OTRA AFEITADA DE EL PENSADOR 
AL MISERABLE BARBERO(1)

 

 

Pues entre usted seor bárbaro Barbero.(2) Sí, don Cornelio,(3) pase usted adentro; parece que le gustaron mis navajas el otro día, pues vuelve a ocuparme, y aunque no hay nada en esto de firmarse porque el miedo no juega, y yo ofrecí hacerle a usted el aprecio que a los perros que ladran y no pueden morder, sin embargo lo rasparé un poco a fuer de aprendiz, por no hacerle el desaire. Vamos, siéntese usted.

¿Con que usted no es el mismísimo Barbero y su marchante y la mismísimaMiscelánea de desatinos, sarcasmos y personalidades con que nos rejalgó... digo... regaló el 5 de agosto?(4) Pues oiga, maestro, si usted no es el Barbero y su marchante, es un usurpador descarado del primer autor. Elija usted, o es el mismísimo Barbero misceláneo, o es un desvergonzado plagiario hasta de los títulos de otro autor. Estése usted quieto, que lo corto.

¿Quién ha de creer a usted que no es el mismo Barbero con Miscelánea, como sin ella, aunque usted lo jure a mil cruces? Cuando no hay evidencia, basta la semiplena probanza para convencer al reo, aunque no esté confeso como usted. Dígame usted. Yo titulé mis primeros papeles: El Pensador Mexicano;(5) después escribí una obrita titulada: Miscelánea de El Pensador Mexicano.(6) Aquí tiene usted el caso idéntico de usted. Mas que yo me desbauticé por hacer creer que la Misceláneano es hecha por El Pensador, ¿quién me lo ha de creer, si ya saben que yo soy El Pensador?

Así usted, si ya se dio a conocer por el nombre de Barbero, aunque con mucha impropiedad, pues lejos de hacer bien sólo raja, corta y despedaza a este, a aquel y al otro escritor, siendo un solemne tonto y botarate que, por lo trozador, más bien podía haberse llamado Carnicero o Verdugo. Si ya se dio a conocer por Barbero, ¿cómo ahora quiere que le crean que la Misceláneadel Barbero no es del Barbero? Tal desatino sólo puede esperarse de un pobrete que quiere meterse a escritor sin saber ni escribir ni ortografía, y que el miserable necesita de andar mendigando sufragios de éste o el otro literato que lo alucinen para disparar más. Si es verdad que en esta vez ha ocupado al don fulano, que usted sabe, para frangollar el papel que tituló: Cuelga del Barbero... a El Pensador, dígale usted de mi parte, que no siga, que es una lástima que emplee sus talentos en defender necedades: que conozco a usted don Cornelito allá de luengos tiempos, y sé que aunque dice bonus vir en su papel, ni sabe declinar a bonus, a, um, ni qué género tiene vir, ni menos quién dijo "bailarín tan excelente ni se ha visto ni verá",(7) ni tampoco sabe de qué tamaño son los libros de Neker,(8) Aguesau(9) y Caracciolo(10) que usted cita malísimamente,(11) ni qué significa optime quidem, etcétera. ¿Qué tal, amigo? Así escribirá el Caballito de Troya. Pero no gastemos el tiempo en impugnar sandeces, aunque lo son todas las de su papelucho. ¡Qué bueno está para servilletas! Estése quieto.

¿Conque la conclusión de mi Segundo sueño es copia?(12) Pues miente usted otra vez, y mentirá cada vez que lo diga. Sepa usted, miserable criatura, que ni es plagio ni copia, sino producción original, tan mía como su cobardía de usted en no firmarse, y andar buscando padrinos para defender malísimamente sus necedades. Creo que ya lo corté.

