[NÚMERO 8]

CORREO SEMANARIO DE MÉXICO(1)

Miércoles 10 de enero de 1827


El precio de la subscripción a este periódico serán 6 reales mensales en México y un peso fuera. Se reciben las subscripciones en esta capital en la Librería del difunto Ontiveros; en Durango,(2) en casa del ciudadano Pedro Carrasco; en Guadalajara,(3) en la del ciudadano José Ignacio Herrera; en Tlacotalpan,(4) en la del ciudadano coronel Joaquín García Terán; en Perote,(5) en la Administración de Correos, y se irá advirtiendo en qué otras de otros lugares, según se proporcionen correspondientes.

 

PAPAS

 

26 EUTIQUIANO

De 274 a 283

Nada sabemos particular de este papa sino que en su tiempo comenzó Manes(6) a propagar su doctrina de los dos principios, la cual herejía, llamada de los maniqueos, fue adoptada en muchas partes y duró bastantes siglos con algunas adiciones de varios artículos.

 

27 CAYO

De 283 a 296

Lo mismo sucede con san Cayo, pariente del emperador Dioclesiano y martirizado por él a causa de atribuirle la resistencia de su sobrina santa Susana(7) para casarse con el coemperador Maximiano Galerio, viudo de Valeria, hija del mismo Dioclesiano. Hasta entonces Cayo había tenido entrada libre en el palacio imperial, y aun trato íntimo con la emperatriz Serena,(8) su esposa, que era cristiana en secreto.

 

28 MARCELINO

De 296 a 304

Los emperadores Dioclesiano y Maximiano publicaron (año 302) edictos de persecución general contra los cristianos, sus templos y sus libros eclesiásticos. El papa Marcelino se acobardó, apostató de la religión cristiana, adoró a los ídolos, entregó los libros de la Sagrada Escritura para que los quemasen como impíos conforme al edicto de los emperadores. Después dicen que se arrepintió, que confesó su pecado en un Concilio congregado en Sinuesa(9) y que los obispos le dejaron proseguir siendo papa porque la primera silla no podía ser juzgada por nadie. Esto último es mentira fraguada por los romanos en tiempos modernos, y la historia mostrará casos contrarios.

 

SIGLO IV

 

29 MARCELO I

De 308 a 310

Aunque vacó el obispado (año 304) por muerte del papa Marcelino, no hubo elección de sucesor hasta 308. No está bien averiguada la causa, pero parece verosímil estar encadenado el suceso con la idolatría y penitencia de Marcelino, por más que el cardenal Baronio(10) y otros romanos trabajen para negar los hechos y confundir la verdad de la historia.

Elegido Marcelo fue demasiado rígido con los débiles que, durante la persecución, habían incurrido por debilidad en el pecado de la idolatría. Las cosas llegaron a términos de sedición y muertes, lo que indica espíritu de partido en los que se jactaban de constantes en la fe contra los lapsos. Pudo ser imprudencia del papa no considerar estos peligros cuando peca una multitud numerosa. La discordia produjo consecuencias funestas por largo tiempo: entre ellas la de cisma y herejía; los que hacían gloria de su constancia, sonrojaban con el nombre de traditores o traidores a los que por debilidad y miedo habían entregado los libros de las Santas Escrituras a los oficiales de los emperadores, en cumplimiento del edicto; y difamaban con el apodo de libeláticos a los que habían quedado libres de la persecución, recibiendo del gobierno imperial un libelo o carta de seguridad, la cual no se concedió sino al que prometía seguir la religión del Imperio. Estas distinciones entre cristianos fieles, cristianos libeláticos y cristianos traditores produjeron en adelante necesidad de concilios eclesiásticos y decretos imperiales para cortar los daños. La que no se consiguió sino después de muchas muertes, heridas y discordias perniciosísimas: todo lo cual lo hubiera evitado Marcelo, recibiendo la penitencia con amor y dulzura, sin ostentar inflexible severidad a los que confesaban haber pecado por temor de los tormentos; pues al fin no todos pueden ser héroes de fortaleza.

El emperador Majencio(11) condenó a Marcelo a servir de mozo de caballos en el establo de las bestias públicas, de cuyas resultas está venerado como santo mártir.

 

30 EUSEBIO

Año 310

Este sucesor de san Marcelo sólo fue papa desde 20 de mayo hasta 26 de septiembre del año 310. Apenas se verificó su elección, fue desterrado a la isla de Sicilia, donde murió; por lo que se le venera como santo mártir. Dejo a la consideración de los críticos el decir si basta la sola pena de un destierro o de servir de criado en una caballeriza para decir que se mereció la palma del martirio.

