QUE DUERMA EL GOBIERNO MÁS, Y NOS LLEVA BARRABÁS

 

[Primera parte]

 

Diálogo entre Prudencio y Simplicio(1)

 

 

El arte de conservar
libertad e Independencia,
no consiste en otra ciencia
que en saber dar y quitar.

 

[El] autor, en sus apotegmas
de la experiencia.

 

 

 

El arte de conservar

libertad e Independencia,

no consiste en otra ciencia

que en saber dar y quitar.

Deben quitarse 25 mil pesos de multa a los canónigos de México, si se resisten a colocar las armas nacionales en Catedral y a levantar el catafalco o magnífico sepulcro a las venerables cenizas de nuestros héroes.(53) Esto por primera vez; si reincidieren, que se les quiten para siempre las sillas del coro.

En fin, debe quitarse la vida (sin consideración a estado, clase ni dignidad) a cuantos resulten cómplices en la sangrienta y horrorosa conspiración del padre Arenas, pues si atentados de esta clase quedan impunes, la pérdida de la Independencia es infalible.

En el baratillo de Puebla(54) hemos visto las siguientes décimas, que por su gracia y naturalidad merecen extenderse y las copiamos:

 

DÉCIMAS

 

Cárcel, cadenas, y grillos,

cadalsos y calabozos,

merecen los revoltosos

de coronas y cerquillos.

Buenos traidores y pillos

son semejante cuchilla

sin remedio a la capilla

la ley los condena; luego

arda Troya a sangre y fuego

y acabará esta semilla.

Que viva la Inquisición,(55)

viva el Séptimo Fernando,

y vámonos declarando

esclavos de otra nación.

Vea nuestra patria traición

sufra cautiverio y penas;

remáchense sus cadenas

y la infamia échele el resto.

¿Pero por qué ha de ser esto?

Porque quiere el padre Arenas.

Piérdase la Independencia,

que tanta sangre ha costado,

y su lugar sea ocupado

por una ibera regencia.

Recibamos con paciencia

el yugo que nos pusiere,

y si alguno resistiere

que diga un “señor pequé”,

¿pero todo esto por qué?

Porque el padre Arenas quiere.

Hasta mañana.


El Pensador.

 

 


(1) México: 1827. Imprenta de la calle de Ortega [hoy uno de los tramos de República de Uruguay] número 23.

(2) despejo. Desenvoltura, gallardía.

(3) esplínt. De spleen. Humor tétrico que produce tedio, apatía, melancolía y tristeza.

(4) Coliseo. Cf. nota 36 a Hoy truena...

(5) Portal. Cf. nota 2 a La vieja de la jeringa...

(6) Aliquando bonus dormitat Homero. Epístola a los pisones, de Horacio. Citado porEl Quijote II, 3.

(7) gachupines. Cf. nota 22 a Breve sumaría...

(8) plaza de toros. Cf. nota 21 a Una buena zurra...

(9) dar bola. Embetunar el calzado; lustrarlo, darle lustre. Santamaría, Dic. mej.

(10) Anáhuac. Cf. nota 19 a La tragedia de los gatos...

(11) Iturbide. Cf. nota 46 a La tragedia de los gatos...

(12) Yermos. Usando sinécdoque alude a Gabriel Patricio de Yermo, hacendado español que escribió Verdadero origen de la revolución de la Nueva España, en marzo de 1821, con el seudónimo de Juan Martín de Juanmartiñena, que era ofensivo e infamatorio de los americanos. Hernández y Dávalos dijo que Yermo fue el autor, según lo asentó la Junta Provisional de Censura. También a Yermo se le atribuyóVerdadero origen, carácter, causas, resortes, fines y progresos de la revolución de Nueva España, y defensa de los europeos en general, y especialmente de la aprehensión y destitución del virrey don José de Iturrigaray en la noche del 15 de septiembre de 1808, contra los falsos calumniadores que los infaman y atribuyen el indicado suceso a opresión, agresiones y ofensas de su parte contra los americanos, que ha asolado este reino (1821); citado por Lizardi en Chamorro y Dominiquín. Segundo diálogo jocoserio..., en Obras XIop. cit., pp. 175-202.

