[NÚMERO XXV]

ANACREÓNTICA

Viernes 22 de diciembre de 1815(1)

Poeta. Muchacho

POETA: ¡Gracias a Dios, muchacho,

que hoy está el pulque bueno!

Sin duda es de Ometusco:(2) , (a)

lo habrás traído del Pelo.(3) , (b)

Pero lléname el vaso,

después platicaremos...

No hay duda que está rico,

blanco, delgado y fresco.

De a legua se conoce

que este pulque es de lejos.

Célebre norabuena

quien quiera los sarmientos,

los pámpanos, las vides,

que yo al pulque me atengo.

¡Oh, bien haya tres veces

el que plantó primero

el maguey o la pita

en nuestro patrio suelo!

Conque, muchacho, dime:

¿qué dicen de Morelos?

MUCHACHO: ¡Oh, señor!, tantas cosas

que ya yo ni me acuerdo.

POETA: ¿Y de los insurgentes,

qué se sabe de cierto?

MUCHACHO: ¡Jesús! ¡Jesús!, señor

no me pregunte usté eso,

porque en la pulquería

cuentan mil embelecos.

Unos dicen que matan,

y otros que mueren ellos.

POETA: Pues lléname mi vaso,

que es lo que yo apetezco,

y aunque se maten todos,

salud y buen provecho...

¿Y de los abogados

cuéntame qué dijeron?

MUCHACHO: Señor, que están sin blanca

y, los más, pereciendo,

pues aunque todos riñen,

acá no viene un pleito;

y así ni el hábil halla

un cliente con pesos,

ni qué firmar encuentra

el pobre leguleyo.

POETA: Pues llena, llena el vaso,

que es todo mi consuelo

y si no andan las leyes,

que anden ellos trapientos

que a bien que no es preciso

el Código y digesto

para morirse de hambre

ni para estar en cueros...

¿Y de los escribanos,

qué me cuentas de nuevo?

¿Todavía estudian mucho

el Colón(4) y Febrero,(5)

Gutiérrez(6) y Martínez,(7)

y otros libros como éstos?

MUCHACHO: Los malos no, señor:

no se meten en eso,

que sin gota de estudio

hacen dos mil enredos,

que suelen producirles

al año muchos pesos,

al paso que a los sabios,

los piadosos y rectos

se les suele escasear

tal vez el alimento.

POETA: Pues llena, llena el vaso,

que eso no es nada nuevo:

tener o no tener

sólo estriba en los medios,

y como el malo admite,

para tener dinero,

los que se le presentan

sean inicuos u honestos,

y el bueno se descarta

de los que son siniestros,

de ahí se sigue por fuerza

que tenga menos medios

y también menos reales,

pues aquéllos traen éstos...

¿Y de los medicastros

cuéntame qué tenemos?

MUCHACHO: Pues se les oye,

nombrar al viejo Griego.

Sus sabios aforismos,

que sazonó con tiempo,

dicen que son patrañas,

fábulas y embelecos;

y sólo Brown, Bolierave,(8)

Vanswieten(9) y otros de éstos

consultan (si consultan),

sistemáticos tercos;

pero es lo peor, señor,

que esto es sin entenderlos,

pues aunque los autores

antiguos y modernos

escribieron con tino,

y obraron con acierto,

sus bobos aprendices

interpretan sus textos

como les acomoda,

y matan los enfermos.

POETA: Pues lléname mi vaso

mientras que yo me muero;

porque toda la vida

así lo han hecho ellos,

engruesan a los curas

los hambrientos talegos

con los tristes pacientes

que en sus manos cayeron,

sin que haya de notar

más diferencia en esto

que matar a lo antiguo,

o si no a lo moderno.

¿Y de los comerciantes

hay algo lisonjero?

MUCHACHO: Sí, señor, que hay muchos

hábiles en extremo

que o dan gato por liebre,

o ganan un exceso.

POETA: Pues lléname mi vaso,

mi Ganímedes bello,

que ésa es toda la ciencia

de nuestro gran comercio,

y si los mercaderes

que viven hoy, sólo eso

saben hacer, créeme,

no saben nada nuevo,

pues lo mismo, lo mismo

hacían sus abuelos.

En las naciones cultas

y reinos extranjeros

hay buenas academias,

seminarios, liceos,

do los niños estudian

la ciencia del comercio,

y do adquieren del mundo

todo conocimiento;

pero, chico, en tu tierra

sobra con dos preceptos,

con los cuales sabidos

puede[n] ser, desde luego,

comerciante el gañán,

y el hijo de un cochero.

Éstos son, nada más:

comprar a bajo precio,

y vender hasta donde

se pudiere, y Laus Deo.

Ahora di ¿qué se opina

de nuestro bello sexo?