 

31 MELQUIADES

De 310 a 314

Después de una vacante de nueve meses, fue elegido por sucesor Melquiades, a 2 de enero de 311, quien murió a 10 de igual mes de enero de 314. En su tiempo se verificó la conversión de Constantino, después de vencido Majencio en Italia (año 312). Aquel emperador promulgó de conformidad con Licinio(12) un edicto, dando paz a la Iglesia y prohibiendo perseguir a los cristianos. En el siguiente 313, otra ordenanza concediendo privilegios a las iglesias y clérigos. Esta novedad fue origen de manifestarse más claramente la ambición de los papas, como se verá en esta obra, y no deberá extrañarlo quien conozca bien las pasiones del corazón humano, el cual apenas es capaz de perder la ocasión de engrandecerse y exaltar su autoridad.

Melquiades dio un ejemplo que no debe quedar en silencio, porque hace brillar más el fanatismo y la imprudencia de los sucesores que, por no imitarle, causaron millares de muertes y tal vez millones. Melquiades celebró, año 313, un Concilio en Roma(13) para la causa de los donatistas, por orden del emperador Constantino, quien nombró por jueces a tres obispos franceses, conforme habían pedido los donatistas mismos. Melquiades y diez y ocho obispos absolvieron a Ceciliano,(14)obispo de Cartago, de la acusación hecha por los obispos donatistas. Había cuestión sobre quiénes eran los verdaderos obispos, si los ordenados por Ceciliano o los donatistas por Mayorino,(15) pues los unos llamaban cismáticos a los otros. Melquiades y el Concilio determinaron que los de un partido y los del otro fuesen tenidos por verdaderos obispos: que cada obispado fuese regido por el obispo más antiguo de los dos que había en cada diócesis, fuese de un partido o de otro; que el más moderno recibiera otra silla luego que hubiese vacante; y que todo esto fuese por el bien de la paz sin rigor de derecho.(a)

 

32 SILVESTRE I

De 314 a 335

San Silvestre fue elegido papa en 31 de enero de 314, y murió en 31 de diciembre de 335.

El emperador Constantino mandó congregar, en Arlés, Segundo Concilio(16) para la causa de los donatistas; él mismo convocó los obispos africanos, italianos, españoles y franceses, y escribió a Silvestre concurriese también si podía. Éste no lo hizo, pero envió dos presbíteros por legados suyos. Presidió Félix, obispo de Arlés; treinta y tres obispos y muchos presbíteros apoderados de otros, confirmaron en 314 la sentencia del Concilio Romano. Tomaron ocasión del suceso para formar reglamentos de disciplina, y Félix escribió al papa una carta que conviene saber para que se vea cómo se han mudado los tiempos, pues trataba de hermano al papa y no de santísimo padre, al mismo tiempo que señalaba perfectamente la calidad del primado romano como cosa que no disminuía el poder de los otros obispos, y menos del soberano a quien todos favorecían.

¡Ojalá —dice Félix a Silvestre, en su carta— hubieseis asistido a esta grande Asamblea, querido hermano nuestro! La condenación de los donatistas hubiera sido más severa y nuestra alegría mayor; pero vos no habéis podido dejar los lugares en que los apóstoles presiden y en que su sangre da continuamente gloria a Dios. Sin embargo, nosotros hemos considerado conveniente tratar también de otros asuntos distintos de aquel para el cual nos habíamos juntado. Hemos hecho algunos reglamentos en presencia del Espíritu Santo y de sus ángeles, conforme a sus inspiraciones, y os los remitimos creyendo que vos sois a quien principalmente toca intimarlos a los otros obispos por costumbre antigua, porque tenéis la parte mayor del gobierno de la Iglesia.

Merecen atención algunas palabras de esta carta. Dice que al papa toca intimar los reglamentos de Concilios hechos por otros obispos, y no dice confirmar, mediante creer Félix y los otros obispos haber procedido en presencia del Espíritu Santo y conforme a sus inspiraciones.

Expresan que el derecho y la obligación de intimar corresponden al papa porcostumbre antigua, y no dicen que por derecho divino; lo cual indica saber que todo había comenzado por el respeto debido a la iglesia de la capital del Imperio y al honor y gloria que gozaba por el martirio de san Pedro y san Pablo en ella, cuyos cuerpos representaban de continuo la presidencia de estos grandes apóstoles.

Añaden que también corresponde al papa lo referido porque tiene la parte mayor del gobierno de la Iglesia; lo cual admite dos sentidos, ambos verdaderos; parte mayor, porque el patriarcado del Occidente era más extendido que los de Alejandría, Antioquía y Jerusalén; y porque el patriarca del Occidente, obispo de Roma, capital del Imperio, había tenido, desde los principios, más grande consideración, más elevado rango, más influencia en los negocios que los otros tres patriarcas, como sucede siempre a los prelados de las cortes.

