[NÚMERO 5]
EL HERMANO DEL PERICO QUE
Periódico Político Moral
Quid rides? Mutato nomine, de te fabella narratur
¿Qué te ríes? Con diferente nombre de ti habla la fabulilla
—Estoy que me lleva el diablo— me decía ayer el perico muy enojado—; estoy lleno de cólera y no quiero hablar con alma nacida.
—Pero ¿por qué, lorito?
—Porque en mi cuarta conversación me dejaste con la palabra en la boca, y es cosa de darse a Satanás ver cuando hasta los de la Huasteca(2) nos interesamos en el bien de tu patria, tú y todos los más no hacen aprecio de lo que digo; pero anda, ahí les pesará. Yo se los juro(3) por la Laguna Estigia.(4) Lo que más cólera me da es que despreciáis los mejores proyectos; vuestros gobiernos duermen a la vez como el buen Homero, y todos garrualáis(5) eternamente en los cafés, estrados y portales un patriotismo bocal,(6) que quien os oyera creería que erais griegos o romanos, o que se habían destornillado vuestras cabezas. ¡Qué patriotas! ¡Ah!, ¡ah!, ¡ah!, ¡ah! ¿No hay pan para el loro? ¿Quién pasa?, ¿quién pasa? El santísimo Sacramento que va a su casa. ¿Tu mujer es hermosa? Como una rosa, puerca y golosa. Tan, tan ¿Quién es? El fraile. ¿Qué quiere el fraile? Zapatitos azules, puntas al aire. ¡Cuerno en el fraile!
Así ensartara el perico mil majaderías por los siglos de los siglos, si yo enfadado de sus sancedes y montado en cólera, no le hubiera dicho: "loro malicioso, tú no te burlarás de mí sin castigo; si no me hablas razonadamente, en mis manos está tu vida; te castigaré torciéndote el pescuezo y haciendo que no hables majaderías."
Cuando pensé que con tan terrible amenaza se acuitara mi loro, sucedió todo lo contrario. Soltó una gran carcajada de risa y me dijo: "tú eres el mayor animal sin razón que conozco entre los americanos, y si no fuera porque advierto en ti un buen fondo de penetración y filantropía, desde luego te echara enhoramala, a ver qué conseguías con matarme; pero por estas virtudes que te adornan te disculpo y te enseñaré. Oye con respeto, americano bárbaro.
"Si me quitares la vida porque te digo verdades duras que no me quisieras oír por el hábito vicioso que tienes de que te lisonjeen, te acreditarás de un pícaro y, a más de pícaro, de bruto, y a más de bruto, de déspota, que se acoge a la fuerza cuando la razón lo desampara. Si así son los mandarines de tu tierra, me alegro ser perico y no filósofo; porque el filósofo es el sabio, el hombre de bien, el cosmopolita del mundo, el amigo de la justicia, y éste nunca se ofende de la verdad. Para buscarla, consulta la razón y no la fuerza, derecho privilegiado de las fieras. Si me mataras, matarías, en tu concepto, un perico; pero no a un filósofo como Pitágoras; mi espíritu, que vivifica este animal que ves, acaso por esta firmeza, pasaría al alma de un hombre rey que te ahorcaría por déspota, por débil y adulador. Ya se ve que acaso todos vosotros sois lo mismo. Mátame, mátame pronto, a ver si con mi muerte se salva la patria de la última ruina que la amenaza; pero sábete que la fuerza es el derecho del ladrón; pero la fuerza no es derecho.
"¡Dime, bárbaro!, ¿no paras la atención, no te merece un cuidado, no infieres consecuencias? Pues bien, días hace que presentaste un respetuoso memorial al Soberano Congreso sobre la ilegal y despotísima ley que, con disfraz de prevención, publicó vuestro jefe político para sofocar bonitamente la libertad de imprenta. Como lo consiguió: el señor diputado don Florentino Martínez,(7) que era entonces secretario, y otro señor, no querían que se leyera tu discurso, teniéndolo como de ninguna importancia por presentarlo tú, que no eres rico ni haces papel; pero se leyó la exposición del señor Bustamante,(8) aunque menos esforzada que la tuya; mas era de un señor diputado y merecía la atención del Congreso. Pero las quejas de un simple ciudadano sin blanca como El Pensador, ¿por qué han de ocupar la atención de un Congreso Soberano? Ello es que si no se levanta el liberal Ramos Arizpe(9) y el señor Godoy,(10) tu escrito se queda en el cepo de las ánimas.
