REMEDIOS CONTRA LA LIGA QUE YA TENEMOS ENCIMA(1)
Salus Populi suprema lex esto
La salvación de la patria es la suprema ley.(2)
Este axioma sagrado quisiera yo que se fijara con letras de oro en latín, en griego, en castellano, en francés, inglés, otomí, mexicano, tarasco y todos los idiomas del mundo, en las puertas de las ciudades, en los frontispicios de las casas, en los palacios de los reyes, en los conventos de los frailes, en los tribunales de los jueces, en las haciendas o estancias de los labradores y hasta en los tristes socuchos(3) de los pobres. ¡Tanto vale!
Sí, amigos y compatriotas: la salud de la patria es la primera ley, y todas las demás deben callar delante de ella. Basta de exordio, y vamos al asunto, en mi estilo y a mi modo. El estilo será el que entiende el pueblo, para quien escribo; el modo será el de la razón y convencimiento, que es el mejor.
Es ya público y notorio que la España por fin ha realizado sus proyectos: la Santa Liga(4) la tenemos encima. En La Habana han desembarcado con dirección a México ocho mil españoles y cuatro mil franceses, acaudillados de Apodaca(5) como general, con omnímodas facultades, o con licencia absoluta de hacer lo que le diere la gana.
Su segundo es el pacientísimo Venegas,(6) cuya filantropía y amor a los americanos es evidente; dígalo el solemne asesinato que cometió en la plazuela de Mixcalco(7) con el licenciado Ferrer, Cataño,(8) pariente mío, y otros infelices; dígalo su Bando sobre pasaportes, caballos, entregas de platas, y público,(9) descarado espionaje; dígalo su sacrílega irreligiosidad, explicada en su Bando contra la inmunidad eclesiástica,(10) dígalo la dilatada prisión que me hizo padecer con la ruina de mi mezquino principal en siete meses, y díganlo todos los mexicanos que experimentaron su conducta, casi igual a la de Robespierre en la Francia.(a)
El tercero de estos generales es el piadosísimo Arredondo,(11) que tantas misas y responsos ha hecho decir por las almas de centenares de americanos que despachó al otro mundo. Esta es la trinidad que viene a hacernos felices; que le compongan tríduos los fanáticos para que los recen las viejas los domingos.
¿Y aún dormiremos, mexicanos, teniendo ya encima la cuchilla de nuestros opresores y verdugos? Yo tiemblo, yo me estremezco y quiero morir al ver la apatía de mi patria, las muchas atenciones de su Congreso(12) y la falta de recursos de su gobierno, en tan apuradas circunstancias. Quisiera ser Congreso, gobierno y América para triunfar de nuestros enemigos y salvaros; pero ya que no tengo poder ni representación, tengo pluma para manifestaros mi opinión. Ésta es que conviene que, sin perder instante, el Congreso decrete la dictadura absoluta en el señor Bravo,(13) a quien no elijo por adularlo, sino porque no hay otro individuo más a propósito a quien elegir en este caso. El señor Victoria(14) no puede ser dictador porque nos hace falta en Veracruz,(15) y falta que hoy nadie puede reemplazar; el señorGuerrero(16) ha hecho cuanto puede por la patria, hasta quedar en estado de atender su salud, y con cuidado, porque no está capaz de correr una legua sin morirse de resultas de la herida que recibió, y padece con réditos, por defender los derechos de nuestra libertad. Nombrar a este buen patriota de dictador sería abreviar sus días y condenarlo a muerte, y esto sería impolítica e ingratitud, vicios que no caben en pecho americano.
El señor Domínguez(17) es un sujeto excelente, y patriota como el que más; pero su edad y sus enfermedades lo hacen inútil para un empleo tan ejecutivo.
El señor Negrete,(18) por más bueno que sea, es gachupín,(19) con lo que le sobra para que la nación no lo obedezca.
Resulta de todo que no hay en el día otro sujeto que pueda desempeñar tan alto encargo sino el señor Bravo, ¿y aún se dudará el conferírselo?
