SEGUNDO ATAQUE AL CASTILLO DE SAN JUAN DE ULÚA

 

Por El Pensador Mexicano(1)

 

Mutemus clypeos. Danaum que insigna nobis 
aptemus. Virgilio, Eneida, libro 2.
Variemos los escudos y tomemos las señales
de los griegos.(2)

 

 

Si nos acordamos que los españoles han sido en todo nuestros maestros, debemos imitarlos en los tiempos de guerra y de revolución. Variemos de carácter y costumbres dañosas, y adoptemos para nosotros su firmeza, resolución, unión, secreto y constancia.

El día que reunamos estas virtudes, ya no temeremos a Lemour(3) y a las malditas Ligas(4) que nos asechan. Yo advierto mucha apatía y una confusa división de opiniones que nos presagian una perdurable esclavitud, y no sé a qué atribuir ésta que parece una vergonzosa cobardía, cuyo vicio degradante jamás ha cabido en pecho americano. Valor mucho, talentos militares y mil recursos tenemos que desplegar, en queriendo, para escarmentar el orgullo de nuestros enemigos.

No es inexpugnable el castillo de Ulúa,(5) como suelen decir los ignorantes o los serviles. No hay fortaleza que se defienda del guerrero constante. ¿Se podrá comparar al miserable castillo de Veracruz con las magníficas fortalezas de Gibraltar y de Figueras? Pues éstas y otras muchas a su vez han sido asaltadas y tomadas por los briosos sitiadores.

Ulúa, por el contrario, parece destinado a ser presa del primero que intente atacarlo. La pequeñez de su plaza no sufre mucha gente; su mortífero clima no consiente que viva su guarnición mucho tiempo sin enfermarse; la harina, frijoles y demás necesarias semillas se pican e inutilizan a los cuatro meses; su fábrica material aseguran que es tan falsa, que él sólo vendrá a tierra si hace un fuego continuo cuatro días; y finalmente, su posición topográfica del todo aislada, convida a sus enemigos a rendirlo con el bloqueo y el sitio.

Todo el sostén de Ulúa es la mortífera ciudad de Veracruz.(6) A cuatro comerciantes y otros tantos vecinos acomodados puede decirse que debe su existencia. Se ha temido que el castillo destruya la ciudad y que perezcan las familias con sus intereses, y por esta consideración no se ha tratado de declarar la guerra a Lemour, haciéndolo entender que la condescendencia del gobierno ha sido miedo, falta de arbitrios o que tal vez su castillo está encantado.

Esta apatía y la languidez, o si se quiere, este descuido impolítico, ha ensoberbecido a aquel gobernador, hasta atreverse a posesionarse de la Isla del Sacrificio.(7) El diputado don Carlos María Bustamante(8) ha manifestado al Soberano Congreso,(9) con la energía que acostumbra, que nada importa que se pierda la plaza de Veracruz como se asegure la libertad de la nación; y yo mucho antes que este señor dije lo mismo y persuadí al gobierno a que adoptase este plan: que se destruyera Veracruz, y que en su lugar se levantara una columna que dijera: Aquí fue Veracruz, asilo del monopolio y sepulcro de la humanidad.(10)

Era el señor Iturbide, generalísimo y presidente de la Regencia, quien no sólo desechó mi proposición, sino que denunció mi papel titulado: Cincuenta preguntas de El Pensador Mexicano.(11) Alégrome de que se vea apoyada al cabo de tantos meses, y desde luego el día que se abandone la plaza, podemos repicar la rendición del castillo.

Siempre he estado mal con ese maldito lobanillo de nuestra naciente libertad, y jamás le he concedido la inexpugnabilidad que le dan o los crédulos o los interesados en su conservación; y en prueba de ello escribí un papel, de cuyo título no me acuerdo, en que me comprometía con el gobierno a tomar el dicho fuerte dentro de muy poco tiempo, con cuatro mil hombres y veinte mil pesos.(12) Unos se rieron, otros se enojaron por mi proposición, y llegó a tanto la barbarie, que me lo denunciaron quién sabe de qué: bien que los jurados despreciaron este chisme, que probaba en quien quiera que lo hizo no sólo la más supina ignorancia, sino la más execrable ingratitud; pues es claro que cuando mis proyectos hubieran sido los más desatinados, mis intenciones debían calificarse de muy sencillas y patriotas.