Pero no dijeron que tenía todo el gobierno, sino la mayor parte, porque sólo reconocían en el primado el Poder Ejecutivo y una parte muy respetable del Legislativo, cual era la de proponer las leyes eclesiásticas, votar sobre su establecimiento, resumir los votos, anunciar el resultado del escrutinio, promulgar la ley, dirigir su ejecución y expedir órdenes generales para ello. Así resultaba de las doctrinas de san Policrates(17) y san Cipriano;(18) así lo manifestó después san Agustín; así lo dijeron a los mismos papas varios interesados en los siglos IV, V y VI; y esto se entiende tratándose del gobierno de la Iglesia universal y de reglamentos generales; pues por lo respectivo al régimen interior diocesano de iglesias particulares, cada obispo es jefe con la absoluta, pero prudente potestad que anunció el apóstol san Pablo, diciendo al obispo Timoteo: "cuidad de todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto obispos para gobernar la Iglesia de Dios que Jesucristo adquirió con su sangre." Si el Espíritu Santo le dio la potestad, no se la puede apropiar el papa en toda ni en parte.

No bastó el Concilio de Arlés para tranquilizar a los donatistas. Pretendieron y lograron que el emperador mismo revisase todos los procesos y sentenciase definitivamente, y así se verificó, de manera que apenas hubo rey cristiano, ya fue juez de hecho de quiénes eran cismáticos o no: doctrina que no debía olvidarse jamás.

En tiempo del mismo san Silvestre se celebró el Concilio General de Nicea,(19)sobre la herejía de Arrio(20) y otros puntos; pero también fue por orden, decreto y convocación del emperador Constantino. Presidió en su celebración Osio,(21) obispo de Córdoba, por orden del mismo emperador, porque Víctor y Vicente,(22) legados del papa, no eran obispos. Silvestre no se reservó el aprobar o reprobar las actas del Concilio, sino que mandó a sus legados conformarse con lo que se determinara por el mismo Concilio.

En él se propuso una ley de continencia clerical. San Pafnucio(23) obispo octogenario, se opuso con vigor, persuadiendo una verdad que los siglos han acreditado después, que el papa Siricio convirtió en obligación de todos los clérigos de orden sacro, aun lo que sólo había sido devoción de algunos. La continencia clerical no ha hecho a los obispos y presbíteros más castos que lo serían casados, exceptuando personas y casos particulares, y los aisló de la sociedad civil en una forma que, careciendo del amor de esposa e hijos, lo adquieren a su corporación, con tal vehemencia, que parecería increíble si las historias antiguas y modernas y la de nuestros tiempos no lo acreditase. De aquí el empeño de procurar enriquecer a la Iglesia y estado eclesiástico más que a sus parientes mismos seculares. De aquí el creer que es más agradable a Dios hacer limosnas a los templos y su culto que a los pobres. De aquí el interpretar en sentido favorable al clero, aunque sea contra la sociedad civil, todas las leyes. De aquí el dar opinión de santos a los muertos que hicieron donaciones a las iglesias o fundaron misas y otras cosas relativas al culto, aun cuando fuesen personas de costumbres poco loables. De aquí el reputar por impíos a los laicos que dicen haber demasiados clérigos, ser más ricos que lo justo, y tener más exenciones que conviene. De aquí, en fin, otra multitud de daños enormes, que cesarían con sólo ser casados los clérigos, como se ve y experimenta en la iglesia protestante, donde jamás se oyen a los no ministros quejas algunas de la naturaleza, de las que son tan frecuentes en la católica. Los intereses del clero y del pueblo serían uno solo: todo iría de acuerdo con el soberano, a quien, por la razón contraria, procura el clero ganar contra el pueblo en detrimento de la sociedad general.(b)

 

33 MARCOS

De 335 a 336

San Marcos fue papa sólo ocho meses y once días desde 18 de enero de 336, en que fue elegido, hasta 7 de octubre del mismo año en que falleció.(24) Es apócrifa la carta que se le atribuye como las otras antesiricianas. Así nada pretendió este papa contra lo dispuesto en el Concilio Niceno. Los de tiempos más modernos atentaron muchas veces, y citaron con el ejemplo; pero aunque les falte la disculpa, no han dejado de continuar usurpando.

 

COMUNICADO

Señor editor: No trato de escribir a gusto de la malicia; antes sí con imparcialidad y en el idioma de la [razón], pues convencido de que a todo ciudadano es lícito el patentizar sus observaciones, mucho más cuando de hacerlo puede resultar un beneficio a mis semejantes.

Hasta aquí ignora usted qué motivo mueve mi pluma, y paso desde luego a manifestárselo. Ha llegado a tanto el desenfreno de algunos alumnos del colegio militar de este Fuerte, que tienen turbada la tranquilidad pública con sus repetidos escándalos. Contaré a usted algunos para que vea que le hablo con datos seguros.