Pues, yo no te pregunto

que me digas del bueno,

sino del corrientillo...

MUCHACHO: Sí, señor, ya lo entiendo.

Como todo está malo,

mal anda ese comercio;

por cuya razón dicen,

que ha bajado de precio.

POETA: Pues lléname mi vaso,

porque eso ya es muy viejo,

pero sabe de paso,

sólo esto que te advierto:

que el mal género es malo

por un real y por ciento.

¿Me entendiste, muchacho?

MUCHACHO: Sí, señor, lo comprendo.

POETA: Pues echemos un trago,

que menos malo es esto,

que andar por el Portal,

buscando esos efectos.

¿Y de México, dime,

qué hablan los taberneros?

MUCHACHO: Dicen que es una tierra

apreciable en extremo.

Ciudad famosa y rica

en pesos y en talentos;

que es muy linda, señor;

de artificio moderno,

con calles anchas, rectas

y alegres en extremo

como que está situada

en un llano soberbio.

Diz que la favorece

un muy templado cielo,

que apenas los rigores

conoce del invierno;

mas a esto contestó

el maldiciente viejo:

que es verdad, y con todo,

aún le faltan mil huecos

que ocuparse debían,

como son, por ejemplo,

la falta de academias,

bibliotecas, museos,

do con la emulación,

la aplicación y el premio,

hubiera muchos sabios,

y escasearan los necios.

Dijo que la ciudad

es hermosa, en efecto;

pero que no conoce

la policía y aseo.

Que no tiene limpieza,

que no tiene paseos,

que la gran Alameda(10)

no pasa de un potrero;

que la Orilla(11) y el otro

que llaman Paseo Nuevo(12)

no son sino calzadas

de un gusto bien rastrero,

y, en fin, que así está todo

y estará siglos luengos.

POETA: Pues llena el vaso, y deja

al viejo majadero.

¿Pues qué, quiere el salvaje

que todo sea perfecto?

¿Que estén las calles limpias?

¿Los faroles completos?

¿Las tarjeas sin fango?

¿Alegres los paseos?

¿E1 teatro en orden?

¿Y todo con esmero?

Pues que afloje la plata,

que desbaúle el dinero,

y que interese al mundo

en sus francos proyectos;

y ya entonces verá

cumplidos sus deseos.

Ése es un viejo loco,

hipocondríaco, austero,

de quien no hay que formar,

sin duda, buen concepto.

Llena, llena mi vaso,

que lo mejor es esto,

y no hagamos del mundo

el más ligero aprecio,

que haga lo que quisiere,

que al fin lo dejaremos

lo mismo que lo hallamos

por los siglos eternos...

Mas, cuéntame, ¿qué dicen

del pobre alacenero?

MUCHACHO: Por vida de su madre

no me pregunte de eso.

POETA: ¿Pero por qué muchacho?

MUCHACHO: Porque mil vituperios

dicen de su mercé

que no querrá saberlos.

POETA: ¿Y por qué no, camote?

Cuéntame ¿qué dijeron?

MUCHACHO: ¡Oh, señor!, la verdad...

yo no me atrevo a hacerlo.

POETA: ¿Por qué no? ¿Pues qué han dicho?

MUCHACHO: Dicen, señor, lo menos,

que usted es pobre...

POETA: Jesús, qué sacrilegio!

Calla, muchacho tonto,

calla, muchacho lerdo,

que no sé cómo puedes

vivir, diciéndome eso.

¿Conque pobre me dicen,

y este ingrato epiteto

a ti te ha parecido

que entre otros es el menos?

Pues sábete, bribón,

sábete, majadero,

que ser pobre es el peor

borrón del universo;

y así cuando me dicen

que soy un pobre, creo

que me dicen los peores

ultrajes y dicterios.

Oye lo que de pobre

incluye el epíteto;

pero lléname el vaso

porque me influya el estro...

Al pobre se le nota

de ambicioso, altanero,

alcahuete, animal

sin gota de talento.

Se reputa borracho,

bestia, bobo, barbero,(c)

calavera, caballo,

cócora, cascarriento;

duende, diablo, demonio,

despreciable, droguero.

Energúmeno, endriago,

emplasto y estafermo.

Figura, francmasón,

follón, frión, faceto.

Glotón, gorrista, gomia.(13)

Hablador, hechicero,

hereje, y holgazán.

Infame, impío, inquieto,

impolítico, intruso;

judas, juzgón, jumento;

lujurioso, ladrón,

loco, lenón, logrero;

mulo, macho, maldito,

majadero, molesto.

Nadie y ninguno el pobre

se llama y también cero.

Ocioso, ourangotango,

y ordinario en extremo;

piojoso, petardista,

puto, plebeyo, puerco.

El pobre es un cualquiera

un quijote, un quatrero;(d)

rábula, ruin, rabioso,

ridículo, roñento.

