RESPUESTA DE EL PENSADOR
A LA CÓMICA CONSTITUCIONAL(1)
Señorita (que ya estará usted cansada de ser señora), ¿con que usted también se ha propuesto el consultarme como a un oráculo? Vaya, agradezco el buen concepto que le debo, aunque sea de chanza;(2) pero así como yo tengo el honor de que usted se fíe de mí y me dirija la palabra, así usted tenga la satisfacción de que merece mi respuesta, porque son tantos los preguntones, públicos y secretos, impresos y manuscritos, que necesitaría tantas cabezas como las de la hidra Lernea,(3) y tantas manos como las del gigante Briareo(4) para responder a todos. ¿Qué le parece a usted chatita? ¿No estoy mitológico y erudito? Pues así comienzo para que vea que no soy rana.(5)
Se queja usted de que a los cómicos se les quite el tratamiento del don. Tiene y no tiene razón en esto, señora mía.(6) La tiene en cuanto ni yo encuentro en toda la Constitución(7) un artículo que excluya a ustedes de la clase de ciudadanos, ni en toda buena política hay una razón para semejante excepción.
A ustedes se les ha considerado como infames contra toda regla de justicia, y entran en la clase de infames ipso jure, como entienden los juristas, que es lo mismo que decir porque se quiere o se ha querido; pero la infamia legítima y merecida recae sobre delito grave que la trae anexa, o después de sentencia de juez. Éstas se llaman infamias de hecho y de derecho. De manera que la infamia legítima es la que el hombre se acarrea por un grave delito, como hurto, alevosía, asesinato, traición, sacrilegio, etcétera.
Según esto, los cómicos, no cometiendo ningún delito, no son infames. Esto lo defenderé a espada desnuda.
"Es la infamia, dice el señor Lardizábal en su Discurso sobre las penas(8) capítulo 5 § 4, una pérdida del buen nombre y reputación que un hombre tiene entre los demás hombres con quienes vive; es una especie de excomunicación civil, que priva al que ha incurrido en ella de otra consideración, y rompe todos los vínculos civiles que le unían a sus conciudadanos, dejándole como aislado en medio de la misma sociedad... Esta pena, usada con discreción, puede evitar muchos delitos, particularmente en un gobierno monárquico, cuyo principio es el honor."
Pero advierte oportunamente, que para que la pena de infamia cause los efectos correspondientes, es necesario que la infamia impuesta por ley a algún delito(nótese esto) sea conforme a las relaciones y naturaleza de las cosas, porque si se declaran infames algunas acciones, que de suyo son indiferentes (nótese esto también) se disminuye la infamia de las que son verdaderamente tales, y que las leyes no deben forcejar contra el sentir común de las gentes (noten esto las presentes Cortes) aunque sea éste una preocupación.
La pena de infamia no debe imponerse con demasiada frecuencia, porque los efectos reales de las cosas que consisten en opinión, siendo demasiado continuos, debilitan la fuerza de la opinión. Por la propia razón, dice Lardizábal, tampoco debe recaer la infamia sobre muchas personas a un mismo tiempo (¿qué será si son inocentes o no acreedores a tan pena, como sucede a las comediantes?). La infamia de muchos, dice este sabio autor, se resuelve en no ser infame ninguno. Esto sucede en nuestro caso. Ningún particular trata ni juzga como infames a don Luciano Cortés,(9) a don Josef Amador,(10) a don Juan López Extremera,(11) a don Antonio del Águila,(12) a don Antonio Rosal,(13) a don Josef María Aragón,(14) a doña Cecilia Ortiz,(15) a doña Agustina Montenegro,(16) a doña Antonia Rodríguez,(17) a don Andrés Castillo,(18) a don Bartolomé Arias,(19) a doña Margarita Olivares,(20) etcétera, etcétera. Tampoco habrá quien le diga: ¿cómo está usted señor Luciano? ¿Cómo le va a usted señora Agustina? Ni quien, si les escribe, les rotule "al señor fulano".