Sépase, el mi señor, que plagio es el robo literario, que se hace apropiándose alguno un discurso ajeno; pero el trabajar un discurso propio sobre lo que ha estudiado en los autores, no es plagio. En tal caso, todos los sermones serían plagios y todas las defensas de los abogados, porque se fundan los unos en los Evangelios, Escrituras, santos padres expositores, etcétera; y las otras en las leyes, historias, comentadores, glosadores y autores que tratan la materia. Pregunte usted a su abogado y verá qué buen disparate ha dicho, cuando para probar que miSueño(13) es copia, me cita a Neker, Aguesau, Caracciolo y más de cuatro docenas de publicistas que usted no conoce por el forro.  Dígale usted a su abogado que no quiero mi pleito con usted, que es un pobre diablo como yo, sino con él (que ya me han dicho quién es), y deseo que bajo su nombre y apellido, defienda los desatinos que le aconsejó a usted. Dígale que nil sub sole novum;(14) pero que ad alios sicad alios autem sic. Aunque usted no lo entienda él sí lo entiende. Dígale que la mala causa se pierde en manos del mejor abogado, y ruéguele que le hable con buena fe, y que le desengañe de que no es plagio la conclusión de mi tercer Sueño, por más que las ideas, en abstracto, no sean nuevas.

Mucho menos es copia. Copia es, según el Diccionario castellano: "Traslado, sacado a la letra de cualquier escrito." Pida usted un Diccionario prestado, cálese los anteojos y léalo, y verá su disparatón de bulto...(15) Si no se está usted quieto, lo desuello.

Dice usted que no me acuerdo de lo que dije y lo que digo en mis papeles. Dígole a usted distingue tempora et concordabis jura. Señor rapador, ¿cómo quiere usted que se hable hoy de las cosas políticas como se hablaba ayer? ¿Quién hay, de cuantos escribieron en los tiempos de Calleja y Venegas,(16) que no los adularan, llamándolos justos, benéficos y santos? Y hoy, ¿quién les da estos epítetos? Ya se fue quien lo dijo.

Asegura usted que en mi primer Sueño(17) estampé el republicanismo. Dígale usted a su mentor que usted ha vuelto a mentir, como lo tiene de costumbre. Un renglón no más quiero que usted me cite en que yo propenda sistemáticamente a este gobierno en el primer Sueño y me convenzo. En otros papeles manifiesto mi inclinación a ese gobierno; pero en el que usted cita, ni lo soñé.

Dice usted que después que le di los días a Venegas,(18) me volví chaqueta.(19)La prueba quiero, y si no, miente usted con toda su cara. Lo que yo escribí en la cárcel y después a favor de la patria, y lo que logré se consiguiera, no digo usted pero ni su abogado auxiliar lo hizo ni lo logró. Oiga usted sin moverse, porque le rebano el gañote.

En la cárcel conseguí que se concediera la libertad del pan y carne,(20) que no querían dejar los monopolistas, a pesar de la Constitución. Vive el señor Mazo, intendente entonces, a quien creo que hostigué con mis papeles hasta llegar a decirle que, mientras no se concediera esta franquicia al ciudadano, yo a Dios rogando y con el mazo dando.(21)

En la cárcel hablé el primero en tiempo de la peste, y persuadí con vigor a que se instalasen lazaretos, suburbios, y enterrase fuera de poblado.(22) Allí escribí a favor de los artesanos para que no se les gravara con exámenes, ni a los zapateros les estafasen los medios con el sellito de aprobación que les ponían los maestros en los zapatos, dándoles por decomisos los que no lo tenían, y todas estas estafas eran so pretexto de los ángeles de la Semana Santa...(23)

Fuera de la prisión escribí con más desahogo a favor de la patria... Ninguno diga quién esque sus obras lo dirán.(24) Lea usted y quien quisiere mis papeles de aquellas épocas tristes y sangrientas, y verá si hubo entonces, bajo el espionaje y bayonetas, quien se atreviera a defender la libertad del americano con más decisión que yo. Sólo el sabio y buen patriota, y por eso mi eterno y buen amigo, el señor don Carlos María de Bustamante,(25) fue el único valiente que me acompañó a los principios con su célebre Juguetillo; mas me faltó muy pronto este auxiliar, porque la persecución del gobierno español descargó su furia sobre los dos. Él por fortuna escapó de México para padecer en Veracruz,(26) y yo fui conducido a una prisión en esta Corte.

