[NÚMERO 4]
Miércoles 13 de diciembre de 1826
El precio de la subscripción a este periódico serán 6 reales mensales en México y un peso fuera. Se reciben las subscripciones en esta capital en la Librería del difunto Ontiveros; en Durango,(2) en casa del ciudadano Pedro Carrasco; en Guadalajara,(3) en la del ciudadano José Ignacio Herrera; en Tlacotalpan,(4) en la del ciudadano coronel Joaquín García Terán; en Perote,(5) en la Administración de Correos, y se irá advirtiendo en qué otras de otros lugares, según se proporcionen correspondientes.
PAPAS
5º ALEJANDRO I
De 109 a 119
Tan escasas son las noticias ciertas de este papa como el precedente, porque la carta decretal que se le atribuyó en la colección de Isidoro Mercator, está ya reconocida por fingida. Es inútil cansar a mis lectores con la narración de su contenido, cuyo extracto se puede ver en Platina.(6)
Pero no sucede así con la circunstancia de venerar por mártir al que no consta en modo alguno que lo fuese. Año 119 en que se supone el martirio de san Alejandro, imperaba Adriano, del cual nos hace ver la historia eclesiástica, con pruebas calificadas, que fue favorable a los cristianos, tanto que puso a Jesucristo en el número de sus dioses.
Si san Alejandro murió ajusticiado, tal vez no sería precisamente por profesar la religión cristiana, sino por crimen que le imputarían y probarían, aun cuando fuese falso, contra las leyes del Imperio, como turbar el orden civil, conmover el pueblo contra los dioses, o cosa semejante. Así lo hace discurrir el sistema de opiniones del emperador Adriano, el cual consta de la carta-orden que dirigió a Fundano,(7)procónsul de Asia. Su antecesor, Serenio Graniano, había escrito al emperador que le parecía injusticia grande sacrificar la vida de tantos inocentes por satisfacer a los gritos del populacho, y el emperador Adriano dirigió a muchos gobernadores de provincia cierta orden como la siguiente:
Yo he recibido una carta del ilustre Serenio Graniano, vuestro predecesor. Soy de opinión de que el asunto merece examinarse, a fin de que por una parte no haya turbaciones, y por otra no se dé tampoco la ocasión a calumnias. Si los de la provincia quieren dar quejas contra los cristianos, háganlo con responsabilidad propia en vuestro tribunal; pero no se les admitan quejas vagas y genéricas, ni se haga caso de ellas cuando sólo son clamores. Si alguno intenta acusación directa contra ellos, es justo que le oigáis: y si se probare que han hecho cosas contrarias a las leyes, sentenciaréis según sea la falta; mas como la acusación resulte calumniosa, debéis castigarla y hacer justicia conforme a lo que resulte.
Esta orden manifiesta bien el espíritu de Adriano, reducido a no castigar a ningún cristiano por sus opiniones religiosas, si por otra parte no incurría en infracción de las leyes del Imperio, relativas al orden público y social. De lo que infiero con muchos críticos de mérito distinguido que algunos reputados por mártires no lo fueron de Jesucristo, sino de su opinión, dando motivo a la pena capital por insultar a los gentiles o sus dioses; y así pudo suceder con san Alejandro y otros varios pontífices romanos difuntos, fuera de las épocas de persecuciones generales comenzadas en cumplimiento de edictos de los emperadores. Sin embargo, es forzoso confesar que Adriano movió persecución antes de los informes citados, y pudo san Alejandro ser una de las víctimas, aunque no conste.
