo.
4ª Acabándose de leer un papel, se entregará y se pedirá otro, y por este orden todos.
5ª Leído el último y cuando el individuo se vaya, volverá el papel que acabe de leer en mano propia al que allí cuide.
6ª Treinta o treinta y un reales debe costar al cabo del mes una entrada diaria, y aun esto es excesivo para muchos. Por tanto, se admitirán suscriptores de lectura por tres pesos mensuales, y por todo el día. A estos suscriptores se les dará un boletín firmado por mí para que, manifestándolo al que cuide, no se le embarace la entrada.
Si alguno se quisiere suscribir para la calle, se le llevarán por el mismo precio a su casa todos los papeles que hayan salido el día anterior por este orden: el repartidor llevará el lunes cuanto papel haya salido el domingo; el martes hará lo mismo con los del lunes y recogerá los que el domingo entregare, y así todos los días.
Si algún papel se extraviare, rompiere o ensuciare, deberá pagarlo el suscriptor, y lo mismo si se quisiere quedar con él, pues los podrá comprar así como los que vayan a la Sociedad. Se encarga que no se corten los pliegos sino que se lean por sus folios.
El importe de la suscripción, sea para la calle, sea para la Sociedad, se adelantará como es corriente, y se dará por mi parte el correspondiente recibo.
La utilidad y beneficio general que debe resultar de este proyecto es tan clara que no necesita ponderarse.
Podrán, no obstante, quejarse algunos autores y vendedores de que se bajarán las ventas. Esto no será tanto como les parecerá, pues el que lea el papel y le guste, hará por comprarlo cuando pueda; mas aunque en efecto cayeran algo las ventas, se debe tolerar esta falta por el provecho general que resulta de la lectura pública. Yo soy escritor y tengo alacena de papeles, y por lo mismo, si se verifican las pocas ventas, lo debo resentir primero y con doble motivo; pero estamos en el caso de ser útiles a nuestros semejantes, prefiriendo el bien público al privado.
VARIEDADES
Los señores coronel, jefes, oficialidad y tropa del regimiento de Cuatro Órdenes se han distinguido siendo los primeros militares que se suscribieron ayer con la cantidad de 300 pesos para el socorro de las familias de los infelices que perecieron en la desgraciada catástrofe del 10 de marzo en Cádiz.(5)
Ciertamente merecen un digno elogio por haber sido los primeros que han dado ejemplo de caridad hacia nuestros hermanos de Cádiz, lo mismo que de su adhesión al nuevo sistema de gobierno que nos rige.
Si mi pluma fuera mejor cortada, yo la consagraría esta vez muy gustoso en sus elogios; pero me abstendré de ello así para dar lugar a otra más hábil, como porque sé claramente que, habiendo sido su acción justamente generosa y desnuda del más mínimo interés, se mortificaría su modestia si se vieran alabados por esto, aunque en efecto lo merecen.
México, julio 22 de [1]820.
[José Joaquín] F[ernández de] L[izardi]
(1) México: 1820. En la Oficina de don Juan Bautista de Arizpe. Cf.nota 22 a La catástrofe de Cádiz.
(2) calle de Cadena. Se le dio este nombre porque tuvo en ella su casa Antonio de la Cadena, uno de los conquistadores de México. Actualmente es la calle de Venustiano Carranza, entre Bolívar e Isabel la Católica.
(3) accesoria. Habitación baja, compuesta comúnmente de una sola pieza con puerta a la calle, y sin ninguna al interior de la casa. Santamaría lo supone un mexicanismo. Cf. Santamaría, Dic. mej.