RESPUESTA DE EL PENSADOR
AL VALIENTE DE A TRES TLACOS(1)

 

 

El mismo día 20 del presente agosto, en que vio la luz pública un papel de a cuartilla,(a) en que admitía mi desafío un tal bachiller don Esmeregildo Fernández, bajo ciertas condiciones, unas justas, como la petición de la licencia del señor rector de la Universidad, otras ridículas, como la venia de las Cortes y señor provisor, y otras imposibles, como el examen de la decisión anticipada del público, con otras candideces que constan en el dicho impreso en la Imprenta Imperial...(2) Ya se me fue lo que iba a decir... ¡ah!, ya me acuerdo, digo que en el mismo día, o en la misma hora, escribí al señor rector de la Universidad solicitando su licencia.(3)

Aún no recibía su respuesta cuando me traen el Papel de a tlaco, en el que se rebaja de lo dicho el Valiente, y dice que ya no se admite el desafío, pues la gravísima razón es que Jesucristo, cuando los fariseos tenían por dura su doctrina, dijo san Antonio que, sententia pastoris sirve justa sive injusta timenda est.(4)

Este desatino sale del párrafo de a tlaco que no tiene pies ni cabeza. Si hubiera dicho el Valiente acobardado: a El Pensador en este caso debe tratársele con el despreciocomo Jesucristo trató a los que dudaban de su doctrina, hubiera estado el período bien puesto, aunque impropiamente traído, y hubiera hecho después su papel el texto de san Antonio; pero así como está, está de los perros.(5) Yo se lo leí a una viejecita nada tonta [que] ha leído al padre Parra,(6) sabe casi de memoria elTemporal y eterno, y sin embargo, después de oírlo cuatro veces, no lo entendió, y me dijo: ─Deje usted ese papel de tiempos de Góngora, que no vale el tlaco.(7) Yo dejé a la vieja, y no acababa de entender cómo el autor tuvo valor para engañarme a mí y al público, y cómo lo tiene para sorprender a los tontos con la maliciosa traducción que hace del texto de san Antonio, será el de Padua, o Abad, o de las Huertas,(8) o Tomatlán,(9) o quién sabe cuál Antonio dijo eso. Sobre que hay tantos santos Antonios y él no señala cuál; pero sea cual fuere, lo que dice es que la censura, justa o injusta, se ha de temer, no reverenciar, como falsamente traduce el Valiente de a tlaco.

Yo también soy de la opinión de san Antonio, y todos son de la misma. La sentencia de muerte es temible, aunque sea injusta, porque priva de la vida; pero este temor nada le quita de su injusticia, y yo he ofrecido defender, no que mi excomunión es intemible, sino que es injusta, y así el texto viene tal al caso como un bonete a un capitán. También es temible el garrotazo de un cucharero,(10) y no por eso deja de ser injusto. ¿Pero qué responderá este bachiller a san Agustín que dice que la censura injusta más bien dañará al que la impone que al que la padece? A otra cosa.

Recibí la respuesta del señor rector que a la letra dice: "removidos los obstáculos, y ocurriendo en la forma debida, se proveerá lo conveniente."(11) No sé qué obstáculos sean éstos, y deseo que los que lo entienden me los señalen. Yo he citado a la Universidad para un acto literario; si hubiera desafiado una tapada de gallos,(12) habría citado para el palenque de la calle de las Moras, y si el asentista me diese su licencia, ya no había obstáculos que remover.

Así es que me parece que, si mañana sale un valiente verdadero admitiendo este certamen literario, como quiera el señor rector prestar la Universidad, está todo hecho. Pero ¿qué haremos si no quiere?, disputar en la Alameda,(13) en el Campo Florido,(14) en el cerro del Chiquihuite(15) o en el llano del Cazadero.(16) La verdad no pierde por defenderse en el campo, ni el error gana por sostenerse en palacios magníficos.

También han dicho algunos que no se me admite el certamen porque sería degradarse, ya porque no pertenezco a la Universidad, y ya porque soy un ignorante. Estas disculpas se llaman efugios ridículos, y no pasan sino entre los muy bobos. Yo no voy a disputar con borlazos ni capelazos, sino con razones, y éstas valen lo mismo en boca de un doctor como de un carbonero. Dos y dos no son tres en la boca de éste, ni cinco en la de aquél, cuatro han de ser en todas las bocas del mundo. Conque no anden con estas disculpas, porque se ridiculizan entre los sensatos.

Tampoco vale decir que soy ignorante. Lo confieso; pero por lo mismo los sabios deben enseñarme y convencerme de mis errores por caridad y por justicia. Por caridad, porque lo es enseñar al que no sabe, y por justicia, porque los maestros de la ley lo tienen de obligación.

Menos se crea que me he de ir a ninguna parte sin dejar mi honor bien puesto. Yo no he dicho que desafío a la Iglesia ni al clero mexicano, ellos no me han excomulgado, sino a los que defienden que la censura es justa y legal. Menos he dicho que los voy a convencer, sino que me defenderé hasta que me convenzan.

