ROCIADA DE EL PENSADOR A SUS DÉBILES RIVALES(1)
¡Hola chicos! ¡Qué furor es el que os acomete para esgrimir contra vuestras mal tajadas plumas, copiando unos de otros unos mismos pensamientos y desatinando a cuál más delante de los críticos juiciosos! ¡Ah!, seguramente que mi prudente silencio lo habéis atribuido a cobardía, no habiendo más cobardes que los que me censuráis escondiendo vuestros nombres, cuya ocultación prueba bien lo seguros que estáis de la victoria.
Pero escondeos enhorabuena, poco importa; mas estad ciertos de que no había respuesto,(2) no porque vuestros argumentos sean sólidos, vuestras críticas juiciosas, ni vuestro estilo sorprendente, sino porque... pues... aquí que no nos oye nadie, Iriarte me dijo al oído que a
Ciertos autores
de obras inicuas
los honra mucho
quien los critica.(3)
No tenía yo ni tantitas ganas de molestarme en contestar majaderías, pero ya sois muchos y es preciso daros una rociada.(4)
Venga primeramente el padre fray José de San Bartolomé... pero no. A este buen religioso se le contestará despacio a bien que sus autos van despacio. Por ahora sólo le suplico (ya que se da el título de Teólogo Imparcial), que me explique una proposición que escribió en su dedicatoria de su grande obra del Duelo de la Inquisición.(5) La proposición es ésta: "Recíbela (la obra) pues, Madre benignísima, como talento producido del que me entregaste para formarla."(6) Yo no soy teólogo, y quizá por eso no entiendo la proposición, por lo que ruego se me explique, pues si se ha de entender como suena, yo la entiendo así: recibe esta obra como fruto del entendimiento que me diste para formarla; y entonces resulta que la santísima Virgen crió su alma de usted, que tanto vale como darle talento. Yo no lo entiendo padre mío, y espero con ansia la explicación.
Venga ahora acá el Fabulista. Conque amigo: ¿mis "promesas rara vez han llegado al colmo, y por lo común han quedado incompletas"? Está muy bien, y lo prueba usted con el Catrín, La Quijotita, El Periquillo y un etcétera.(7) ¡Qué prueba tan de bulto! El Catrtín no ha salido a la luz,(8) y así no puede llamarse incompleto lo que no se ha comenzado. El Periquillo quedó trunco porque el superior gobierno prohibió la publicación del cuarto tomo,(9) como lo saben todos; y así de esa falta no tuve yo la culpa. Ninguna otra obra mía ha quedado incompleta, a excepción de La Quijotita;(10) y por ahora, pues se concluirá, así que logre hacerme de una imprentita. Conque vea usted, ¡qué crítica tan fina y tan justa es la que hace! Su proposición puede convertirse de este modo, con toda verdad. Mis promesas rara vez no han llegado al colmo, y por lo común mis obras han quedado completas, como el periódico Pensador, la Alacena de Frioleras, las Noches tristes, las Fábulas, laMiscelánea, la Pastorela, etcétera.(11)
Sin duda que ese pobre viejo, que tan magistralmente decide "que no debo escribir periódicamente",(12) es criollito de Tontonatepeque,(13) porque los fundamentos en que se apoya son no sólo triviales sino necios.
Quiere probar que no he cumplido lo que ofrecí en el prólogo del Conductor. ¡Qué tonto es el señor! En primer lugar, que todo cuanto se lee en los números que han salido hasta ahora es útil y pertenece al orden público de la sociedad, y aquí está cumplida mi palabra. En segundo lugar, que yo no ofrecí explicar toda la Constitución sino algunos capítulos y habiendo explicado la autoridad del rey y la soberanía de la nación,(14) aunque no explicara otros, ya expliqué algunos, que fue lo que ofrecí.
En tercer lugar. pero dejemos al viejo tonto, porque esperan su afeitada otros marchantes.(15) Dígale usted sólo que si sabe que se acabó el periódico;(16) pues si lo sabe, como es así, y éste debe de continuar, todas sus reconvenciones son sandeces, pues se explicará algo de derecho público, se tratará de bellas letras, se pondrán buenas poesías, y se cumplirá en el discurso de él con lo que falta y no se ha podido, porque no somos escopetas.(17) Dígale que no sea tan sandio que nos acuse lo del "Padre Lequerica" ni lo de "Honor eterno",(18) etcétera; que yo no tengo la culpa de que sea tonto y no sepa leer. Dígale que nos enseñe alguna obra que contenga ideas nuevas y nunca dichas, ya que nos echa en cara que las mías son "comunes" y "repetidas".(19) Dígale que sepa que años hace se dijo que nihil sub sole novum: nada se dice ni se dirá que no se haya dicho;(20) pero siempre importa que se repita lo bueno, y que se diga a unos así y a otros del otro modo, según enseña el gran padre de la Iglesia, san Agustín: ad alios sic, ad alios autem sic. Dígale que quién es para calificar las poesías que he estampado, llamando a unas "regulares", a otras "nada particulares", y calificando de "bastante malas" las décimas de don José Madariaga,(21) sin más que porque se lo oyó decir al frío Canoero;(22) pero ¿quién es el viejo bobo, repito, para que dé un voto tan decisivo en materia que no entiende? ¿Que así se juzga de las obras?, ¿así se critica? Cierto que éste es un oficio muy fácil en haciéndolo como él hace: porque para decir esto está malo, esto no sirve, sin decir por qué, ni por qué no, no se necesita instrucción chica ni grande, y puede meterse a criticar las obras de los santos padres un zapatero de viejo,(23) aunque no sepa ni leer.