"Por fin tu escrito se leyó y pasó a la Comisión de Infracciones y Libertad de Imprenta, van más de veinte días. Y ¿qué ha resultado? Nada. Los muchachos, de hecho, se burlan de la prevención del jefe político; pero la Comisión no se atreve a declarar que infringió la ley. ¡Qué consideraciones! ¡Qué respetos!
"Pues si esa morosidad te incomoda tanto —le dije—, más te incomodaría el voto del señor Becerra(11) sobre constitución y república, que corre impreso en el Diario del Congreso, número 26 del lunes primero de diciembre." "¿Y por qué no lo impugnas, si está chocante?" "Lo primero, porque la impugnación es obra superior a mis fuerzas y lo segundo, porque es voto de un señor diputado, los que son inviolables, por sus opiniones; pero éstas no son incensurables, como que no son infalibles." "Vaya, veme leyendo las proposiciones que más te repugnan, a ver si yo las impugno aunque sea a lo perico."
"Pues comienzo, dice el señor Becerra que: no hay voluntad general para constituirse en república federada, lo que prueba con la divergencia de opiniones sobre la forma de gobierno; alega las palabras del gobierno sobre haber tenido que luchar con partidos diferentes."
"¡Qué prueba tan débil! —dijo el loro—; ese señor desde luego entiende por voluntad general una voluntad uniforme, de suerte que el voto de todos los ciudadanos de una nación sea uno, nemine discrepante, y entonces sí que acierta; pero el argumento prueba mucho y se sostiene en las mismas pruebas, y así no hay voluntad general de que este Congreso sea convocante, ni la hay de que seamos independientes de los Borbones ni de los Iturbides, ni de nada; por que sobre todo hay divergencia de opiniones, y la homogeneidad que quiere el señor Becerra sólo podía hallarla en el cielo.
"Pero tú ten entendido que por voluntad general se entiende la voluntad mayor de una nación, y que esta mayoría esté por el federalismo no tiene duda. Jalisco,(12)San Luis,(13) Querétaro,(14) Zacatecas,(15) Valladolid(16) y otras provincias se han pronunciado por el tal sistema de gobierno; y si las demás provincias no lo han hecho, ha sido por temor de las armas con que se han arredrado; y esto, a la verdad, no es buen apoyo para el señor Becerra. Sigue."
"Dice su señoría que: la opinión pública debe tenerse presente para dirigir al pueblo, cuando es buena, pero menos cuando no."
Perico: La opinión pública, por lo común, siempre es certada,(17) porque como al hombre le es innato apetecer el bien y huir del mal, se sigue que, queriendo el bien de todos, los más lo saben distinguir y casi siempre es buena la opinión pública. Más aún cuando notoriamente es errónea debe respetarse. Dios mismo condescendió con el pueblo de Israel, permitiéndoles constituirse en monarquía, sabiendo y habiéndoles dicho que les había de ser insoportable tal gobierno. Sigue.
—Dice que: los pueblos no tienen instrucción en materias políticas.
Perico: Hay una política común y otra de gabinete; la primera está al alcance de todos y ésta sobra a los pueblos, y la segunda no la necesita porque no son legisladores ni ministros.
—Dice que: es absurdo que las provincias den instrucciones imperativas a sus representantes, porque nunca pueden expresar su opinión.
Perico: Ni es menester; lo que han de expresar los diputados es la opinión de sus comitentes, no la suya. En tal caso la soberanía no residiría en la masa de la nación sino en sus apoderados, que la podrían constituir contra su voluntad; y esto sí es un absurdo. Sigue.