El día 4 del próximo pasado agosto, se dividieron en dos partidos y caminaron algunas horas con objeto de batirse, hasta que, informado de su designio el teniente coronel don José Sarabia y Pastor, los aquietó y condujo a su destino.

El 28 de septiembre se alarmaron contra algunos oficiales del batallón de infantería número 5, en tal disposición que echaron mano a las espadas para el subteniente don Agustín Castro, en cuyo crítico lance los contuvieron el teniente coronel don José Antonio Heredia y el capitán don Estevan de la Mora.

Hace poco tiempo que encontraron un dragón, de los honrados del batallón de caballería número 10, y habiendo intentado despojarlo de la espada que portaba, ocasionaron alguna bulla.

El 25 del presente diciembre hubo sus alborotos de resultas de los excesos de los licores, con tal descaro que, a una infeliz que vendía café en el Portal, le hicieron pedazos sus vasijas y demás utensilios. ¿Qué trato más soez debía esperar esta pobre mexicana de unos soldados extranjeros y enemigos de su patria?

El 27 volvieron a reunirse armados de bayonetas, espadas y pistolas contra el paisanaje, y fue necesario que saliese una patrulla respetable a contenerlos para evitar las desgracias que eran de temerse. En fin, sería necesario hacer muy fastidioso este comunicado, si yo tratara de exponer todo cuanto padece este vecindario con tales gendarmes aforados.

Creo que sería muy útil que el caballero director pusiese todo su conato en inspirarles la subordinación, que los tuviese sujetos en su colegio, ya que su instituto es estudiar, que los enfrenase y castigase severamente y no con simples arrestillos que desprecian y, últimamente, que se les inculque que los militares, y mucho más los cadetes y oficiales, no deben ser unas hordas de Quijotes viciosos, fantasmones, espadachines y provocativos, que se alarmen cada rato unos contra otros, ni menos unos enemigos tolerados del paisanaje, a quien atropellen a la vez, fiados en el uniforme, o en la prudencia de los jefes, o en la lenidad de los castigos, sino unos ciudadanos de honor, que algún día serán el antemural de la patria, y el apoyo de sus familias.

Es menester, señor editor, que usted y todos sus compañeros, los que le han constituido en ilustrar al pueblo, esfuercen sus plumas acerca de esto, para que los soldados entiendan que no son más que los paisanos, ni menos sus señores ni sus tiranos, sino sus compatriotas y defensores; así como todas las clases del Estado son las que fomentan a la tropa, no para que las destruya ni maltrate, sino para que conserve el orden interior y la defienda de los enemigos exteriores, cuando se ofrezca.

Dispense usted señor editor y mande a su atento servidor que lo aprecia. Perote y diciembre 29 de 1826. El Enemigo de los Militares Provocativos y Groseros.

 

REGALITO AL PADRE VILLASEÑOR

Por un Evangelista de la Plaza

 

COMUNICADO

 

Dicen, señor Pensador,
que en eso Algo de masones,
lucieron las producciones
del padre Villaseñor.(c)
 
Cuando hay de escribir furor
no es extraño cosa tal;
lo que aquí hay de original
es que se haya envanecido
porque ha compuesto o zurcido
tan insulso papasal.
 
El mérito de su obrita
quiere probar con su venta;
pero no sale la cuenta
aunque en La Águila(25) la grita.(d)
 
Que a otra prueba se remita,
preciso es: que en conclusión,
donde no hay ilustración,
venta de obras semejantes,
probará que hay ignorantes;
pero no que hay opinión.(e)
 
Todos cuantos desatinos
ha estampado en sus renglones,
son, sí, contra esos masones,
filósofos, libertinos;
 
Pero muy malos caminos
ha elegido esta criatura,
pues la razón asegura,
que en ningún caso ni evento,
convence el entendimiento
la calumnia o la impostura.(f)
 
Con esto voy a concluir,
mi señor don Pensador,
dando un consejo al autor,
y es, que no vuelva a mentir.
 
Cuando trate de escribir
contra los libres masones,
que funde sus opiniones
con justicia y con verdad,
y no habrá necesidad
de darle más coscorrones.
Es de usted su afectísimo.
El Evangelista de la Plaza
MÉXICO 8 DE ENERO DE 1827

 

Ha llegado anteayer la correspondencia cogida en el bergantín español Hércules.(26) Todos desean con ansia saber los resultados, pero creemos que no se traslucirán, porque todo se hace con misterio entre nosotros. No desconfiamos del patriotismo de los que manejan estos negocios ¿quién puede racionalmente sospechar nada contra el inmaculado patriota Victoria?(27) Pero el trabajo de leer las cartas puede resfriar a los que tienen tantas ocupaciones. No dudamos que el gobierno empleará en esto más actividad que la que tiene de costumbre en otras cosas, y sería de desear que sin comprometer los asuntos que sea conveniente reservar, dijese algo al público para contentar su curiosidad.