Dígale usted en caridad, a ese viejo majadero, que la crítica "es el arte de juzgar rectamente",(24) y no se puede hacer esto sin tener instrucción en la materia que se critica. Dígale que el mejor modo de criticar es hacer otra cosa mejor en su género, y así dígale que señale los defectos de las décimas de Madariaga y que trove la misma cuarteta, y cuando haga lo primero y mejore lo segundo, entonces puede hablar con razón; pero mientras no haga sino charlar como ahora, Madariaga, yo y todo el público lo tendremos por un charlatán de Tontonatepeque, envidioso, mordaz y nada más.
En prueba de lo dicho, dígale que pregunte y sabrá que Marcial dijo a un criticastro como él: Carpere vel noli nostra, vel ede tua.(25) Supongo que no sabe latín el que habla tan mal el castellano, y así se lo traduciremos para que lo entienda:
O no royas mis escritos,
viejo hablador e ignorante,
o muéstranos con los tuyos
a do tu talento alcance.
Dígale por último, que estamos persuadidos a que lo que dirigió su tosca pluma es la envidia que le han causado los elogios que (aunque sin mérito) me han prodigado algunas plumas sabias, los que agradezco y estimo por ser tales, que si él, usted, el Canoero y los otros de esta calaña me elogiaran, lo sentiría, porque
Si el sabio no aprueba, malo,
y si el necio aplaude, peor.(26)
Que sepa merecer mayores elogios que yo, y se los darán mayores.
Todo esto le dice usted a su viejo (pues, a su viejo modo de pensar), y a usted dígase que no se vuelva a subscribir a mis obras; pues ni su dinero ni su voto necesito cuando cuento con la común estimación del reino. Hágase usted a un lado y que llegue al padre Soto.(27) ¡qué tontera!, dijo el Chirrión.(28)
Señor Chirrión, comienza usted diciendo: "¿qué le parecía a usted, señor Pensador, que no había algún atrevidillo que le dijera alguna cosita?"(29) No señor, cómo lo habría de pensar cuando para todo hay gente en esta vida, y por lo regular todo necio es atrevido. No lo digo por usted sino por los atrevidos.
Sobre lo que dice de que los he engañado como a unos negros,(30) traslado a lo dicho al mal titulado Fabulista, porque al mismo santo el mismo rezo, y a las mismas sandeces iguales respuestas.
En el mismo párrafo dice usted: "nos dijo usted en sus advertencias que nos electrizaría los martes, jueves y sábados de cada semana: también en esto nos ha faltado usted con el simple pretexto que las imprentas están muy ocupadas y otras sandeces por este estilo".(31) Usted es el sandio hasta más no poder en llamar simple pretexto a una cierta y legítima disculpa.
Usted en el segundo párrafo dice: que yo tengo la culpa de que en las imprentas no me atiendan, pues voy, por ejemplo, "en casa de Ontiveros"(32) (¡qué gramática tan fina!, que voy en casa de Ontiveros dice usted, y no a casa de Ontiveros: ya me parece que voy andando con casa y todo como quien va en un coche), y me peleo con el administrador porque éste, justamente, me hace presente lo recargada que está la casa de trabajo, y que no puede darme cumplimiento para el día que se me antoja; le digo un atajo de(33) desvergüenzas, lo incomodo, y ya no hay Conductor: por esta causa, añade, que he faltado nada menos que al respetable público de México.(34)
Así se dispara, amigo mío: sin vergüenza, sin verdad y sin justicia. Usted sin duda será algún adulón pagado por la imprenta de Ontiveros(35) para defender los caprichos de su administrador o de su dueño; pero lo ha hecho tan mal que no merece un bledo su defensa. En primer lugar yo no voy a pelearme con el administrador, sino a reclamarle el justo y debido cumplimiento de su obligación para que salga mi papel, no el día que se me antoja, sino aquel en que lo espera el público como que se le tiene señalado.
En segundo lugar, cuando he reconvenido jamás he usado desvergüenzas, los principios de mi educación me prohiben tal dialecto: que diga el mismo administrador qué desvergüenzas ni malas razones ha oído jamás de mi boca. Si las ha oído que las diga y que las pruebe, y si no lo prueba ni lo dice, usted no pasa de un calumniante adulador.
En tercer lugar, dice usted que no hay "Conductor porque incomodo al administrador";(36) pregunto: en el supuesto de que mis reconvenciones son justas, y de ellas nace su incomodidad, ¿es disculpa racional para faltar a su palabra?
Últimamente, acordándose usted de que ofrecí seguir el punto judicialmente, pregunta ¿que si los impresores no gozan de libertad?(37) No señor, no la gozan para obrar por capricho ni contra justicia, en tal caso también el ladrón quería gozarla para aprovecharse de lo ajeno. Esto es muy claro y vamos a otra cosa.
Dice usted que el público se ha fastidiado porque le inserté el Ruiz Padrón en mi periódico.(38) Usted, a quien me parece que le tocan las generales con la Inquisición,(39) se habrá fastidiado; pero el público sabio no; y la prueba es que lo ha comprado. Ni menos yo he dicho que su dictamen necesita de mi recomendación; y así, el decirlo usted, es un pito y cantar fuera de coro.(40)
Que no le haya a usted gustado la queja del padre Lequerica, lo entiendo, y el porqué. Que el padre Soto me haya metido el resuello,(41) es chongo,(42) y lo va usted a ver. Que fuera en mi efecto de egoísmo el haber puesto mi Sociedad pública de lectura(43) en la calle de Cadena,(44) es un desatino de tantos en que abunda su papel. Sabía yo que en Londres, en París, Washington y aun ahora en Madrid, hay casas de iguales sociedades: quería que en México gozaran del mismo beneficio; gasté y perdí mi dinero en la empresa, que no tuvo efecto porque el público, sin duda, no se impuso de las ventajas que debían de resultarle más que a mí; y pregunto: ¿el haber sacrificado más de cien pesos, siendo un pobre, porque el público se instruyese y divirtiese tan a poca costa, se podrá apellidar egoísmo?(45)Sólo por un crítico como usted.