Sinvergüenza, salvaje,

sospechoso, soberbio,

temerario, taimado,

tunante, tahúr, trebejo.

Vano, vil, vengativo,

Baladrón[sic], vandolero [sic],

ximio y zonzo...(14) ¿qué tal?

¿Te gusta el alfabeto?

Pues, como éste, a los pobres

pueden hacerse ciento.

Conque yo estoy, muchacho,

enojado en efecto

porque me dicen pobre,

que es el mayor dicterio.

Di, pues, a esos malvados

que pobre me dijeron,

que me digan demonio,

y no me digan eso;

y lléname mi vaso

por ver si me sereno...

mas no, no me lo llenes

que tengo mucho sueño.

 


(1) Imprenta de la calle de Santo Domingo y esquina de Tacuba.

(2) Ometusco. Mme. Calderón de la Barca dijo: "Pasamos todo un día visitando Ometusco, una hacienda perteneciente a la Señora T... a, situada en los llanos de Apam y famosa por la excelencia de sus pulques", Cf. Mme. Calderón de la Barca, La vida en México durante una residencia de dos años en ese país, trad., pról. y notas de Felipe Teixidor, t. I, México, Porrúa, 1959, p. 171.

(a) Uno de los ranchos de donde viene el mejor pulque a esta ciudad.

(3) Pelo. Existió la calle Pulquería de los Pelos, ubicada en la parte de atrás de San Pablo; ignoro si la pulquería citada estuviera ahí.

(b) Pulquería de este nombre.

(4) Félix Colón Larriátegui fue un tratadista jurídico militar que escribió: Juzgados militares de España y sus Indias y Formulario de procesos militares.

(5) José Febrero (¿-1799). Español. Escribano real y agente de los reales consejos. Escribió, entre otras obras: Librería de escribanos e instrucción jurídica teórico-práctica de principiantes. Sus libros fueron comentados y ampliados por jurisconsultos como: García Goyena, Aguirre, Tapia, Aznar, Caravantes, Montalbán y otros. José Gonzalo de las Casas, famoso notario español, calificó a Febrero como "genio gigante", "base de la ilustración del notariado hasta nuestros días." Fernández de Lizardi en El Periquillo Sarniento, libro II, caps. III y X cita esa obra en su texto reformado por Marcos Gutiérrez.

(6) Juan Gutiérrez. Jurisconsulto y escritor español. Uno de los puestos de importancia que desempeñó fue el de canónigo doctoral de la Santa Iglesia Catedral de Salamanca. Autor de un tratado de derecho civil y de la obra Práctica civil, militar y canónica.

(7) Vicente Martínez Bonet. Famoso jurisconsulto español de fines del siglo XVIII y principios del XIX. Fue secretario de la junta del Gobierno, diputado, abogado consistorial, fiscal del tribunal de la alcaldía, etcétera. Escribió Retrato del abogado perfecto.

(8) Bolierave. Hermann Boerhave (1668-1738). Médico holandés. Profesor de botánica, medicina y química en Leyden. Ideó un sistema de clasificación de las enfermedades, también clasificó los medicamentos en grupos. Inventó una fisiología fundada en los fenómenos físicos. Sus obras son: Instituciones médicas, Aforismos yElementa chimica, el tratado más completo de química general de su época. Recibió alabanzas de Feijoo en las Cartas eruditas.

(9) Vanswieten. Gerardo Van-Swietten (1700-1772). Médico y profesor holandés. Discípulo de Boerhave. Fue nombrado médico de cámara de la emperatriz María Teresa. Creó en Viena un anfiteatro de anatomía, un laboratorio de química y un jardín botánico: "Ha comunicado su nombre a un líquido de que se hace uso en medicina; y su obra principal se conoce con el título de 'Comentario in H. Boerhave aphorismos de cognoscendis et curandis morbis'." Cf. Diccionario universal de historia y geografía, Imp. de F. Escalante y Cía., México, 1885, vol. VII, p. 452.

(10) Alameda. Las calles que la rodeaban recibían el nombre de San Juan de Dios y Santa Veracruz, hoy Avenida Hidalgo; Corpus Christi, parte de la Avenida Juárez; calle del Mirador, ubicada hacia donde estuvo la pérgola de la Alameda, y la de San Diego.

(11) Paseo de la Orilla o de Revillagigedo, hoy de la Viga.

(12) Paseo Nuevo. También llamado de Bucareli en honor del virrey que ordenó su fundación.

(c) O lisonjero.

(13) gomia. Persona que come demasiado y engulle con presteza y voracidad cuanto le dan.

(d) Son los que roban bestias cuadrúpedas.

(14) Hemos conservado en algunas palabras la grafía original para no alterar el texto.