Todo esto prueba que la opinión pública está a su favor y les concede el don que les ha negado la ley; pero como ahora la nación es la que ha de hacer sus leyes, y leyes justas y liberales, es de esperar que cuanto antes entren en goce de ciudadanos, sin que pierdan esta prerrogativa por ser cómicos, así como no la pierden en la culta Londres.
"El oficio de comediante no es vil en Inglaterra, dice don Manuel García en suOrigen del teatro español:(21) al contrario, goza de todas las prerrogativas de ciudadano; los que se distinguen por sus talentos tienen acceso a todos los personajes más distinguidos que hacen vanidad de proteger y honrar a los hombres de genio. Garrik(22) era admitido en la sociedad de los mayores personajes de la Corte, y su cadáver fue sepultado en Westminster entre los hombres grandes. Se le hicieron las exequias más suntuosas, y los señores más distinguidos fueron a competencia asiendo de los extremos de su féretro."
¿Por qué no merecerán iguales honores los cómicos célebres de España? Algún día llegará en que todos tengan don, y a su muerte los sepultarán en el Caballete,(23) en San Lázaro(24) o en el panteón de San Pablo,(25) tirando de los cabos del cajón cuatro viejecitos colorados como unos jitomates.
¿Ve usted, Chata, como susbscribo a su dictamen, porque tiene mucha razón para exigir un tratamiento que el público no le quita? En esto tiene razón; pero no la tiene en asegurar que se le quita absolutamente, porque don,(26) quiere decir señor, y así cuando en el cartel se escribe: cantará una aria la señora Antonia Rodríguez, equivale a decir, doña Antonia Rodríguez, si bien se advierte.
Menos razón tiene usted para decir que se me ha olvidado tratar esta materia. Lea usted el tercer tomo de mi Pensador Mexicano,(27) y hallará impresos mil primores a favor de su opinión.
Por último, no tuvo usted el mejor tino cuando para corroborar una verdad que por sí sola se recomienda, pone de modelo de virtud entre las actrices a doña Cecilia Ortiz.(28) Ello está muy bueno que se merezca todos los elogios que usted le hace y más; pero está muy malo el que usted se singularizara con esta señora. ¿No ve usted que no está en buena política hacer unos elogios semejantes a persona determinada en ninguna corporación que se halle, pues una es la agradecida y las demás las celosas? Vaya, mi chula,(29) que puedo apostar la tunicela de color de felicidad,(30) a que ya quisiera usted que... pero no quiero incomodar a usted, basta decirle que todos los actores y actrices que son buenos lo son, y los que lo son, siempre se merecerán la consideración del público con don o sin él, como usted se merece todo el afecto de su amigo y admirador.
J[osé Joaquín] F[ernández de] L[izardi]
(1) México, 1820. Imprenta de Ontiveros. El folleto a que éste responde es La Cómica Constitucional a El Pensador Mexicano, México: Oficina de don Juan Bautista de Arizpe, 1820, 4 pp., firmado por J. J. M. Si el autor es realmente una actriz y hubo de guardar el nombre, según anota, entonces solamente podemos dar una lista de posibilidades. Las actrices que dieron función en 1820-1821 fueron: Mariana Gutiérrez, Inés García, la Rodríguez, Dolores Munguía, Margarita Olivares, Ramírez, Juana Martínez (cuyas iniciales corresponden parcialmente), la Montenegro y la Peñalosa.
(2) chanza. Cf. nota 9 a El crítico y el poeta.
(3) Lernea. Por Lerna: Monstruo fabuloso que, según leyenda, habitaba el algo de Lerna. Tenía siete cabezas que renacían conforme se las iban cortando. Hércules la mató cortándoselas todas. Esta hazaña constituye uno de los doce trabajos de este semidios.