Además que no me pareció muy descabellada la empresa, supuesto el abandono de la plaza, ni aun ahora me lo parece. Si las balas del castillo alcanzan a Veracruz, ¿por qué las de ésta no alcanzarán a aquél? ¿No hay cañones de suficiente calibre para batirlo?, pues que se hagan; campanas y habilidades sobran.

El castillo presenta más blanco a las baterías de Veracruz que éstas a aquél; de consiguiente, había de sacar la peor parte, pues por esta razón y su distancia recibiría mucho daño y haría poco a la plaza. De cien balas perdería ésta veinte, y el castillo de las mismas cien balas aprovecharía diez y perdería noventa.

No es menester ser militar para formar este cálculo, basta haber tirado al blanco alguna vez. En distancia de cuarenta varas el menos diestro tirador matará un carnero o un puerco; y en la misma distancia el más diestro no acertará a una lagartija que apenas ve. Además que las trincheras podían ser de modo que no pudiera el castillo fijarles puntería.

Por tierra se le puede asediar muy bien, guardando la costa para que no le preste ningunos auxilios; y ¿por mar? Ya el señor Bustamante ha insinuado al gobierno que habilite corsarios, y yo digo que también puede pedir a los Estados Unidos cuatro fragatas de guerra, a cuenta de los veinte millones que van a prestarle los particulares de Londres.(13) Con esta pequeña escuadrilla basta por ahora para hostilizar a Lemour.

¿Y por qué no nos facilitarían esos buques? Bien deben conocer que si México sucumbe a la Santa Liga, los del Norte no están seguros de volver a caer bajo el dominio de la Gran Bretaña. Así es que por política deben hacer causa común la defensa de nuestra libertad. Ellos están en su juventud libre; nosotros en nuestra infancia. Necesitamos andaderas, y así deben auxiliarnos con sus luces, armas, buques y cuanto puedan, seguros de que serán recompensados con usura. Y por último, si los reyes tiranos de la Europa hacen una Liga que sólo por antífrasis puede llamarse Santa, ¿por qué las Américas, que se han hecho y que quieren hacerse libres, no podremos hacer otra Liga más numerosa, valiente, rica y justa contra esos quijotescos Alejandros, que tratan de dominar al mundo? Sí, americanos del norte, americanos del sur y septentrión, unámonos todos: formemos una misma clase de gobierno, o imitemos en lo posible a los paisanos de Washington, auxiliémonos, amémonos como hermanos; declaremos guerra eterna a los tiranos de la Europa, y así conservaremos el don precioso de la libertad y enseñaremos al resto del mundo a que conozca sus derechos, abomine sus reyes opresores, deteste a los aristócratas, conserve su natural igualdad y se hagan libres para siempre.

Y volviendo sobre el castillo de Ulúa, digo: ¿Qué hará el campeón Lemour viéndose atacado de frente, asediado por los costados y bloqueado por la espalda? Yo aseguro que dentro de ocho días de un fuego vivo y certero de la plaza, se abrirá en brecha esa decantada fortaleza: arriará bandera su señoría y desaparecerá de nuestra vista ese espantoso cuanto ridículo fantasma. A no ser que el señor Lemour quiera repetir las escenas de los tiempos heroicos de Sagunto y Numancia, pero aun así la gloria fuera nuestra.

Yo entiendo, y valga esta familiar comparación; entiendo, digo, que a Lemour le ha sucedido lo que a un borracho baladrón, a quien todos le dispensan sus impertinencias disculpándolo con su embriaguez; pero este salvaje no cree que le disimulan y toleran, sino que le temen; y así mientras más lo contemplan y sosiegan, piensa que él es muy bravo y que todos le tienen mucho miedo. Luego que ha [formado] este concepto, se envanece más, y se hace más provocativo y escandaloso, hasta que encuentra con alguno que sabe la máxima de que el loco por la pena es cuerdo,(14) y, sin respetar su borrachera, le da una buena paliza, y nuestro valiente tiene que irse a dormir mal de su grado, calladita la boca. Éste es el caso del señor Lemour. Embriagado con la confianza que mereció al gabinete español de enviarlo a relevar al decrépito Dávila(15) en circunstancias tan difíciles, se creyó sin duda otro Scipión, y tomó posesión de su ínsula. Viendo que el señor Iturbide,(16) el señor Santa-Anna,(17) el señor Congreso y el señor Supremo Poder Ejecutivo(18) no se metían con él para nada, no creyó que esto era efecto de prudencia, de política o de filantropía, sino de ignorancia, desidia y cobardía; y así ya nos iba prodigando insultos y sacando, como vulgarmente se dice, el pie del plato. Quería irse saliendo del castillo y estrecharse más con nosotros;(19) peto el señor Victoria, que no entiende de valientes, parece que lo ha hecho contener un poco.(20)