Roma, aquel pueblo distinguido entre todos, en ilustración, valor y patriotismo, hallándose en las críticas circunstancias que nosotros, amenazado por los sabinos, los volscos y los ecuos, con un gobierno falto de energía y la plebe insubordinada, no tuvo mejor recurso que crear una nueva autoridad, en quien depositó todo el poder: el que la obtuvo se llamó supremo dictador. "Es menester, decía Appio Claudio en el senado, es menester crear un dictador, de cuyos decretos no haya apelación y en el instante veréis apagarse por su propia naturaleza este fuego que lo enciende todo. Cuando vean el supremo poder de vida y muerte en manos de un solo hombre, que se atrevan entonces a maltratar a sus lictores". Este parecer se aprobó, fue nombrado dictador Man[lio] Valerio, quien salvó su patria, triunfando a un tiempo de aquella liga que habían formado contra ella tres naciones. ¿Por qué no podremos nosotros imitar a los romanos, cuando nos hallamos en las mismas circunstancias que ellos?
Ni es menester ocurrir a la historia de tiempos tan remotos para persuadir la necesidad que hay de una dictadura y la utilidad que ofrece: el inmortal Bolívar ¿no acaba de ser nombrado en Lima, supremo director o más bien dictador?, y ¿no fue el fruto, la salvación de Lima?, ¿no echó de allí a los españoles, dejando afianzada la tranquilidad y la paz?,(20) ¿pues a qué fin espantarnos con una providencia que siempre ha producido buenos efectos? Muy acreedor de nuestra mofa sería el gálico(21) que temiera al mercurio,(22) después que la experiencia ha mostrado que es el antídoto más específico contra las enfermedades venéreas. Soy pues de sentir que el Soberano Congreso debe decretar la dictadura sin perder momento, si quiere que la patria no peligre.
En los casos extraordinarios y ejecutivos deben serlo igualmente los recursos. Un dictador puede, sin ningún embarazo, determinar y hacer cumplir sus resoluciones en el instante que las decrete; cuando los Congresos, rara vez conformes en opinión, tienen que estar chocando, y cada rato vemos que se empatan las votaciones y suele tardar tres o cuatro días un asunto para determinarse. Tales morosidades y disputas son muy ventajosas a la hora de los balazos, pero para nuestros enemigos. Si no se resuelve la dictadura, creo que apenas tenga la noticia el Soberano Congreso de que ha desembarcado el enemigo, cuando se verá sobrecogido de sorpresa, y como se hallará sin ejército ni dinero, las providencias serán atropelladas y sin tino, y al cabo vendremos a dar en que de necesidad se le concederá todo el poder al señor Bravo, pero a mala hora.
Padres de la patria: en vuestras manos está la salvación o la ruina de ésta, según vuestras determinaciones: la nación está pendiente de ellas; nuestra revolución ya va a hacer crisis, vosotros vais a disponerla. Ahora es el tiempo en que debéis esforzar vuestras luces y reanimar vuestro patriotismo en beneficio de este gran pueblo que os ha con fiado su seguridad. Si la patria se salva, os llenará de bendiciones; pero si se pierde, ¿qué podéis esperar? Haced hoy lo que querríais haber hecho mañana: depositad en un solo individuo el poder por tiempo limitado, y, de este modo, esa autoridad obrará con desembarazo y con el mismo podréis concluir la Constitución y retiraros a vuestras casas libres de la responsabilidad que podéis tener si nos son funestos los sucesos de la guerra.
No os dejéis alucinar con las quiméricas confianzas de que la España está impotente, que no son doce mil hombres los que están en La Habana; que aún no tienen orden para venir, que aun cuando vengan, son pocos; ni con otras especies semejantes que siembran nuestros enemigos interiores para adormecernos. Alerta, padres de la patria, que ésta peligra. Entre el temor y la confianza, temamos y no confiemos. El temor nos hará prevenidos y la confianza descuidados; y entre que nos halle el enemigo prevenidos, o nos sorprenda descuidados, fácil es elegir lo que conviene.