Conque señor bachiller, menos Papeles de a tlaco y más obras. Éste es asunto de mucha seriedad.


México, 21 de agosto de 1822.(b)

 

[JoséJoaquín Fernández de Lizardi


 


(1) México, Oficina de Betancourt, 1822.

(a) Se dice que el autor del papel de a cuartilla no es el mismo que el de a tlaco. Si así fuere, tome cada uno la parte que le toque en mi respuesta.

(2) Hermenegildo Fernández escribió en Vale una cuartilla. Admisión del desafío a que provocó El Pensador Mexicanoel día 14 de agosto de 1822con asombro de las viejas y del vulgo ignorante, Imprenta Imperial, una sola hoja, lo siguiente: "El bachiller don Esmeregildo Fernández, visto el desafío a que provocó El Pensador Mexicano, por rotulones firmados de su mano, en papel colorado y con título del mismo color: le hace presente en blanco papel, como signo de la sencillez con que procede, está pronto a admitirlo, siendo de cuenta de él remover los obstáculos que debió prever se ofrecerían, y que no era fácil allanar.

"Al efecto, debe primeramente correr la caravana a la Nacional y Pontificia Universidad, y reducirla a que nos abra sus puertas, y haga los precisos gastos, porque así lo demanda la política y autoridad de su respetable claustro de doctores, y el derecho que tienen a disponer de los fondos, no debiendo éstos estar expuestos a las humoradas y antojitos de extraños particulares.

"Debe, asimismo, solicitar la venia de las Cortes, y del señor provisor, por haber interpuesto entre ellas sus Ocursos, y estar pendientes (según pienso) sus futuras resoluciones, que no deben ser arrebatadas con tan ruidosos y extravagantes procedimientos, ni sacarse con tirabuzón ni a piquetes.

"Debe también recabar del público sensato pase por su decisión, porque no parece puesto en razón levante a humo de pajas un nuevo tribunal El Pensador para constituirse juez y parte, obligando a los espectadores, por fruto de la contienda, a que esperen diga que está o no convencido, por más que nos proteste procederá con ingenuidad, y nos quiera asegurar bajo su palabra. Caso de renunciar el derecho que se arrogó de decidir: debe (usando con él toda la liberalidad) decir a quiénes constituye jueces de la causa, y si tiene a bien lo sea todo el claustro de doctores para que no alegue, algún día, no lo podían ser, por ser la mayor parte de ellos eclesiásticos y padres, y no ser él de los que creen las cosas porque lo dijo el padre, sino la madre.

"Para el caso inesperable de salir perplejo después de la disputa, y los doctores dudosos, debe decir si tiene el señor provisor, o los jueces eclesiásticos, voto decisivo, por estar a ellos encomendado el gobierno de esta Iglesia.

"Noticioso de estas reflexiones, conviene saber si se ratifica en sus resoluciones, y que nos declare si es cierto que está con el pie en el estribo para marcharse a los Estados Unidos por no exponer el lance.

"Nota. No siendo el fin de lucrarsino el de que se extienda este impreso, se da por una cuartilla."

Este papel responde al de Lizardi: El Pensador al público, México, s/edit., 1822, del 14 de agosto.

(3) Universidad. Cf. nota 49 a Carta cuarta...

(4) Hermenegildo Fernández también escribió en el Papel de a tlaco. Y por tlaco no se admite el desafío de El Pensador Mexicano, Imprenta Imperial, también en una sola hoja: "¡Marchante: qué poco te ha costado el papelito! Pero cuánto vale la razón por la cual en él se te instruye en una de las muchas y fundadas causas por las que no puede admitirse el desafío con que ha retado El Pensador, que de tanto escribe sin haberlo pensado, y que da tanto qué pensar a los que contra él pueden; pero se degradarían en escribir.

"Mas vamos al caso. La razón primera porque no se admite el citado desafío es porque en un caso muy semejante al que pasa en el reto del Omni-Pensador: la eterna verdad, Jesucristo, en la vez que los fariseos y los escribas tachaban de áspera, dura e inverosímil la doctrina de Maestro tan divino, cual ahora el público excomulgado tacha de dura su respetable excomunión: respetable sí, así la llamó san Antonio a la frente de todo un Concilio. Oídlo, mexicano público; escúchenlo falsos ilustrados del día, exaltados liberales de El Pensador; atendedlo eruditos a la violeta pintados por el Divino Espíritu que dijo: blasfemáis aquello mismo que cada uno de vosotros ignora. Atienda todo el cristiano mundo, que habla un san Antonio, tan sabio como santo, ilustrado en todas las ciencias eclesiásticas; pero más que en todas, en la canónica. Ya habla, ya dice: Sententia pastoris sive justasive injusta timenda est. Que quiere decir: la sentencia, juicio o censura debe temerse, debe reverenciarse. Así que, y volviendo a tomar el hilo a El Pensador, que tiene por dura la excomunión contra él fulminada, debe manejársele como manejó Jesucristo a los fariseos y a los escribas; ellos y El Pensador en su caso dicen: doctrina, excomunión dura. Y un aprendiz de la Iglesia con el Evangelio, a los fariseos y a El Pensador, responde y encarga, mientras los verdaderos representantes de la Iglesia, que lo son el señor provisor, o solo o asociado con los sabios que tenga a bien juntar para afirmar su juicio, el cual no debe prevenirse que interinamente, uniendo su voz a la del aprendiz, con él al quejoso le respondan: Hermano, vete, apártate de aquí; no tienes tamaños, no se halla en ti buque, careces de principios para hacerte entender que no es dura, y aunque lo fuera debes reverenciar, como te lo dijo el citado san Antonio, tu censura: eres ciego y guía de ciegos. Sinite eos abire: coesi sunt et duces cor eorum. Por esto no se admite tu desafío. El autor promete ir dando otras muchas razones."