(4) Briareo. Según la mitología, uno de los gigantes que escaló el cielo. Tenía cien brazos y cincuenta cabezas. Fue vencido por Neptuno, quien lo encerró bajo el Etna. En El Quijote, I, 8, dice: "Pues aunque mováis más brazos que los del gigante Briareo, me lo habéis de pagar."
(5) rana. Lavandera, ignorante. Cf. Santamaría, Dic. mej.
(6) La Cómica reseña que hubo una disputa y que "Dio motivo a la disputa el anuncio de la comedia de hoy, en que quería uno de mis compañeros se extinguiese el título de señores que hasta aquí se nos ha dado, sustituyendo el de don en su lugar. Decía, y decía muy bien, en mi concepto, que se debían contar los cómicos en el número de los ciudadanos, y siéndolo ¿por qué (repetía con el mayor entusiasmo cómico) no hemos de gozar de todos los privilegios de tal? Luego de justicia se nos debe de dar el don, o de lo contrario que se nos declare solamente excluidos de aquel número, e ínterin que esta declaración no se haga, estamos en posesión de los derechos de ciudadano", pp. 1-2. Enrique de Olavarría y Ferrari en su Reseña histórica del teatro en México 1538-1911, anota: "Por ese tiempo y aun muchos años después, ni en México ni en España podían usar los cómicos el don, ni nadie se los daba." Añade que el 2 de abril de 1833 el director del Real Conservatorio de Madrid pidió que se diera el tratamiento de don a los actores Carlos Latorre y José Luna. La comisión encargada de responder dijo que no podía acceder a ello. Cf. op. cit., t. I, p. 156.
(7) Cf. nota 16 a Aviso importante sobre las juntas.
(8) Manuel de Lardizábal y Uribe (1739-1820). Jurisconsulto mexicano. Académico de la lengua y secretario de la Real Academia Española, oidor de la cancillería de Granada, fiscal de la Sala de Alcaldes de la Corte y del Supremo Consejo de Castilla. Estudió en el colegio de San Ildefonso en México y luego en la Universidad de Valladolid, España. El rey le encargó, junto a otros tres consejeros, la redacción de un Nuevo código criminal. Autor de Discurso preliminar sobre el Fuero Juzgo y del libro citado aquí Discurso sobre las penas, contraído de las leyes criminales de España para facilitar su reforma (1782). Tuvo ascendiente en México. Fernández de Lizardi lo cita en El Periquillo Sarniento. En el Noticioso General, número 602 (lunes 8 de noviembre de 1819) en una nota sin firma, se lee: "Discurso sobre las penas, contraído a las leyes criminales de España para facilitar su reforma, escrita por un ministro sabio, benéfico y experimentado, muy conocido en este reino por su cuna y su mérito: sólo el mentarlo será su mayor elogio: el Ilmo. Sr. D. Manuel de Lardizábal y Uribe", p. 3. Se le menciona como autoridad en nueve artículos de Manuel de Campo y Rivas: "México beneficencia" aparecidos en los números 599 (1° de noviembre de 1819), pp. 2-3; 600 (3 de noviembre de 1819), p. 4; 601 (5 de noviembre de 1819), pp. 2-3; 602 (8 de noviembre de 1819); 603 (10 de noviembre de 1819), pp. 3-4; 604 (12 de noviembre de 1819), pp. 2-3; 605 (15 de noviembre de 1819), pp. 2-4; 606 (17 de noviembre de 1819), pp. 3-4, y 607 (19 de noviembre de 1819), p. 4. Aparecidos en el mismo Noticioso. Se trata de una representación para la "protectería de [la] Real Cárcel de Corte", es decir, para promover una más humanitaria legislación en lo concerniente a la Real Cárcel de Corte.
(9) Luciano Cortés era, en la temporada de 1806-1807, galán, con sueldo anual de tres mil pesos; en la temporada que se abrió el 2 de abril de 1809 era primer galán con "obligación 'de hacer figurones y graciosos'". Cf. Enrique de Olavarría y Ferrari, op. cit., t. I, p. 163. En 1812 continuó como cantante.
