SENTENCIA CONTRA EL EMPERADOR PROPUESTA
EN EL SOBERANO CONGRESO(1)

 

 

Está para resolverse, en el Soberano Congreso,(2) sobre la proposición que se ha hecho, de que se remita al señor Iturbide a los estados de Italia, dejándole el tratamiento de excelencia, con la asignación de veinticinco mil pesos anuales.(3) No hay propuesta o sentencia más favorable a este general que ésta.

En primer lugar, despacharlo a Italia es alargar su vida, que Dios guarde, porque la Italia goza de un clima muy benigno: es una continua primavera, abunda de ciudades hermosas, de palacios magníficos y de jardines deliciosos; con razón se ha dicho que la Italia es el paraíso de la Europa. A mejor país no pudiera remitirse a este general.

Por lo que toca al tratamiento, muy poco o nada tiene que agradecerle al Soberano Congreso, porque allí los tratamientos son tan baratos como los [sic] señorías, excelencias e ilustrísimas. Son tan comunes como aquí los dones y mercedes. Con el dinero que tiene, yo fío que le llamarán los italianos: excelentísimo, ilustrísimo y eminentísimo señor; y plegue a Dios no le digan santísimo padre.

Por lo que toca y lo que [a]tañe a los veinticinco mil pesos anuales, es menester aclarar la parada;(4) pues veinticinco mil pesos(5) en Italia son un millón.

Para conocer la pobreza de los italianos, los lectores han de estar, para bien saber y contar, que fue a Roma un rico de México y comenzó a pagar misas a peso. Al momento corrió la voz, y la casa del rico se llenó de prelados, obispos, generales de órdenes religiosas, monseñores y eminentísimos cardenales, suplicándole que les diera limosnas para misas...

Tan gran concurrencia llegó a oídos de su santidad, quien, informado del motivo, llamó al rico mexicano, y, bajo excomunión mayor latae sententiae,(6) le mandó que no diera misas de a peso a nadie, pues éstas estaban reservadas para los papas. Esto, ya se ve, es cuento, pero prueba bien la pobreza de Roma.

Y pregunto: Iturbide ¿no está rico?, ¿no está enojado con los que le quitaron la corona?, ¿no es hombre?, ¿no puede querer vengarse?, ¿no es joven, militar y emprendedor? ¿Pues a qué fin proporcionarle dinero donde no le faltan recursos para reclutar cuarenta o sesenta mil extranjeros asalariados, a cuya cabeza venga mañana a envolvernos en una guerra desoladora, contando con el partido que aquí tiene?

Ahora: o Iturbide es inocente o criminal. Si lo primero, ¿por qué se destierra? Si lo segundo, ¿por qué se premia? Ningún odio a su persona mueve mi pluma. Lo amo y compadezco en su desgracia: lo amé con demasiada gratitud cuando hizo la Independencia. En la discusión del llamamiento de los Borbones por el Plan de Iguala, yo fui el primero que lo preferí y le invité con la corona:(7) jamás deseé que se la hubiera ceñido la fuerza, sino la nación, y ni una letra he escrito contra su persona en este tiempo, porque no es de hombres de bien afligir al afligido. De lo que se deduce no aborrezco al señor Iturbide; antes lo amo, pero amo más a la patria, y no quisiera que quedara expuesta a una intentona.

Tampoco aseguro que la emprenda; pero es hombre, resentido, rico y hábil, y puede intentarla; y será muy doloroso que el Soberano Congreso, nuestro apoderado, lo fomentase sin advertirlo.

Dénsele los veinticinco mil pesos en las capitales de Francia, Inglaterra o Alemania, con la precisa obligación de estar a la vista de nuestros plenipotenciarios, o déjesele ir donde quisiera sin darle nada, pues nada necesita con lo que tiene para vivir feliz en cualquier parte, como se lo deseo.


El Pensador.

 

 


(1) México, Oficina del Autor, 1823.

(2) Soberano Congreso. Firmada el Acta de Casa Mata, el 1° de febrero de 1823, Iturbide no tuvo más remedio que pensar en restablecer el Congreso destituído en octubre de 1822; mientras tanto, había mandado una comisión que fuese a Veracruz a tratar de llegar a un arreglo con los promulgados; como los pronunciamientos a favor del Plan de Casa Mata seguían proliferando, la comisión no pudo hacer nada, "y por el contrario, llegó a convenir en que era inevitable y necesario, para tranquilizar a la nación, el inmediato restablecimiento del Congreso." Dicha comisión, a su regreso, "y en vista de lo que había presenciado, dirigió en 28 de febrero una exposición al emperador expresándole la creencia en que estaba de que sólo la reunión del Congreso disuelto sería el medio a propósito para salvar la situación; igual creencia manifestaron la Diputación provincial de México y el mismo Consejo de Estado." Por fin resolvió hacerlo así. "En tal virtud, el día 4 de marzo expidió un decreto en el que convocaba a los diputados para que de nuevo se instalase el Congreso, lo cual tuvo verificativo el día 7 inmediato. Iturbide asistió a la instalación y pronunció un discurso en el que protestaba obsequiar la voluntad general." México a través de los siglosop. cit., t. IV, pp. 89-90.

(3) Después de la abdicación de Iturbide, presentada ante el Congreso el 20 de marzo, éste no se había ocupado de ella, hasta el 7 de abril, fecha en la cual la comisión nombrada para dictaminar sobre dicho asunto determinó varias proposiciones, la primera: "El Congreso declara la coronación de don Agustín de Iturbide como obra de la violencia y de la fuerza, y de derecho nula." La sexta: "Se asignan de pensión anual a don Agustín de Iturbide veinticinco mil pesos durante su vida, con la condición de que establezca su residencia en cualquier lugar de la península de Italia. Su familia tendrá derecho a la pensión que las leyes designan en caso de muerte." En la séptima: "Declara el Congreso a don Agustín de Iturbide el tratamiento de Excelencia." México a través de los siglosop. cit., t. IV, p. 94.

(4) aclarar la parada. Aclarar paradas es frase muy común en el habla popular mexicana, por hablar con claridad y precisión acerca de un asunto, dilucidar puntos dudosos y establecerlos en términos insospechables, Santamaría, Dic. mej.

(5) pesos. Cf. nota 8 a El cucharero político...

(6) excomunión mayor latae sententiae. Cf. nota 3 a Bula del santo padre...

(7) En El Pensador Mexicano al excelentísimo señor general del Ejército Imperial Americano don Agustín de Iturbide, escrito en 29 de septiembre de 1821; cf. nota 17 a Por la salud... En un periódico de 1822, Lizardi había externado su satisfacción por haber sido el primero en proclamar a Iturbide emperador (números 1 y 2 de El Amigo de la Paz y de lo Patria, en Obras Vop. cit., pp. 4-5 y 13).