QUÉ MAL HARÁ EL SEÑOR PRESIDENTE
EN FIARSE DE BUSTAMANTE(1)
Pocos gritos y más razones, señor don Carlos María:(2) yo no he provocado a usted para nada, escribí mi papel titulado Temible conspiración contra nuestro presidente con la intención más sana y más sencilla: a todo buen patriota le ha gustado, y sólo usted ha salido contra él, no impugnándolo, porque no tiene usted tamaños(3) para tanto, sino mordiéndolo, para buscar una causa con qué desopinarme en el concepto de los que no me conocen ni han leído mis papeles. Así lo ha hecho usted otras ocasiones(4) con las mismas generalidades que ahora, y con el mismo fruto, que es el darme lugar a recomendar mi mérito y hacer quedar a usted mal en el concepto público; bien que ya usted no tiene qué perder, porque todos lo conocen y lo desprecian, y siempre que las ha conmigo, sale raspado: no ha mucho tiempo que le maté el pájaro en la mano.(5) ¿Se acuerda usted de su querido negro Congodor(6)y de su precioso Cenzontle,(7) que de la noche a la mañana se lo convertí en tecolote,(8) ave maldita que apetece cadáveres, como quería el del benemérito coronel Stáboli(9) su desgraciado pajarraco? ¿Tiene usted presente que asistí a su funeral y tuve el honor de pronunciar su Oración fúnebre? ¿Pues comó es, viejecito de mi alma, que tan breve se le han olvidado esas lecciones?
No vaya usted a creer, Carlitos mío, que lo aborrezco: maldígame el Ser Supremo en este instante si no lo quiero como a mí mismo; pero usted, que mil veces me ha honrado por las prensas con el agradable título de amigo, que se ha propasado llamándome sabio por las mismas prensas, y recomendando como singular mi patriotismo, ¿por qué es tan inconsecuente que en estos días me ha llamado necio,me acusa [de] aberraciones,(10) que no encuentro en el fondo de mi corazón, y, por último, me quiere presentar como enemigo del presidente de la República, habiendo expuesto mi vida mil veces en defensa de nuestra libertad? Es menester haber perdido el juicio para incurrir en tan extravagantes contradicciones.
Protesto a usted sinceramente mi amistad; pero en defensa de mi honor, injustamente ultrajado por usted, me será lícito darle una buena zurra, pues usted mismo conoce que la merece, y en su papelucho que ha escrito contra mí, titulado: El atalaya del gobierno,(11) concluye diciendo: Paratus sum ad flagellum,(12) que quiere decir en castellano: estoy prevenido para recibir los azotes de El Pensador; pues, amigo, culo al aire y vaya contando como los muchachos de las escuelas: ¡ay uno, ay dos, ay tres!, etcétera.
Dice usted: “¿Conque el señor Pensador ha sabido por sujetos de La Habana que han salido dos asesinos muy bien pagados para matar al señor presidente?, digo que no lo creo.”(13) Y yo digo que usted no ha entendido lo que ha leído: nunca he dicho que supe tal cosa por sujetos de La Habana. Oiga usted mis palabras: “Por sujetos no vulgares hemos sabido que han salido de La Habana dos asesinos”... Esto no quiere decir que me han escrito de La Habana, sino que usted no entiende lo que lee, conque ay uno.
Dice usted que he tenido “tantas aberraciones en” mis “opiniones políticas.”(14)Ya puede usted ir señalándolas nominatim, y si no, pasará la plaza de impostor. Dice usted que no tengo “carácter” y he “perdido el derecho de ser creído”...(15) y que existen innumerables impresos míos en que he hecho “votos al cielo por la prosperidad del Imperio de Iturbide,(16) como ahora” los hago “por la de la República.”(17)
Señor don Carlos, es menester una buena dosis de procacidad para apedrear el tejado de nuestro vecino,(18) teniendo el nuestro de vidrio. ¿Qué llama usted aberraciones?, ¿qué entiende usted por carácter? ¿Es acaso una decidida locura para perdernos y perder a nuestras familias sin fruto alguno? Si eso es lo que usted llama carácter, quisiera usted que en los tiempos de Venegas(19) y Calleja(20)hubiera yo escrito viva Hidalgo(21) y Morelos,(22) y en tiempo de Iturbide, viva la república. Entonces sí hubiera tenido carácter para usted y otros de su calaña; pero hubiera ido al patíbulo característicamente, y no estuviera usted ahora en necesidad de sufrir esta zurra; mas yo que me estimo por cuantos me aborrecen, no he querido tener ese carácter, porque no es majadero el que nace, sino el que lo sabe ser, y yo lo hubiera sido de marca y media si, a título de mis trabucos, hubiera salido con una quijotada de esas delante de los virreyes y emperadores; pero, sin embargo, vamos a ver quién ha tenido más carácter, si usted o yo, quién se ha expuesto más por la patria, y quién la ha servido con menos interés.