Sin embargo, así como no temo al castillo, temo a Lemour: él es militar y nada lerdo. Al enemigo por serlo, no se le deben negar sus buenas cualidades. Conoce el arte difícil de política, y por lo mismo es más temible. En la correspondencia que tuvo con el señor Echávarri,(21) cuando este general sitiaba a Veracruz, ¿quién no ve su firma, su elocuencia y un estilo sorprendente y seductor? No parece sino que Lemour seduce a Echávarri para que formara el Plan de Casa Mata.(22) Él sabe cuáles fueron sus intenciones; pero por sus palabras parecen justas. El arte de ocultar la verdad y hacer pasar la maldad por obra buena, es mal arte; pero no se inventó para los necios. Lemour no lo es, y por tanto es temible.

A las balas de su prestado castillo no les temo; no alcanzan a esta ciudad; pero sus intrigas sí alcanzan donde quiera. Él es nuestro enemigo, nos tiene en muy poco y está confiado en reconquistarnos, como se puede ver por la siguiente copia de una carta suya que me acaba de dar un coronel amigo mío, cuyo nombre publicaré en mejor ocasión.

Carta de don Francisco Lemour escrita en 29 de Julio último

al capitán general de Cuba

"Excelentísimo señor. Lograda la caída del coloso mexicano, el ignorante reino se halla dividido en opiniones, que aunque con trabajos he logrado conseguir por medio de mis emisarios. Las facciones son cuatro,(23) y se tienen unas a otras el mayor odio; el gobierno disidente no puede pagar su corto ejercicio, a pesar que éste cada día se destruye más por la numerosa deserción, convirtiéndose en bandidos. El momento es precioso y se nos prepara el fin de nuestros deseos. Con solos dos mil hombres y tres millones de pesos me lisonjeo de reconquistar la Nueva España; y si a vuestra excelencia le pareciere oportuna la ocasión, puede aprovecharla, en el concepto de que el golpe es infalible; y en este caso me valdré de mi astucia para posesionarme de cualquier punto ventajoso que impida su comercio de Alvarado,(24) y que pueda obligar a los buques nuestros a pagar unos tributos, cuyas cantidades sean de un lucro de consideración", etcétera.

Sea cual fuere el crédito que esta carta merezca, lo cierto es que las acciones de Lemour no las desmienten sus palabras. La intriga es la arma más oportuna que tiene para invadirnos, y es menester que nuestro gobierno no duerma, porque somos perdidos. Aquí, aquí están nuestros más terribles enemigos; con nosotros viven, concurren y pasean; nos observan sin cesar y aprovecharán el tiro ciertamente, si nuestro gobierno se descuida.

¿Qué han venido a hacer tantos extranjeros, especialmente franceses, y que cada día se aumentan? ¿Vienen a comerciar? ¿Pues dónde están sus tiendas? ¿Dónde viven? ¿Cómo se llaman? ¿Cuántos hay en cada capital? ¿De qué subsisten? ¿A qué gobierno o magistrado se han presentado? ¿Con qué pasaportes?, y, finalmente, ¿qué garantía nos ofrecen para que en estas circunstancias no desconfíe de ellos la nación? Yo no sé que se tomen ningunas de estas providencias políticas para asegurar el Estado en tan críticas circunstancias. La Francia o su gobierno ya nos ha declarado la guerra con habérsela declarado a los liberales de España. Es menester velar mucho sobre todo extranjero y español que no garantice su fidelidad a la patria. Así lo hicieron los españoles con los mismos franceses y con nosotros. Un espionaje terrible, más que inquisitorial, persiguió a los buenos. Yo conocí en la cárcel el año de [18]11, estando preso por la libertad de mi patria,(25) a uno que estaba preso porque dijo que Venegas(26) era mocho, y, en efecto, tenía una oreja cortada; otro dijo que no era mocho, que tenía sus orejas muy largas. Este diálogo bastó para perderlos.