Yo quisiera que el individuo en quien se depositase la autoridad suprema desde luego promulgase un bando para que en todas las provincias, dentro de tres días después de su publicación, se presentasen ante las primeras autoridades para tomar las armas todos los jóvenes y hombres que tuviesen de diez y ocho a cuarenta años de edad. Estos soldados voluntarios formarían las legiones de honor de sus respectivos Estados. ¡Oh cuántos triunfos consiguió Napoleón con estas legiones! Con razón se lisonjeaba de haberlas inventado en la Francia.
El hombre es naturalmente orgulloso, y es necesario valernos de su orgullo para conducirlo por el honor. Nuestros legionarios no podrían ser apelados por ningún delito: penas vergonzosas los sujetarían más que las aflictivas. Por ejemplo, al desertor en tiempo de guerra, después de una ligera prisión, se le impondría la pena de que pasara revista vestido de mujer, y con una almohadilla en las manos, cuya pena duraría hasta que no volviera por su honor, distinguiéndose en la campaña con alguna prueba de valor. Al reincidente se le aplicaría la misma pena por una vez delante de toda su legión, y después se le tusaría a panderetes(23) por mano de verdugo, y se arrojaría con deshonor del batallón o regimiento donde estuviera, haciendo circular en públicos impresos su filiación y delito en todos los Estados, declarado no ciudadano e inhabilitado para obtener en ninguno de ellos empleo civil ni militar. Estas penas contendrían en sus deberes al soldado, aún más que los bancos y los patíbulos.
Por el mismo principio del orgullo humano, estas legiones distinguidas se deberían distinguir en todo. El uniforme sería fino desde soldados rasos; éstos usarían escarapela azul nevada y blanca, y lazos iguales en el brazo izquierdo. Los oficiales usarían plumaje y bandas del mismo color, siendo las de los jefes franjadas de oro. Privar de estos honrosos distintivos a los legionarios por algunos días, sería pena acomodada a delitos leves. Si el soldado reincidía en ellos, se le haría marchar entre filas, vestido de cotense.(24)
De tal manera se deberían ir inspirando los sentimientos del honor en unas pobres gentes que careciendo, por lo común, de educación no tienen mejor libro (hablo de los soldados) que lo que les entra materialmente por los sentidos. Generalmente se dice que la tropa es gente ordinaria, lo confieso; pero ¿quién tiene la culpa de que lo sea? Todos nacemos groseros, impolíticos y tontos. Maldito si al año de vivir en el mundo sabemos hacer un cumplido a una señora; pero ni siquiera dar los buenos días. ¿Quién nos civiliza e instruye? La educación de nuestros padres: luego en la educación y no en el hombre consiste que sea fino u ordinario; pues el hombre nace apto para saber lo que le enseñan; pues enseñemos a nuestros soldados y tendremos tropas tan ilustradas y patriotas como los romanos; pero si se les trata a palos como esclavos, si [se] les exige una subordinación servil y no política, si [se] les da ración de hambre, si se procura que hasta en vestido sea ordinario, si ni la ordenanza les enseñan, si no se les enseña a leer, y si lo único que se les castiga es la falta de subordinación a sus jefes y la del cumplimiento en el servicio, disimulándoseles sus vicios más groseros, ¿qué casta de soldados serán éstos? Groseros, ordinarios y matones de alquiler.
El interés es otro móvil muy poderoso del corazón humano, pues aprisionémoslo con su pasión. Désele al soldado raso legionario el prest de tres reales, y auméntese a proporción al ejército; luego que la guerra se concluya, puedan retirarse los que quieran sin sueldo; pero con goce de fuero y uniforme, y los de las legiones de honor y resto del ejército obtengan la preferencia para ser colocados en los empleos civiles en siendo aptos.