Yo nunca grabé medallas a favor de los reyes de España, y usted sí: yo fui el primero que en uso de la libertad de imprenta proclamé los derechos de nuestra libertad y justifiqué la insurrección ante los visires y califas españoles, y usted escribió después de mí y lleno de miedo. Yo sufrí una larga prisión(23) y mil vejámenes de Bataller,(24) por sólo haberle cumplimentado los días a don Francisco Javier Venegas, y usted, con quien no era el pleito, acordándose de aquel refrancillo de que: cuando la barba de tu vecino veas pelar, echa la tuya en remojo, se marchó de México por la posta. Cuando yo estaba pasando mis trabajillos en la cárcel, usted estaba fungiendo de persona entre los insurgentes, y desde entonces hasta ahora ha comido y está comiendo del montón.(25) Yo ahora gozo un pequeño sueldo, del que doy mil gracias al gobierno de mi nación. Usted se ha soplado muchos miles antes del parto, en el parto y después del parto; es decir, que usted, si ha hecho algo por su patria, ha sido siempre por interés. Yo soy ahora un triste capitán retirado con sesenta y cinco pesos(26) de sueldo,(27) usted, me dicen que tiene tres mil pesos anuales por auditor de guerra cesante, aunque dizque jamás fue auditor. Yo he sufrido mis prisiones y trabajillos y he prestado mis cortos servicios a la patria constantemente, sin interés y sin indultarme; antes, en mi primera prisión del año de [18]11 se me incitaba a que me acogiera al indulto, lo que resistí con entereza, como debe constar en la sumaria que se me formó por el escribano Roldán. Pues esto fue en enero del año de [18]11, que es decir que desde entonces manifesté más carácter que usted, que se indultó en el campo. Yo jamás he seducido a nadie a favor del gobierno español, y usted trató de seducir en su cuartel al coronel Sesma,(28) según el señor Rosains(29) en su Relación histórica.(30) Yo nunca he exagerado mis trabajos falsamente, y usted siempre: acuérdese de la carta impresa, datada en Oaxaca(31) en 24 de junio de [1]823 y dirigida a usted por el señor Ordoño,(32) en la que le hace ver que: “es usted un mentiroso, pues había dicho que estaba confundido con la chusma más vil de la galera de Veracruz,(33) lo cual fue falso pues estaba en una gran sala, con todas comodidades, en unión de su señora esposa,(34) y salía a la calle cuando se la daba la gana.” Yo sí en septiembre de [18]21, invité con la corona del Anáhuac(35) al señor Iturbide, fue por un entusiasmo de gratitud, y porque, declarado Imperio, nuestro suelo, temía se realizaran los Tratados de Córdoba(36) y Plan de Iguala,(37) y deseaba que, en caso de que nos volviera a subyugar un monarca español, nos mandara el americano Iturbide: si ésta es aberración, el amor a la patria la disculpa. Pero aun siéndolo, la borré gloriosamente bien con aquel célebre Sueño,(38) que destruyó de un golpe las intrigas del partido borbón que predominaba en el Congreso,(39) donde ya se trataba de elegir los comisionados que habían de ir a España a traernos al infante don Francisco de Paula,(40) en cuyo tiempo todos temían, pero todos callaban, amedrentados por un Bando preventivo que se publicó para que nadie hablara, contra los Tratados dichos, bajo graves penas, las que me expuse a sufrir en obsequio de mi patria, y con dos pliegos de papel animé a los patriotas, desarmé a los realistas, no se volvió a tocar la especie en el Congreso, quedó la patria libre, y esta satisfacción revivirá mis cenizas en el sepulcro. Es el hecho muy público, nadie me lo puede desmentir, y usted, señor Bustamante, ¿qué hizo? A fuer de egoísta y diputado débil juró, ante Dios y los hombres, obedecer en todas sus partes el Plan de Iguala y Tratados de Córdoba; esto es, juró a cambio de tres mil pesos hacer cuanto pudiera para que nos volvieran a dominar los borbones. El señor Iturbide me regaló cien pesos la noche del día en que salió mi Sueño: conocí la causa de esta generosidad, disimulé y escribí dos pliegos de papel ponderando cuánto nos era ventajoso el sistema republicano, y a él llamarse presidente y no emperador.(41) Ya estaba impresa una resma(42) del primer pliego, cuando la ambición y la ignorancia lo proclamó emperador de México; el buen patriota y hombre de bien a toda prueba, don José María Betancourt,(43) jurará, si necesario fuere, si es verdad lo que digo, y si por más señas le debo hasta ahora su impresión. Yo esa misma noche fui a visitar al señor Iturbide, y mediante la confianza que me dispensaba, le dije al oído: “No se crea vuestra alteza de gritos intempestivos del populacho; hoy dice hosanna y mañana tolle.”