[NÚMERO I]

INTRODUCCIÓN

 

Martes 2 de mayo de1815(1)

Alabado sea Dios por los siglos de los siglos, amén. Ave María purísima. ¡Hola... ! ¡Buen principio! Pero ¿qué es esto? ¿Entrada de niño a la escuela o salutación de sermón? Nada de eso, señor lector, no hay que azorarse. Es un periódico rascuachillo,(2) como dicen por ahí, o trapientuzco;(3) mondo de prólogos retumbantes y perspectivas luminosas.

Asimismo, carece de dedicatorias, pues desde que faltaron los mecenas se acabó la raza de los Marones, y se excusaron de inmortalizarse los Augustos.

En este concepto, vuelvo a decir, que este pobre periódico está destituido de todo humano patrocinio y, atenido solamente a la buena ventura, pretende colarse en traje de peregrino, a ver si por casualidad logra algún buen acogimiento en nuestro público ilustrado.

Dije que por casualidad, porque juzgo que correrá la misma suerte que algunos de sus compañeros: esto es, que puede ser su duración tan efímera, que hoy vea la luz pública y mañana se le canten sus exequias.

Si así fuere, ¿cómo se ha de remediar? No les hemos de poner un puñal a los pechos a los lectores para que lo compren. Lo que hay que hacer, en caso de que sople mal viento, es (la ensayada ordinaria) ver lo menos que se puede perder en la impresión, y despachar los ejemplares sobrantes por la posta a los hermanos boticarios y tenderos, para que los destinen a alcartaces.(4)

Por este temor no convidamos suscriptores, porque regularmente no alcanzarán a cubrir el costo de la imprenta, y vamos expuestos: ellos a quedarse sin la maula, y nosotros con la droga.

Por tanto, saldrá este periódico volantón los martes, jueves y sábados de cada semana; se entiende, mientras no se pierda dinero en su impresión.

Se hará lugar en él a todas las producciones literarias con que nos quieran honrar los sabios de esta capital, con cuyos auxilios contamos; y el mismo lugar se hará a las noticias y encargos económicos que no quepan en el Diario y se nos remitan.

No se debe esperar de este periódico sino lo mismo que de todo libro, a saber: cosas buenas, medianas y malas, como días hace nos lo dijo el caballero Marcial.

Sunt bona, sunt quaedam mediocra, sunt mala plura. Quae legis hic aliter non sit, Avite, liber.(5)

Las producciones literarias y los encargos, arriba dichos, pueden dirigírnoslos, dejándolos en el portal en los puestos del Diario o Gaceta con un sobre: "Al editor de la Alacena de Frioleras."

Le he puesto este título lo primero porque no siendo susceptible esta clase de periódicos a un solo asunto serio y detenido, es forzoso contenga diversas piezas pequeñas que para unos serán frioleras y para otros alhajas de gusto; y lo segundo porque si los señores sabios no se dignan favorecernos con sus tareas eruditas, entonces yo tengo que hacer todo el costo y surtir mi Alacena de lo que halle más a mano.

No pasará de todo el medio o un real el importe de cada papel, y aun así quién sabe cómo saldremos porque están los tiempos muy lagartijeros,(6) como dicen los zaragates,(7) y cada uno nos acordamos de aquel anciano versito:

Por dos pesos que has pedido
me has causado mil enojos.
¿Sabes cuánto son dos pesos?,
diez y seis reales, mis ojos.

Pues ahora a cada real se le ajusta la cuenta de los ochavos que tiene, y cada pobrete procura darles la mejor distribución: y muy bien hecho.

Conque tenemos asentado que el presente papelucho va lleno de desconfianza, y solamente a ver si topa. Completaremos lo que falta de este medio pliego con la siguiente descripción de cierta corrida de toros que me remitió cierto pariente, y la hallé en cierta bolsa de cierto tlacuache;(8) y toda ella por estar llena de tanta certeza, dice así ciertamente

 

Por fin de Puebla salí,
tomé una fregata(9) en Chalco,
hice escala en Ixtacalco
y arribé a Misipí.
Luego que salí de allí,
me fui por tierra, y a pie
pian pian, hasta que llegué
a Pekín, donde los moros
tenían su plaza de toros,
y en ella todo esto vi.
 
Luego que el toro salió,
con los cuernos de la luna,
la rueda de la fortuna
de un portazo destruyó;
pero luego lo mató
con un arcabuz Natán,
y en la burra de Balán
lo echó fuera Lorencillo,
llevando en el cerviguillo
sentado al gran capitán.
 
Salió otro toro jovero
y con gentileza y maña,
el gran conde de Saldaña
lo toreó con su sombrero.
Con su pechera de cuero
lo capoteó un monigote,
lo mismo hizo don Quijote
con su lanza y su manteo,
y al fin Simón Cirineo
lo mató con un popote.(10)
 
Al toque de una corneta
salió presumiendo el lauro
el valiente Minotauro
que estaba encerrado en Creta.
Conociéronle la treta,
y bajaron..., ¡cosa rara!,
a torearlo cara a cara,
con denuedo y arrogancia,
los siete pares de Francia,
y doce infantes de Lara.
 