Se asegura como cierto que el gobernador del Estado de México(28) no está en ánimo de llevar a efecto el decreto de trasladar a Texcoco(29) las autoridades del mismo Estado, como ha acordado la legislatura, por no haber convenido dos terceras partes en la votación, como debía ser, habiendo hecho observaciones conforme a sus facultades. Entonces resultará que habrá un nuevo motivo de discusión, retardando con esto la conclusión de esa tan esperada Constitución. No hay duda en que se sigue el mismo sistema, que se propuso cierto partido en el Congreso Constituyente, de no dar Constitución hasta que se sepa cómo piensa el último ciudadano del Estado.

[Correo Federal, número 69](30)

 

NECROLOGÍA

Ha muerto el ciudadano Prisciliano Sánchez,(31) gobernador que fue de Jalisco.(32) Toda la nación debe llorar la falta de tales patriotas; pero el estado de Jalisco debe lamentar sin término el fallecimiento del señor Sánchez, pues sus virtudes y sus brillantes luces eran el escudo de la libertad y el freno del hipócrita fanatismo. Mucho le debió Jalisco, y si hubiera estado en su arbitrio, hoy no lamentara los males que sufre a causa de que los recursos que tiene, no bastan para cubrir su contingente. ¡Quiera Dios que el individuo que reemplace a este digno gobernador sea un perfecto imitador de sus virtudes, para que lleve al cabo la felicidad de aquel Estado, digno por su patriotismo y por sus luces de ocupar un lugar distinguido entre las naciones más civilizadas del globo!

 

CANÓNIGOS DE FIERRO

y gobiernos de mantequilla

Hemos visto un impreso de Durango, en que se refiere la insolente audacia de aquellos canónigos que no quisieron recibir, como debían, al gobernador que iba a la función nacional y religiosa de Nuestra Señora de Guadalupe, acompañado de la municipalidad; ni hacerle los debidos honores, enviándole a decir que no los esperara pues no estaba en el orden, a cuya respuesta contestó el señor Baca Ortiz(33) con el silencio más prudente, volviéndose a su casa.

He aquí el fruto de la tolerancia criminal de los gobiernos mexicanos, que así se dejan ultrajar, y de paso al sistema, por no disgustar a cuatro clérigos inermes, inútiles, gravosos a la nación y... lo peor de todo, chaquetas(34) odiosos y borbonistas desmascarados, muy capaces de influir en cualquiera revolución a la sordina, y de inspirarla con su mal ejemplo: este mismo están dando los de México con su resistencia a levantar el mausoleo, mandado hacer así por una ley solemne, y a colocar en la fachada de nuestra Catedral las armas nacionales. El gobierno lo ve, lo observa, oye los reclamos de la opinión, y no se atreve a hacerse obedecer de los canónigos. ¡Cosa admirable! Unos hombres que no han tenido miedo a las mismas tropas españolas acaudilladas por generales valientes y aguerridos, tiemblan a la presencia de cuatro clérigos envueltos en capichola o tafetán. Si Fernando no hubiera sido tonto, ya se hubiera rehecho de las que llama sus colonias, enviando un batallón de canónigos capitaneados por el señor don Pedro de Fonte,(35)arzobispo de México y vocal de la Junta de Reconquista.

Que sigan los gobiernos con estas consideraciones a los canónigos, y ya ellos le prepararán la recompensa de su apatía y su miedo.

En vista de la desatención y público desprecio con que los canónigos de Durango, entre los cuales hay gachupines,(36) han tratado a la primera autoridad de aquel Estado, ¿dudaremos que ellos son y han sido los primeros agentes de las conmociones y asonadas que han puesto en agitación a los pacíficos durangueños? ¿Creeremos que el gobernador, el ciudadano diputado Antonio Alcalde, y los curas Escarzagas, son los motineros y enemigos de la libertad; o unos hombres que, creyéndose agraciados por España, y con esperanzas de medrar más bajo su gobierno, no perdonan medio de hacer odiosas y poner en ridículo nuestras más santas y laudables instituciones? El sensato, con este reciente testimonio del chaquetismo de los canónigos y con tan pública prueba del desafecto o desprecio con que ven a las primeras autoridades y las mismas leyes, conocerá que los males que han pululado en Durango son obra de estos apóstoles benditos.

Al señor gobernador era preciso castigarlo por su lenidad o séase por su miedo, porque no hizo respetar ni la ley ni su autoridad, ni su persona. ¡Eh!, pásesele ésta por la primera y amonéstesele a su excelencia, que para otra vez se acuerde del vulgar refrán que dice: a mula tonta, arriero loco. Si su excelencia ese día después de la función, hubiera hecho guardar con tropa las puertas de la Catedral, para que ningún canónico saliese de ella, hasta que todos pagasen ocho mil pesos de multa, y exhibidos, el gobernador los hubiera repartido entre la tropa y el populacho, queda bien con todos, y los canónigos castigados y escarmentados para no repetir esos atentados con escándalo de los buenos patriotas.