(44) El buen hombre me dio las gracias por mi advertencia, salió al balcón y proclamó al pueblo:(45) no afirmaré si lo hizo con sinceridad o hipocresía, refiero lo que hice sencillamente, ¿y usted qué hizo el día siguiente? Votar para que se coronara; ya se ve, lo hizo usted compulso y apremiado por el populacho; sin embargo, hubo quince diputados que, sin temor de la muerte, negaron su voto.(46)Esto es carácter. Con todo, usted es disculpable: la vida no se adquiere dos veces; pero ¿y después, cuando no había riesgo de perderla, qué hizo usted? Declarar el Imperio hereditario en favor de Agustinito,(47) títulos y rentas para el Príncipe de la Unión y princesa de Iturbide,(48) etcétera, etcétera. Esto fue sin compulsión, a sangre fría. ¿Conque, quién fue más barbero de Iturbide, usted o yo?, ¿quién sería mejor amigo de Iturbide, usted que lo aduló mientras vivía y lo pudo servir, o yo que lo disculpé en su caída con mi Unipersonal,(49) que usted, aunque lo burla, no lo entiende? Amé a Iturbide, lloré su desgraciada suerte, en mi memoria no han lugar sus extravíos, sino el inmortal servicio que hizo a la patria; pero usted, hombre cruel, tecolote de mal agüero que extiende su venganza a su pobre viuda y triste familia, ¿podrá compararse conmigo?
Quiero que el público sensato sea el juez de nuestras diferencias. Entre tanto grite usted, ay dos, ay tres, ay cuatro, etcétera, porque ya van muchos azotes. Vaya el último.
¿Conque yo no quiero al presidente porque le aconsejo que se cuide en las actuales circunstancias, y usted sí lo quiere, persuadiéndolo a que no tenga escolta y que lo cuidarán las viejas? ¡Bravo, señor mío! Dice usted que yo adulo a su excelencia. Lo amo mucho, es verdad, no sólo como presidente de la República, sino muy más como Guadalupe Victoria,(50) esto es, como a un verdadero americano de tal valor y sufrimiento que, destituido de todo auxilio, extinguida por su rumbo la insurrección, no quedándole más arbitrio para asegurar su vida que acogerse al indulto con que le brindaba el gobierno español, prefiere perecer entre los montes; se ve roto,(51) solo, no tiene más abrigo que una cueva, hace mullido lecho de las peñas, y llega el caso de alimentarse con lagartijas que mataba a pedradas antes que acogerse a las banderas españolas. Ésta es una heroicidad estoica, un valor, un patriotismo inimitable. No, Carlos María de Bustamante, El Pensador ni mil otros serán capaces de imitar tan sublime virtud. Diga usted ahora que soy adulador del señor Victoria. Solamente dos veces he tenido el honor de hablar a su excelencia, y esto llamado por él mismo; y usted ¿cuántas visitas le ha hecho?, ¿cuántos favores le ha pedido?, ¿cuántas quejas no le ha dado contándose entre éstas la que dizque le dio de El Payo del Rosario?(52)
Es gana,(53) amigo mío: es menester que seamos francos y hombres de bien. Si el presidente fuera malo, yo no me expondría a su despotismo, pero no alabaría sus delitos; mas siendo tan bueno como es, sería un bribón si no le advirtiera los peligros que lo amenazan.
Sí, excelentísimo señor, la preciosa vida de vuestra excelencia en las presentes circunstancias está tan segura como la de un ratón en las uñas del gato. No crea vuestra excelencia a Bustamante, ni a ninguno que le inspire confianza: acuérdese de que el gran Bolívar(54) lo iba a asesinar su mismo mayordomo, y que el sabio ministro Monteagudo fue una víctima de la perfidia española. Vuestra excelencia sale solo y se va por la Orilla(55) y por Jamaica(56) sin un soldado, de lo que hasta las señoras que lo ven se escandalizan; la virtud sola jamás puede liberarnos del pagado asesino. En ese mismo paseo trataban los americanos de sorprender a Venegas;(57) pero temieron su escolta. Y así, señor excelentísimo, escolta, escolta, hasta para ir a misa a Catedral.(58) La vida de vuestra excelencia es tan preciosa para los americanos como odiosa para nuestros enemigos. Todas esas sencilleces, con que quiere persuadir a vuestra excelencia Bustamante, son sofismas y chismes despreciables. Vuestra excelencia no está en Roma; este pueblo no es puramente mexicano, es ibero-mexicano; hay de todo, naturales y extranjeros. Antes de que los sabinos se introdujeran en Roma, no hubo conspiraciones ni partidos, después de esta mezcla no faltaron las guerras civiles(59) hasta que los cristianos, también gente extraña, y con pretexto de religión, concluyeron con el Imperio Romano. Aplique vuestra excelencia aquí la historia, y no se fíe de los que tratan de inspirarle confianza: a todos éstos téngalos por sospechosos, entrando en la cuenta Bustamante; yo le aconsejo que se cuide, y él que se descuide. Vuestra excelencia conocerá quién lo ama más. Su vida por serlo suya me es interesante; pero por lo que interesa a la patria, me es mucho más. Escolta, señor, escolta, precaución, cuidado y amigos fieles: esto le importa a vuestra excelencia, y no creerse nunca de los disparates de Carlitos.