(13) Martín Ángel Michaus. Intervino de palabra a favor de Iturrigaray cuando éste fue destituido del cargo de virrey por el golpe de Gabriel de Yermo. Fue mayor del regimiento del comercio. Después se le citó como cómplice de una conspiración contra el virrey Venegas, organizada en la Ciudad de México.

(14) José Gómez de la Cortina (1799-1860). Más conocido como conde de la Cortina. Español que fue diplomático en su juventud. Escribió un diccionario de españoles célebres. Miembro de número de la Sociedad Científica y Literaria. Era gramático y filólogo. Fue caballero de la Orden de la Montesca, gran Cruz de Carlos III, Gentilhombre de Cámara de Fernando VII, ministro de Hacienda de México (1838-1839), general de brigada y gobernador; en su “Casa Colorada” dejó una rica biblioteca y pinacoteca. Aparentemente murió pobre.

(15) José Ignacio Aguirrevengoa. Fue capitán de la Quinta Compañía del Segundo Batallón de Patriotas. Fue alcalde de primer voto del Ayuntamiento Constitucional, en 1820, junto con el conde de Alcaraz, según consta en la lista de los “Ciudadanos elegidos en este día por los electores parroquiales de esta capital para el Ayuntamiento Constitucional”, en el Suplemento del Noticioso General número 699, de 21 de junio de 1820. En una colecta o subscripción promovida por Venegas en beneficio de los soldados de Cádiz que peleaban contra los franceses, Aguirrevengoa envió el dinero. Además con Martín García, fueron de los primeros en apuntarse. Véase La catástrofe de Cádiz en Obras Xop. cit., pp. 215-223.

(16) Miguel Ramos Arizpe. Estudió en el Seminario Conciliar de Guadalajara. Cura interino de Monterrey. Diputado a las Cortes de Cádiz y Madrid (1810-1814). Chantre de la Catedral de Puebla. Diputado por Coahuila en el segundo Congreso Constituyente Mexicano, donde contribuyó de manera significativa a la formación del Acta Constitutiva y a la Constitución Federal. También fue ministro de Justicia y Negocios Eclesiásticos. Escribió Idea general sobre la conducta de don Miguel Ramos Arizpe, México, impreso por Herculana del Villar, 1824.

(17) Cf. nota 46 a La tragedia de los gatos y nota 13 a Segunda zurra...

(18) Cf. nota 10 a Segunda zurra...

(19) 3 de agosto de 1825: “el Emperador del Brasil —anota Bustamante en suDiario histórico— ha invadido (luego que supo la acción de Ayacucho) las Provincias de Entre Ríos y Chiquitos.” 16 de octubre de 1825: “Son escandalosas las agresiones que ha hecho D. Pedro emperador del Brasil en la provincia de Chiquitos o sea Chicuitos en el Perú según anuncia el Sol de hoy remitiéndose al Argos de Buenos Aires, mas parece que quince mil hombres al mando del Gral. Sucre situados en el Alto Perú lo harán volverse sobre sus pasos. Dicho D. Pedro estaba en contestaciones con los Grales. Españoles de la Serna y Olañeta antes de la invasión de y derrota de Ayacucho, y de ésto devieron haberse mantenerse firmes por tanto tiempo”, t. III, vol. I, pp. 113 y 141.

(20) En el original “discusiones”. Corregimos siguiendo la indicación de la segunda parte de este folleto.

(21) En la época de Iturbide de la “Costa Rica de Guerrero se rebelaron proclamando rey a Fernando VII, pero fueron rápidamente subordinados”. Rafael Heliodoro Valle, Iturbide, varón de Diosop. cit., p. 187.

(22) Cf. nota 4 a Temible conspiración...