(10) José María Amador, Arias y Garay eran los galanes del teatro mexicano de su época. "José María Amador teme las venganzas de Manuel Díaz, a quien fue preferido y el cual ha jurado sublevarle una noche a los inquietos concurrentes almosquete." Cf. Ibid., t. I p. 166. En las Conversaciones del Payo y el Sacristán número 19 del tomo I, Fernández de Lizardi habla de la claridad de voz de este actor". Cf.Obras V— Periódicos. El Amigo de la Paz y de la Patria, El Payaso de los Periódicos, El Hermano del Perico que Cantaba la Victoria y Conversaciones del Payo y el Sacristán, recop., ed., notas y estudio preliminar de María Rosa Palazón Mayoral, México, Centro de Estudios Literarios, UNAM, 1973 (Nueva Biblioteca Mexicana, núm. 30), p. 214.
(11) Juan López Extremera. Estuvo en varias funciones. En 1827 fue excluido del cuadro de actores. "Pasada la Cuaresma y venida la Pascua, en que quedaron, con disgusto del público, fuera del cuadro la Munguía, Fernández, Extremera, Garay, Amador y Herrera." Cf. Ibid., t. I, pp. 227-228.
(12) Antonio del Águila. "Ha llegado a esta Corte el sr. Antonio Águila, joven de 18 años, profesor de baile, y en cuya habilidad se ha captado un no común aplauso. La Empresa, que nada omite para proporcionar al respetable público individuos que merezcan su aprecio de este y demás ramos de canto y de representado, ha dado desde luego a dicho joven partido, que le será mas ventajoso a proporción de su desempeño y de la consideración que merezca; y el mismo profesor está dispuesto a dar lecciones en casas particulares; protestando su puntual eficacia, y la mayor comodidad en los ajustes, para lo que se avisa que vive en la calle de Tiburcio número 12." Cf. "Teatro" (sin firma) en el Noticioso General, núm. 601 (viernes 5 de noviembre de 1819), p. 4.
(13) Antonio Rosal. Tenemos noticia de los siguientes artículos que están en la colección Lafragua: M. M. G. "Unipersonal que representó D. Antonio Rosal, primer actor y director del teatro, en la noche del 29 de septiembre de 1821, primero de la Independencia del Imperio Mexicano, en justa celebridad de la entrada a la capital del excmo. Sr. Primer Gefe y Ejército Trigarante a quien se le dedica", México, Imprenta de Ontiveros, 1821; "El Genio de la Unión al Ejército Imperial. Romance endecasílabo recitado en el Teatro de esta Capital la noche del 28 de octubre de 1821 por el primer Galán y Director D. Antonio Rosal, con el plausible motivo de celebrar la jura de la feliz Independencia del Imperio Mexicano" (sin datos de imprenta), 1 p.; M. M. G. "Su Alteza Serenísima y Señor Generalísimo, al Congreso Nacional y al pueblo. Unipersonal que se representará la noche del 24 de febrero de 1822 en el Coliseo de esta Corte, por su primer actor y director D. Antonio Rosal, con el plausible motivo de la Instalación del Congreso Nacional, dedicado a S. A. A. El Señor Presidente del Consejo de Regencia, Generalísimo Almirante del Imperio", México, Imprenta de don Mariano de Zúñiga y Ontiveros, 1822, 4 pp. y "Ceremonial de la instalación del Congreso Mexicano y Unipersonal que dijo D. Antonio Rosal en nombre del Serm. Sr. Generalísimo Almirante" en el Noticioso General, número 25, miércoles 27 de febrero de 1822.
(14) José María Aragón. En la temporada de 1806-1807 tenía una plaza de doscientos cincuenta pesos. En 1809 ya era segundo galán.