Asegurar usted que yo pretendía arruinar con mi sociedad todos los puestos de papeles públicos, y por consiguiente a todos los autores;(46) es una sandez de buen tamaño, pues en tal caso yo era arruinado por dos partes: por tener puesto de papeles públicos en el Portal y por ser escritor; y ¿dónde ha visto usted a un egoísta que trate de arruinarse por servir a otro?
En su penúltimo párrafo, con una comparación muy indecente, muy grosera y muy soez para representársela a un respetable público, trae con la mayor importunidad el ejemplo que pongo de mi niña en el número 22 de mi periódico.(47) Mas esto no merece contestarse, porque usted que no volverá a responder una palabra: nada importa; y si les hablare, ya sabe usted que a palabras necias oídos sordos.(48) Con esto a un lado, que viene el padre Soto.
Téngalos usted muy buenos, mi reverendo padre. Cuánto hace que nolequericamos un poquillo, y si por mí fuera, no volvería a hablar una palabra sobre esto, porque ya es materia fastidiosa. Pero por ahí se dice "que usted me ha metido el resuello" y otras simplezas de éstas, por lo que es necesario decir algo, para que Chirrión fanfarrón vea que yo no soy hombre que me dejo meter el resuello de ninguno.
Este adulador general se ha pensado que mi silencio a la Respuesta de usted era efecto de conclusión y no de prudencia. Hay quien diga que usted es el autor de tan desatinado papel y de la defensa de la partida de capa. Yo no lo creo porque ambos papeluchos parecen forjados a sombra de jacal y escritos en las banquetas de la plaza; y aunque usted no me agradeció mucho el elogio que hice a sus talentos, los confieso. Basta de exordio.
Su respuesta de usted no me parece que satisface la queja del padre Lequerica, ni menos prueba falsedades; antes usted mismo la comprueba y me libra de la nota de cito credente. Dejemos a un lado los chismes de cocina, pues al público nada le importa que le den de comer como a un provincial, ni que beba chocolate, pulque,(49) o agua loja [sic], a más de que el padre preso no se queja del mal trato del convento, ni de los religiosos, sino del trato ilegal con respecto a su causa y al estado presente de las cosas.(50) Éste lo confiesa usted cuando dice: (página 4) "Yo no he negado que el padre Lequerica está en separo e incomunicable, y que se le ha privado oír misa."
En la página 6 dice usted hablando conmigo: "si usted gusta, como escritor periodista puede dar en rostro con la infracción de los artículos 300, 302 y 304 a los dichos señores mitrados".(51)
En la página 9 dice usted: "ahora ¿por qué no se ha finalizado la causa del padre Lequerica?, ¿por qué no se le da giro?, ¿por qué no se hace saber al público? Esto le pregunto yo a El Pensador, porque tanto sabe él en este asunto, como los padres dominicos".
Todo esto, padre mío, no es otra cosa que confirmar la queja del padre Lequerica y substraerlo de toda nota de falsario. Lo que él dice, usted no lo niega; lo más que hace es dar libranza contra su prelado para que responda acerca de ello; y ¿así escribió tanto y dijo tanto?, ¿para qué?, para meter en la colada(52) las cebollas y los ajos, el chocolate y el pulque, cosa que no nombró en su carta el pobre clérigo.
Se empeñará usted en acusarme una contradicción, y no la hay, ni se puede hallar en todo mi número 17. Usted ha dicho que yo "estampé falsedades", y yo digo: que se me pruebe que suplanté su firma o añadí una palabra a la carta que me envió, y entonces tírenseme las pedradas de que yo estampé falsedades, como dice el padre Soto; o siquiera que las creí. Antes había yo dicho en mi número 15: "ni un momento dudo de la legitimidad de su queja contra la Inquisición". Este contra la Inquisición, usted malintenciosamente lo suprimió y copió solamente lo que le importaba para sacar su decantada contradicción. Por eso, lleno de satisfacción, pregunta: "Quien dice que no cree, puede a un mismo tiempo afirmar que no duda aquello que le es increíble." Sin duda que no, padre mío: tal afirmación no sólo sería una absurda contradicción sino un desatino manifiesto; pero yo no dudo ni creo dos cosas distintas. No dudo de la legitimidad de la queja del presbítero contra la Inquisición. No estampé falsedades, ni he creído tales las quejas que él escribió; y esto es decir una misma cosa con diferentes expresiones. Tanto vale decir: no dudo de la verdad del padre Lequerica, como decir: no creo que el padre Lequerica diga falsedades. Padre Soto, al que no conoce un sofisma se puede aturdir con él; al que lo conoce, no se aturde. Dios nos dé usar bien de nuestro talento.
Lo cierto es que al dicho reo le valió su diligencia, y yo tengo la dulce satisfacción de haber cooperado a sus alivios. El día de san Agustín, 28 del último agosto, después de tres meses de preso, incomunicado en este convento, a las ocho de la mañana fue puesto en libertad intra claustra, por el prelado local, reverendo padre prior fray Miguel Muñoz.(53) Esto me lo ha escrito el mismo beneficiado, quien se hace lenguas en alabanza de esa venerable comunidad.(54) Nada que yo diga puede asegurar al público del buen trato que recibe en Santo Domingo,(55) y de su sincera gratitud como sus mismas palabras.