A otro conocí allí mismo que fue a presidio sólo porque se rió al oír decir que en Arroyozarco habían las tropas realistas derrotado a los insurgentes, y él había visto lo contrario.(27) A este modo y por semejantes delitos vi perdidos a muchos. A uno o dos enviaron a La Habana sólo porque sabían y hablaban el francés. Por una conversación liberal en esta lengua, fueron presidarios en La Habana el capitán Tola(28) y Fabio, ambos sujetos muy finos y de talento. A un pobre gachupín(29) lo afligieron muchos meses en la cárcel sólo porque se llamaba Antonio Serrano, fundándose en que de España escribieron que no se descuidaran con un español que se llamaba Antonio Serrano, que había venido de emisario de Napoleón. Al primero que denunciaron de este nombre fue al pobre gachupín que conocí, y eso bastó para perderlo.

No califico por buenos estos hechos crueles e impolíticos; pero alabo el celo del gobierno español, y adopto un espionaje saludable. Dejemos este carácter abandonado y aprendamos de nuestros mismos enemigos a ser unidos y activos en las revoluciones.

Mutemus clypeos. Danaum que insigna nobis aptemus.

Aquí iba yo, y estando la mayor parte del original de este papel en la imprenta, me llegó de La Habana la siguiente carta, que a la letra copio, para que se vea que ni mis temores ni mis predicciones políticas son infundadas. Dice así:

Habana, 10 de septiembre de 1823

"Mi estimado amigo: al paso que nuestros liberales proyectos podrían proteger la amenazada independencia de ese reino, parece que los mexicanos se han decidido a manifestar su idiotez a la faz del mundo, haciendo con el mayor empeño su infelicidad y la nuestra. ¿Hasta cuándo llegarán a conocer que los hombres no hemos nacido para seresclavos del capricho de ningún particular, y hasta cuándo se abochornarán ustedes de ser el más vil instrumento de la opresión de sus semejantes. Crea usted, amigo, que desearía, al mismo tiempo que penetrar los corazones de todos, ser el más fiero basilisco para con sólo mi vista destruir hasta las cenizas de unos hombres abominables; y si la cobardía de algunos pícaros, de ésa como aquí se sabe, inducen a ofrecer con la mayor infamia a estos tiranos auxilios para la reconquista, adviértales usted que su suerte, a pesar de sus infames depravaciones, será igual a la de los demás, y tengo el más seguro fundamento para decirlo, como que logro suficiente confianza con el capitán general de esta isla y estoy empapado de las degradantes contestaciones del garitero Lemour; no obstante de los preparativos activos, que aquí se están haciendo para ese suelo con una sección de tropas de éste. Dígale usted a los malvados que se sostengan, que su suerte está echada, y si la fatalidad permite se salven de las manos de ustedes, no se podrán salvar de las nuestras: ya estamos cansados de sufrir por tan malvados americanos (a quienes conocemos), autores de nuestra desgracia, del ningún éxito de nuestro plan del año de [18]22, y ahora que, esperanzados en el sabio gobierno republicano establecido en ésa, y conformes con las lecciones del memorable don Servando Mier,(30) confiábamos en el logro de nuestra libertad y reunión de este dominio al gobierno mexicano, todo se nos ha frustrado por las infaustas noticias que se reciben en ésta a cada paso de ese suelo.

