PRISIÓN DEL SEÑOR ITURBIDE EN LONDRES(1)
Se dice que el señor don Agustín Iturbide(2) no ha sido mal recibido en Londres; pero que de orden del rey está detenido en la ciudad sin arbitrio para salir a parte alguna, y menos para embarcarse.(3) Esta noticia es de oídas, ni es fuerza creerla, dándola, como la doy, sin ninguna garantía; pero las siguientes reflexiones la hacen muy creíble.
Es muy regular que esté bien observado por nuestro enviado cerca de aquel gobierno, por el mismo gabinete inglés y por los comerciantes contratistas que han prestado su dinero a esta nación. Conocen su genio emprendedor, no ignoran que aquí tiene amigos y partidarios, ni se han olvidado de que Napoleón les dio en qué entender después de fugado de la isla de Elba, y es muy regular que teman segunda empresa del señor Iturbide, si volviera a nuestras playas. Y entonces o no reconocían nuestra Independencia, o tenían que hacer la guerra para rehacerse de su dinero, siendo el resultado la paralización de su comercio, que es lo menos que les tiene cuenta. Así, pues, es muy natural creer que no le permitan de ninguna manera su vuelta a América. Tal providencia está en todo cálculo político.
Y siendo esto tan racional, no habiendo ni remotas esperanzas de que vuelva,(4)¿no es un dolor que haya genios empeñados en envolvernos en la anarquía, perdiéndose ellos mismos por unas intentonas que no tienen pies ni cabeza? Yo siento sobre mi corazón la desgracia de todos los individuos que están presos; pero la ruina de la patria es más sensible.
De Guadalajara(5) tanto se dice que no se puede creer todo, especialmente aquello de proclamar al señor Iturbide emperador de Jalisco;(6) si esto es cierto, se necesita algún eleboro para fortificar tan desconcertados cerebros.
El genio de la discordia, salido del abismo, revolotea entre nosotros para perdernos. De esta manera el Congreso(7) no podrá constituirnos en toda la vida, ni nuestra libertad se afianzará.
Es un dolor ver que cuando debíamos tratar de precavernos contra los enemigos exteriores, estemos trazando nuestra ruina. ¿Qué dirán de nosotros las naciones? ¿Qué dirá la Inglaterra al ver que cuando está decidido a reconocer nuestra Independencia y auxiliarnos contra cualquiera potencia enemiga, cuando con la mayor generosidad nos presta millones de pesos para que florezca nuestro gobierno y nuestra industria, no faltan genios turbulentos que quieren mudar gobierno cada semana? ¿No es preciso que se formen de nuestra nación el concepto más desventajoso? ¿Y qué haríamos si ahora nos negara sus recursos? ¡Ah!, entonces nos invadiera a su salvo la Liga(8) de los tiranos de Europa y se cumpliría a la letra mi funesto vaticinio, rompiéndose el vaso de oro que, según se dice, ya comenzó a romper Jalisco.(a)
Es un dolor, vuelvo a decir, que cuando no debíamos pensar sino en constituirnos, y cada Estado, cada familia en procurar gozar los bienes, la felicidad y la abundancia, con que nos brinda nuestro suelo y nuestras circunstancias políticas, estemos trabajando en hacernos desgraciados, envolviéndonos en una guerra fraticida que será más sangrienta que la pasada.
Si Jalisco o, por mejor decir, algunos de sus individuos han trazado la separación de aquel Estado del centro del gobierno, es preciso que se hayan hecho infelices; y esto no puedo decirlo sin dolor, porque quizá los principales son mis amigos y les debo favores: su suerte no me es indiferente. ¡Cuánto diera yo porque todo lo que se cuenta de Jalisco fuera falso! Mas si es verdad, envolvióse en su ruina aquel Estado si quisiere sostenerse. Los Estados que no estén complicados con sus planes, deben reducirlo al orden por la fuerza, conforme a la prevención general de la Acta Constitutiva (ya jurada) en su artículo 34 en que se comprometen a sostener a toda costa la unión federal.(9)
Me es muy sensible hablar de esto: me acuerdo de que el senador Menenio disipó en Roma una funesta conspiración (casi igual a las nuestras) con un apólogo. ¡Oh!, si yo lograra aquietar los ánimos con la siguiente
FÁBULA
El tronco y las ramas
Érase un peral frondoso
con muchas y verdes ramas
que a su tiempo daban frutos
que el gusto y la vista halagan.