6º SIXTO I
De 119 a 127
Las noticias autorizadas que tenemos de san Sixto I se reducen a señalar el tiempo de su pontificado. Sin embargo, entre las cartas apócrifas de la colección deIsidoro Mercator, una supone que se titulaba: Obispo universal de la iglesia apostólica.Siendo como es fingida la carta, no debemos imputar a san Sixto la usurpación del derecho que no le correspondía; pero como la hicieron otros sucesores suyos, celebraron mucho hallar autorizado el hecho con el ejemplo de un papa tan próximo al tiempo de los apóstoles, porque así persuadían a los ignorantes (lo eran casi todos los cristianos de los siglos bárbaros) que la interpretación dada al Evangelio en favor del poder ilimitado de los papas, era conforme a lo que se sabía en Roma por tradición verbal recibida de san Pedro y san Pablo. Pero la mentira no puede triunfar para siempre. La verdad se descubre con el tiempo; y consta que las exorbitantes usurpaciones de los papas no pudieron jamás apoyarse con la conducta de sus antecesores inmediatos a la vida de los apóstoles.
En cuanto al martirio de san Sixto no puedo menos de reputarlo fabuloso, porque habiendo Adriano prohibido perseguir a los cristianos por solas opiniones religiosas, no hubo nueva persecución hasta la cuarta, movida el año 163, imperando Marco Aurelio. Es digno de notarse que los papas predecesores quedaron libres en las persecuciones generales, hechas en virtud de órdenes soberanas, Nerón decretó la primera en el año 64 y no murió san Pedro. Domiciano la segunda en 98 y no padeció san Clemente. Trajano la tercera en 107 y quedó libre san Evaristo. ¿No era verosímil que buscasen los perseguidos antes al jefe de los cristianos que a los otros? ¡Qué poco papel hacían aquellos papas cuando se les miraba con indiferencia! ¿Y creeré yo tantos mártires como se cuentan?
7º TELÉSFORO
De 127 a 193
Un celo mal entendido condujo a san Telésforo al suplicio. No podía llevar en paciencia que los romanos diesen culto a los dioses del Imperio; declamó altamente contra los adoradores; éstos le acusaron; los sacerdotes gentiles interpusieron su autoridad y Telésforo fue condenado a muerte.
Que Telésforo predicase la religión cristiana mientras se lo permitiera el gobierno, está bien. Que después de hallarse inhibida procurase convertir a los que voluntariamente le oyesen en sesiones privadas, era tolerable; pero quebrantar las leyes del Imperio insultando su religión me parece crimen civil.
Yo no digo que san Telésforo fuese ambicioso y quisiera multiplicar el número de los cristianos por aumentar el de sus súbditos; pero lo cierto es que los sucesores siguieron esta máxima por un término semejante; pues el celo de la religión ha sido siempre la pantalla que cubría las ideas ambiciosas.
8º HIGINIO
De 139 a 142
Si hubiéramos de apreciar las decretales apócrifas, hallaríamos a san Higinio dando leyes a todos los obispos metropolitanos; pero como son fabulosas, observamos que lejos de mandar tanto, dejó tranquilos en Roma por mucho tiempo a los heresiarcas Valentín(8) y Cerdón,(9) sin embargo de haberse averiguado que, pasando por católicos en las congregaciones de éstos, enseñaban sus errores en conferencias privadas a los que querían oírlos. ¡Qué diferencia de conducta con la observada por los papas sucesores después que se vieron apoyados por Constantino!, y ¿reputaré yo por más santos a los pontífices modernos? Mejor sabían los antiguos el espíritu de tolerancia inspirada por Jesucristo.
9º PÍO I
De 142 a 157
La colección de Isidoro Mercator incluye decretales atribuidas a san Pío, en que se supone dando leyes de disciplina general. Ya hemos manifestado cuál fue la idea de inventar estos monumentos apócrifos; pero la historia eclesiástica verdadera nos enseña que no sólo no mandaba san Pío cosa ninguna para las otras iglesias, sino que se consideraba sin facultades para absolver de censuras al súbdito de otros obispos. Ya comienzan a descubrirse acaecimientos demostrativos de la verdad. El heresiarca Marción(10) nos ofrece el primero.