Hasta un santo sacerdote, estando yo preso por haber defendido la inmunidad del estado eclesiástico, ayudaba santamente a que nos mataran. El padre Bringas, célebre predicador de Venegas y de todos los chaquetas alucinados, predicó un sermón de disparates en la plazuela de Santo Domingo, el que repitió en la Merced ante el virrey, Audiencia y tribunales,(27) y después lo imprimió para que viera el mundo que es verdad que en los púlpitos se puede desatinar impunemente.

Este buen fraile, compañero de usted en el oficio, imprimió un sermón, que ahora es cuando sale a luz: lo dedicó a su santísima madre, la madre sor María de Jesús de Ágreda, virgen tan favorecida de Dios que mereció que Su Majestad le revelara lo que no quiso revelar a sus apóstoles. Puso al gran Hidalgo(28) de su mano; no le bajó un punto de hereje sólo porque no creía las visiones de la madre Ágreda; ¿y por qué piensa usted, que era tan devoto y defensor de la madre Ágreda? No más porque aquella santa monja dizque era de la casa de Ágreda de España.(29) El conde de Casa de Ágreda que vive, quizá sabrá algo más en el asunto.(30)

En el prólogo o dedicatoria del sermón, o por mejor decir en las notas, dice el padre Bringas estas palabras: "El Pensador y el Juguetillo son dos fuelles que han soplado la insurrección que iba calmando", y continúa haciendo nuestro panegirisque a mí me pudo haber costado bien caro, como que estaba en la ratonera, y no era muy piadoso don Miguel Bataller.(31)

Usted, señor Barbero, no podrá creer que mintiese el reverendo Bringas, y menos en la cátedra de la verdad; y así es fuerza que confiese que el patriotismo del señor Bustamente y mío fue tan público que, sin querer, lo elogió un enemigo nuestro en el púlpito: ¿y después de estos riesgos había yo de ser chaqueta? Ni habrá quien lo crea, por más que usted lo diga.

Pudiera continuar trascribiendo mi hoja de servicos; pero es muy larga. Bástame rogarle que no me levante testimonios, y que entienda bien lo que lee. ¿Qué tienen de malas mis Cincuenta preguntas?(32)¿Dónde están en mi Chamorro y Dominiquínesos miles de injurias contra los primeros insurgentes? El reprochar la desunión, intrigas y quijoterías con que muchos de ellos echaron a perder la empresa y se arruinaron, no puede calificarse de injuria sino por usted, que no entiende de crítica.

Señale usted las palabras con que en ese papel injurio a Hidalgo, Bravo(33) y todos nuestros demás héroes, como lo asienta con toda desvergüenza. Dije en ese papel quiénes fueron los promotores y secuaces de la insurrección, sino "arrieros y caporales... uno que otro abogado sin blanca, y tal cual clérigo desesperado." ¿Y fueron otros los que se levantaron en los primeros días exceptuando los señores Hidalgo, Allende,(34) Abasolo(35) y pocos más? Pero usted, para calumniarme dice: "No es nada lo que dijo usted que eran cuatro clérigos arrastrados (¡qué calumnia!), unos, cuatro abogados atrancados, todos pillos, ladrones."(36) ¡Ah seor rapista y con cuánta malicia y mordacidad miente usted! No he dicho tal cosa ¡vive Dios!, lea quien quisiere mi primer Chamorro, cotéjelo con el papelucho del Barbero y verá con cuanta imprudencia miente este hombre.