México, mayo 11 de 1824 [sic].(60)
El Pensador.
(1) Oficina de don Mariano Ontiveros [Cf. nota 1 a La tragedia de los gatos...]. Este folleto ha sido clasificado erróneamente como de 1824 debido a un error en la fecha que aparece impresa.
(2) Carlos María de Bustamante (1774-1848). Abogado mexicano, fundador delDiario de México. En 1812 publicó El Juguetillo. En Oaxaca, Morelos lo nombró brigadier e inspector general de caballería; ahí editó El Correo del Sur. Manifestó sus ideas contra Iturbide en La Abispa [sic] de Chilpancingo, por lo que fue encarcelado. Fue diputado al Congreso y auditor de Guerra. En 1837 fue uno de los cinco miembros del Supremo Poder Conservador. Rechazó el cargo de consejero de Estado que le ofreció López de Santa-Anna. Escribió el Cuadro histórico de la revolución de la América mexicana... continuación de su Cuadro histórico...; El gabinete mejicano... administración del... presidente Anastasio Bustamante hasta la entrega del mando a Antonio López de Santa-Anna...; El nuevo Bernal Díaz del Castillo, o sea la historia de la invasión de los anglo-americanos en México; y el Diario histórico de México. Dio a conocer la Historia general de las cosas de Nueva España de fray Bernardino de Sahagún.
(3) tamaños. “Adjetivo que demuestra la medida, grandor, ó altura de una cosa: y equivale á tan grande del Latino tam magnus, por usarse regularmente como comparativo de otros.” Dic. de autoridades.
(4) Véanse Barbero rapa barbero, Otra afeitada de El Pensador al miserable Barbero, Otra afeitada de El Pensador al licenciado Barbitas, Carta de El Pensador a El Payo del Rosario..., Segunda carta de El Pensador a El Payo del Rosario y Oración fúnebre dedicada a la buena memoria del difunto Centzontlillo, en Obras XII, op. cit.
(5) maté el pájaro en la mano. Matar el gallo en la mano es refutar inmediatamente un argumento. Gilberto Cerda, Berta Cabaza y Julieta Farías, Vocabulario español de Texas [Austin], The University of Texas Press [1970], p. 282.
(6) Congodor. En El Centzontli. Diario de México (periódico de Bustamante), t. I, núms. 81 y 136 (1824), aparece la historia de este célebre africano. En la disputa que Bustamante tuvo con nuestro autor se lee: “No contribuyó poco a su desgracia la amistad que trabó con un negro, cuyo bronco estilo se le pegó, de suerte que ya no chiflaba en otro tono sino en el del malhadado Congodor. Bien sabéis señores, el influjo que tienen las malas compañías, especialmente en los corazones jóvenes; y así, no extrañéis que Congodor corrompiera tan pronto el de nuestro inocente pajarillo.” En Oración fúnebre dedicada a la buena memoria del difunto Centzontlillo,Obras XII, op. cit., p. 638.
(7) El periódico El Centzontli fue cerrado el 1º de marzo de 1824; lo editó Bustamante de 1822 a 1824. Al parecer constó de 165 números y algunos suplementos. Centzontle (del azteca centzontli, multitud; tlatolli, voz; y e, que tiene). Ave canora de México de la familia de los númidos, “cuyo nombre azteca se debe a la variedad infinita de sus voces y a que posee un instinto de imitación particular, para remedar las demás aves, en domesticidad a los animales y aun la voz humana”, Santamaría, Dic. mej.
(8) tecolote. Nombre genérico de la lechuza. La creencia popular le atribuye el poder de augurar la muerte. Hay un refrán relativo al caso: “Cuando el tecolote canta, el indio muere.” “Para injuriarme [...] por creerme autor del papel en que le volvieron tecolote a su Centzontli”... Carta de El Pensador a El Payo del Rosario (Obras XII, op. cit., p. 620). “Cantó con pico gracioso, / pero después se hizo odioso / y murió tecoloteando.” (ibid., p. 624)
(9) Stáboli. Por Stávoli. Teniente coronel que se sublevó en enero de 1824, igual que el brigadier Hernández y el general Lobato. “Lobato, que había secundado el plan de Hernández contra los españoles [...], depuso las armas. No hizo lo mismo el teniente coronel Stávoli que, permaneciendo hostil, fue necesario reducirlo por la fuerza, después de lo cual fue condenado a la última pena, conmutada en destierro a petición del Poder ejecutivo.” México a través de los siglos, op. cit., t. IV, p. 103. La misma idea sobre la relación Bustamante-Stávoli la repite en Carta de El Pensador a El Payo del Rosario; Obras XII, op. cit., p. 621.