Una alcaldada de éstas, de cuando en cuando, vale un potosí, especialmente cuando se hacen con justicia y contra poderosos. El marqués de la Croix,(37) virrey que fue de México, fue una vez mandado llamar por la Inquisición, como el virrey sabía el pan que amasaban aquellos tiranos de la humanidad, fue prevenido de cuatro cañones de artillería que dejó colocados en derredor de la casa inquisitorial, y entró dejando orden de que si dentro de quince minutos no salía, echasen abajo el edificio. Apenas los inquisidores supieron la resolución del virrey, cuando lo despidieron con muchas zalemas y caravanas, y no se volvieron a meter con él para nada.

A este mismo virrey, siéndolo en España, creo que de Barcelona, lo excomulgó el obispo por competencia de jurisdicción. Él era flamenco y parece que no estaba muy instruido en las menudencias de la religión cristiana; así es que cuando le dieron la fatal noticia de que estaba públicamente excomulgado por el obispo, no se alteró para nada; antes preguntó ¿qué cosa era eso de excomunión?, y cuando le dijeron que su señoría ilustrísimo lo había sacado de la comunicación de los fieles, prohibiendo a éstos la tuvieran con su excelencia, dijo: "¡eh!, bien señor ¿con que el padre obispo no quiere que hablen conmigo?, pues yo tampoco quiero que hablen con él." A seguida hizo cercar con tropa armada el palacio episcopal, prohibiendo que nadie entrase ni saliese en él, mientras estuviese excomulgado. Esta diligencia fue tan eficaz, que al día siguiente mandó el obispo quitar los rotulones y envió mil satisfacciones al virrey, quien al instante hizo retirar las tropas, y se concluyó pronta y felizmente un asunto que había hecho tanto ruido.

¡Qué fácil no fuera hacer entrar en sus deberes a los canónigos con una de éstas! Lo que hay es mucho miedo de parte de los gobiernos; y no está aquí lo peor, sino en que los canónigos se lo conocen y se orgullecen más cada día, a la manera que el muchacho malcriado se insolenta a proporción que advierte el consentimiento de sus padres.

Yo bien advierto que no es tanto el miedo que se le tiene a los canónigos, cuanto el que se tiene al populacho. Se abstienen los gobiernos de tomar providencias enérgicas contra los canónigos temerosos de que no se alarme el vulgacho en razón de su fanatismo, apellidando hereje al gobierno; pero este temor es pánico o infundado; lo primero, porque el clero de América no tiene sobre el pueblo el influjo que el de España; lo segundo, porque ya no está tan ignorante; y lo tercero, porque cuando se atreviera a cometer el arrojo de querer oponerse al gobierno, éste tiene bayonetas, y con treinta o cuarenta soldados hay para escarmentar la chusma más resuelta. Lo hemos visto aquí cuando se amotinó por Iturbide(38) un barrio acaudillado por un fraile mercedario, sábado de gloria de [1]823, y ¿qué sucedió?, que con cuatro balazos se disiparon y se restituyó el orden. Lo mismo sucedió en Jalisco cuando el populacho se amotinó y apedreó la Casa de los Republicanos, con unas cuantas muertes de revoltosos se sosegaron los demás, y lo mismo será siempre en iguales casos. Conque el gobierno de ningún Estado no tiene disculpa para no hacer cumplir las leyes y respetar su autoridad.

 

AVISO

Siendo el Catecismo del padre Ripalda(39) el único prontuario por donde aquí se ha aprendido y enseñado la doctrina cristiana, no es mucho que siempre se haya visto no sólo con aprecio, sino con una veneración servil, que ha canonizado como verdades de fe varios despropósitos que contiene, algunos de los cuales pueden inducir a errores heréticos, principalmente a los ignorantes.

En clase de dudas manifiesto los que me parecen tales a doña Tecla, en el impreso que acabo de publicar con este título.

 

DUDAS DE EL PENSADOR CONSULTADAS
CON DOÑA TECLA, SOBRE
El Catecismo de Ripalda(40)

Espero las respuestas con ansia, pero en castellano, sin distinciones peripatéticas ni alegorías teológicas. El papel se expende en la Testamentaría de Ontiveros, a real y medio.

 


(1) Oficina de la Testamentaría de Ontiveros.

(2) Durango. Cf. nota 2 al núm. 1.

(3) Guadalajara. Cf. nota 3 al núm. 1.

(4) Tlacotalpan. Cf. nota 4 al núm. 1.

(5) Perote. Cf. nota 5 al núm. 1.