(15) Cecilia Ortiz. Bailarina en la temporada de 1808-1809. En 1821 llegó a tener gran éxito como actriz: "guapa y muy graciosa mujer, de quien sus contemporáneos hacen así su retrato: 'gustábale lucir su garbo en la calle, y vestía por lo regular un traje corto y alto de talle, de muselina con olanes de tarjas, que le permitía lucir sus menudos pies calzados con zapatos escotados de seda; casi siempre llevaba al cuello un grueso hilo de perlas con un pendiente de dos granos en figura de guaje, montado en diamantes rosas; los zarcillos eran de igual forma y montura que el pendiente; sujetaba el reloj a la cintura con un broche de oro que remataba la soguilla, de un delicado trabajo de filigrana; llevaba con mucha gracia la mantilla de punto blanco, y solía cubrir sus hombros con un magnífico tapado de China, que recogía con la mano izquierda en la cintura, a la moda de las majas españolas'". Erasmo Luján publicó un "Romance heróico" en El Sol de 8 de noviembre de 1823, donde se leen los siguientes elogios a Cecilia Ortiz a propósito de la representación de El delincuente honrado... "¿Cecilia, sí, Cecilia... no mal dije; / la divina Cecilia, el gran milagro / cómico, que reunir en sí ha sabido / la tragedia, comedia, baile y canto." En otra parte: "Ven conmigo, concluye el dios Apolo; / ven conmigo, Cecilia, con Luciano, / con Amador y Torremocha unidos, / que hoy el debido premio voy a daros. / Así dijo y en una blanca nube coloca el dios de Delos a los cuatro, / y los cuatro, / y los lleva consigo, asaz contento, / a morar para siempre en el Parnaso." Cf. Enrique Olavarría y Ferrari, op. cit., t. I, pp. 187-190.
(16) Agustina Montenegro. En varias temporadas, entre ellas la de 1806-1807 y la de 1810, era primera dama con sueldo anual de mil trescientos pesos. Fue famoso un pleito que tuvo con Dolores Munguía.
(17) Antonia Rodríguez. Cantante. En el Diario de México apareció una nota que decía: "'Entre los cantarines se cita a [...] a la nunca bien elogiada Rodríguez'" Cf.Ibid., t. I, p. 175.
(18) Andrés Castillo. Cantante en 1805 y todavía activo en 1826. El 9 de octubre de 1805 representó varias piezas y cantó arias y boleras. Y el 4 de noviembre de ese año La polaca del astrólogo. El 4 de octubre de 1806 cantó unas boleras en una folla (las follas o diversiones teatrales estaban compuestas de varios pasos de comedia inconexos mezclados con otros de música).
(19) Bartolomé Arias. En la temporada 1807-1808 era tercer galán; estuvo en algunas representaciones en 1808-1809. El 2 de abril de ese año era segundo galán y llegó a ser primer galán.
(20) Margarita Olivares. El 9 de octubre de 1823 se estrenó el Teatro del Palenque de los Gallos, y pasaron a trabajar en él muchos de los artistas del Coliseo Nuevo. Entre ellos Cecilia Ortiz y Margarita Olivares. El teatro se llamó de varias maneras: Teatro Nuevo, de los Gallos, Moderno, Provisional y de las Moras. Cf. Manuel Mañon,Historia del Teatro Principal de México, pról. de Juan Sánchez Azcona, México, Edit. Cultura, 1932, p. 55.
(21) Manuel García Parra. Comediante y escritor español del siglo XVIII y principios del XIX. Primer galán en Madrid. En 1788 publicó su célebre folleto Manifiesto por los teatros españoles y sus autores en donde defendía a sus compañeros censurados en unas cartas publicadas en el Diario de Avisos. Pocos años después dio a luz suOrigen, épocas y progresos del teatro español, que contiene muchas referencias al teatro español y extranjero.
(22) Garrik. David Garrik (1716-1779). Actor y dramaturgo inglés. En 1737 estudió derecho, luego se dedicó al comercio y finalmente en 1741 se presentó en escena con el seudónimo de Lyddel. Desde el principio tuvo gran fama.