(10) Bustamante no usa estas palabras en el papel citado.
(11) El atalaya del gobierno y amigo sincero del presidente de la Federación, Imprenta de La Águila, 1825.
(12) “El que procura agradar á todos [los] partidos jamás recobra la confianza que perdió una vez. Paratus sum at flagellum”, Carlos María de Bustamante, Diario histórico de México, op. cit., t. III, vol. 2, p. 242.
(14) “Si no hubiese sufrido tantas aberraciones en sus opiniones políticas”, idem.
(15) “Si no hubiese perdido el derecho a ser creído, yo atribuiría sus amonestaciones á un principio de buen celo por la conservacion de la vida del Sr. Victoria”, idem.
(16) Iturbide. Cf. nota 17 a La tragedia de los gatos...
(18) apedrear el tejado de nuestro vecino. Equivale a tirar piedras a su tejado: conducirse de manera perjudicial a sus propios intereses.
(19) Venegas. Cf. nota 35 a Impugnación que los gatos...
(20) Calleja. Cf. nota 36 a Impugnación que los gatos...
(21) Hidalgo. Cf. nota 74 a Impugnación que los gatos...
(22) Morelos. Cf. nota 75 a Impugnación que los gatos...
(23) Cf. nota 60 a Impugnación que los gatos...
(24) Bataller. Cf. nota 50 a Calendario para el año...
(25) del montón. “Sin separación u distinción”. Dic. de autoridades.
(26) pesos. Cf. nota 4 a Mañas viejas...
(27) Cf. nota 59 a Impugnación que los gatos...
(28) Sesma participó en la batalla del Palmar; en el fortín de la Soledad, Oaxaca, contra el regimiento de San Lorenzo. Galeana y Sesma con dos divisiones compuestas por costeños “tomaron la ciudad de Antequera, causaron la muerte de un teniente general González Saravia, Regules, Caldelas y Aristi.” El Conductor Eléctrico, núm. 23 en Obras IV, op. cit., pp. 417-418.
(29) Juan Nepomuceno Rosains. Abogado. Fue caudillo insurgente. En su hacienda La Rinconada reunió setecientos hombres y se puso al frente de ellos. Fue secretario de Morelos y con este carácter asistió a la instalación del Congreso de Chilpancingo. Estuvo como jefe de las armas en Veracruz donde tuvo diferencias con Antonio Martínez y con Ignacio López Rayón, caudillos insurgentes; el Congreso le pidió que entregara el mando a Arroyave, pero aquél mandó aprehender y fusilar a éste. Cometió tales desmanes que el lugar donde operaba se llamó Palma del Terror. Asesinó a su cochero y a un oficial del gobierno de Guadalupe Victoria. Lo tomaron preso los insurgentes en 1815. Se fugó. Después estuvo a las órdenes de Iturbide sin tomar parte activa en la lucha. Obtuvo una pensión de 4,000 pesos. Conspiró contra el gobierno de Bustamante y fue fusilado el 27 de septiembre de 1830.
(30) Relación histórica de lo acontecido al licenciado don Juan Nepomuceno Rosains como insurgente, Puebla, Imprenta Nacional, enero de 1823.
(31) Oaxaca. Cf. nota 40 a La tragedia de tos gatos...
(32) Ignacio María Ordoño. En el Diario histórico de Bustamante apareció lo siguiente: “Martes 8 de julio de 1823 [...]. La Provincia de Oaxaca ha devuelto la Convocatoria, aquellos hombres inciviles añaden insultos a insultos, en breve llorarán su temeridad: ellos mismos han abierto bajo sus pies el abismo de males. Han procedido a la elección de vocales de su Congresito, recayendo ésta en varios eclesiásticos, los cuales sin embargo de haberse opuesto a esta intentona aceptarán el empleo para impedir que algunas providencias recaigan contra ellos; cuidan demasiado de sus privilegios. Hé aquí la lista de los nombrados”... En la lista aparece Ordoño, así: “Ignacio Ordoño (subdiácono autor de esta asonada).” Op. cit., t. I, vol. 2, p. 10.
(33) Veracruz. Cf. nota 53 a Impugnación que los gatos...