(23) Joaquín Arenas. Fraile dieguino aprehendido por conspirar contra el nuevo gobierno. Fernández de Lizardi nos habla del mismo tema en Diálogos entre el fiscal y el defensor del padre Arenas (1827) y Si muere el fraile traidor... (1827) en este volumen, así como en el Correo Semanario de México (Obras VIop. cit.). Algunos acusados de estar en complicidad con Arenas fueron: Pedro Celestino Negrete, José Antonio Echávarri, Manuel David, Domingo de San José, Mateo Moran y Eutimio Rionda. Véase el documento Parte del general Vicente Filisola, comandante general de la Plaza de Valladolid, Michoacán, dando cuenta de la aprehensión de Nicolás Ruiz, José Medrano y fray Agustín de Arenas por el delito de conspiración. México, 1827, y el Correo Semanario de México núm. 10, Obras VIop. cit., especialmente las páginas 162-163. Sobre Arenas, la opinión de Enrique de Olavarría y Ferrari es la siguiente: al comenzar 1827 se descubrió “la conspiración llamada del P. Arenas, que por sí misma, no hubiera herido la fibra patriótica de la gente de buena fe ni servido de pretexto á los yorkinos para pronunciarse contra los españoles residentes en el país, si el gobierno, no suspicaz y más justo, no hubiese dado al hecho monstruosas proporciones; pero el ministro Pedraza, constante en sus enconos y firme en su aversión á los hijos de la que fué metrópoli del Nuevo Mundo, halló en el suceso del P. Arenas una ocasión oportuna para vengarse de los que juzgaba sus enemigos personales.” México a través de los siglosop. cit., p. 162. La conspiración de Arenas adquirió tal grado de violencia e intensidad como no era de esperar de un complot contrarrevolucionario en que participaron menos de 50 españoles. Los partidos escocés y yorkino aprovecharon el hecho para hacer proselitismo: El partido escocés, al principio negó de buena fe la existencia de una conspiración, alegando que las logias yorkinas habían fabricado el complot para inflamar a la opinión pública. La ventaja, así, pasó a poder de los yorkinos, que acusaron al partido escocés de tratar de ocultar su participación en el movimiento reaccionario [...]. El fraile Arenas y sus amigos trataron activamente de lograr que un brazo militar acudiera en ayuda de la Iglesia y de su protectora, la monarquía española.” Harold D. Sims, La expulsión de los españoles de Méxicoop. cit., p. 29.

