[NÚMERO 5]

QUINTA CONVERSACIÓN DEL PAYO
Y EL SACRISTÁN(1)

 

A seguida(4) se retiraron a unos insurgentes, se licenciaron a otros, se depositaron a éstos, se enviaron a morir a Veracruz(5) a aquéllos, y se arrinconaron a todos. Bastaba ser de insurgente para salir mal despachada cualquiera instancia. Este procedimiento tan ajeno de la justicia distributiva, comenzó a malquistar a don Agustín de Iturbide más de lo que él pensaba. Aumentábanse cada día los agraviados y en ellos los maldicientes y quejosos. Una odiosísima división se introdujo en el ejército, que pudo haber sido bien funesta. Los antiguos patriotas eran conocidos con el nombre de insurgentes, y los modernos con el de independientes; éstos miraban a aquéllos con desprecio, y los insurgentes veían a los independientes con celo y odio. Iturbide cogió el fruto de su injusticia en la fácil realización del Plan de Casa Mata.(6) Yo deseo que los gobiernos se aprovechen del escarmiento.

La segunda razón innegable es que muchos de los aspirantes no eran dignos de los empleos que solicitaban, ya por su conducta notoriamente inmoral, y ya por su torpísima ignorancia, pues por más valientes que fueran muchos de ellos, es claro que no podían maniobrar con arte con un batallón, ni imponerse del estado de una mayoría.

Conque verá usted que no estamos muy mal.

"Usted dispense la molestia de su afectísimo conciudadano que besa su mano. M."

¡Habráse dado infamia semejante! ¡Papel más subversivo y alarmante! Él estará lleno de capciosidades y sofismas. La religión perecerá con los disfraces con que acostumbran vestirla los fanáticos. Se arrastrarán textos de la Escritura para probar que nuestro actual sistema es incompatible con la ley de Jesús. Se probará que nuestros magistrados son herejes y no se omitirá medio para persuadir que todos están excomulgados mientras no vuelvan a las cadenas del amado Fernando.

Tanta sedición apurada por un obispo de Sonora, cuyo prestigio es tan grande sobre aquellas gentes sencillas e ignorantes, fácil es concebir el daño que causará. Daño que, trasmitiéndose de unos a otros pueblos, puede causar no menos que el trastorno general de la República. Sin embargo, el gobierno ve estas cosas, tiene autoridad y no aplica el remedio suficiente... ¡Qué dolor! Puede decirse en este caso lo que en otro igual decía Cicerón al senado de Roma: "Tenéis autoridad, mas no os atrevéis a ejercitarla: está, como el cuchillo guardado en la vaina." Tanquam gladius in vagina reconditus.

No es tanto el influjo que el clero tiene sobre el pueblo, cuanto el respeto o condescendencia con que lo ve el gobierno. Con todo se sale el clero alto. No quiere el Cabildo de Jalisco que el gobierno arregle el culto, pues vaya una adición para que no se haga. El Cabildo de Valladolid(18) no quiere prestar los honores debidos al gobernador de aquel Estado, pues que se disimule y se tolere. El Cabildo de México no quiere colocar las armas de la América en la Catedral, ni quitar de la lámpara las del rey de España, a pesar de estar mandado por la ley, pues ¿qué se ha de hacer? Disimulemos. Últimamente, el obispo de Sonora trata de alarmar su diócesis contra la patria, pues callemos, que es un señor obispo y no conviene disgustarle... ¡Cáspita, el pueblo tan devoto y teocrático! Bien me decía un inglés amigo mío: Más miedo tienen en tu tierra a un fraile con un Cristo, que a un general con un ejército. Así saldrán.

México, enero 29 de 1825.

El Pensador

 

NOTA. Ya impreso este papel llegó a mis manos el horroroso manifiesto del obispo de Sonora, de que aquí se habla, el que saldrá impugnado el miércoles venidero.
Ainda mais: el ilustrísimo libelo se va a denunciar. Ya veremos cuál es la igualdad de la ley.

 


(1) Oficina de don Mariano Ontiveros.

(2) dio su patente. Documento que acreditaba haber satisfecho determinada persona el impuesto que la ley exige para el ejercicio de algunas profesiones o industrias. Por extensión, cualquier testimonio que acredita una cualidad o mérito.

(3) empatado. Igualado.

(4) a seguida. Forma dialectal de en seguida: a acto continuo.

(5) Veracruz. Cf. nota 15 al núm. 3 de El Hermano del Perico que cantaba la Victoria.

(6) Plan de Casa Mata. Cf. nota 23 al núm. 1 de las Conversaciones del Payo el Sacristán.

(7) a buena hora. Forma popular de en buena hora.

(8) Santa Mónica. Distrito de Texcoco. Es de suponer que se trata de este lugar por la proximidad a la capital de la República. También llevó este nombre la ciudad de La Barca, del estado de Jalisco.

(9) Atzcapozalco. Por Azcapotzalco. De azcatl, hormiga; putzalli, terreno y co, en: en los terrenos de las hormigas. Hoy parte del Distrito Federal; antiguamente, capital del reino Tepaneca. Cf. Cecilio A. Robelo, Diccionario de aztequismos, México, Ediciones Fuente Cultural, S. A.

(10) Tacubaya. Actualmente parte del Distrito Federal. En tiempo de Fernández de Lizardi un pueblo que distaba de la Ciudad de México unas siete mil varas. Cf.Diccionario universal de historia y geografía, México, Escalante, 1854, vol. V, p. 1008.