(34) “ ‘Bustamante [...] había debido al cielo tener por esposa una mujer dotada de una regular hermosura, que había reunido a ésta gran talento y, sobre todo, un amor extraordinario. Ella le acompañó en sus peregrinaciones en la revolución, y aunque se halló en graves riesgos de la vida, mostró un ánimo impávido y sereno. Ella socorría a los miserables heridos, despojándose alguna vez de su misma ropa interior para vendarlos. María Manuela García Villaseñor fue el nombre de esta heroína, y la ciudad de Valladolid de Michoacán su patria’. Ocurrió que como doña Manuela muriese el 19 de agosto de 1846, sin que el amante y dolorido esposo contase con medios suficientes para hacer grabar un epitafio en lápida sepulcral apropiada, puso al cadáver un tubo de hoja de lata sobre el pecho. Así quedó el texto del epitafio encerrado en la misma caja que la difunta. Y como si fuera posible que el transeúnte viese el papel enrollado en el tubo, termina ingenuamente lo que debió haber sido labrado en mármol: ‘El que leyese esta sencilla inscripción pida al cielo por el descanso de su alma, como se lo suplica Carlos María de Bustamante’. Esta noticia, que publicó don Carlos en el periódico El Republicano, fue seguida a poco de otra todavía más extraña que la del cañuto de hoja de lata y del papel y de la inscripción: don Carlos contraía nuevas y justas nupcias con una joven a quien había criado y educado y que se apellidaba Castillo Portugal. Esto, después de unos cuantos meses de viudez y aun cuando la novia tenía poquísimos años y el contrayente andaba por los setenta y tres. Aquel mariage blanc, que probablemente se debió a gratitud de la desposada, no llegó a tener luna de miel.” Victoriano Salado Álvarez, La vida azarosa y romántica de don Carlos María de Bustamante, prólogo de Carlos Pereyra, 2a ed., 1ª completa, México, Editorial Jus, 1968. (Colección “México Heroico”, 91), pp. 246-247.
(35) Anáhuac. Cf. nota 19 a La tragedia de los gatos...
(36) Tratados de Córdoba. Cf. nota 48 a La tragedia de los gatos...
(37) Plan de Iguala. Cf. nota 35 a La tragedia de los gatos...
(38) Fernández de Lizardi escribió: El sueño de El Pensador no vaya a salir verdad, México, Impreso en la Oficina de don José María Betancourt, y por su original en Puebla en la Liberal de Moreno Hermanos, 1822, en Obras XI, op. cit., pp. 521-531;Segundo sueño de El Pensador Mexicano, México, Oficina de Betancourt, 1822, enObras XII, op. cit., pp. 25-43; y Concluye el sueño de El Pensador Mexicano, México, Oficina de Betancourt, 1822, en ibid., pp. 53-75.
(39) Congreso. Cf. nota 8 a La tragedia de los gatos...
(40) Francisco de Paula. Cf. nota 12 a La tragedia de los gatos...: “el trono del Anáhuac. Pensábase en colocar en él un príncipe español [...]. Ciertamente habíamos retrocedido muchos pasos. Por eso la Divina Providencia nos dio el consuelo por completo, colocando a vuestra majestad en el trono.” Segundo sueñoen Obras XII, op. cit., p. 37.
(41) Este asunto lo aborda en Maldita sea la libertad de imprenta. Diálogo entre don Liberato y don Servilio (México, Oficina de Betancourt, 1822): “Es la razón que el extravío de la opinión no debe castigarse como la malicia de la voluntad [...]. Si yo, por ejemplo, escribo que nos conviene el gobierno republicano federativo por esta, aquella y la otra razón, y concibiendo esto, digo que nos conviene monarquía, sólo por adular el capricho o la opinión de algunos, entonces seré un bribón [...]; pero si digo lo que siento [...] ¿por qué se me ha de castigar esta virtud como si fuera un crimen? Obras XI, op. cit., pp. 507 y 508. En Concluye el sueño (México, Oficina de Betancourt, 1822): “Las coronas brillan, pero pesan [...]. El príncipe es para el pueblo y no el pueblo para el príncipe [...]. El brillo de la corona deslumbra; lo pesado del cetro adormece el brazo más robusto [...] monarca constitucional y sancionar las leyes que dictare el Soberano Congreso; porque esto es justo y necesario [...]. Vuestra majestad es superior a todos; pero la ley es superior a vuestra majestad [...] no olvide mis humildes consejos [...] se porte como presidente conciudadano emperador, ya que es posible [...] que haya repúblicas con monarcas.” Obras XII, op. cit., pp. 54, 61 y 73. En También en el Sol hay manchas, México, Oficina de Betancourt, 1822, escribió: “¿Pues por qué no podremos constituirnos en república federada, hacer leyes sabias y vivir en paz toda la vida? Es decir: si hemos podido vivir tranquilos en una sombra de república imperfecta, rodeada de enemigos y con la opinión dividida, ¿por qué no viviremos mejor en una república constituida bajo una sabia legislación?” Obras XI, op. cit., p. 588. Finalmente El Amigo de la Paz y de la Patria, núm. 2, México, Oficina de Betancourt, 1822 lleva como subtítulo “El gobierno monárquico, democrático y verdaderamente moderado, puede llamarse gobierno monárquico republicano”, y ahí escribió Lizardi: “Si no me engaño, lo mismo dice gobierno moderado con emperador, que república con presidente.” Obras V, op. cit., p. 15.