Marción, natural de la ciudad de Sinope, de la provincia del Ponto, era hijo de un obispo católico. Educado con celo, hizo propósito de vivir en continencia; se retiró a la soledad, y después de algún tiempo estupró una doncella. Su padre lo excomulgó; él se humilló, pidió perdón y ser admitido en la Iglesia nuevamente. Su padre estuvo inflexible, y Marción avergonzado fue a Roma donde la confusión de gentes de una corte imperial cubriese la ignominia. Pidió a san Pío ser admitido a comunión, y buscó por intercesores a los presbíteros romanos; pero éstos y san Pío le respondieron que no tenían facultades de absolver el súbdito de otro obispo, sin consentimiento del que lo había excomulgado. Siendo inútiles los repetidos esfuerzos que hizo Marción para conseguir la gracia pretendida, declinó al extremo contrario de fundar iglesia distinta de la de Jesucristo. Se hizo cabeza de secta, estableciendo por base de sus dogmas la existencia de dos principios; uno benéfico y otro maléfico. Le reconvinieron los presbíteros de Roma, y él les daba en cara con la dureza con que lo habían tratado, y les imputaba todo el daño que resultase a la iglesia cristiana. No le faltaba razón en esto, porque Jesucristo dejó ejemplos de mansedumbre y bondad en esta parte, perdonando a la Magdalena, la mujer adúltera, la meretriz, y al Publicano, sin más requisitos que verdadero arrepentimiento. Pero no es eso lo que ahora nos debe merecer atención, sino la respuesta de que no podía el papa absolver de la excomunión sin consentimiento del obispo que la había impuesto. ¡Qué bien venía esto con la doctrina de los papas posteriores, que obraron como superiores de todos los obispos, hasta dejarlos unos meros dispensadores de los sacramentos de Confirmación y Orden!
10 ANICETO
De 157 a 168
En el pontificado de san Aniceto estuvo en Roma san Hegesipo,(11) el primero de todos los historiadores eclesiásticos, de cuya obra han llegado a nuestros tiempos solamente algunos fragmentos que insertó en la suya Eusebio, obispo de Cesarea(12) en el siglo IV. En uno de ellos escribió Hegesipo lo que sigue. "Habiendo yo pasado a la ciudad de Roma, permanecí allí hasta el tiempo del presbítero Aniceto, de quien Eleuterio era diácono. En aquel tiempo no habíaninguna silla de obispo que trajera el orden de sucesión desde los apóstoles." No es fácil comprender el verdadero sentido de esta cláusula: no sé tampoco si la entiendo yo bien, porque la lectura material parece persuadir que ni Aniceto ni otro alguno era obispo derivado por sucesión desde los apóstoles, o si lo dijo porque ya no viviese ninguno de los que habían sido creados obispos por los apóstoles, o que aún no se había hecho división territorial de obispados, y cada obispo llevaba consigo mismo la potestad episcopal sobre las personas cuya fe y cuya moral estuviesen a su cargo; pues esto parece indicar que no había silla ninguna de obispos que fuese derivada desde los apóstoles por orden de sucesión.
San Justino,(13) el filósofo, escribió en Roma la segunda apología de los cristianos, en el pontificado de Aniceto. Parecía natural que el papa la presentase como pastor del rebaño; no fue así. San Justino la presentó a los emperadores por sí mismo, como había hecho con la primera en el pontificado de Pío. Todo manifiesta cuán poca representación de autoridad se suponía en el obispo de Roma.
En 163 Marco Aurelio movió la cuarta persecución general contra los cristianos, y tampoco murió en ella el pontífice Aniceto, cuya vida llegó al año 168. Es muy reparable que hasta entonces no conste perseguido ningún papa en virtud de los edictos generales, y que después los escritores modernos nos quieran hacer creer que aquellos mismos papas padecieron martirio en ocasiones particulares que no constan sino de leyendas despreciables, lejanas del tiempo, destituidas de crítica y privadas de todo mérito fidedigno.