Ellas ensoberbecidas,
llamándose soberanas,
independientes y libres
del tronco que las enlaza,
se reunieron cierto día;
y una que, acaso por alta
de más sabia presumió,
así a las otras habla:
"Ya somos independientes
unas de otras: ya de nada
habemos necesidad.
Muy frescas y muy lozanas
una por una vivimos
dando ricas peras pardas;
¿pues por qué justo motivo,
por qué razonable causa
este tronco tosco y feo
nos ha de tener ligadas?
Nosotras tenemos hojas,
y damos peras muy gratas
al paladar de los hombres,
que las celebran y ensalzan.
¿Para qué necesitamos
de este tronco?" "Para nada",
dijo otra rama muy verde,
prosiguiendo muy ufana.
Ninguna necesidad
tenemos de estar pegadas
a este palo: no, a nosotras
él jamás nos hará falta.
Las hojas, flores y frutos
pertenecen a las ramas:
el tronco es un haragán,
que si luce y se engalana
es a costa de nosotras,
de nuestro humor y substancia."
"Callad, necias (dijo el árbol
con ronca voz y pausada),
es verdad que de la tierra
los jugos que por mí pasan
os alimentan y nutren;
¿pero quién sino yo, ingratas,
os lo reparte?, ¿quién sufre
vuestro peso y vuestra carga?,
¿quién os preserva de ser
de los animales vianda?,
y, en fin ¿a quién sino al tronco
debéis estar elevadas?
Vivid unidas a mí,
pues os seduce y engaña,
quien dice que sin el tronco
pueden florecer las ramas."
Dijo el árbol, pero fueron
despreciadas sus palabras.
Las ramas se desunieron
soberbias y encaprichadas,
y en el mismo instante a tierra
fueron a dar... ¡Qué desgracia!,
donde muchachos y bestias
las trillan, las despedazan,
y toda su vanidad
quedó reducida a nada.
Si las provincias imitan
la necedad de esas ramas,
teman ser triste despojo
de las naciones extrañas.
El Pensador.
(1) México, Imprenta de Ontiveros, 1824.
(2) Iturbide. Cf. nota 7 a De don Servilio al clamor.
(3) Según Lucas Alamán los masones enviaron a José María Marchena a espiar a Iturbide. En México a través de los siglos se prueba que Lucas Alamán, a la sazón ministro de Relaciones, fue quien le dio esta misión. En su informe, Marchena dice que el papa León XII no reconocerá la independencia de México hasta que la hayan reconocido todas las naciones, y que en la casa de Iturbide en Londres —Clarges Street número 43— entran abundantes alimentos, que Iturbide tiene cinco criados, coche y va al teatro, donde toma palco.
(4) Fue puesto fuera de la ley el 28 de abril de 1824. El 4 de mayo salió de Londres rumbo a México. Fue fusilado el 19 de julio de ese mismo año.
(5) Guadalajara. Cf. nota 19 a Felicitación y reflexiones...
(6) Jalisco. Cf. nota 6 a Preguntitas sueltas... "habiendo sido el general Herrera enviado [a Guadalajara] para encargarse de la comandancia militar, no se le quiso reconocer, siendo lo mas alarmante la actitud que allí tomaba el partido de Iturbide, de cuyo regreso se hablaba y se escribió en publicaciones sediciosas que alimentaba el ex ministro Herrera, al paso que se levantaban fuerzas y se ocupaban puntos importantes. Acordóse entonces que los generales Bravo y Negrete volviesen á aquel Estado con una fuerte división." México a través de los siglos, op. cit., t. IV, p. 109. Los generales Bustamante, Quintanar, Bravo y Negrete llegaron a un acuerdo de paz.
(7) Congreso. Cf. nota 3 a Aunque haya un nuevo Congreso...
(8) Liga. Cf. nota 4 a Segundo Sueño...
(a) Léase mi Pronóstico político escrito ahora once años y reimpreso y explicado en el presente esta semana en la Oficina de Ontiveros.
(9) "Prevenciones generales. Artículo 34. La Constitución general y esta acta garantizan a los Estados de la Federación la forma de gobierno adoptada por la presente ley; y cada Estado queda también comprometido a sostener a toda costa la unión federal." Felipe Tena Ramírez, Leyes fundamentales de México, op. cit., p. 159.