(6) Manes o Maniqueo (215 o 216-276 o 277). Fundador del maniqueísmo. Su verdadero nombre era Mani; pero en Occidente se le llamó Maniqueo o Manes. Proclamó que era el último y más grande de los profetas. Predicó su doctrina en China, India y Persia. Pensaba que la creación del mundo se debe a dos principios eternos y contrarios: el bien y el mal, o luz y tinieblas, cuya constante lucha constituye la historia. Proclamó una moral ascética.

(7) Susana. Mártir cristiana hacia el año 362.

(8) Serena. Esposa del emperador Dioclesiano. Convertida al cristianismo y bautizada por san Ciríaco.

(9) Parece que, en Sinuesa, una asamblea de obispos comprobó la culpa y el arrepentimiento de Marcelino. Se abstuvo de condenarlo.

(10) César Baronio (1538-1607). Confesor del papa Clemente VIII. No fue papa por la oposición de España. Escribió Martirologio romano y Anales eclesiásticos.

(11) Majencio. En virtud de la denuncia de un apóstata hizo salir de Roma a Marcelo, bajo la imputación de perturbar el orden público.

(12) Licinio. Constantino y Licinio promulgaron, en Milán, el famoso edicto del 313, en confirmación de la benevolencia hacia los cristianos, ya afirmada en 311 y 312. También les otorgaron absoluta libertad.

(13) Concilio en Roma. Cf. nota 8 al núm. 6.

(14) Ceciliano. Obispo de Cartago. Mártir en Zaragoza.

(15) Mayorino. "En Cartago los ánimos estaban excitados porque se había acusado al obispo Ceciliano de haber faltado a su fe durante la persecución, y se impugnaba la validez de su consagración. Los opositores tenían por jefe a un prelado fanático, Donato de Casae Nigrae, y tuvieron una litigiosa e influyente protectora en la matrona Lucila. Había setenta obispos adversarios de Ceciliano, al que fué contrapuesto Mayorino, adicto a la casa de Lucila, que sabía pagar bien a los partidarios." Cf. Carlos Castiglioni, op. cit., t. I, pp. 61-62.

(a) Este papa tenía sentimientos liberales. Él mandó que ningún cristiano fuera condenado por sospechas, sino después de confeso por su propia boca.

(16) Debido al problema y a la causa de Ceciliano, los que pedían su excomunión perturbaron la paz. Los conflictos degeneraban en violentas risas callejeras. Constantino intentó resolver el asunto en el Sínodo de Arlés, el 1º de agosto de 314. Sobre este Sínodo ha llegado a nosotros una carta dirigida al papa Silvestre, donde se nos informa de los cánones conciliares y de las iglesias representadas en él.

(17) Policrates. Cf. nota 7 al núm. 6.

(18) Cipriano. Cf. nota 11 al núm. 7.

(19) Concilio General de Nicea. El primero se dio en 325 y el segundo en 787. En el primero tomaron parte unos trescientos obispos y el emperador.

(20) Arrio (256 o 270-336). Heresiarca. Sus disputas con Alejandro, obispo de Alejandría, dieron lugar al arrianismo. Decía que Cristo no era de igual naturaleza que Dios, sino análoga.

(21) Osio. Prelado español. Fue obispo de Córdoba. Consejero de Constantino en la lucha contra el arrianismo. Adversario del donatismo. Tomó parte en los Concilios de Elvira, de Alejandría, de Nicea y de Sárdica (éste lo presidió). Entre las obras conservadas por nosotros se cuenta una carta en griego al emperador Constancio II y otra al papa Julio.

(22) Víctor y Vicente. En el Concilio de Nicea, "Osio, obispo de Córdoba, y los presbíteros Vito y Vicente representaron al papa Silvestre." Cf. Carlos Castiglioni, op. cit., t. I, p. 66.

(23) Pafnucio. El monje más ilustre de la Baja Tebaida. Se presentó en Alejandría para sacar a Tais de su vida desordenada.

(b) Este papa fue el primero que usó mitra, que era una gorra de hilos o de redecilla en la que se recogía el pelo. Este adorno fue adorno de las mujeres. De Judit se lee que se puso en la cabeza su mitra. Bajo este papa se celebró el primer Concilio ecuménico de Nicea.

(24) Castiglioni asegura que fueron ocho meses y veinte días.

(c) Así se dice de pública voz y fama.

(25) La Águila. Cf. nota 33 al núm. 4. Con anterioridad, se usó El Águila, aquí no se unifica el criterio.

(d) Véase la del 21 de diciembre.

(e) Por desgracia los peores mamarrachos son los que suelen lograr en México esas ventas afortunadas, al tiempo que se pierden papeles útiles, escritos con maestría y dignidad. Esto prueba la ilustración naciente de nuestra República, que no mérito de las obras.