Después de deshacerse en elogios de los prelados y religiosos, después de escribirme que le ofrecieron (si no estaba contento en Santo Domingo) pasarlo a San Fernando,(56) el Carmen,(57) San Francisco(58) o Tepotzotlán;(59) y él respondió que a ninguno; porque allí estaba contento y muy bien asistido, y que sólo a fuerza de bayonetas saldría de allí para otra parte. Después de esta ingenua confesión, dice: "Qué más diremos, señor Pensador, si todo esto es excusado, cuando la pública y notoria calificada caridad de mis amables padres y cándidas palomas dominicanas no necesitan que el grosero Lequerica las alabe ni panegirice; pero ni tampoco el padre Soto se esté enfermando con tomar tareas tan excusadas."
¿Ya ve usted, padre Soto, cómo ha quedado en su lugar el honor de su venerable comunidad por confesión de la misma parte, cómo ésta tuvo mil razones en quejarse de la Inquisición, y en creer que por encargo de ella continuaban sus trabajos, cómo yo no escribo falsedades ni me contradigo; y, por último, ya ve el Chirrión cómo mi silencio no fue miedo, ni poca razón, ni usted me ha sumido el resuello? Pues así debe saber que soy con toda verdad su amigo y servidor, que besa su mano.
J[osé Joaquín] F[ernández de] L[izardi]
P. D. Prevengo a usted que por ahí se dice que la Proclama de los militares está aduloncísima y sapihaereism.(60) Sabe y huele a herejía aquello de que "el Evangelio de Jesucristo subsiste a merced de los soldados", y de que éstos son ángeles y los ángeles "son soldados cristianos". Padre mío: para elogiar no es menester blasfemar. Si se me habla una palabra sobe esto, denuncio el papel.
Por fin de fiesta, venga usted acá, señor de la Canoa. ¿Conque me ha confinado usted al Cayo?,(61) ¿y por qué?, porque oyó decir o leyó que no había cumplido mi palabra en lo que ofrecí en el prólogo de mi Conductor; pero tatita(62) ¿cómo quiere usted ni quieren otros que en veinte y cuatro pliegos se explique toda la Constitución,(63) todo el derecho público, se declame contra los abusos más comunes, se trate de bellas letras, se pongan poesías selectas y se escriba al gusto de todos? Esto es una sencillez, para no darle otro nombre.
Fuera de esto ya dije: el periódico no está concluido en esos pocos números; y así aún hay tiempo para darle a usted gusto y cumplir del todo lo que ofrecí. Como haya imprentas que impriman el periódico, materias sobran, y seguramente se tratarán asuntos más dignos de lo que usted ha elegido para surtir sus Canoas, como ya lo son las de los veinte y cuatro números del Conductor.
Por casualidad le ocurrió a usted la idea de imitar El Esquife de La Habana;(64)pero muy mal imitado. Se propuso usted escribir porque es peste contagiosa, y eligió la materia más fácil cual es criticar sin juicio y zaherir a todo el mundo sin respeto. Véalo usted probado.
En su primer número de la Canoa despacha al Cayo a don José Bernardo Baz y a don Juan Santos Losada, "porque no fastidien al público de México, a quien nada importan sus diferencias".(65) ¿Conque nada importa al público que el señor Baz quiera tener cochera en un lugar público, donde incomoda y donde no la debe tener; por ser esto expresamente contra la ley de partida que prohíbe se embaracen los lugares que son del pro comunal? ¿Nada tampoco importa al público que el señor Losada lo distraiga en el teatro con la volubilidad de su lengua, caso de ser cierta?
Califica usted de malditos los versos de Madariaga; pero ni señala sus defectos ni los mejora. Éste es un med[i]o fácil de criticar.
Asimismo dice que son disparatones la tragedia de Blanca y Montcasin,(66) sin analizar los disparates, y lo peor es que nos pone por modelos de tragedias buenas muchas que no son ni regulares, y acaso ni tragedias, olvidándose de otras que merecen la preferencia como la Jaira, el Orestes, la Raquel,(67) el Otelo, etcétera, etcétera.
El segundo número de su Canoa está tan frío e insulso que usted mismo lo conoce y lo confiesa en el tercero, que no le va en zaga a sus antecedentes.
En éste reproduce sus sátiras contra los señores Baz y Losada, contra F. R.,(68)contra los asentistas del teatro,(69) contra el Fernandino,(70) el Doliente, etcétera. Esto es, dice, una misma cosa, cada vez con más frialdad.
A seguida se burla de mis escritos qué sé yo por qué. Lo que no ignoro es cotejados los míos con los de usted, se ven de a leguas la diferencia que hay, y que si los míos merecen emplearse en envolver azafrán, los de usted no tienen otro destino que para servilletas.
En fin, amigo: su papel de usted es insulso, inútil, perjudicial al público, porque le saca los medios sin provecho, mordaz, desvergonzado y sólo propio para zaherir a todo el mundo y acarrearle una porción de enemigos; por todo lo cual, el señor don Chilibrán, el de las Siete Alforjas,(71) apercibe a usted seriamente a que se abstenga de regalarnos semejantes sandeces, so pena de que si da el cuarto número de la Canoa, queda prevenida una chalupa(72) para el desembarcadero de Pipis,(73) para que lo conduzca enfardelado en un tercio de tule(74) y chichicaxtle,(75) llevando su provisión de ranas y juiles(76) para que no extrañe la galleta(77) ni el tasajo de la mar.(78)
Ha llegado un corsario en pos de usted y nos ha dirigido la siguiente décima, que le copiamos para que vea el concepto que se ha granjeado en el Cayo:
Triste y mísero patrón
de esa moderna canoa,
sin quilla, popa, ni proa
y lo que es más sin timón:
emprende otra profesión,
pues se cree que a tu pesar,
por querer tanto cargar
tu barquilla miserable,
tengas el fin lamentable
de verte pronto encallar.