(24) Sol. Cf. nota a a La tragedia de los gatos...: “Asuntos del padre Arenas. ‘Éste es el asunto favorito de las conversaciones del día —anota Lizardi. No se oye hablar por todas partes sino de la conspiración del padre Arenas. En los papeles públicos se da la noticia de la prisión de varios individuos más, y entre ellos algunos frailes. Unos escriben y hablan con ardor, exigiendo el severo castigo de este conspirador, y otros, los únicos, los editores de El Sol, tratan de desvanecer este atentado horroroso en términos [...] que es de esperar que mañana digan que es falso cuanto se ha publicado en la materia y, tal vez, que no existe en el mundo tal padre Arenas”... número 11 del Correo Semanario de México en Obras VI, pp. 175-176. En El Sol (año 4, núm. 1315 del 21 de enero de 1827, p. 2346) se lee: “REFLECSIONES SOBRE EL PLAN DE CONSPIRACIÓN DEL PADRE ARENAS. Sres. editores de El Sol.— Luego que llegaron a mis oídos las grandes noticias que han corrido ayer, salí de mi casa con objeto de imponerme en asuntos de tanta trascendencia, y en que la patria llevaba una parte tan esencial: efectivamente leo el Correo de la Federación, y encuentro borbonistas de hecho, frailes, venenos, regencias, comisarios regios, obispos, cabildos, y tanto, tanto, tanto, que apenas cabía en mi pobre cabeza, y cuando con todo esto (a pesar de estar como tonto en vísperas) ya me figuraba ver ahorcados generales, coroneles, empleados, y tantos otros como los señores delCorreo apuntan con el dedo por borbonistas, me halla un amigo, de estos que entienden de política, y viéndome tan confundido con mis reflexiones, me dice: hombre, no sea usted majadero, llame la atención á los sucesos y voces anteriores, y se desengañará de que no es león el que ha visto pintado: ¿usted sabe que los yorkinos y... E... y V..., han jurado vengarse de los que llaman ellos mismos borbonistas, por la víctima de Padilla?, ¿qué, desean envolver en esta ruina a los clérigos, porque no han cooperado a sus ideas?, ¿qué días ha están queriendo hacer aparecer una conspiración española, que como no existente no han podido denunciar?, ¿que días pasados han estado alarmando al pueblo, y queriendo dar la filantrópica voz de mueran los gachupines? Pues bien, amigo mío: si usted nada de eso ignora, ¿cómo se ha aturdido tanto? Confieso a usted, amigo, que si antes estaba hecho un bobo, ahora me ha dejado un poco peor. ¿Pues qué tiene que ver todo lo que usted me ha dicho, con que el fraile español Arenas fuera a invitar al señor comandante general para proclamar a Fernando VII? Sí, amigo, sí tiene que ver, y si usted es muy tonto no es mía la culpa. Los yorkinos querían dar la voz dicha: al efecto aparentaban la conspiración española; no podían denunciarla porque era imaginaria, su voz iba a ser destruida porque no teniendo en qué apagarla, serían más los contrarios que tuviera que los adictos; y en tal estado se valen de un fraile enteramente corrompido: le hacen creer que la conspiración era indudable, lo precipitan hasta el grado de invitar al señor Mora, fingen que ya preso hubo su correspondiente veneno, y como que nada se descubría, la obra era hecha, pues en seguida tenía usted a mis hombres en campaña, diciendo: que hay un gran plan para subyugarnos, no tiene duda; que los enemigos están dentro, pues muerto Arenas no se han podido descubrir y castigar, es evidente. Luego la patria se pierde o es indispensable medidas muy fuertes y precautorias. ¿Y cuáles son? (hasta los niños lo saben): expulsión de españoles y de los titulados borbonistas; pero como afortunadamente, es[e] fraile es más duro que el veneno, está vivo, vivito, cantará, pues no tiene otro arbitrio, y entonces veremos el parto de los montes, y usted se desengañará de que el plan es obra de los señores eminentes, y que donde únicamente ha existido es en las cabezas de los que los formaron, para conseguir sus fines, por medio de un instrumento muy adecuado y digno de tales compañeros. Esto es, amigo mío, lo que efectivamente hay de revolución y de trampantojo fernandino a mi parecer, y le aseguro que no me tranquilizaré hasta que llegando el desenlace, vea ahorcar españoles; españoles y borbonistas se aparecen comprometidos y criminales, o yorkinos y mexicanos si mis cálculos son ciertos. /. M.” En el mismo número de El Sol se lee: “México 21 de enero. En el Correo de la Federación de ayer se dice lo siguiente: ‘Ayer ha sido arrestado fray Joaquín Arenas, religioso dieguino, español, por haber intentado seducir al comandante general don Ignacio Mora, para tomar parte en una conspiración en favor del paternal gobierno de Fernando VIL El día anterior se había presentado al patriota general Mora, manifestándole los planes de dicha conspiración, y el benemérito oficial le invitó a continuar sus conferencias para el día siguiente, que fue el de ayer a las siete de la mañana. Comunicada la noticia al presidente de la Federación, éste, de acuerdo con el señor Mora, dispusieron se ocultasen un senador y un diputado en un cuarto inmediato al en que debía el malvado fraile continuar descubriendo sus planes al general Mora [...]. El señor Mora avisó a los testigos que salieran, y habiéndolos visto el padre Arenas dijo: señores, se me ha hecho traición, mas yo estoy resuelto a morir por mi rey y por mi religión, no seré el primer mártir de estas causas sagradas e iré al suplicio con placer. Tal es la fuerza del fanatismo. En este punto se nos acaba de decir que el fraile ha sido envenenado en su prisión. El gobierno ha tomado y toma las medidas más enérgicas para descubrir los cómplices: dificultamos mucho que se consiga, aunque casi se apuntan con el dedo los adictos al gobierno español.’ Hasta aquí el periódico citado, y nosotros deseamos como ellos que se aclare más que la luz esta intentona del bendito padre fray Joaquín Arenas, se rastreen con eficacia y acierto todas las ramificaciones de esa conspiración borbonista, y se descubran sin quedar uno solo todos los cómplices en ese complot parricida.”