Aunque quiera atribuir al señor Hidalgo mi epíteto de "desesperado" va mucho a significar que "arrastrado", insolencia que estuvo mi gratitud muy distante de proferir contra él ni ninguno de los sacerdotes jefes; antes yo disculpé al señor Hidalgo públicamente a la faz del gobierno, y la defensa que hice de él y los demás eclesiásticos corre impresa.(37) Sólo este triste Barbero no la ha visto, y sólo él ignora, como todo, que fue desesperado el grito de[l] señor Hidalgo, descubiertos una vez sus planes en Querétaro.

Era menester un volumen, don Cornelito, para impugnar todas sus mentiras, desatinos y calumnias. Váyase usted, otro día lo descañonaré más despacio; pero ruég[u]ele a su mentor que no se las pase tan gordas.

Después de todo, si usted quiere, seamos amigos como lo fuimos en la cárcel por insurgentes, y así nos ahorraremos de incomodarnos; pero si no quiere mi amistad, escriba sin personalidades, y sin imitar al malcriado Guapo,(38) que tantas injurias y desvergüenzas vomita contra mí.


México, agosto de 1822.

 

El Aprendiz del Barbero

 

 


(1) México, Oficina del Autor, agosto de 1822.

(2) Barbero. Cf. nota 2 a Alerta mexicanos...

(3) Fernández de Lizardi le atribuye este nombre alusivo a cornu, cuerno.

(4) "¿Qué diablo metió a usted en la cabeza el pensamiento de pensar que El Barbero y su marchante eran la misma persona con la Miscelánea?" Cuelga del Barbero y su marchante a El Pensador, México, Imprenta de D. J. M. Benavente y Socios, 1822.

(5) Editado en Obras IIIop. cit.

(6) Miscelánea. Cf. nota 13 a Lo que escribe...

(7) "Y hasta ahora tenía a usted por un bonus vir que pensaba que escribía cuando escribía sin pensar." En Cuelga del Barbero..., p. 1. Bailarín tan excelente... enibid., p. 4.

(8) Jacobo Necker (1732-1804). Hombre de estado y conocedor de asuntos financieros. Escribió: Elogio a Colbert (1773); Ensayo sobre la legislación y el comercio de los granosSobre la importancia de las opiniones religiosas (1788), prohibido por la Inquisición española; Curso de moral religiosa (1800). Sus Obras completas se editaron en París en 1820-21. En México circuló su Memoria reservada sobre el establecimiento de rentas provinciales en un pie ventajoso al público y al estado que trabajó y presentó Mr. Necker, traducida e ilustrada por Domingo de la Torre y Mollinedo, Madrid, 1768.

(9) Enrique Francisco de Aguesseau (1668-1751). Canciller de Francia, abogado y procurador general de París. Escribió: Instrucción para mis niños; Meditaciones filosóficas (proclives al jansenismo); Memorias sobre el comercio de la Compañía de Indias; Consideraciones sobre las monedas; Instituciones propias para la formación de un magistrado; Institución de derecho público y una numerosa correspondencia.

(10) Domingo Caracciolo, marqués de Caracciolo (1715-1789). Político, diplomático y economista italiano. Cuando fue embajador en París cultivó la amistad con los enciclopedistas. Cuando volvió a Italia fue virrey de Sicilia, y su primera medida fue la abolición del tormento como medio de prueba en materia criminal. Su obra más citada es Reflessioni sull' economia e l'estrazioni dei frumenti della Sicilia; pero también escribió: La grandeza del alma; Idioma de la razón contra los falsos filósofos; Idioma de la razón contra los nuevos sectarios de la incredulidad; Religión del hombre de bien; Vida del papa Clemente XIV; El goce o posesión de sí mismo; El universo enigmático; Última despedida de la Mariscala a sus hijos; Elogio histórico del santísimo padre Benedicto XIV; Elogio de Benedicto XV; El cristiano de estos tiempos confundido; Caracteres o señales de la amistad; La alegría; La conversión consigo mismo; Pintura de la muerte; Principios fundamentales de la religión; El verdadero mentor o educación de la nobleza; Viaje de la razón por Europa; Verdaderos intereses de la patria; Religión del corazón o idioma sagrado del espíritu con la divinidad y El cristiano con el tiempo. Autor citado frecuentemente por Fernández de Lizardi.