Tales providencias le darían al dictador en todos los estados muchos batallones floridos que, juntos con el ejército que tenemos y las levas que se deben hacer de los vagos y viciosos, compondrían treinta mil hombres, con los que basta para imponer a los españoles, que están haciendo en La Habana y en la Martinica su cuartel general para invadirnos. Yo aseguro que sólo con la noticia de este plan, no se atreverán a venir, y mientras nos auxiliará nuestra amiga la Gran Bretaña, y los españoles tomarán la vuelta de Cádiz, viento en popa y quién sabe si a todo trapo. Compatriotas: no hay que espantarse con mi proyecto abierto de la dictadura durante la guerra; éste es un coco(25) que asusta a los sediciosos y sofoca a los ignorantes. Apodaca viene con facultades de dictador, opongámosle otro gallo de igual ley para que corra bien casada la pelea. A nuestro pueblo nada le será nuevo, y obedecerá gustoso al dictador, como que está acostumbrado a obedecer a los virreyes, que no eran sino dictadores de cinco en cinco años.(26) Bien conozco el pelo y el color de los que me han de criticar este papel; pero les ruego que no muerdan por detrás; prensas tienen en que impugnarme: deshagan mis argumentos y me convenceré; mientras no lo hagan así, mi opinión queda triunfante.
Ahora falta, estados soberanos del Anáhuac, que no entorpezcáis los caminos de vuestra libertad. La unión, reconociendo una autoridad, es lo único que nos puede salvar. ¿Es esto cierto? Pues unámonos y seremos invencibles. Doce mil españoles y franceses, precisamente, deben ser víctimas de seis mil americanos. "Cada gallo canta en su muladar". Nuestros soldados en su tierra son más feroces que los romanos y más sobrios, sufridos y fuertes que los de Esparta. Éstos, y sépalo la santi-maldita Liga para que lo admire. Estos soldados también sufren el calor como el frío: su uniforme es su pellejo; no desertan por la falta del prest ni por la ración de vino, comen burros y perros lo mismo que pichones y perdices; duermen en el campo sobre una piedra como en una almohada de pluma, y al día siguiente pelean como tigres hambrientos.
La experiencia de esta verdad la tiene España. ¿Cuántos volvieron a contar el cuento de los miles que envió a dominar las dos Américas? El que volvió sin brazos o en un pie como las grullas lo tuvo a mucha dicha; y eso que contaron con el auxilio de miles de americanos salvajes y pícaros que les ayudaron, si no, ni uno vuelve.
¿Pero de qué nos sirven estas ventajas, si no tenemos unión? Esto quieren para dominarnos, y lo conseguirán si somos lerdos. Así conquistó Cortés este Nuevo Mundo, aprovechándose de la desunión de Tlaxcala con México. Cuidado, Jalisco, que a ti te hablo: cuidado con la desunión en esta crisis, porque a México, a ti y a toda la patria se lleva el diablo. Uniformemos la opinión, hagamos causa común contra los españoles, sea como fuere; mas que pongamos algo de nuestra bolsa que, librándonos de ellos, tiempo nos queda para rompernos las cabezas dentro de casa, y al fin será guerra de hermanos que no durará mucho, ni será sangrienta; pero si favorecemos a nuestros enemigos con nuestra desunión, la cosa es hecha, vamos a ser esclavos.
El gobierno debe decir al público cuanto sepa, bueno o malo, si quiere merecer su confianza, sin la cual nada es.
Debería alzar esa malhadada prohibición del voceo de impresos,(27) pues es una supresión de libertad de imprenta disimulada y dañosa a la patria. Si porque los asesinos matan con pistolas se ha de prohibir que hagan pólvora, iremos a la guerra con cerbatanas. De todos se abusa: castíguese al infractor de la ley, y no se sofoque la libertad de imprenta. Esta prohibición del voceo no sólo impide que se impriman papeles malos, sino también los buenos, y no creo que es muy liberal la ley que prohíbe lo bueno y lo malo sin distinción. Por mí más quisiera que se suprimiera de una vez la libertad de imprenta, permitiendo vocear los papeles censurados, que no que se nos diga que hay libertad de imprenta y se persiga a los que pregonan los impresos. Esta no es libertad, ni tal coartación me parece que le hará honor al gobierno: castíguese enhorabuena al escritor que abuse de la imprenta, según las leyes; pero según éstas, no se impida a nadie vender su pro iedad como quiera, y el impreso es propiedad del escritor y del vendedor que lo compra.