En su tiempo se verificó la primera controversia que sepamos entre el obispo de la iglesia de Roma y los de otras. San Policarpo,(14) obispo de Esmirna, pasó a la corte del Imperio Romano con intención de conferenciar acerca del día de celebrar la Pascua, porque todas las iglesias de Asia seguían celebrándola en el día catorce de la luna del mes de marzo, conforme lo había ejecutado san Juan Evangelista hasta su muerte; y, sin embargo, se sabía que las iglesias de Alejandría y Antioquía suspendían su celebración hasta el domingo inmediato posterior al día catorce de la citada luna.(15) San Policarpo vio que la iglesia de Roma se conformaba con las de Alejandría y Antioquía y no con las de Jerusalén, Cesarea y demás del Asia. Trató con san Aniceto, y éste le dijo parecerle justa y más conveniente la práctica de Roma, porque así se distinguirían mejor de los judíos los cristianos, cuya verdadera Pascua debía ser el día de la resurrección del Señor que se celebraba en domingo. San Policarpo sostuvo con el ejemplo y doctrina del discípulo más amado, Juan Evangelista, que se conformaba más la práctica de Asia con la de Jesucristo, cuya imitación no podía producir error ni inconvenientes. Volvió a Esmirna con la opinión misma que había salido; y san Aniceto quedó con la suya antigua. Los dos conocieron que la duda no recaía sobre puntos relativos al dogma, y que la contrariedad de opiniones no debía romper los vínculos de la caridad y unión cristiana. No sucedió así en tiempos posteriores como veremos. San Aniceto dio testimonio de no ser ambicioso de imperio pontifical sobre los otros obispos.
ALGO DE LO QUE NO ENTIENDO
En una vinatería
Hay varios hombres decentes,
Con los cascos más calientes
Que un horno de vidriería.
Pero esto es una alegría
Porque están en sociedad:
¿Y que sea una gran maldad
Si lo hacen otros en cueros?
Señores baratilleros
No lo entiendo a la verdad.
Va o viene la niña a misa
Con su respectiva vieja,
Que por cuidarla refleja
Y mide hasta donde pisa
¿Pero que a ésta le dé risa
Y no encuentre liviandad,
En que aun su paternidad
Haga la niña pucheros?(16)
Señores baratilleros
No lo entiendo a la verdad.
Hechos unos generales
Con el sombrero emplumado
Y un gran sable acicalado
Vemos muchos oficiales.
¡Qué gallardos! ¡Qué marciales!
¡Qué llenos de vanidad
¿Y por esa cualidad
Han de llamarse guerreros?
Señores baratilleros
No lo entiendo a la verdad.
Anegada en devoción
Y a guisa de mojigata
Vemos haciendo a una beata
Ante el altar oración.
Mas si llega la ocasión
¿Ejercita la piedad
En unir con liviandad
A damas y caballeros?
Señores baratilleros
No lo entiendo a la verdad
Como un pobre mendicante
Don Cornelio andaba ayer,
Y a donde olía qué comer
Era eterno suplicante.
Hoy se casó, y al instante
¿Hay quien tenga la bondad
De darle con su amistad
Ropa, comida y dineros?
Señores baratilleros
No lo entiendo a la verdad.
En ademán currutaco(17)
Y puesta elegantemente,
Va la hija de don Paciente
Al paseo luciendo el taco.(18)
¿Mas que el pobre viejo flaco,
Y ella con debilidad
Deban por necesidad
Comer peor que pordioseros?
Señores baratilleros
No lo entiendo a la verdad.
Nuestro gobierno ha mandado,
Y cela constantemente,
Que no se venda aguardiente
Cuando la queda han tocado(a)
¿Mas que se encuentre y aun fiado,
Con mucha facilidad
Cuando hacen la caridad
De ir por él sereneros?(19)
Señores baratilleros
No lo entiendo a la verdad.
Jugando miles de pesos
Está el cura, su teniente,
El marqués y el intendente,
Pero éstos no son excesos
¿Y si juegan un real esos
Que hay de inferior calidad,
A empedrarnos la ciudad
Han de ir por meses enteros?