(f) Como decir que los masones abominan la Cruz, que desean destruir a la Iglesia, que ignoran el Credo, etcétera. Todas éstas son armas veladas que sólo prueban lo malo de la causa que se quiere sostener.

(26) Hércules. No tenemos noticia de este navío. Sólo sabemos que en junio de 1825 aparecieron en el Pacífico el bergantín Constante y el navío Asia, pertenecientes a la Marina española. Las tripulaciones de ambos se sublevaron y, después de abandonar a sus comandantes en las islas Filipinas, vinieron a entregarse mediante una recompensa del gobierno mexicano. En el discurso que pronunció al abrirse las sesiones ordinarias del Congreso, Guadalupe Victoria informa (1º de enero de 1826) que nuestra Marina ha aumentado con ambos bergantines. La noticia la toma textualmente de El Correo de la Federación, 168, abril 17 de 1827.

(27) José Guadalupe Victoria (1786-1843). Insurgente y Presidente de la República.

(28) Lorenzo de Zavala y Sáenz (1788-1836 o 1837). Político y escritor mexicano. Miembro del grupo "sanjuanista" yucatense, que incubó las ideas independentistas. Fundó El Aristarco. En 1820 reorganizó la sociedad "sanjuanista", pero con un nuevo carácter masónico. Publicó El Hispano-Americano. Fue diputado a las Cortes españolas por Yucatán, y en 1821 al primer Congreso mexicano. Formó parte de la Comisión de Hacienda, y logró que México reconociese las deudas de los virreyes desde 1810 y las de jefes insurgentes. Federalista que intervino en la redacción de la Constitución de 1824. De 1827 hasta 1833, gobernador del Estado de México, salvo con una interrupción de 1829 a 1832, en que fue ministro de Hacienda. En 1831 publicó en París su Ensayo histórico de las revoluciones de México, t. I. El t. II lo publicó en Nueva York en 1832. Su labor fue revolucionaria en cuanto repartió latifundios, expidió las primeras leyes agrarias, laicizó la enseñanza y pugnó por la confiscación de los bienes de la Iglesia. Fue ministro de México en Francia (1833-1834). En París, 1834, publicó su Viaje a los Estados Unidos del Norte de América. Fue perseguido por Antonio López de Santa-Anna. Escribió Partes de don Lorenzo Zavala,gobernador del Estado de México y coronel Ignacio de Mora, comandante general del mismo, relativos a las actividades sediciosas en los Estados de México, Morelos y Guerrero, México, 1827. Adquirió grandes bienes en Texas y formó una compañía de colonización de este lugar. Para proteger sus intereses propugnó la separación de Texas de la República Mexicana. Fue partidario de la guerra contra México, formó parte del gobierno insurrecto y fue nombrado primer vicepresidente de la sedicente República de Texas, puesto que ocupó hasta octubre de 1836. Sus últimos días los pasó en su finca Zavala's Point.

(29) Texcoco. Cf. nota 32 al núm. 7.

(30) Correo Federal. Cf. nota 30 al núm. 1.

(31) Prisciliano Sánchez (1783-1826). Bachiller en filosofía. Diputado al primer Congreso Nacional (1822); en 1823, al primer Congreso Constituyente, y en 1824 a la primera legislatura de Jalisco. Partidario del federalismo. Fue gobernador constitucional de Jalisco en 1825, distinguiéndose por las notables mejoras que llevó a cabo.

(32) Jalisco. Estado de la República Mexicana. Sus límites son: al norte los estados de Durango, Zacatecas y Aguascalientes; al este, los de Zacatecas, Guanajuato y Michoacán; al sur los de Michoacán y Colima; al oeste el Océano Pacífico y al noroeste Tepic.

(33) Santiago de Baca Ortiz (1790?-?) Fue electo gobernador el 10 de mayo de 1826. Obtuvo que se expidiera un decreto privando al clero de su jurisdicción sobre diezmos y que se declarara que el gobierno civil era el único con competencia sobre provisión de plazas eclesiásticas Por ello lo combatieron los conservadores. Entregó el poder el 1º de agosto de 1829.

(34) chaquetas. Apodo con que eran conocidos los partidarios de los españoles. Cf. Santamaría, Dic. mej.

(35) Pedro de Fonte. Cf. nota 26 al núm. 2.

(36) gachupines. Cf. nota 36 al núm. 4.

(37) Carlos Francisco Croix, marqués de la Croix, 45º virrey de 1766-1771. En 1767 expulsó a los jesuitas.

(38) Iturbide. Cf. nota 30 al núm. 7.

(39) Ripalda. Cf. nota 84 al núm. 5.

(40) El título es: Dudas de El Pensador consultadas a doña Tecla acerca del incomparable Catecismo de Ripalda, México, Oficina de la Testamentaría de Ontiveros, 1826.