Monseur Gardaimaa o Madariaga
Conque usted sabrá lo que hará en el particular, y todos los contenidos en estaRociada; con los que escribieren contra mí en lo porvenir sepan que no mueve mi pluma en encono [h]acia sus personas, sino el deseo reivindicarme; pues siempre soy y seré
El Amigo de mis Rivales
NOTA
He tenido que enviar a Puebla este papel para que se me imprima, porque en las tres imprentas de México ya no me imprimen nada. En casa de don Juan de Arizpe(79) no, porque tiene dos periódicos y falta lugar. De esta imprenta no tengo ninguna sospecha porque su dueño es mi amigo, no tenemos ninguno de los dos queja recíproca, y son públicos sus compromisos.
En la imprenta del señor regidor Valdés(80) no quiere imprimirme su administrador, porque puse en mi periódico que querían que les pagase un autor los costos de la imprenta, y luego que les dejase la mitad de las utilidades. Lo peor es que no ha sido uno solo a quien se ha hecho esta ilegal propuesta, sino a varios, y que el mismo Valdés ha querido de letra de molde probar que esto es un trato justo, lo que no probará en su vida. Él es un trato violento; y aun cuando haya consentimiento, es mediante una fuerza virtual, y por lo mismo es un trato usurario, ilegal, desvergonzado y nada digno de hacerse en la casa de un regidor de México. Si me hubiera impreso el papel que ahora se me imprime en Puebla, y si me desechó el 18 de se[p]tiembre, yo callaría; pero pues noto un espíritu de venganza, diré por qué es, acusaré esta felonía a la faz del mundo, y probaré hasta la evidencia que tal pacto es injusto y usurario, aun cuando se admita por el autor, pues éste lo admite en virtud de la necesidad y no por mera voluntad suya. Así hay quien se comprometa a pagar dos reales(81) de logro en cada peso por razón de empréstito, y este convenio, aunque sea mutuo, no deja de ser usurario.
En la Oficina de Ontiveros no se me quiere imprimir porque reconvengo sobre que no se me haga falta, sobre que me entregue completa mi impresión, y acaso porque sello mis papeles para evitar fraudes y robos, lo que no me ha valido, pues, del número 14 del Conductor; sin embargo de la diligencia del sellito, se vendieron sin él una porción de pliegos en una tienda, y tantos que el tendero los vendió a los muchachos para papelotes a seis por medio,(82) y a mí mismo me los vendió a cuatro.
Sobre estos descuidillos son mis reconvenciones, que apellidó atajo de desvergüenzas el señor Chirrión.
Si por esto no me quieren imprimir en México, nada importa: los poblanos que [son] más generosos que mis compatricios, lejos de entretenerse en sindicarme sin justicia(83) con mis criticastros, me han honrado en sus papeles públicos, muy más sin duda que lo que yo merezco, continuarán dispensándome su favor con imprimir mis friolerillas la vez que puedan.
Así lo espero de su generosidad, pues, a falta de mérito, tengo la recomendación de ser su paisano y protestarme como me protesto. Poblanos, con la mayor gratitud y afecto, vuestro primer amigo e inútil servidor.
El Pensador Mexicano
(1) Puebla y octubre 5 de 1820. Oficina del Gobierno. En el Noticioso Generalnúmero 747, miércoles 11 de octubre de 1820, p. 4, apareció un anónimo [de Fernández de Lizardi], que dice a la letra: "En el papel que vino de Puebla: Rociada de El Pensador a sus débiles rivales, se deben corregir las erratas siguientes: Dice página 1 F. José de S. Bartolomé, léase Fr. José de S. Bartolomé. Dice idem paraformala, léase para formarla. Dice página 6 a sus talentos. Basta de exordio; léase a sus talentos, los confieso. Basta, etcétera. Dice página 8 porque es parte contagiosa, léase: porque es peste contagiosa. Dice página 9 del Pipis, enfardelado, léase del Pipis, para que lo conduzca enfardelado. Dice página 10 de verte pronto en callar; léase de verte pronto encallar. Dice página idem, sepan que mi pluma el encono; léase, sepan que no mueve mi pluma el encono.
"Otras varias erratas se advierten de menos consideración que el discreto corregirá más fácilmente. Tal vez el haber yo enviado mi primer borrador escrito de prisa y con mala letra, sería la causa de que no entendieran bien los impresores."
Sobre este folleto, Paul Radin escribió lo siguiente: "This pamphlet is of prime importance in any study of Lizardi. In it, he examines critically the objections that have been made not only to his viewpoint but to his manner of working and publishing. The writers whom he is at particular pains to refute are the following: Fr. José de San Bartolomé, author of El duelo de la Inquisición and the periodical El Teólogo Imparcial, of wich four numbers appeared. 'El Fabulista', autor of Sátiras al Pensador por su obra de conductor. 'El Chirrión', author of También al berdugo [sic] azotan. 'El Chirrión' apparently was a friend an ally of Padre Soto. 'Señor de la Canoa', i. e. the editor of the journal La Canoa, of wich six numbers, at least, appeared." An Annoted bibliography, op. cit., p. 113.
(2) respuesto. Cf. nota 20 a Segundo cuartazo al Fernandino.