(23) Caballete. Cf. nota 7 a Anatomía o disección moral...
(24) San Lázaro. Cf.nota 6 a los Avisos de El Pensador...
(25) San Pablo. Anexo a la iglesia de ese nombre. Cf. nota 22 al Pronóstico curioso...
(26) don. Título de cortesía y consideración. "'En ningún género de palabras podría manifestarse más claramente que en las fórmulas de tratamiento la conmoción social de la colonia. Algo semejante a los que en el sistema verbal pasó con el tú y el vosotros, se observa en el destino del tratamiento de DON. El DON era un disputado privilegio de hidalgos. ¡Las amargas burlas que debió soportar un gran ingenio del teatro español del siglo XVII, el mejicano don Juan Ruiz de Alarcón, por haberse atrevido a anteponer a su nombre un DON que, según parece, le correspondía legítimamente! En América ese privilegio debió, muy pronto, ser más accesible que en España. En 1818 aún se compraba el DON en Lima, por la democrática suma de mil cuatrocientos reales de vellón. La revolución hispanoamericana debió hacer gratuita la adquisición de tan importante título, lo que, por otra parte sucedió también en España. Pero la democratización el DON debió ser tan general y rápida en Hispanoamérica [...] el tratamiento, democratizado ya como en España, tiende a imponerse en nuestros países (ya lo consignaba CUERVO en su tiempo), por influencia de la lengua literaria, precisamente cuando quizá tiende a esfumarse del habla peninsular' (ROSENBLAT en Investigaciones lingüísticas, Méjico, t. I, pp. 35-36)". Cf. Santamaría, Dic. mej. Hay un dicho: "Cuando yo tenía dinero me llamaba don Tomás, y ahora que no tengo nada me llamo Tomás no más".
(27) Se refiere a los diálogos de "Juanillo y el tío Toribio" del lunes 28 de febrero de 1814 y a "Continúa Juanillo la conversación sobre el teatro" del lunes 7 de marzo de 1814.
Primeramente habla del esfuerzo de algunos actores y ataca a los que dirigen el teatro por su elección de malas piezas dramáticas. Señala que el hecho de que la actuación sea "ejercicio vilipendiado" o despreciado es "una preocupación apadrinada por la antigüedad". Añade que se envilecen a toreros, volantines, carniceros, zapateros, hombres sin delito, aunque se aplaude en público sus habilidades. En contraste, a un español cuyo delito está probado no se le quita eldon. "Ahora, ¿por qué hemos de envilecer a los cómicos, toreros, volantines y otros? ¿Por sus conductas morales o por sus ejercicios? Por sus conductas morales claro es que no; porque éstas o son buenas o son malas. Si lo primero, sería una torpeza decir que la conducta del cómico merece desprecio por ser suya; si lo segundo, por la misma causa despreciaremos y envileceremos a tantos que sin ser cómicos tienen tal vez una conducta más relajada". Si se les desprecia por su oficio: éste tiene el fin de instruir al público, lo que es una actitud virtuosa. Cf. Obras III, op. cit., pp. 522, 525 y 526.
(28) La Cómica escribe: "Sea por ejemplo nuestra primera dama (comencemos a hablar a los ciudadanos) doña Cecilia Ortiz que enlazada con un caballero que tuvo espíritu, por el amor que le profesaba, para arrostrar con cuanto se le opusiera, ¿no ha tenido este individuo que perder su militar, no ha vivido excluido de los empleos a que pudiera haber aspirado por sus talentos y su clase? Y ¿qué defecto se le pone a la citada doña Cecilia? ¿No es una joven honesta, juiciosa, y de cuya conducta cristiana y política nadie podrá decir nada en contra de su buen nombre?", pp. 3-4.
(29) chula. Bonita, guapa. Se usa como requiebro.
(30) La Cómica escribió: "apostaría yo una tunicela de color felicidad", p. 1.