"¿Y será posible que los mexicanos se hagan dignos de compasión con los hotentotes, siendo la mofa e irrisión de las naciones cultas? ¿Y que estén tan atrasados de luces que no penetren que una mano oculta, agente del gobierno de Madrid, los tiene divididos, y que éstos esperan el momento de la división de ese ejército para lograr la presa que le prometen, la que se lisonjean obtener con infundir entre ustedes la mayor desconfianza, teniéndola ya en cierto modo logrado? Esos beneméritos militares españoles despreocupados, que se hallan en ese ejército, y que han sido auxiliares de su emancipación, se hallan en lista, y contra ellos se preparan los más horrorosos castigos: la humanidad se estremece al oír el modo cruel con que proyectan los serviles su exterminio; y si no lo logran con la aprehensión de sus personas, tratan de lograrlo infundiendo contra ellos la mayor desconfianza, sin que ustedes se convenzan que esos hombres, además de ser útiles al Estado, son los primeros que morirán en defensa de ese suelo. Aquí se extienden por los partidarios del despotismo amplios indultos momentáneos para los mexicanos, y al mismo tiempo los dichos proyectan el modo de acabarlos después de dominados, no siendo la intención del gobierno español dejarlos a ustedes en estado de revolucionar segunda vez. ¿Y qué no preveen ustedes esto? Razón tienen los extranjeros que de ése regresan de decir que los mexicanos son los hombres más apáticos y más incultos del mundo, y que los países más estúpidos se hubieran ya sistemado con más acierto; no siendo ustedes solamente de natural abandonado, sino que también la total desidia y ningún amor a la libertad del patrio suelo los hace indignos del trato.(a) ¿Y será posible el que ustedes con esto no abran los ojos, no traten de volver por el honor nacional tan vilmente ultrajado, y  que vueltos del profundo letargo en que yacen no reúnan la opinión y se alarmen en masa para defender la nación a toda prisa contra su enemigo común, el gobierno español, y contra el más cruel de todos sus enemigos, la Santa Liga? Pues amigos, dormir, dormir, que en breve, cuando ustedes despierten, será tarde, porque desde enero del presente año hasta la fecha, además de los inmensos medios que se están acopiando en la Península para la reconquista de las Américas, pueden haber pasado a ese cuatro mil enemigos que clandestinamente se han introducido por diversos puntos en diversos buques, y con el pacífico disfraz de paisanos, pagados por el gobierno español, cuyos sueldos cobran puntualmente. Tal vez, tal vez sus fornituras, armamento, municiones y demás no estarán muy distantes de sus personas. Yo no sería liberal ni americano si no le comunicase a usted estos pormenores para que los publique, advirtiéndole que la Corte española ha ofrecido a la Gran Bretaña, con tal que no dé auxilios a las Américas, ponerla en posesión de los Estados del Norte América, para cuyo fin es el proyecto proteger las tropas británicas, dándoles paso libre para ese reino. Vea usted si la trama, es claro, está bien hilada; y quieren dar en tierra con todos los gobiernos liberales, pues esto es lo pactado entre los déspotas soberanos de la Europa, quienes tienen enviados ocultos en ese suelo, con numerosos planes, sumas pingües y buenas recomendaciones, con el fin de que, por medio de sus desproporcionados talentos e influencia, los conserven en divisiones, para sorprenderlos inermes. Esto es cuanto tengo que decir a usted para que lo comunique a ésos, sus compatriotas, y que no les pese un día no haberse aprovechado de estos mis renglones, suplicándole no ponga mi nombre en los impresos, pues de ponerlo se seguiría mi exterminio con esta canalla, y no tendría segunda ocasión de descubrir sus maldades. Así lo espero merecer del patriotismo de usted, suficientemente acreditado por los impresos numerosos que de su mano hemos visto en ésta, esperando que esta mi carta pueda servir de emulación a mis paisanos los mexicanos para que, vueltos en sí del profundo letargo en que yacen, prevengan el fatal golpe que les amaga. Amigo:unión y constancia sea nuestra divisa, y con ella seremos invencibles. Queda de usted su atento seguro servidor que besa su mano. El Patriota Habanero. Señor Pensador Mexicano."

"Seguirán estos ataques hasta que el pabellón mexicano tremole en San Juan de Ulúa y nuestra libertad se afiance.

"Después de escrito lo que el lector ha leído, hemos visto la conspiración de la noche del 29 de septiembre último.(31) El grito que se quería dar, según se dice, era de mueran los gachupines y viva Agustín I. ¡Qué despropósitos!

"Los negros de las haciendas de Temisco,(32) San Gabriel(33) y otras de tierra caliente están bien armados, y parece que en una de ellas se atrevieron a proclamar a España. Mientras el gobierno no ejecute a los conspiradores, la patria no está segura. El remedio es doloroso, pero necesario. Sin sangre no se hacen morcillas.(34)

"Lemour ha sido desalojado de la Isla del Sacrificio(35) con pérdida de seis cañones. Se ha metido en su castillo de Lindabridis. Se ha roto el fuego de parte de la plaza, y se le han encajado con mucho tino tres bombas o granadas al castillo (carta particular)."

Cuidado, serviles, que como el gobierno ayude a la nación con disposiciones enérgicas, sobran valientes que defiendan su libertad y os escarmienten.(36)

 

 


(1) México, Imprenta de don Mariano Ontiveros, 1823.

(2) Mudemos clípeos, y a nosotros las insignias de dánaos adaptemos. Eneida II, 389-90. Virgilio, Eneida. Libros I-VI, versión de Rubén Bonifaz Nuño, opcit., p. 35.