(3) "¿Y querrán luego/ que no se engrían/ ciertos autores de obras inicuas?/ Los honra mucho quien los critica." Iriarte, Fábula 57. Publicada por Fernández de Lizardi en el Suplemento Extraordinario a El Pensador Mexicano del miércoles 26 de enero de 1814 Contestación a la crítica que, sobre el número 18 del periódico titulado El Pensador, se halla estampada en los diarios 18, 19 y 20 de enero de este año; y en el del lunes 21 de marzo de 1814 (tomo III) Sobre una ridiculeza como decir: sobre el diálogo fingido entre D. Justo, D. Cándido y D. Yucundo, como el presente entre Tío Toribio y Juanillo, cita los versos: "valemos mucho por más que digan". Cf. Obras III, op. cit. Juan María Lacunza incluye un fragmento de esta fábula en el Diario de México del viernes 20 de diciembre de 1811 como introducción a su extensa crítica a las poesías de Fernández de Lizardi.
(4) rociada. Metafóricamente, reprimenda en que se comprende y zahiere maliciosamente a muchos. O represión áspera con que se reconviene a alguien.
(5) José de San Bartolomé. Teólogo y filósofo español. Además de la obra citada escribió: Disertación histórico-legal sobre la memorable historia del arzobispo don fray Bartolomé de Carranza y otros manuscritos. Véase sobre este tema El Conductor Eléctrico número 15, que se titula "Paño de lágrimas para un doliente de la Inquisición y afecto de la obra del duelo", Imprenta de Ontiveros, 1820, en J. J. Fernández de Lizardi, Obras IV, op. cit., pp. 357-362. Al folleto de San Bartolomé también respondió El Amolador en Aviso Amistoso.
(6) En la "Dedicatoria da la Reyna de los Ángeles y Emperatriz del Universo, Ma. Santísima Sra. Ntra., baxo su admirable advocación del Monte Carmelo.
"Recíbela, pues, Madre benignísima, como talento producido del que me entregaste para formarla como fruto de un fundo que por muchos títulos te pertenece: y como un tributo debido de quien en medio de la furiosa persecución del monacato proximamente pasada, tuvo siempre la gloria de contar por la mayor parte de su vida, hallarse vestido con tu sagrada librea, y numerarse entre tus más infinitos esclavos [...] México, 24 de noviembre de 1814." Cf. Duelo de la Inquisición: o pésame que un filósofo rancio da a sus amados compatriotas los verdaderos españoles. Por la extinción de tan santo y utilísimo Tribunal. Compuesto por el reverendo padre fray José de San Bartolomé, carmelita descalzo. Contiene tres discursos. EL PRIMERO: Justifica el sentir de los dolientes. EL SEGUNDO: responde a las razones con que se les ha querido alucinar. EL TERCERO: los consuela con la esperanza de que resucitará. Últimamente van añadidas varias notas crítico-morales, relativas al tiempo: y una disertación histórico-legal sobre la historia del Ilmo. Sr. D. Fr. Bartolomé Carranza, arzobispo de Toledo, Impreso en la Oficina de doña María Fernández de Jáuregui, año de 1814, 245 pp. + 26.
(7) En Sátiras a El Pensador por sus obras de El Conductor, México, 1820. En la oficina de don Alejandro Valdés. Firma El Fabulista, p. 1.
(8) Don Catrín de la Fachenda, cuarta y última novela, lista para publicarse en febrero de 1820, según consta en la Carta segunda al Papista, p. 9. La primera edición fue de 1832 y la segunda de 1843.
(9) El Periquillo Sarniento. Cf. nota 27 a Quien llama al toro... o sea contestación...
(10) La Quijotita y su prima. Cf. nota 18 a Repique brusco.
(11) El Pensador Mexicano. Cf. nota 2 a Prevención de El Pensador. La Alacena de Frioleras es de 1815-1816. Cf. Obras III y IV, op. cit., Noches tristes y día alegre es de 1818. La primera edición de las Fábulas es de 1817. La Pastorela en dos actos no tiene año. Cf. Obras I.— Poesías y Fábulas, op. cit., Los Ratos entretenidos o Miscelánea útil y curiosa fue editada con las Noches... y, posteriormente, en 1819 (tomo I).
(12) Cita palabras de un amigo suyo "cristiano viejo y filósofo a la peripatética", p. 2.
(13) Tontonatepeque o Tontonapeque. Lugar ideal citado con frecuencia. Por ejemplo en El Conductor Eléctrico número 2: "La carta de un payo al editor." Cf. Obras IV, op. cit.
(14) En el prólogo ofreció: "instruiremos a los lectores en algunos elementos delderecho público, cuya ciencia se hizo inaccesible en los tiempos de los gobernantes desgraciados." Cf. Obras IV, op. cit., p. 257.
(15) Quiere decir que va a fastidiar o atacar a otros parroquianos o compradores.
(16) El Conductor Eléctrico lo forman 24 números sin día ni mes de publicación. El número 24 incluye un remitido del 2 de septiembre, o sea que presumiblemente terminó ese mes.
(17) no somos escopetas. "No soy escopeta" es una frase con que se da a entender que no se pueden hacer las cosas de un golpe, ni más aprisa de lo regular. Se emplea particularmente cuando alguno interrumpe a otro en la conversación. Cf. Santamaría, Dic. mej.