(25) Águila. Cf.nota 54 a La tragedia de los gatos... En la Águila Mexicana (año 4, núm. 36, 5 de febrero de 1827, p. 3) se lee: existe un apartado donde se publican las versiones de varios periódicos sobre el asunto Arenas. Tomamos de ahí lo siguiente: “El Mercurio del 27 de enero dice: ‘Muchas e interesantes son las conversaciones que se escuchan referentes á la conspiración borbónica que insertamos ayer: diferentes son los cálculos de varias personas, y todas son conjeturas... Se sabe que con anuencia del Ecsmo. Sr. presidente fueron testigos un senador y un diputado, ambos del congreso general; y es constante que se ha nombrado un fiscal. ¿Por qué esa manía de dudar que conspiran los borbonistas? No faltó ayer quien dijese, a pesar de lo expuesto, entre otras conjeturas, que era plan de los yorkinos a favor de la familia de Iturbide. Pero ¿acaso se ha dicho que sea yorkino el Sr. Mora? ¿Es acaso yorkino el coronel Fació? ¿Lo es el Ecsmo. Sr. Presidente? ¿El general Pedraza está acaso tachado de yorkino? Pues estas personas son las que hasta ahora están obrando y salvándonos: luego algo creen, y luego es preciso confesar que serían muy simples los de York si diesen á manejar una intriga suya a jefes y fiscales que no están en sus filas”...

(26) yorkinos. Cf. nota 11 a A ti te lo digo...

(27) hacer chica. Es hacerla a un lado, menospreciarle, no tenerla en cuenta. Joaquín García Icazbalceta, Vocabulario de mexicanismosop. cit., p. 147.

(28) chaquetas. Cf. nota d a Breve sumaria...

(29) La nota la reproduce El Sol (año 4, núm. 1323, 29 enero 1827, p. 2378); “En la Águila de ayer se lee lo siguiente: ‘Estamos autorizados para asegurar que ni el Sr. Ramos Arizpe ni otro alguno de los Sres. ministros ha promovido en ninguna de las cámaras, el que se concedan al gobierno facultades estraordinarias, y nosotros añadimos hoy que según lo que hasta ahora manifiesta el proyecto de conspiración, no ha de llegar el caso de que se necesiten, pues parece que los comprometidos no eran gentes de armas tomar, ni de grandes caudales y relaciones. Religiosos españoles que nos reconquistasen con sermones y ecsitasen al pueblo ignorante a la sublevación, es lo mas que hasta hoy se advierte, asi en la causa que se sigue en Oajaca, como en lo que hasta ahora notamos de la del padre Arenas; y si en eso parara, son muy obvias las medidas que bastarían para evitar el mal, si es que alguna podian causar sermones de unos cuantos religiosos españoles contra sermones de religiosos y clérigos mexicanos, y también españoles que desimpresionarían á la gente muy ignorante, y llegado ese caso, nada difícil sería que hiciesen bajar del pulpito á pedradas á los tales misioneros’ [...] manifestación franca de los editores del Águila, tenido por algunos como periódico semioficial, comprueba cuanto hemos dicho del famoso plan del padre Arenas, y nos felicitamos [...] de que hasta aquí sólo esté concentrado en su reverencia ó algunos otros pocos como su paternidad. Circunspección, prudencia y calma es lo que necesitamos en negocios de esta trascendencia.”