—Dice que: según Bentham,(18) se cumple con el pueblo dándole el derecho de nombrar a sus representantes, debiendo parar en esto su poder...
Perico: Es decir, que Pedro puede, cuando mucho, nombrar un mayordomo para su hacienda; pero una vez nombrado, no puede darle ningunas instrucciones, ni meterse con él para nada, aunque vea que quiere enajenarle la hacienda. De suerte que elegir mayordomo y perder sus derechos a la hacienda es todo uno. Si esta doctrina se pusiera en práctica, yo aseguro que las provincias ni un diputado elegirían, pues sabían que se podían levantar con el santo y la limosna; pero entiendan y bien, que los diputados son unos apoderados, que no pueden excederse de sus facultades, y que si lo hicieran, ellas pueden negarles las dietas, recogerles los poderes, no obedecerlos,(a) y aun proscribirlos por temerarios y traidores. Sigue.
—Dice que: siempre las corporaciones están expuestas a sorpresas, engaño y temor, que son las pasiones que las dirigen regularmente.
Perico: Siendo el Congreso una corporación, está a nivel de todas en esta parte; con la diferencia que pueden ser más perjudiciales sus decisiones si son dirigidas por la sorpresa, el engaño, el temor o la adu[la]ción. Sigue.
—Dice que: la república federada es una máquina complicada que no puede subsistir en una nación que aún no tiene los cimientos de ilustración y moralidad, tan necesarios para su conservación.
Perico: Mucho favor hace este señor a los americanos, a quienes acusa de necios y de corrompidas costumbres. No negaré que hay mucha ignorancia y viciosidad en la ínfima plebe; pero ¿dónde faltan estos defectos? Si aquí hay más que en otras partes de la Europa, atiéndase a la educación que habéis tenido, y no por eso se diga que no podéis ser constituidos en república federada, pues decir que este gobierno pide virtudes y que no se os puede dar porque no las tenéis, es confesar la bondad del sistema y negar que puede seros útil, aun siendo bueno. Sigue.
—Dice que: los Estados Unidos no deben su prosperidad a la república federada, sino a otras leyes sabias.
Perico: Siendo estas leyes vaciadas según el gobierno adoptado, se sigue que haciendo aquí iguales leyes sabias, podréis ser igualmente felices bajo la república federada. Sigue.
—Dice que: aún no es tiempo de constituirnos, sino que debe pasar algún más tiempo como de ocho a diez años.
Perico: Muy buenas noches dé Dios al señor Becerra. ¡Qué larga la lleva su señoría! ¿Conque hasta de aquí a ocho o diez años no será tiempo de constituirnos? ¡Bravo! Más cerca señalara yo el plazo, y es así que nos vuelvan a dominar los Borbones. ¡Y que esto se diga públicamente en un Congreso liberal y, aindamáis,(19) Constituyente! Bien pudieran los señores diputados, admitido el voto del señor Becerra, irse marchando a sus casas, pues no siendo su instituto otro que constituirnos, si no pueden hacer esto, ni vosotros lo merecéis hasta de aquí a ocho o diez años, que den la vuelta. Pero mientras, ¿en qué gobierno viviríais? Sería en ninguno. Ésta me parece herejía política. Sigue.
—Dice que: el Congreso debe dejar ese género de contemplación con que quiere obrar a título de voluntad general.
Perico: Es como decir que el Congreso no debe contar con la opinión general de los pueblos, sino erigirse en tirano de la nación y obrar a su antojo y sin la menor consideración a ésta. ¡Bella máxima les inspira el señor Becerra a sus correpresentantes! ¡Con que sólo admitieran tan buen consejo, tenían formadas sus causas para que los ahorcaran sus provincias! Si se tratara de sostener una facción, no se podrían idear mejores planes.
Yo, aunque perico, discurro muy al contrario de ese señor diputado, y digo que la voluntad general de la nación está por el federalismo; que el Soberano Congreso no debe desentenderse de ella; que debe respetarla y muy mucho, acelerando la declaración de la república federada, por ser ésta la voluntad general de las provincias.