(18) En la página 2. Ignacio Lequerica escribió una carta inserta en El Conductor Eléctrico número 15 (Obras IV, pp. 359-361), entre cuyos pasajes se lee: "Al ilustrísimo señor arzobispo reclamo desde mi última y envejecida prisión de dos años y medio por la finada Inquisición, con catorce anteriores que me ha hecho parecer este señor desde que era provisor, con un memorial que, a la letra, es como sigue. Ilustrísimo señor: El presbítero don Ignacio de Lequerica, preso en este convento de Santo Domingo por la finada Inquisición, a vuestra señoría ilustrísima [...]" y dice que "no habiendo merecido providencia de este tribunal en dos años y medio, y hallarse hasta la presente lo mismo que antes, a vuestra señoría ilustrísima llega y suplica encarecidamente se le concedan los alivios y recursos espirituales". Continúa diciendo que Fernández de Lizardi dé su opinión sobre el sistema que llevan con él "después de diez y seis años de prisiones y haberle despojado sus beneficios eclesiásticos". Concluye pidiendo disculpas por valerse de ese conducto de la esfera ya que "los frailes de Santo Domingo [le] están estorbando todos [sus] recursos legales (será por encargo de la Inquisición, que ni la limpieza se me hace) para que yo no hable con nadie, más que con un solo lego bien encargado; y nadie me ve, ni juez ninguno entiende conmigo, y el cuaderno de mi defensa anda extraviado [...]. Cárcel de Santo Domingo de México y julio 19 de 1820." Fernández de Lizardi defiende a Lequerica, pide que se haga justicia y añade que la Inquisición se abolió legalmente pero pasó a Santo Domingo. Mariano Soto escribió Verdadera prisión y trabajos del padre Lequerica, tratando de desmentir a este cura y alegando incluso privilegios que tenía. Véase al respecto Obras IV, op. cit., pp. 371-372.
(20) Eccli. I, 10 y el pensamiento de Terencio en el prólogo del Eunuco, verso 41.
(22) Se refiere al autor de la serie La Canoa (números 1 al 6, en México, Oficina de don Juan Bautista de Arizpe, 1820, 24 pp.)
(23) zapatero de viejo. "El oficial que sólo remienda los zapatos viejos, ú gastados." Cf. Dic. de autoridades.
(24) La crítica es el arte de juzgar rectamente. Definición del griego Crino.
(25) Cum tua non edas, carpis mea carmina, Laeli. / Carpere veli nostra vel ede tua. Marcial, Epigramas I, 9.
(26) Fábula III de Tomás de Iriarte, "El oso, la mona y el cerdo": " 'Nunca una obra se acredita tanto de mala como cuando la aplauden los necios'."
(27) Mariano Soto (1775-1829). Dominico mexicano. Enseñó teología en el Colegio de Porta Coeli. Escribió un libro de versos titulado Agonías de un filósofo y dos confesiones, una de ellas contra el libro Homo attritus de fray Antonio S. Fermín.
(28) Autor de También al berdugo [sic] azotan, México: Imprenta de Ontiveros, 1820. Fernández de Lizardi se equivoca al suponer que era Mariano Soto. EnDescubierto el carácter de la pluma impía, blasfema y anti-militar de El Pensador Mexicano. México, Oficina de don J. M. Benavente y Socios, 1820, Soto escribe "Primeramente engañado Fernández en que yo era el autor de un impreso que se escribe con la palabra alegórica de 'El Chirrión'"., p. 2.
(30) "como unos negros con su periódico eléctrico", p. 2.
(33) atajo de. Abundancia de., sucesión continua.
(35) Imprenta de Ontiveros. Cf. nota 1 a La igualdad en los oficios.
(37) "¿Que los impresores no gozan de este precioso don?", p. 3.
(38) p. 2. "Dictamen del doctor don Antonio Josef Ruiz de Padrón, ministro calificado del Santo Oficio, abad de Villa Martín de Valdeorres, y diputado en Cortes por las Islas Canarias, que se leyó en la sesión pública de 18 de enero sobre el Tribunal de la Inquisición, con algunas notas añadidas por El Pensador Mexicano", México, Imprenta de don Mariano Ontiveros, 1820. Abarca los números 4 al 10 de El Conductor Eléctrico, Cf. Obras IV, pp. 285-328.
(39) Inquisición. Cf. nota 19 a La catástrofe de Cádiz.
(40) Es un pito y cantar fuera de coro. No tiene importancia y es impertinente, fuera de tiempo y lugar.
(41) "le ha metido a usted el resuello para adentro y se ha quedado calladito como un p...", p. 2.
(42) Es chongo. Chanza, broma.
(43) Especie de biblioteca y hemeroteca fundada por Fernández de Lizardi el 23 de junio de 1820, con objeto de facilitar al pueblo la lectura de periódicos y libros.
(44) Calle de Cadena. Cf. nota 2 a Sociedad pública de lectura.
(45) "las muchas oraciones de todos lo escritores públicos la hicieron descender al oscuro caos del olvido por el infinito perjuicio que les originaba su santísimo egoísmo"..., p. 3.
(46) "Sí, señor, no me mire usted con malos ojos su santísimo egoísmo de usted, pues no era otra cosa la tal Sociedad de lectura: usted pretendía con ella arruinar todos los puestos de papeles públicos y por consiguiente a todos los autores, pues por el corto estipendio de un real (como usted decía) les facilitaba la lectura a los concurrentes de todos los papeles, de que resultaba que tendrían muy poca venta y en breve quedarían reducidos a leer sólo los de usted, pues nadie da palos de balde; me parece que con esto queda probado que era egoísta su idea de usted, y así muy contraria a la moral evangélica y a los divinos preceptos de nuestra religión que mandan expresamente: no quieras para otro lo que no desees para ti", p. 3.
(47) "nos encaja en este número la gracia de la niña de usted, que antes se tapaba su carita con el regazo de su madre cuando iba a los toros y veía un caballo herido, y ahora no se asusta de nada: ¿y quién tiene de esto la culpa? Usted señor mío, que la ha acostumbrado a ver estas escenas trágicas con la continuación de llevarla a los toros", p. 4.
(48) a palabras necias, oídos sordos. También se usa la variante "A palabras locas orejas sordas".
