[NÚMERO XV]
ELOGIOS BARATOS DE LAS BARATAS
Sábado 24 de junio de 1815(1)(a)
Don Lesmes. Don Basilio
LESMES: Eso sí, viva, viva la generosidad y beneficencia de muchos de nuestros comerciantes que no saben cómo aliviarnos del peso de la pobreza que nos consume, y a lo menos hacen cuanto pueden por proporcionarnos mil ventajas en la venta de sus efectos. ¿Qué dice usted? ¿No es verdad, don Basilio?
BASILIO: Amigo don Lesmes, no sé cuáles son esas ventajas que según usted nos facilitan los comerciantes.
LESMES: ¿Cómo no?, pues está usted fresco. ¿Pues no ve usted todos los días tamaños rotulones en las calles que dicen: barata de velas: barata de carne, y aun con letras de molde no ha visto usted escritos en las esquinas papeles que dicen: barata de carneros y una chusma de diarios de baratas que se nos ha soltado de pocos días a esta parte?
BASILIO: Sí los he visto, y los veo diariamente, ¿pero qué sale de ahí?
LESMES: ¡Tómate ésa! ¿Qué ha de salir?, la verdad de lo que digo, esto es, la beneficencia de nuestros comerciantes y vivanderos que se sacrifican por hacernos cuanto favor pueden.
BASILIO: No sea usted tonto, compadre. ¿Qué beneficios ni qué calabaza?, ésa es una industria bastante común para hacer cada uno su negocio aprovechándose de la necedad del pueblo siempre superficial que, como lo lisonjeen con alguna novedad, no se detiene en examinar si es verdad o no lo que se le dice.
LESMES: Cuidado, compadre, que eso es barrer con tierra y todo. Eso es como decir que los comerciantes cuando nos convidan con sus diarios y rotulatas a comprarles sus efectos con el aliciente de baratos, nos engañan; y ya ve usted que eso es temeridad, y si lo oyeran los interesados, no les había de gustar mucho la opinión.
BASILIO: Es usted muy zonzo, compadre; yo no digo que los comerciantes nos traten de engañar en lo general, esto es, todos los barateros, y en toda clase de efecto y precio. Uno que otro ha habido que ha dado sus géneros un poco menos caros que en otras partes; pero no baratos, pues una cosa es barato y otro menos caro. Es menester entender nuestro idioma y la energía y etimología de sus voces para no confundirnos. Aun de estos que así han vendido no hablo palabra, ni de los otros tampoco. Hacen muy bien de hacer su diligencia. Dios los ayude. Yo hiciera lo mismo, si estuviera en su lugar y en una tierra de tanta vulgaridad como ésta.
LESMES: ¿Pues contra quién es esa cólera?
BASILIO: Contra el abuso que se ha hecho de esa voz y contra los majaderos que se persuaden a que todo lo que se dice barato lo es en efecto.
LESMES: Pues diga usted cuanto quiera, yo sí creo que lo es, ¡sobre que está con letras de molde!
BASILIO: Por usted y otros cándidos como usted llueven esos rotulones y diarios.
LESMES: ¡Ojalá y no cese tan favorable aguacero para bien de los pobres!
BASILIO: No sea usted bárbaro, hombre. Aun cuando fueran baratas en verdad, ¿usted cree que las habían de hacer por servir al público, y más en un tiempo en que tienen más gravámenes, menos consumidores, y en que padece una general parálisis todo el comercio?
LESMES: Tal podía ser la generosidad de los vendedores.
BASILIO: Ésa es otra. El vendedor (hablo en lo común) gana cuanto puede siempre que puede. Ordinariamente no es muy escrupuloso, tiene su moral aparte, y cuando hay lugar de lucrar cincuenta por ciento, no se queda por corto. Para negar esto es menester ser ciegos, sordos y mudos.
LESMES: Pero algunos habrá arreglados.