(11) "Dígame usted, señor Fanfarrón, ¿ha visto, o sabe, que hay una obra en varios tomos, de un hombre que hubo en el mundo que se llamaba Neker? ¿Sabe usted que hubo otro que se llamaba D'Agueseau? ¿Sabe que hubo otro que se llamaba Caracciolo? ¿Sabe usted que en el mundo literario ha habido más de dos docenas de publicistas que como jefes de obras hablaron de lo mismo que usted en su Sueño?" En ibid., p. 2.

(12) "Sí, señorito: COPIA y muy COPIA" en idem. Nunca argumenta dónde está la copia.

(13) Sueño. En esta edición.

(14) Ecl. I, 9. Lo que fue, eso será. Lo que ya se hizo, eso es lo que se hará; no se hace nada nuevo bajo el sol.

(15) de bulto. "Manifiesto, visible, claro." Santamaría, Dic. mej.

(16) Venegas y Calleja. Cf. notas 19 y 20 a Lo que escribe...

(17) El sueño de El Pensador no vaya a salir verdad, México, Impreso en la Oficina de don José María Betancourt, y por su original en Puebla en la Liberal de Moreno Hermanos, 1822.

(18) Cf. nota 42 a Segundo sueño...

(19) chaqueta. En su Historia de la ciudad de México, Artemio de Valle-Arizpe nos explica que durante la Colonia hubo batallones de voluntarios formados por los gremios. Desde 1792 usaban como uniforme unas vistosas chaquetas. Ellos fueron los que depusieron al virrey José de Iturrigaray en 1808. Por ende, chaqueta era sinónimo de realista o de la causa de los españoles. Cf. nota 17 a Oración de los criollos...

(20) En "Erre que erre" y en "Diálogo fingido de cosas ciertas entre una muchacha y tata Pablo" en El Pensador Mexicano: "libertad de labrar y vender el pan a todo el que quiere, que es lo mismo que solicitarnos. Sí, señor corregidor, arranque vuestra señoría este privilegio exclusivo de mano de los monopolistas [...] ¿No ve vuestra señoría cómo las tortilleras de México dan el ejemplo de esta franquicia? Ellas se ponen en hilera, formadas en batalla, y gritan: '¡A 15, a 20, a 25, marchante!' Otras: 'aquí hay anchas, aquí hay blancas',etcétera, y en esta libertad consiste la mejora del comprador." "Verá usted, tata [...] qué tortas tan grandes nos darán con la libertad que el superior gobierno acaba de conceder para amasar y venderlo [el pan]; de modo que el que quiera hacer pan malo y chiquito, se lo comerá..." Obras III, op. cit., pp. 130-131 y 117 respectivamente.

(21) "Por Dios, señor corregidor, agite la benignidad de vuestra señoría sobre este particular, y el Señor y el pueblo lo llenarán de bendiciones, y si no yo, a Dios rogando y con el mazo dando." Ibid., p. 131.

(22) "sería muy bueno que, tratando de impedir los progresos de la peste, se pusieran hospitales fuera de los recintos de la ciudad, o a lo menos en los arrabales más despoblados..." "sería muy útil, justo y necesario que no se sepultara a ningún cadáver en la iglesia dentro del poblado." Obras X, op. cit., pp. 97 y 99.

(23) En La igualdad en los oficios. Diálogo entre un zapatero y su compadre y en No es señor el que nace, sino el que lo sabe ser en Obras X, pp. 61-69. También trató el asunto en "Diálogo fingido de cosas ciertas entre una muchacha y tata Pablo" en El Pensador Mexicano, Obras III, pp. 114-118.