(42) resma. Conjunto de veinte manos de papel.
(43) José María Betancourt. Su oficina o imprenta se hallaba en la segunda calle de la Monterilla (hoy unos de los tramos de 5 de Febrero), número 7.
(44) hosana es una exclamación de júbilo utilizada en la liturgia de la religión católica (viene del hebreo sálvanos). Tolle, tolle. Voces latinas que en nuestro castellano se usan para significar confusión y gritería popular que conspira en tumulto contra alguno. Es tomada la alusión de cuando el pueblo hebreo pedía tumultuariamente que crucificasen a Jesucristo (Lc. 23, 8). Carlos Ma. de Bustamante —en la “Descripción de México en los principales días de Semana Santa” incluida enLa Abispa [sic] de Chilpancingo, t. II, núm. 8 (8 abril de 1825)— escribió lo siguiente: “El culto en las iglesias en nada ha desmerecido: los oficios en S. Francisco se han celebrado quizás con mayor solemnidad que en los años anteriores. Los que son afectos á operas habrán tenido mucho placer en oír el viernes santo el tolle, tolle, cantado por todo el coro: variaronse de tal suerte las voces, que creia yo oir la grita descompasada de la canalla de Jerusalén.” Diario histórico de México, op. cit., anexo 16 del t. III, vol. 2, p. 229.
(45) Iturbide, en su Proclama del generalísimo a sus conciudadanos para la victoria del Congreso (Puebla, 29 de nov. de 1821; impresa en México, y por su original en la Oficina de don Pedro de la Rosa, 1821), afirma que el emperador no debe entrometerse para formar la Constitución, función que toca a los diputados. Ellos llevarán al Imperio al esplendor y grandeza que debe aspirar. Fernández de Lizardi, en Chamorro y Dominquín. Sobre asuntos interesantes y del día (1822), cita también esta idea. Cf. Obras XII, op. cit.
(46) “A las siete de la mañana del 19 [de mayo de 1822], el Congreso se reunió, faltando muchos de los diputados que se sentían cohibidos para deliberar [...]. Los ululantes y las injurias de la multitud anulaban la voz de los diputados que se oponían a la declaratoria, 67 contra 15 lo eligieron emperador constitucional, de acuerdo con la moción de don Valentín Gómez Farías y de 46 diputados.” Rafael Heliodoro Valle, Iturbide, varón de dios, op. cit., p. 67. En agosto de 1822 se descubrió una conspiración que trataba de declarar por medio de un movimiento armado que el Congreso había sido obligado o presionado en la elección de emperador; y que ahora debía inclinarse el mismo Congreso por el sistema republicano y echar del país a Iturbide. Fueron conspiradores Juan Pablo Anaya, el padre Mier, Iturribarría y algunos militares. Se consideró como principal promotor a Miguel Santa María, ministro de Colombia.
(47) Agustinito. Cf. nota 17 a Las sombras de Concha...
(48) María Nicolasa de Iturbide. “A la multitud de problemas que rodeaban a Iturbide se sumó un grave motivo de discordia entre él y el brigadier Antonio López de Santa-Anna. Pretendía éste la mano de María Nicolasa, princesa de Iturbide, a pesar de que sólo tenía treinta años mientras ella frisaba en los sesenta. Apenas el Emperador se dio cuenta de propósito tan absurdo, señaló al travieso Don Juan cuál era la mejor puerta por donde debía abandonar el Palacio de Moncada, ordenándole que se pusiese a las órdenes del brigadier Luaces, que tenía el alto mando en Veracruz. Puede asegurarse que aquél penoso incidente dió pábulo en la mente de Santa-Anna a la idea de convertirse algún día en Alteza Serenísima, y por lo pronto comenzó a meditar su venganza en la primera ocasión, que no estaba distante.” Rafael Heliodoro Valle, Iturbide, varón de Dios, op. cit., p. 81. El padre de Iturbide murió el 20 de noviembre de 1825; al día siguiente, Carlos Ma. de Bustamante dio la noticia, agregando este comentario: “queda aún la llamada Princesa Nicolasa o sea la Nicomicona [sic] a quien ya no hará ceremonias el Gral. Santa Anna como quando estaba en su apogeo. Esta ha sido una gran comedia con la diferencia de que los regulares duran tres días naturales, y ésta duró desde 19 de Mayo de 1822 a principio de Abril de 1823. Aprendamos.” Diario histórico de México, op. cit., t. III, vol. 1, p. 154.