México, abril 28 de 1824.
El Pensador
NOTICIAS SUELTAS
Por carta particular de persona fidedigna de Alvarado(28) se sabe que los generales Morillo y Ballesteros están sentenciados a pena capital. Tales pagos les da el diablo de Fernando VII a los que le sirven bien. Moreno Guerra ha salido para Filadelfia y se dirige a Gibraltar.
Febrero 28.
Hay noticia de Washington que el presidente ha nombrado al senador Niniau Estuardi, ministro cerca de México, y no hay duda que este nombramiento será aprobado por el senado (The Philadelphia Gacette).
LOS DEBATES
Con este título está saliendo en Jalisco(29) un periódico(30) muy juicioso. Salen dos pliegos cada semana: el precio de la subscripción es de doce reales(31)cada mes, francos de porte. Se reciben las subscripciones en la librería de don Mariano Ontiveros. Dentro de quince días vendrán los ejemplares. Hasta hoy van cinco números, y en el último está una oda al valor con que sufrió la muerte de Basili[so] Valdés.(32)
(1) México, Oficina de Ontiveros, 1824.
(2) Salus populis suprema lex esto. Frase de Cicerón, De legibus, III, 3, 8. Era una máxima del derecho romano usada para decidir en casos de peligro para la república.
(3) socuchos. Casas pequeñas. Santamaría, Dic. mej.
(4) Santa Liga. Cf. nota 4 a Segundo sueño...
(5) Apodaca. Cf. nota 11 a Barbero rapa Barbero. "En la sesión secreta de hoy el Ministro de Hacienda enviado por el Poder executivo á ella leyó dos cartas venidas de Veracruz en que consta que estaba aprestando en Cádiz una expedición compuesta del Navío Asia, la fragata Aretusa, otra idem, dos corbetas y varios transportes de tropa al mando de Apodaca, Conde del Venadito. Que Yturbide se emigró a Lyona en compañía de su hijo, y de un Diputado cuio nombre se ignora, que habiendo encallado el Buque en la Costa atravesó por la Francia y Bélgica á la Posta, se embarcó en Amberes, y entró en Londres el 2 de Enero. Que Bolívar en el Perú había batido completamente al General Canterac, con muerte de este, y de su segundo, todo lo cual constaba de una Gaceta de Liverpol. Suscitóse una ligera discusión sobre si debería ó no publicarse estas noticias, y se acordó que sí, dándose cuenta con ellas mañana por el mismo Ministro á primera hora". C. M. Bustamante, Diario histórico, op. cit., t. II, p. 41. La noticia de Apodaca era falsa.
(6) Venegas. Cf. nota 19 a Lo que escribe...
(7) plazuela de Mixcalco. La rodeaban: al norte, la calle de Mixcalco; al sur, Avenida República de Guatemala; al este, calle de Vidal Alcocer; y al oeste, la prolongación del callejón de Mixcalco.
(8) Ignacio Cataño estuvo, junto con Antonio Ferrer, Antonio Rodríguez Dongo y otros implicados en la conspiración para apoderarse de Venegas del 3 de agosto de 1811. Efectivamente se ejecutó en Mixcalco a los citados, los demás fueron condenados a presidio y penas menores. (cf. nota 14 a Defensa de El Pensador dirigida.)
(9) bando sobre pasaportes... Cf. nota 10 a Representación de El Pensador...
(10) bando contra la inmunidad eclesiástica. Cf. nota 9 a Representación de El Pensador...
(a) Este hombre contra quien declamo, jamás hubiera procedido contra mí por su propio dictamen. Él me recibió con agrado y cortesía: recibió de mi mano y leyó mis famosos días, me dio las gracias; pero el sanguinario Bataller [nota 21 a Lo que escribe...], nombre siempre odioso para mí, lo sedujo, y aparentándole el riesgo que corría si me dejaba impune, lo hizo suprimir la libertad de imprenta, y causó mi ruina.
(11) Arredondo. Militar que luchó en contra de la expedición de Mina, y contuvo a los insurgentes en el sur de lo que era Nuevo Santander.