Señores baratilleros
No lo entiendo a la verdad
MASONES
Hay genios tan espantadizos que su misma sombra los azora, y avezados al miedo y al terror, creen hallar entes realmente dañosos, donde sólo hay fantasmas imaginarios.
Tal me parece el carácter del señor senador Cevallos,(20) a quien los masones traen en continua agitación días hace, quién sabe por qué, pues yo he oído hablar de estos hermanos a personas no vulgares, y ciertamente que la pintura que hacen de ellos se acerca a lo ridículo, tanto cuanto se aleja de lo temible.
¿Qué puede temerse de unos ciudadanos pacíficos que se reúnen a tratar de...?, ¿qué?, de nada en substancia: y si no, el que sepa que tratan algo contra el gobierno, ¿por qué no los denuncia como perturbadores del orden? Que los masones tienen enemigos capitales, que cuando no les saben les levantan(21) es incuestionable, testigo el mismo señor Cevallos; pues bien, ¿cómo estos enemigos no los acusan en las Cámaras, en los tribunales ni en el público? No basta decirPedro es un pícaro, es necesario probarlo, y cuando esto no se puede, se pasa la plaza de impostor.
No se diga que, como los masones son tan reservados, es imposible saber sus discusiones. Este efugio(22) es muy miserable; lo primero, porque yo no creo que esas reservas sean tan religiosamente observadas, como se dice. Quién sabe si hasta las travesuras de las iniciaciones de los yorkinos, y las piruetas de los escoceses,(23) son conocidas en muchas casas donde no hay un masón. Lo segundo, porque si fueran de alguna manera temibles, si trataran asuntos verdaderamente contrarios a la sociedad, fueran más económicos en sus recepciones; pero me aseguran que cogen de todo, y tan indiscreta confianza no arguye sino la mayor inocencia en el instituto.
Bajo tal principio ¿qué cosa más fácil para el gobierno que hacer iniciar a dos o tres individuos para que en clase de espiones observen de cerca las operaciones de estos duendes? Hombres hipócritas, astutos y venales jamás faltan, y de consiguiente, éste es un recurso que tiene el gobierno muy a mano, siempre que quiera, para saber lo que tratan los masones en sus logias. Este consejo me parece más eficaz para tranquilizar los ánimos, que las declamaciones vagas de los enemigos de los discípulos de Hirán.(24)
Pero lo más gracioso es que estos mismos enemigos de los masones han hecho su apología en todos tiempos. Ningunos más crueles que los Abates Barruel(25) y Panduro;(26) mas ¡oh fuerza de la verdad! Estos mismos han hecho su elogio el más completo.
Pero ¿qué más?, el mismo señor Cevallos lo hizo en el mes de mayo de este año, cuando dijo en la Cámara: "no son unos pobres diablos (los masones) pues los más grandes sabios, los más ilustres personajes y, en una palabra, los patriotas más decididos por nuestra Independencia y libertad... son los principales agentes de las logias de esta capital".(b) No se puede hacer un panegírico más acabado en tan pocas palabras. ¿Y habrá algún hombre tan pacato(27) que se persuada a que los personajes más sabios, más ilustres y los patriotas más decididos por nuestra Independencia y libertad sean los que quieran acabar con esta libertad, creando un nuevo poder arbitrario, o lo que es lo mismo, sepultando la patria en la anarquía?
No es extraño que este senador, agitado con temores tan pánicos,(28) haya propuesto un proyecto de ley contra los masones tan furioso y sangriento, que pudiera haber lucido en la boca del sanguinario Robespierre. Es un monumento muy precioso y acaso original de sabiduría, de humanidad y de política. No debe, pues, ignorarse por nadie. Dice así.
SESIÓN DEL DÍA 5 DE DICIEMBRE
Se leyó por segunda vez el siguiente proyecto de ley del señor Cevallos.