Digo más: que se deber violentar esa declaración y constituirnos cuanto antes; pues cualquiera morosidad en el caso es sospechosa, y se tendrá por una estudiadaentretenga,(20) mientras los borbonistas realizan sus proyectos de reconquista; pues mientras más tiempo pase en constituirnos, más en peligro estamos de perdernos.
"Cállate, Pitágoras —le dije—, ¿qué entiendes tú de eso? por más que seas filósofo no pasas de un perico. ¿Qué sujeto eres, qué tamaños tienes para criticar el voto de un señor diputado?"
"Es verdad —respondió el loro—. Pero maguer que tonto, conozco que ese voto tiene una cola muy larga y perniciosa. Haced vosotros lo que os diere la gana que en vuestra salud os hallaréis."
Noticia que necesita cuarentena
Hemos oído asegurar que han desembarcado en Veracruz(21) tres mil franceses, y que el comandante Rincón(22) se ha replegado a la Antigua(23) con el señor Victoria.(24) La noticia puede ser falsa; y si es cierta, quid faciendum?
Miércoles 10 de diciembre de 1823.
(1) Imprenta de don Mariano de Zúñiga y Ontiveros.
(2) Huasteca. Cf. nota 4 al núm. 1 de El Hermano del Perico que cantaba la Victoria.
(3) se los juro. La pluralización del complemento directo para denotar que el indirecto está constituido de varias personas, es característica del habla de México.
(4) Jurar por la Laguna Estigia era muy propio del periodo presocrático y aun posterior.
(5) garrualáis. Por garruláis. Se forma de gárrulo: persona habladora, ruidosa. Garrular es hablar mucho, hacer mucho ruido.
(6) patriotismo bocal. Equivale a "de dientes para afuera".
(7) Florentino Martínez (1790-1850). Abogado. Diputado a los dos primeros Congresos Generales, senador y ministro del Supremo Tribunal de Justicia. Fue secretario de Congreso y primer diputado al Congreso de Durango. En 1827 formuló un alegato intitulado Voto particular de un individuo de la Comisión de Gobernación del Senado sobre el Decreto del 22 de noviembre del Estado de México que anula las elecciones para diputados al propio Congreso. México, Imprenta del Supremo Gobierno, en Palacio, 1826, 6 pp. La prevención que motivó el memorial hecho por Fernández de Lizardi y otro efectuado por Bustamante fue la prohibición de vocear públicamente los papeles volantes y periódicos, lo que limitaba su venta y constituía de hecho un ataque a la libertad de prensa.
(8) Carlos María de Bustamante (1774-1848). Abogado mexicano. En 1805, con Jacobo Villaurrutia, fundó el Diario de México. Una vez promulgada la Constitución de Cádiz (1812) publicó El Juguetillo. En Oaxaca, Morelos lo nombró brigadier e inspector general de caballería. Fue perseguido por ayudar a las ideas liberales. Manifestó sus posiciones contrarias a Iturbide en La Abispa [sic] de Chilpancingo, por lo que fue encarcelado. Después de la caída del Imperio, fue diputado a varios Congresos. En 1827 fue auditor de Guerra. Desde 1833 fue nuevamente perseguido. En 1837 se integró como uno de los cinco miembros del Supremo Poder Conservador. Rechazó el cargo de Consejero del Estado que le ofreció Santa-Anna. Sus obras principales son: Cuadro histórico de la revolución de la América Mejicana...; Continuación del cuadro histórico...; El gabinete mejicano... administración del...presidente Anastasio Bustamante hasta la entrega del mando [a] Antonio López de Santa-Anna...; Apuntes para la historia del gobierno del general don Antonio López de Santa-Anna...; El nuevo Bernal Díaz del Castillo, o sea, la historia de la invasión de los anglo-americanos en Méjico... Dio a conocer la Historia general de las cosas de la Nueva España de Fray Bernardino de Sagahún.