(3) Francisco Lemour. Cf. nota 11 a Oración de !os criollos...

(4) Santa Liga. Cf. nota 4 a Segundo sueño... y nota 2 a La nueva revolución...

(5) castillo de Ulúa. Cf. nota 4 a Ausente el emperador... Fernández de Lizardi había propuesto que se atacara el castillo de San Juan de Ulúa en varios folletos. Cf. nota 12 a Oración de los criollos... y nota 10 a Noticias interesantes...

(6) Veracruz. Cf. nota 41 a Segundo sueño...

(7) Cf. nota 12 a Ataque al castillo...

(8) Carlos [Ma. de] Bustamante. Cf. nota 6 a Lo que escribe... En el Primer Congreso fue diputado por Oaxaca, en el Segundo Congreso fue diputado por México.

(9) Soberano Congreso. Cf. nota 36 a Segundo sueño... y nota 2 a Sentencia contra el emperador...

(10) Lo escribió en Noticias interesantes de Veracruz, con fecha 4 de diciembre de 1822.

(11) "La garantía de la unión sintió su primera sacudida importante cuando apareció el folleto titulado Consejo prudente sobre una de las garantías, escrito por el español Francisco Lagranda [...], Pedro Celestino Negrete, general español que encabezaba el ejército, envió hacia distintos puntos del país una representación en la que declaraba que no era 'ciertamente el primer aborto de malignidad que escandaliza el imperio'. La alarma que podía producir el 'incendiario folleto', llevó al general Negrete a impedir la salida del correo, para evitar su propagación por las provincias [...]. El Generalísimo, por su parte, también censuró el folleto, impidiendo su circulación y 'procurando' que, para las nueve de la mañana del día ─escribía a la una de la mañana del 12 de diciembre de 1821─ estuviera 'declarado y preso el autor por los trámites legales'. La denuncia se extendió, por oficio enviado a la Regencia, a los autores del Hombre libreEl Fraile y su PelahuejoMéxico dormido;Cincuenta preguntas del Pensador; el ejemplar número cinco de La Abispa de Chilpancingoy otros que se suponía atacaban las bases de la independencia." Romeo Flores Caballero, La contrarrevolución en la Independencia. Los españoles en la vida política, social y económica de México (1804-1838), 2a. ed., México, El Colegio de México, 1973, pp. 72-73 y 74. La denuncia fue publicada en la Gaceta Imperial Extraordinaria de México, t. I, núm. 38 (jueves 13 de diciembre de 1821). El Pensador ya había mencionado la denuncia de sus Cincuenta preguntas en dos folletos del año 1822: Más vale tarde que nunca... y Sólo un ruin... También en El Hermano del Perico que cantaba la Victoria, núm. 4, en Obras Vop. cit., p. 54.

(12) Eso lo escribió en Noticias interesantes de Veracruz, México, Oficina de don José Mariano Fernández de Lara, 1823. En dos meses ofrecía entregar el castillo, con mil hombres, no con 4,000.

(13) Cf. nota 3 a Felicitación y reflexiones...

(14) el loco por la pena es cuerdo. Con este refrán se advierte que el castigo corrige los vicios.

(15) Cf. nota 11 a Oración de los criollos...

(16) Agustín de Iturbide. Cf. nota 7 a De don Servilio el clamor...

(17) Antonio López de Santa-Anna. Cf. nota 2 a Viva el general...

(18) Supremo Poder Ejecutivo. Del 1° de abril al [1° de] mayo de 1823, estuvo integrado por Pedro Celestino Negrete, J. Mariano Michelena y Miguel Domínguez; del [1° de] mayo al 2 de julio de ese año, por P. Celestino Negrete, J. M. Michelena y Nicolás Bravo; del 2 de julio de 1823 al [1° de] febrero de 1824, por J. M. Michelena, Miguel Domínguez y Vicente Guerrero.

(19) sacar los pies del platoo de las alforjas. Frase que se dice del que habiendo estado tímido o vergonzoso, empieza a atreverse a hablar o hacer algunas cosas.