(12) Congreso. Cf. nota 3 a Aunque haya un nuevo Congreso...
(13) Bravo. Cf. nota 33 a Otra afeitada...
(14) Victoria. Cf. nota 7 a Por la salud...
(15) Veracruz. Cf. nota 41 a Segundo sueño...
(16) Guerrero. Cf. nota 4 a Fuga de Guerrero...
(17) Miguel Domínguez (1756-1830). Corregidor de Querétaro. Fue esposo de Josefa Ortiz de Domínguez. En 1823 y 1824 formó parte del Supremo Poder Ejecutivo.
(18) Negrete. Cf. nota 5 a Felicitación y reflexiones..
(19) gachupín. Cf. nota 7 a Oración de los criollos...
(20) Simón Bolívar logró expulsar a los españoles del Perú después de dos años de intensa lucha. Esto sucedió después de que derrotó al general Cantera en la batalla de Junín. El Congreso de Perú lo nombró jefe supremo, mientras que hubo de entregar el mando del ejército de Colombia al general Sucre.
(22) mercurio. Se creía que el uso del mercurio es provechoso para curar la sífilis, peritonitis puerperal, hidrocefalia aguda, reumatismos, escrófulas, tisis, enfermedades del hígado, de los ojos, en la albuminaria, afecciones de la piel y como artelmúntico o como fundente de diversos tumores.
(23) tusar a panderetes. "Gagini dice: 'tusar el pelo, recortarlo sin arte, cortarlo al rape'. De estas dos acepciones, la primera se usa en México, la segunda en Venezuela". Darío Rubio, La anarquía del lenguaje en la América española, op. cit.
(24) cotense. Tela burda de cañamo usada para cubrir fardos, asear casas y otros usos. Santamaría, Dic. mej.
(25) coco. Cf. nota 11 a Segundo sueño.
(26) No es verdad que los virreyes se cambiaron cada cinco años. Los hubo que duraron más y otros menos en ese cargo.
(27) voceo de impresos. Cf. nota 17 a Ataque al castillo.
(28) Alvarado. Pueblo cercano al puerto de Veracruz.
(29) Jalisco. Cf. nota 6 a Preguntitas sueltas...
(30) Los Debates. Periódico que propugnaba por la tolerancia religiosa y civil. En El error despojado de los adornos y aliños de la virtud y presentado bajo su propia forma(Guadalajara, Imprenta del ciudadano Mariano Rodríguez, 1824, número 2), escrito por el licenciado Clemente Sanromán, se lee que los editores de Los Debates, La Fantasma "y demás caterva de eruditos á la moderna que no es lícito á las autoridades seculares permitir la tolerancia de sectas y que si quieren ser fieles á Dios y hacer la felicidad de la nacion deben conservar ilesa la Religion Católica Apostólica Romana, defenderla por leyes sabias y justas, que impongan penas correspondientes á los infractores de esta base sobre que se funda toda nuestra felicidad", p. 21. En Los Debates colaboró Juan Bautista Morales.
(31) reales. Cf. nota 19 a El cucharero y su compadre...
(32) Basiliso Valdés. El 28 de marzo de 1825 estuvo a punto de estallar una revuelta regenteada por Basiliso Valdés, oficial subalterno, que buscaba atacar la existencia del gobierno, matar y robar a los españoles e incendiar el Parián. Se le acusó de iturbidista y él aseguró detestar a Iturbide en su papel Don Antonio siempre el mismo. "Yo le defendí de esta acusación primera, y salió absuelto en el segundo jurado. Formó en el cuartel donde se hallaba preso la conspiración, y fue aprehendido en el acto mismo de consumarla: condenósle a muerte, y fué ejecutado en la mañana del 15 de abril en la plazuela de la Paja junto a Jesús Nazareno, en un patíbulo alto y enlutado". Carlos María de Bustamante, Historia del emperador Agustín de Iturbide hasta su muerte y sus consecuencias; y establecimiento de una república popular federal, México, Imprenta de I. Cumplido, 1846, p. 234.