(11) Santa Liga. Cf. nota 19 al núm. 1 de El Hermano del Perico que cantaba la Victoria.

(12) José Rincón. Tuvo a su mando la fortaleza de Ulúa. Cuando se enteró de la conspiración contra Victoria de parte de Barragán, Santa-Anna y Berdeja, la denunció al presidente, y éste envió a Guerrero a sofocar la rebelión.

(13) Tabasco. Estado de la República que limita al norte con el Golfo de México, al este con Campeche, al sureste con Guatemala, al sur con Chiapas y al oeste con Veracruz.

(14) Isla de Sacrificios. En el Golfo de México, a tres millas al sureste de Veracruz.

(15) Bernardo Martínez y Ocejo, fray Bernardo del Espíritu Santo. Estudió en el convento del Carmen; enseñó teología en el convento de Valladolid, hoy Morelia. Después estuvo en la Casa Religiosa de Toluca. Fue prior en los carmelitas de Querétaro. En 1789 había estado en calidad de prior en Guadalajara, de donde volvió a Puebla para desempeñar el cargo de maestro de novicios; fue el primer catedrático de disciplina eclesiástica de la Real y Pontificia Universidad de México, cura del Sagrario de la Iglesia Metropolitana, capellán del convento de Santa Teresa de la Nueva Fundación. Tuvo otros cargos entre los que destaca el de inquisidor honorario del Tribunal de la Nueva España. Recibió la real orden que lo convertía en obispo de Sonora, Sinaloa y las Californias el 14 de abril de 1817, cuando murió Francisco Rousset de Jesús y Rojas. Tomó la mitra de Sonora el 18 de mayo de 1818 en la iglesia del Mineral del Rosario. Como provincial o superior de la orden carmelita en la Nueva España dio permiso a fray José de San Bartolomé de escribir el libro El duelo de la Inquisición, en el cual combatía y negaba la soberanía del pueblo. Obra que dio lugar a una serie de ataques de parte de Fernández de Lizardi. Era un apasionado borbonista y, a pesar de ser una autoridad puramente eclesiástica, reprobó el Plan de Casa Mata. El 15 de octubre de 1811 escribió la vida de santa Teresa en el Diario de México. En 1815 publicó la Exhortación pastoral que el provincial de carmelitas descalzos de la Nueva España dirige a todos los súbditos de su filiación: en que recuerda la nobleza y destino de su vocación... México, Oficina de doña María Fernández de Jáuregui, 5 de mayo de 1815. Dejó impresas tres cartas pastorales: la primera fechada el día de su consagración; la segunda, en la sede episcopal de Arizpe, Sonora, el 22 de septiembre de 1820, y la tercera el 1º de octubre del mismo año. Su famosa pastoral La soberanía del Altísimo, contra la Independencia, fechada en el Hospicio Episcopal de Culiacán el 4 de octubre de 1824 e impreso en Guadalajara, y que hizo circular desde Culiacán, es analizada y combatida por Fernández de Lizardi. Otros de sus escritos son: carta pastoral del obispo de Sonora, 29 de junio de 1823, Culiacán, provincia de Sinaloa; oficio al secretario del Estado don Pablo de la Llave, Hospicio Episcopal de Culiacán, julio 16 de 1824;Nombramiento de gobierno en sede vacante a favor de don Miguel María Espinosa de los Monteros, Hospicio Episcopal de Culiacán, 1º de julio de 1824; informe a don Pablo de la Llave, secretario de Justicia y Asuntos Eclesiásticos sobre los sucesos de la villa de Sinaloa y la intervención que en ellos tuvo el cura licenciado don Juan Manuel Sepúlveda, Hospicio Episcopal de Culiacán, agosto 20 de 1824; carta a don Pablo de la Llave informándole que no ha embarazado la instalación del Congreso del Estado libre de Occidente y relación con los curiosos sucesos políticos, Culiacán, septiembre 1º de 1824; carta del obispo de Sonora al presidente de la República don Guadalupe Victoria, Hospicio Episcopal de Culiacán, 29 de octubre de 1824 (la reprodujo La Gaceta del Supremo Gobierno de la Federación, México, núm. 26, jueves 30 de diciembre de 1825, t. IV, p. 430); manuscrito a Pablo de la Llave acusando recibo de la comunicación de 5 de febrero de 1825 y ofreciendo publicar la satisfacción que se le exige, 22 de marzo de 1825; una carta a Pablo de la Llave que informa sobre monumentos de arte antiguos en la diócesis, San Sebastián, marzo 29 de 1825; oficio contestando a Pablo de la Llave en relación con la comunicación de mayo anterior referente a la tradición de la Bula, San Sebastián, 23 de junio de 1825. Sus principales biógrafos son: Vicente Andrade, Noticias biográficas de los ilustrísimos prelados de Sonora, Sinaloa y Durango, México, Imprenta del Museo Nacional, S. A. y Héctor R. Olea, Infidencias de fray Bernardo, obispo de Sonora, México, Talleres Gráficos de la Nación, 1946.

(16) Guadalajara. Cfnota 16 al núm. 3 de El Hermano del Perico que cantaba la Victoria.

(17) Sinaloa. Estado de la República. Sus límites son: al norte, Sonora; al este, Chihuahua y Durango; al sur, Tepic, y al oeste, el Golfo de California y el Océano Pacífico.

(18) Valladolid. Cf. nota 12 al núm. 3 de El Hermano del Perico que cantaba la Victoria.

(19) juri. Cf. nota 16 a El Payaso de los Periódicos.