(20) Guadalupe Victoria. Cf. nota 7 a Por la salud... En El Hermano del Perico que cantaba la Victoria, núm. 4, Fernández de Lizardi escribió: "¿De dónde le ha de venir el dominio sobre el castillo de Ulúa a Lemour, a los españoles ni a ninguna otra potencia del mundo, cuando sabemos que es muy nuestro y por defenderlo están sacrificándose aquellos valientes compatriotas acaudillados del ilustre campeón Victoria? [...], los americanos, o a lo menos sus gobiernos, han tratado al castillo de San Juan de Ulúa como una cosa mostrenca. El señor Iturbide se lo dejó en pacifica posesión al castellano don José Dávila; la Junta Supletoria, como su primera criatura y por imitación de su criador, tampoco se metió con él para nada; el Primer Congreso Mexicano, lejos de tratar de rehacerse de esta ventajosa fortaleza como debía, se entretuvo en dictar infinidad de leyes que, comparadas con la grandeza de este asunto, eran a la verdad una friolera." Obras Vop. cit., pp. 52 y 53. Bustamante, en su Diario histórico, refiere que el día 27 de septiembre de 1823 "salió de Jalapa el general Victoria, seguido de todos los oficiales y tropas que había en la Villa, y van como una pascua", que el día 30 salió "de Jalapa todo el pertrecho de bombas y pólvora: se espera mucho de Perote, y se han pedido todos los socorros posibles a Puebla y México", que estaban "batiendo el Castillo 14 obuses y morteros, y 20 cañones de grueso calibre: hay sobre 2 000 bombas, sin las que irán de Jalapa, etc."; que el 1° de octubre salieron de Jalapa "600 zapadores de varios pueblos, van llenos de júbilo por contribuir a la total extinción del dominio español." Op. cit., t. I, vol. 2, pp. 83 y 84.

(21) José Antonio de Echávarri. Cf. nota 3 a Fuga de Guerrero... En la Gaceta del Gobierno Imperial de México fueron publicadas las "Comunicaciones entre el capitán general de la provincia de Veracruz, José Antonio de Echávarri, y el comandante de las fuerzas españolas, Francisco Lemaur, sobre relaciones entre la ciudad de Veracruz y el fuerte de San Juan de Ulúa." T. II, núm. 123 (sábado 9 de noviembre de 1822).

(22) Plan de Casa Mata. Cf. notas 3 y 4 a El señor Echávarri...

(23) "Los partidos después del triunfo obtenido sobre Iturbide, habían mudado de composición y se agitaban con más fuerza que nunca. Los republicanos se dividieron entre centralistas y federales: formaban el primero los masones y los antiguos monarquistas, por lo que se daba a esta fracción el nombre de borbonistas y a ella pertenecía el Congreso y el gobierno restablecido; a los federalistas se unieron los iturbidistas, por odio a los que habían hecho bajar del trono a Iturbide, y por esta causa vinieron a incorporarse en el partido liberal más exagerado, los que profesaban las opiniones más opuestas a él. Cada partido tenía su periódico, habiéndose restablecido El Sol, no ya para defender la monarquía, sino para sostener la república central y al gobierno y Congreso que la promovían. Los federalistas comenzaron a publicar El Archivista, que tomó después el título de laÁguila Mexicanay como redactado bajo el influjo de Navarrete e impreso en su casa, estaba destinado a fomentar el partido iturbidista. Amenizaban la lectura de El Sol, los artículos escritos por el ministro de Colombia Santa Mafia [Miguel Santamaría], con el nombre de El Capitán Chinchilla, en que a veces criticaba con gracia los incidentes pasajeros del día, y otras con sal más acre, censuraba los extravíos del partido contrario o ridiculizaba las ceremonias de la corte imperial." Lucas Alamán,Historia de Méxicoop. cit., t. V, p. 579.

(24) Alvarado. Ciudad y puerto en el estado de Veracruz.

(25) Cf. nota 42 a Segundo sueño...

(26) Francisco Javier Venegas. Cf. nota 19 a Lo que escribe...

(27) Arroyozarco. Uno de los tres principales distritos de riego del Estado de México, en la región noroeste; abarca parte de los municipios de Jilotepec, Polotitlán, Aculco y Acambay. La acción a la que hace mención Lizardi es conocida como Batalla de Aculco, desarrollada el 6 de noviembre de 1810, y en la que resultaron victoriosas las tropas realistas al mando de Calleja.