(30) Couto. Cf. nota 226 a Observaciones que El Pensador...

(31) Catedral. Cf. notas 52 a La tragedia de los gatos... y 5 a Preguntas interesantes...

(32) Enríquez. Hubo un diputado por México Rafael Enríquez en el Congreso del 1º de enero de 1825 al 27 de diciembre de 1826.

(33) Alejandro VI. Cf. nota 217 a Observaciones que El Pensador...

(34) poblanos. Habitantes de Puebla. Gozaban de mala fama, como se refleja en la palabra “poblanada”, falso afecto, carantoña, adulación; y en l refrán “Perro (o mono), perico y poblano no lo toques con la mano, tócalo con un palito que es un animal maldito (o con un palito y de lejitos)”, refrán que señala cierta atribución de falacia y de doblez a los poblanos. Santamaría, Dic. mej.

(35) Congreso. Cf. nota 8 a La tragedia de los gatos...

(36) El 2 de mayo de 1826 el Congreso suspendió la vigencia de títulos nobiliarios y mandó raspar los escudos de las fachadas. Cf. nota 16 a Entre bobos...

(37) Cf. nota 13 a La tragedia de los gatos...

(38) Santa Mónica. En el Estado de México, tal vez se trata del lugar donde ahora está el fraccionamiento de este nombre, perteneciente al municipio de Tlalnepantla, en la salida de la carretera México-Querétaro.

(39) Azcapuzalco. Cf. nota 32 a Una buena zurra...

(40) Tacubaya. Cf. nota 24 a Segunda zurra... “La línea que cubrían los realistas, á partir de Guadalupe, corría por Tacuba, Tacubaya, Mixcoac, Coyoacán y remataba en el primer punto, pasando por el Peñón. La proximidad de sitiadores y sitiados debía ofrecer coyuntura para algún choque, y ste se efectuó el 19 de agosto [1821] en el Pueblo de Azcapotzalco [...]. Aastasio Bustamante, que había ocupado con la vanguardia el molino de anta Mónica y las haciendas del Cristo y Careaga, envió a la mañana del ía que hemos citado (19 de agosto), al capitán Velázquez con ochenta soldados para que hiciese un reconocimiento por el rumbo de Tacuba. Este oficial, después de sostener un vivo tiroteo con una avanzada realista, se replegó al punto de su partida; pero algunas horas más tarde una fuerte columna de independientes, guiada oficiosamente por el capitán Acosta, según dijo Bustamante en su parte á Quintanar, cargó reciamente á parte de la guarnición realista de Tacuba, que defendía un puente situado entre este pueblo y Azcapotzalco, y la obligó á abandonarlo con algunas pérdidas de muertos y heridos. Apenas supo Bustamante que la columna de Acosta había empeñado la acción contra sus órdenes expresas y las de Iturbide, quién previno no comprometer ningún choque durante su ausencia, marchó con el resto de la vanguardia a Azcapotzalco, donde se le unió con su columna el capitán Acosta y juntos desfilaron hacia la hacienda de Santa Mónica. Entretanto, toda la tropa realista de Tacuba al mando del teniente coronel Buceli y las divisiones segunda y tercera que á las órdenes de Concha salieron de Tacubaya á darle auxilio, dirigiéndose á Azcapotzalco y siguiendo á la división independiente, atacaron con denuedo su retaguardia cerca de la hacienda de Careaga. Bustamante les hizo frente, y poniéndose a la cabeza de las guerrillas de la Sierra de Guanajuato, de los granaderos de la Corona y del batallón primero Americano cargó con bravura á la vayoneta y empujó al enemigo hasta Azcapotzalco, donde éste se hizo fuerte en el cementerio de la parroquia y en las principales casas del pueblo [...]. La división -de Bustamante perdió en esta refriega, sangrienta y porfiada, más de doscientos hombres, y un número igual de bajas sufrieron los realistas; ambos partidos prete