(24) Editado en Obras I, op. cit. Este dato ratifica que no se editó en 1811, como supuso González Obregón.

(25) Bustamante. Cf. nota 6 a Lo que escribe...

(26) En Oaxaca, Morelos nombró a Carlos Ma. de Bustamante brigadier e inspector general de caballería. Después de la derrota de Morelos, fue perseguido por los realistas; se asiló en un buque inglés; los españoles lo sacaron de ahí, haciéndolo prisionero. Fue sometido a un Consejo de Guerra y se le sentenció a permanecer en la ciudad de Veracruz como cárcel. Permaneció allí hasta la proclama de la Independencia en Iguala.

(27) Sermón político-moral que para dar principio a la misión extraordinaria, formada de venerables sacerdotes de ambos cleros, dirigida a la concordia y unión de los habitantes de esta América, y el restablecimiento de la paz, predicó en la plaza de Santo Domingo de México el 17 de enero de 1813, y repitió a petición de muchos sujetos celosos del bien público en la iglesia de nuestra señora de la Merced en la misma ciudad el 24 del propio mes, con asistencia del excelentísimo señor virrey, nobilísima ciudad, etc., etc., etc. El padre fray Diego Miguel Bringas y Encinas, predicador apostólico y de su majestad, calificador del Santo Oficio de la Inquisición y actual guardián del Colegio de Misioneros de la Santa Cruz de Querétaro. Quien lo dedica a la admirable y heroica virgen sor María de Jesús de Ágreda. A expensas del alférez del regimiento urbano del comercio de esta capital, don Domingo de Ugarte y Hacha, que destina su producto al socorro de las actuales urgencias del religiosísimo convento de monjas de la Purísima Concepción de la Villa de Ágreda, México, Imprenta de D. Juan Bautista de Arizpe, 1813.

(28) Hidalgo. Cf. nota 12 a Vida y entierro...

(29) María de Jesús de Ágreda (1602-1655). Mística española cuyo apellido paterno era Coronel y el materno Arana. Abadesa del convento de la Inmaculada Concepción de Ágreda, su villa natal. Fue acusada, procesada y absuelta por el Tribunal de la Inquisición por profesar doctrina herética. Su obra más importante esLa mística ciudad de Dios o historia de la Reina de los Ángeles, relato novelado de la vida de María.

(30) Este condazgo fue concedido por Fernando VII en 9 de junio de 1811, con el vizcondado de la Casa de Tejeda, a favor de Diego de Ágreda. Fue un rico comerciante español que se opuso a las concesiones dadas por las Cortes de Cádiz a América. Emigró antes de las leyes de expulsión (1829) de los españoles.

(31) Miguel Bataller. Cf. nota 21 a Lo que escribe...

(32) Cincuenta preguntas de El Pensador a quien quiera responderlas, México, Imprenta Imperial de don Alejandro Valdés, noviembre 18 de 1821.

(33) Nicolás Bravo (1776-1854). Jefe insurgente que combatió al lado de Galeana y de Morelos.

(34) Ignacio María Allende y Unzaga (1769-1811). Caudillo que combatió en la primera etapa independentista junto con Hidalgo.

(35) Mariano Abasolo (1784-1816). Jefe insurgente. A él se le atribuye que salvó su vida por su debilidad de carácter en el momento del juicio.

(36) "¿Se acuerda usted cuando en su Chamorro y Dominiquín vomitó, sin pensarlo, mil de miles de injurias contra los primeros corifeos de nuestra independencia: Hidalgo, Bravo y todos nuestros demás héroes? No es nada lo que dijo usted: que eran cuatro clérigos arrastrados, unos cuantos abogados arrancados, todos pillos, ladrones, etcétera." Cuelga del Barbero, op. cit., pp. 3-4.

(37) Véase Concluye el sueño....

(38) Véase desvergüenzas y excomuniones.