BASILIO: Ya se ve que sí: todo cabe en lo posible; pero esas baratas, aun cuando lo fueran, no arguyen beneficencia sino conveniencia. ¿Qué quiere usted que haga Juan comerciante que compró en tierra adentro quince o veinte mil carneros a cuatro reales, que los tiene en un potrero haciéndole un gran gasto diario; que se están enfermando o muriendo en docenas, que se roban los que pueden, y que él tiene que marcharse otra vez? ¿Qué ha de hacer, sino ofrecer dos o tres onzas más de carne que las que dan en las demás tablas? Pero esto no es por hacer bien, sino por ahorrarse de sufrir más mal si no los vende pronto. Lo mismo digo del comerciante que ha recibido una larga memoria de Veracruz y tiene que cubrir sus créditos para la vuelta del convoy, ¿qué ha de hacer sino realizar cuanto antes a costa de un poco menos lucro? Pero ni aquella diligencia es por hacernos favor, ni ésta menos utilidad es barata.
LESMES: ¿Conque no hay baratas en el mundo?
BASILIO: Sí hay: tales como las quemazones que se hacen en La Habana de los decomisos por contrabando y las que solemos ver en México clandestinas al ingreso de los convoyes; aunque éstas no son lícitas ni a los que venden ni a los que compran.
LESMES: Compadre, usted me hará desbautizar. Conque ¿no es barata pontiví(2) a 11 reales, bretañas(3) angostas a 16 y medio pesos, bramante(4) a 23 reales, elefante a 11 reales, chales de punto a 35 pesos, túnicos(5) de idema 75 pesos, pañueletas(6) a 6 ó 7, etcétera, etcétera, etcétera, y más cuando todo es superior, especial, de gusto, superfino, riquísimo y particularísimo?
BASILIO: No, señor, no es barato, cuando mucho y más, será un poco menos caro que en otra parte, y eso anda en opiniones, pues dicen que muchos renglonesembaratados se hallan a precios más moderados en otras tiendas.(b)Baratafuera verbigracia: pontiví a 5 reales, bretaña angosta legítima a 7 pesos, bramante a 6 ó 7 reales, ruán(7) a idem, paño de primera superior a 6 ó 7 pesos, etcétera, etcétera, etcétera, como lo veíamos antes.
LESMES: ¡Oh!, pero si eso no se puede por las presentes circunstancias.
BASILIO: ¡Ah!, pues que no nos acatarren con barata y barata, que aquí bien sabemos lo que es barato, lo que es caro y menos caro. Mire usted, el día que vuelva a salir otra barata, compro el Diario y vamos usted y yo a comprar a otro cajón cualquiera friolerilla de las que diga, y siempre que manifestándole al comerciante el Diario, no nos dé dicho efecto por el mismo precio o por menos, me lo refriega usted en la cara. Cuando vea usted en un papel de éstos que los efectos se venden por una tercia parte menos de lo corriente en todos los cajones en igual clase y tamaño, y que ni por enseñarles el Diario le hacen a usted la misma baja, entonces sí, diga usted, con confianza, que es barata; pero mientras no, diga usted que no hay tal baratura; antes con esos diarios o facturas (que no son otra cosa), sucede que les fijan los precios a los compradores, de suerte que si en otra parte tienen lugar a lo que se llama regatear, allí no, porque cuando van a lasbaratas, como van prevenidos o entusiasmados de que les hacen gracia, no replican, y la tragan cuan caliente pueden.
Ya dije, que no hablo ni contra los comerciantes, ni contra lo barato, sino contra el abuso de esta voz que no se desempeña, según su significado. Dígase en los diarios: Efectos que se venden en tal parte a los moderados precios siguientes, y no hablaremos una palabra.
LESMES: ¿Ha de creer usted que me ha convencido? He de hacer la experiencia que usted dice.
BASILIO: Hará usted bien. A Dios.
(1) Imprenta de doña María Fernández de Jáuregui.
(a) Se anticipa este número hoy, por ser el sábado día de fiesta.
(2) pontiví. Por puntiví, especie de lienzo.
(3) bretañas. Lienzo fino fabricado en Bretaña.
(4) bramante. Tela de algodón. Se emplea generalmente para hacer sábanas.
(5) túnicos. Cf. nota 5 al número 2.
(6) pañueletas. Vulgarismo por pañoletas. Cf. Santamaría, Dic. mej.
(b) Así se lee en el Suplemento del Diario del 21 del presente.
(7) ruán. Tela de algodón estampada que se fabrica en Ruán, Francia.