(9) Miguel Ramoz Arizpe (1775-1843). Sacerdote y político mexicano. Diputado liberal de las Cortes de Cádiz. Cuando Fernando VII volvió al trono, se le encarceló en Madrid, y después fue desterrado a la Cartuja de Araschristi, en Valencia. En 1820 terminó su destierro al resultar electo diputado a las Cortes en la nueva etapa liberal. En México, 1822, fue nombrado presidente de la Comisión de la Constitución del Congreso de 1823. Fue partidario del federalismo. De 1825 a 28, ministro de Justicia con Guadalupe Victoria y con el general Manuel Gómez Pedraza. Formó parte de la junta creada en septiembre de 1844 por las Bases de Tacubaya. También fue diputado por Puebla al Congreso Constituyente de 1842. Escribió: Memoria... sobre el estado natural, político y civil de dicha provincia [Coahuila] y las del Nuevo Reino de León, Nuevo Santander, y las de Texas, con exposición de los defectos... de sus gobiernos, y de las reformas que necesitan..., Cádiz, 1812. Actualmente se han reunido varias de sus obras en Memorias, discursos e informes, libro editado en México, 1942.
(10) Juan Ignacio Godoy (1770-1830?). Abogado mexicano. Sirvió a la Real Audiencia y perteneció al Colegio de Abogados. Representó a Guanajuato —su lugar natal— como diputado a los primeros Congresos Generales. Fue presidente de la Corte de Justicia en 1828.
(11) Becerra. Cf. nota 18 al núm. 4 de El Hermano del Perico que cantaba la Victoria.
(12) Jalisco. Cf. nota 20 al núm. 2 de El Hermano del Perico que cantaba la Victoria.
(13) San Luis Potosí Cf. nota 9 al núm. 3 de El Hermano del Perico que cantaba la Victoria.
(14) Querétaro. Estado de la República Mexicana. Sus límites son: al norte San Luis Potosí; al este Hidalgo y el Estado de México; al sur Michoacán, y al oeste Guanajuato.
(15) Zacatecas. Cf. nota 8 al núm. 3 de El Hermano del Perico que cantaba la Victoria.
(16) Valladolid. Cf. nota 12 al núm. 3 de El Hermano del Perico que cantaba la Victoria.
(17) certada. Quizá una forma dialectal de certana: cierta, acertada, verdadera.
(18) Jeremías Bentham (1748-1832). Jurisconsulto y publicista inglés. Quiso instalar sobre nuevas bases la legislación y la justicia; su principio esencial es que no debe admitirse para la moral y la legislación otra regla que la de la utilidad... su escuela es, pues, la utilitarista. Escribió: Introducción a los principios de moral y jurisprudencia; tratados de legislación civil y penal; Teoría del las penas y las recompensas; Táctica de las asambleas deliberantes y de los sofismas políticos; Panóptica o casa de inspección; Código constitucional y teoría de los deberes.
(a) Ya Guadalajara y Oaxaca dieron el ejemplo con el Congreso pasado.
(19) aindamáis. Adverbio portugués: a más, además.
(20) entretenga. Treta, argucia o artimaña para entretener a una persona, ganándole tiempo para ocasionarle perjuicio, abusando de mala fe o con dañada intención. Cf. Santamaría, Dic. mej.
(21) Veracruz. Cf. nota 15 al núm. 3 de El Hermano del Perico que cantaba la Victoria.
(22) Manuel Rincón (1784-1849). Militar. Defensor de la Independencia. Llegó al grado de coronel y general en la época de Iturbide. En 1825 se le comisionó para atacar el baluarte de San Juan de Ulúa; en 1838 lo defendió contra los franceses de Baudin. Fue jefe del Ejército de Oriente creado en tiempos de Santa-Anna. También fue inspector del ejército, gobernador de Veracruz, secretario de Guerra, presidente del Supremo Tribunal Militar, comandante general de México y senador.
(23) Antigua. Población del estado de Veracruz, cerca del puerto de este nombre, sobre la costa del Golfo de México; se llama así porque antiguamente estaba allí la ciudad de Veracruz.
(24) Victoria. Cf. nota 6 al núm. 2 de El Hermano del Perico que cantaba la Victoria.