(28) Tola. El Diccionario de insurgentes nos da algunos datos de Luis Tola y Salcedo: "Académico de mérito de la Real de San Carlos. Procesado en la [cd. de] Mex. (1810) por haber proferido expresiones sediciosas. En 1811 fue enviado a La Habana por vía de providencia. De allí solicitó indulto y el capitán general de la isla pidió informes acerca de su conducta, porque pretendía que se le autorizara para establecer un cuerpo de matemáticas y dibujo. Los informes no fueron favorables y, en cuanto al indulto, se le exigió que se dirigiera al tribunal que lo había procesado." José Ma. Miguel i Vergés, op. cit., p. 566.

(29) gachupín. Cf. nota 7 a Oración de los criollos...

(30) fray Servando Teresa de Mier y Noriega. Cf. nota 9 a Alerta mexicanos...

(a) Lo dirán; pero si ese juicio se forman de todos los americanos, se engañan: habemos muchos que sabremos morir antes que ser esclavos. Nota de El Pensador.

(31) De esta conspiración tomamos los datos del Diario histórico. Martes 30 de septiembre de 1823: "Anoche hubo gran revuelta de patrullas, ignoramos cuál sea el plan de conspiración que se meditara; creemos que se dirija a impedir la reunión del próximo Congreso." Jueves 2 de octubre: "En la sesión de hoy (que fue secreta, a solicitud de los SS. Paz y Terán), se hizo venir a los Ministros, porque dichos vocales manifestaron que el estado de la sociedad estaba turbado; con fuertes conspiraciones, encaminadas a impedir la reunión del futuro Congreso [...]. Todos convinieron en que el Gobierno había tenido repetidas noticias de conspiraciones que debieron estallar en las próximas noches, y que había una preparada para la presente [...]. Leyó el Sr. Alamán un pasquín puesto anoche en la puerta de la casa del Juez de Letras Lebrija, en que en una pésima rima, se invitaba a destruir al Gobierno y reponer a Iturbide." Viernes 3 de octubre: "Conspiración grande descubierta en la calle de Celaya. A consecuencia de la autorización dada al Poder Ejecutivo, han amanecido hoy presos el Conde de San Pedro el Álamo, los Barreras, el general Andrade (alias Cartuchera) y otros, gente odiada por notoriamente adicta a Iturbide, y muy capaz de emprender una revolución sangrienta." Domingo 5 de octubre: "Hoy se ha publicado la adjunta lista impresa de los conspirantes arrestados, que llegan a cuarenta y uno, la mayor parte militares." Sigue inmediatamente la lista de conspiradores... y el siguiente comunicado: "Habitantes de México: mutuamente debéis datos el parabién. La desastrosa revolución que iba a estallar por momentos, proyectada por los enemigos del orden y nuestra libertad, se ha sofocado en su origen y descubierto a sus principales autores, a merced de las acertadas providencias y celo infatigable de nuestro sabio gobierno y demás autoridades: el plan de los malvados no era otro que asesinar a éstas, levantar el execrable trono de Iturbide sobre las cabezas y restos miserables de millares de hombres libres, y proscribiendo al patriota, robando al ciudadano pacífico y derramando la sangre del inocente, proclamarlo tirano de los mexicanos." Carlos [Ma. de] Bustamante, opcit., t. I, vol. 2, pp. 75,79 y 81-82. Dicha lista, con el respectivo comunicado, fue publicada también en El Sol, 2ª época, año I, t. I, núm. 112 (4 de octubre de 1823), y en Águila Mexicana. Periódico Cuotidiano, Político y Literario, núm. 175 (6 de oct. 1823).

(32) Hacienda de Temixco. Dista unos pocos kilómetros de Cuernavaca, en el estado de Morelos. Actualmente es un balneario.

(33) Hacienda de San Gabriel Chilac. En el estado de Puebla.

(34) sin sangre no se hacen morcillas. Variante del refrán español que, a su vez, tiene las siguientes: quién tiene sangrehace morcillasy el que no, mira (Rodríguez Marín, Más de 21.000 refranes castellanos..., op. cit., p. 434); ¿cómo hará morcillas quien no tiene sangre ni tripas?, y cuando no hay sangreno se pueden hacer morcillas: "se refiere a los perezosos y para poco, incapaces de emprender ningún trabajo de fundamento: comeicagas, como los llama, más expresiva que limpiamente, el vulgo andaluz." Rodríguez Marín, 12.600 refranes más..., op. cit., pp. 55 y 67.

(35) Cf. nota 12 a Ataque al castillo...

(36) Al final de este folleto Lizardi incluyó una nota: "Erratas garrafales que deben corregirse en el papel anterior a éste." Cf. nota 53 a Ataque al castillo...