(49) Unipersonal de don Agustín de Iturbide, emperador que fue de México. (México, Imprenta de don Mariano Ontiveros, 1823): “mis errores, / lejos de subsanarlos, los confieso, / y quisiera poder daros pruebas / de que es sincero mi arrepentimiento. / [...] Por eso contristado y ruboroso / perdón os pido de pasados yerros. / [...] / [...] A Dios mi patria / a Dios; y si supiste tus derechos / de Agustín reclamar, no se te olvide / este heroico valor, este denuedo / y a costa de tu sangre conservarlos [...] yo diré a la Europa / [...] / —Temblad reyes tiranos, que ya el hombre / dijo: ‘Quiero ser libre’, y ha de serlo”, en Obras II-Teatro, ed. y notas de Jacobo Chencinsky, pról. Ubaldo Vargas Martínez, México, UNAM, Centro de Estudios Literarios, 1965 (Nueva Biblioteca Mexicana, 8), pp. 282 y 283.
(50) Guadalupe Victoria. Cf. nota 55 a La tragedia de los gatos...
(51) roto. Petimetre, pisaverde; individuo sin quehacer ni dinero que se viste bien a fuerza de trampas y picardías. Rota es la señorita de clase media que vive o aparenta vivir como si fuera rica. Santamaría, Dic. mej.
(52) Pablo de Villavicencio (1796-1832). Usó el seudónimo de El Payo del Rosario. Durante la Independencia peleó bajo las órdenes del coronel José María González Hermosillo. Fue uno de los precursores del liberalismo mexicano. Entre sus escritos están: O se destruye el Congreso o se lleva el diablo al reyno; O se destierra el coyote o mata a nuestras gallinas; El hijo del coyote (estos dos últimos denunciados por subversivos y él encarcelado); Si no se van los ingleses, hemos de ser sus esclavos; Plan para desgachupinar si vienen los de la Liga; Si vienen los godos, nos cuelgan a todos; Testamento del padre Arenas; Ya El Pensador se declaró hereje; Tronó en el senado un cohete y salió un domingo siete; Testamento del padre Arenas; Los coyotes de España vendrán, pero los de casa nos la pagarán. En Carta de El Pensador a El Payo... en Obras XII, Fernández de Lizardi se queja de que Bustamante llamó cojo a Villavicencio y tuerto a él. El Payo fue herido en una pierna en la batalla de San Ignacio Piaxtla, Sonora, el 8 de enero de 1811. Después de que publicó Si no se van los ingleses... (1825): “Don Carlos María de Bustamante desde la Cámara de Diputados criticó muy duramente los juicios de Villavicencio contra los ingleses y debido a la política internacional de la época, el presidente Victoria, ante el rumor de un desaire en Londres a nuestro enviado especial, don Mariano Michelena, decretó la expulsión de ‘El Payo del Rosario’, que debería ser relegado al castillo de San Diego, en Acapulco.” Héctor R. Olea, El Payo del Rosario. Escritor liberal del siglo XIX(Pablo Villavicencio 1796-1832), México, Sociedad de Amigos del Libro Mexicano, 1963 (Historia de las Ideas en México, 2), p. 69.
(53) es gana. Es inútil, imposible, no hay que empeñarse en ello. Santamaría, Dic. mej.
(54) Bolívar. Cf. nota 10 a Temible conspiración...
(55) Orilla. O Paseo de La Viga. Principiaba cerca de la iglesia de San Pablo, seguía al lado de la Acequia real y terminaba en la orilla de La Viga.
(56) Jamaica. Otro paseo; actualmente existe todavía el mercado de Jamaica, ubicado en la Avenida Chabacano entre Calzada de La Viga y Francisco Morazán.
(57) Venegas. Cf. nota 35 a Impugnación que los gatos... y el texto del Calendario para el año dedicado a Mariana Rodríguez de Lazarín.
(58) Catedral. Cf. nota 52 a La tragedia de los gatos...
(59) En Remedios contra la Liga que ya tenemos encima (1824) se lee: “Roma, aquel pueblo distinguido entre todos, en ilustracion, valor y patriotismo, hallándose en las críticas circunstancias que nosotros, amenazados por los sabinos, los volscos y los ecuos, con un gobierno falto de energía y con la plebe insubordinada, no tuvo mejor recurso que crear una nueva autoridad, en quien depositó todo el poder.” Obras XII,op. cit., p. 653.
(60) Con este folleto, Fernández de Lizardi impugnó a El atalaya del gobierno y amigo sincero del presidente de la federación, México, Imprenta del Águila, 1825. Documento refutado también por José Manuel de Herrera en Errores de hecho y de derecho publicados por el periodista Bustamante, Guadalajara, Imprenta del ciudadano Urbano Sanromán, 1825.