(5) de perros. Muy malo, muy riguroso o muy trabajoso. María Moliner, Diccionario de uso del español. H-Z, Madrid, Editorial Gredos, 1975 (Biblioteca Románica Hispánica), p. 714.

(6) Juan Martínez de la Parra (1655-1701). Jesuita mexicano, nacido en Puebla, que, después de haber enseñado filosofía y teología en Guatemala, fue predicador en México durante muchos años. Su obra Luz de verdades católicas y explicación de la doctrina cristiana (México, 1691-95) contiene muchas de las pláticas catequísticas que hacía al pueblo, todos los jueves del año, en la iglesia de la Casa Profesa de los jesuitas en México. También publicó México, Carrascoso (1692), obra rara que obtuvo gran éxito durante los siglos XVIII y XIX. A. Palau y Dulcet, Manual del librero hispanoamericano, 2ª ed., corregida y aumentada por el autor, Barcelona, Librería Palau, 1954-55, t. VIII, p. 296. El padre Parra tuvo fama de ser el mejor catequista de América.

(7) tlaco. Voz azteca que significa medio o mitad. Era la octava parte de un real en las monedas circulantes en 1824.

(8) San Antonio de las Huertas. Antiguo barrio de la municipalidad de Tacuba.

(9) San Antonio Tomatlán. Calle de la ciudad de México que actualmente existe con ese nombre; es continuación ─de poniente a oriente─ de San Ildefonso, entre Rodríguez Puebla y Ferrocarril de Cintura, paralela a Mixcalco. En el pasado partía de la Plaza de Mixcalco. "Las actuales calles de San Antonio Tomatlán, la 1ª, 2ª y 3ª llevaron el nombre de Verónica; la 4ª San Antonio Tomatlán." Gustavo Casasola,Seis siglos de historia gráfica de México 1325-1976op.  cit., t. II, p. 441.

(10) cucharero. Cf. nota 12 a El cucharero y su compadre...

(11) Agustín Pomposo Fernández de San Salvador y Montiel (1756-1842). Abogado de la Real Audiencia y rector de la Universidad en tres ocasiones. En el momento que esto escribía Lizardi, era rector por tercera ocasión. Había subido a la rectoría en noviembre de 1821, dejándola al año siguiente, en el mes de noviembre de 1822.

(12) tapada de gallos. El tapado es la riña de gallos en que no se hace aprecio de sus condiciones de tamaño, peso, etc. Santamaría, Dic. mej.

(13) Alameda. El paseo de la Alameda fue creado por iniciativa del virrey don Luis de Velasco, en 1592, y fue terminado a fines del siglo XVIII, siendo arreglado por Manuel Tolsá e Ignacio Castorena. Las calles que rodeaban la Alameda recibían el nombre de San Juan de Dios y Santa Veracruz, hoy Avenida Hidalgo; calle del Mirador, ubicado hacia donde estaba la pérgola, y la calle de San Diego. Actualmente la circundan la Avenida Hidalgo, Avenida Juárez, Ángela Peralta y Doctor Mora.

(14) Campo Florido. Cf. nota 9 a Oración de los criollos...

(15) Cerro del Chiquihuite. Situado en la zona oriental del municipio de Tlalnepantla, en el Estado de México.

(16) Llano del Cazadero. Está situada una parte en el Estado de México y parte en el de Hidalgo, y en el término de San Juan del Río, Querétaro. Su nombre lo tomó de una notable cacería que allí tuvo lugar en 1540, por los indios, en honor del virrey don Antonio de Mendoza.

(b) Hoy salió un papel de un Guapo que admite mi desafío [Un guapo admite el desafío del excomulgado José Joaquín Lizardiconocido por El Pensador, México, Imprenta Imperial, 1822, 8 pp.]; tan guapo que ni se firma, ni admite tal desafío. El pobre hombre es un necio de marca y grosero como el borracho más prostituido. Mientras le contesto en su estilo, le advierto a este miserable que las desvergüenzas no convencen contra la razón, y que si es tan guapo este loco malcriado ¿por qué no se firma? ¡Qué miedo hace señor guapo!