Doña Urraca de Castilla,
a este toro matachín,
alzándose el faldellín
le clavó su banderilla.
Estaba entre la pandilla
el Polifemo gigante,
y montado en Rocinante,
otra le clavó de fuego.
Llegó allí Avicena, y luego
lo mató con un purgante.
 
Se puso un monte Parnaso,
y en el tal Parnaso había
la camisa de Talía,
y la brida del Pegaso,
una almohadilla del Taso,
de Homero y Ovidio, el peto;
y con el aceite de abeto,
el birrete de Marón,
un chale de Calderón
y un túnico de Moreto.
 
Esto estaba hacia el oriente,
y al lado opuesto se vía
la fuente de la judía,
y de Neptuno el tridente,
los andrajos de un pudiente,
los despojos de Tunez,
la mano del almirez
con que molía cacahuátes
a la orilla del Eufrátes,
señor Pánfilo Narvaez.
 
Por el norte se miraba
el rosario del sultán,
el diurno del preste Juan,
y del Goliat una taba,
el bonete de La Caba,
del padre Adán la camisa,
las sandalias de Witiza,
y una esquila de papel,
con que dicen que en Argel
llaman los moros a misa.
 
Por el sur aparecía
del ave Fénix la pluma
con que monsieur Moctezuma
cristianamente escribía.
Estaba la escribanía
del ventero de Belén,
la forma de quién sabe quién;
y aun un verduguillo estaba
con el que se rasuraba
el viejo Matusalén.
 
De un mástil apolillado
de aquel barco en que Cortés
vino la primera vez,
se labró el palo ensebado.
En él estaba colgado
el capote del Gran Chino,
y de Catón censorino,
la levita y los zapatos,
los anteojos de Pilatos
y un pañal del rey Pipino.
 
Item estaba la mesa
en que cenó Baltasar,
sus guantes y su collar
y el chapín(11) de la Condesa,
una cofia y polonesa,(12)
de la hija de Jeroboán,
el sable de un sacristán,
y también pendía allí mismo
toda la fe de bautismo
del pérsico Tamerlán.
 
Un tesoro peregrino
tenía este palo especial:
la piedra filosofal
y el movimiento continuo,
el vaso en que bebió vino
el gran turco en Santander.
Mil cosas había que ver,
pero es lo que más divierte
la guadaña de la muerte
y el rabo de Lucifer.(13)
 

(1) Imprenta de doña María Fernández de Jáuregui. Años de 1815 a 1816. LaAlacena de Frioleras consta de veintiocho números (178 páginas) de numeración corrida, en 4° El número 1 registra como fecha de aparición el martes 2 de mayo de 1815. Los números 1 a 25 corresponden a 1815 (mayo a diciembre), y los números 26 a 28 aparecen de enero a marzo de 1816. No siempre se cumplió con los días de aparición que eran martes, jueves y sábados; hay innumerables interrupciones, las más extensas fueron entre el número 21 y 22 puesto que se suspendió la publicación los meses de septiembre y octubre, y entre los números 27 y 28 se suspendió desde el 19 de enero al 29 de marzo del mismo año.

La Alacena de Frioleras costaba un real, según aparece consignado en un membrete que está sobre el número XXIV. La publicación de la Alacena fue exitosa en el aspecto económico y, por ende, en difusión, como se puede inferir de las palabras del autor: "yo, gracias a Dios, cuando no gano no pierdo en mi periódico" [Alacena de Frioleras, núm. XXI].

(2) rascuachillo. Rascuache, miserable, ruín, pobre, vulgar. Cf. Santamaría, Dicmej.

(3) trapientuzco. Despectivo de trapiento: andrajoso.

(4) alcartaces. Metátesis por alcatraces. Sentido figurado por cucuruchos.

(5) La cita correcta es: Sunt bona, sunt quaedam mediocria, sunt mala plura, quae legis hic: aliter non fit, Avite, liber. Marcial, Epigramas, I, vers. 16.

(6) lagartijeros. Los tiempos están muy difíciles, caros, muy catrines, como los "lagartijos": elegantes presuntuosos o presuntuosos de elegancia.

(7) zaragates. Truhanes, pícaros, pillostarambanas.

(8) tlacuache. Marsupial didélfido con una bolsa en el vientre. Cf. Santamaría.

(9) fregata. Por fragata.

(10) popote. Tallo hueco y delgado de plantas que se utiliza para hacer escobas o utensilios de uso semejante al de éstas. CfSantamaría, Dic. mej.

(11) chapín. Cuervo citando a Covarrubias afirmó que el vocablo chapín proviene del italiano. El antecedente directo del nombre es Chapín Vitelo, caballero que usó zapato alto por ser cojo. Por extensión, se llamó así a un chanclo forrado de cordobán. Cf. Santamaría, Dic. mej.

(12) polonesa. En Yucatán se llama así a la tobillera o calcetín de pierna muy corta. También puede referirse a la prenda de vestir femenina que tiene forma de gabán corto, ceñido a la cintura y guarnecido con pieles. Cf. Santamaría, Dic. mej.

(13) Hemos conservado muchas de las grafías originales, pues de hacerlo de otro modo se perdería la rima.