(49) pulque. Bebida que se obtiene del aguamiel fermentada. Es derivado del jugo del maguey.
(50) Cf. nota 18 para la citas de Soto. Para la carta de Lequerica véase el número 15 de El Conductor Eléctrico, y para el texto de Soto el número 17.
(51) "El artículo 300 dice: dentro de las veinte y cuatro horas, se manifestará al tratado como reo la causa de su prisión y el nombre de su acusador, si lo hubiere. No era menester que el padre Lequerica hubiera reclamado este artículo para conocer que se ha infringido; bástanos saber que el sistema de la Inquisición era ocultar al número de los delatores.
"El artículo 302 dice que: después de la confesión de éste, el proceso en adelante será público. Nada supiera México todavía de la causa del padre Lequerica, de su prisión y el tiempo de ella, a no haber sido por el accidente de la carta que hemos dado a luz.
"El artículo 304 dice: tampoco se impondrá la confiscación de bienes, y no es dudable que la Inquisición le hubiera quitado los suyos al padre Lequerica como él dice, pues sabemos que éste era el primer paso que daba aquel Tribunal con todos los que atrapaba como reos.
"Conque estas infracciones de la ley son públicas y no se podía decir que El Pensador divulga falsedades, y de estas dichas infracciones se queja el padre Lequerica." Cf. Obras IV, op. cit., pp. 374-375.
(52) meter en la colada. "Todo saldrá en la colada." Quijote I, 20 y II, 36.
(53) Miguel Muñoz. En El Correo Semanario de México número 5, Fernández de Lizardi nos habla de un Miguel Muñoz, diputado, aunque otros datos aseguran que era Juan María Muñoz. Sabemos de un Miguel Eugenio Muñoz que escribió El abogado y el fiscal del fuego, Madrid, Moya, 1730; y tenemos otro dato de Miguel Jerónimo Muñoz y Sandoval, autor de Fulgentissima scientiarum eris... has de Proernialibus thefes litteraria in arena ex animo propugnatorus optat defendere de Michael Hieronymus Muñoz et Sandoval in Regio ac Pontificio, México: 1731.
(54) Comunidad de los dominicos. En 1526 llegaron 12 dominicos a la Nueva España. Su primer superior fue fray Tomás Ortiz, que volvió a España el año siguiente. El establecimiento de los dominicos se debió a fray Domingo de Betanzos y a fray Vicente de Santa María, sucesor de Ortiz. En 1559 tenían cuarenta casas y doscientos diez religiosos. Un siglo después contaban con tres provincias: Santiago de México, San Vicente de Chiapas y Guatemala, San Hipólito de Oaxaca y Puebla.
(55) Santo Domingo. Cf. nota 20 a Pronóstico curioso.
(56) San Fernando. El convento e iglesia estuvo donde actualmente está la iglesia de igual nombre, al frente de la plaza. Esta plaza tiene al frente al hoy avenida Hidalgo, al costado la calle de Guerrero y al otro el cementerio de San Fernando.
(57) el Carmen. Cf. nota 26 a Pronóstico curioso.
(58) San Francisco. Cf. nota 33 a Pronóstico curioso.
(59) Tepotzotlán. El seminario de San Martín se fundó en el pueblo de Tepotzotlán (municipalidad del distrito de Cuautitlán) en 1584, a solicitud de los padres de la Compañía de Jesús. Su fundador fue Martín Maldonado. Cuando los jesuitas fueron expulsados, el arzobispo de México, Alonso Núñez de Haro y Peralta, destinó el colegio a la instrucción de jóvenes ordenadas, [ordenadas u ordenados]. Al volver los jesuitas a México, Manuel Bolea Sánchez de Tagle reinstaló un nuevo noviciado de jesuitas. Convento y colegio fueron expropiados en la época de Juárez.
(60) Proclama de los militares. Cf. nota 4 a La Palinodia de El Pensador.
(61) Cayo. "Islita inhabitada de la bahía de La Habana", al decir del autor de La Canoa, en nota de pie de página (cf. el número 1, p. 1) Cayo-Puto es la isla imaginaria a donde van a parar los que lo merecen: "Todos lo majaderos, viciosos, extravagantes, serviles, etc." (Cf. La Canoa, núm. 2, p. 7). En realidad, Cayo es la isla rasa, arenosa, pequeña, frecuentemente anegadiza y cubierta de mangle, muy común en el mar de las Antillas y en el Golfo de México. Cf. Santamaría, Dic. mej.
(62) tatita. Cf. nota 32 a Quien llama al toro... o sea crítica...
(63) Constitución. Cf. nota 4 a El día nueve de julio.
(64) El Esquife de la Habana. La libertad de imprenta decretada por la Cortes en Cádiz, en 1811, dio motivo a que aparecieran gran número de publicaciones, casi todas efímeras, entre ellas El Esquife; que tuvo su primera época del 1° de septiembre de 1813 al 30 de junio de 1814. Reapareció en 1820 y se llamó El Esquife Arranchador, cuyo primer número salió a la luz el jueves 1° de junio. Sobre la identidad del autor o de los autores de El Esquife, Joaquín Llaverías realizó intensas pesquisas: "¡Quién fue el redactor o quiénes fueron los redactores del susodicho periódico, en sus eras de 1813 y 1820? Nada he encontrado sobre el particular en la colección completa que posee el capitán González Quijano, y es la única que se conoce de El Esquife [...] Calcagno, conforme refiere el señor Carricarte [Arturo R. de Carricarte], dice que D. Joaquín José García fundó en 1820 El Esquife Arranchador, agregando que este escritor fue envuelto 'en la causa que el Obispado formó al primitivo Esquife'. De tal noticia podría in