Señores: desde el momento en que presenté al Senado el proyecto de ley para la prohibición de las logias masónicas, no me condujo otro objeto que el de que se evitasen los funestos resultados que con el tiempo iban a causar en nuestra libertad y seguridad nacional las animosas odiosidades de semejantes asociaciones secretas, en quienes ya se entrevista la creación de un poder arbitrario que, tarde o temprano, querrá sobreponerse al de la ley; mas como por desgracia no se les dio oído a mis justos presentimientos, que se creyeron por entonces hijos de un fanatismo religioso, avanzaron mucho terreno tan detestables sectas, guiadas por los fanáticos políticos que, queriendo ser libres más allí del deber, se olvidaron de la seguridad del gobierno y comenzó a palparse el choque escandaloso de ellas contra la unión eterna que hemos jurado en la República Federal Mexicana para ser felices.
En tal estado es de mi deber representativo manifestar a la Cámara ser ya un insuficiente para el intento el indicado proyecto, y convenir más al caso el que pase a la Comisión Especial, el siguiente:
1. Quedan prohibidas para siempre las logias masónicas de yorkinos y escoceses, y toda otra que exista bajo cualquiera denominación.
2. Se hace extensiva la ley de 28 de agosto de 1823 para la aprehensión y juicio de los que en lo sucesivo se reuniesen en esta u otra logia secreta.
3. Los jefes principales de ellas serán privados de sus empleos civiles o militares y los eclesiásticos de su beneficio; y los demás cofrades suspendidos de sus derechos políticos por cuatro años.
4. Los que no tuvieren dichos empleos ni beneficios serán multados pecuniariamente por el gobierno y las autoridades, según sus facultades y gravedad de sus delitos, no excediéndose de la cantidad de tres mil pesos.
5. Los que carecieren de comodidades serán desterrados, con proporción a su crimen, a Californias(29) u otros puestos que designe el gobierno por el término que no pase de dos años. México 1º de diciembre de 1826. Manuel Cevallos.(c)
Su autor se refirió a lo que tiene dicho otras veces y al informe del gobierno sobre lo perjudicial de las logias masónicas, y dijo que la Comisión encargada de este asunto reformará el proyecto como le pareciese conveniente.
El señor Cañedo(30) extrañó que el autor del proyecto no hubiese manifestado los fundamentos que tuvo para las penas que propone, y que parecen muy duras y desproporcionadas. Notó también la superfluidad de la palabra para siempre que hay en el artículo 1º. Recomendó la importancia de que sin desatender la seguridad y el orden público, no se establezca un espionaje opresor, ni se coarte a los ciudadanos la libertad para aquellas reuniones que no se perjudican de modo alguno, la sociedad, ni ésta tiene prohibidas. Fue de sentir que no se admitiera el proyecto.
El señor Rodríguez(31) pidió que se preguntase por separado sobre cada una de las proposiciones del proyecto.
Se opusieron a esto los señores Cevallos y Castillo,(32) diciendo que, conforme al reglamento y a la práctica, debía preguntarse sobre todo el proyecto. El 2º añadió que: pues el proyecto resiste la división propuesta, no tendrá por conveniente que éste subsista, sino se admite tal cual lo ha presentado. El proyecto no fue admitido.
Sin embargo, es de esperarse que el señor Cevallos no desistirá de su intento de destruir a los masones; aunque creemos no lo conseguirá; así porque el Senado conoce el peligro que trae una persecución de esta clase, como porque el gobierno ni carece de los datos necesarios para tranquilizarse, ni le falta prudencia y circunspección para conducirse. Ambas autoridades tienen presente lo que dice un escritor de nuestros días.(d)
Si los francmasones no hubiesen sido tan injustamente perseguidos, y tan neciamente calumniados, no se habría propagado tanto la manía de serlo, ni el empeño de guardar un secreto de poquísima importancia para los de fuera, y de ninguna absolutamente para los de dentro. La persecución ha producido siempre un efecto contrario a lo que se dirige, y es el de consolidar y aumentar el número de los perseguidos.
Conque déjese de intentar persecuciones el señor Cevallos: aquiétese su señoría, que nada nos han de hacer los masones. Yo más temo que perturben nuestras instituciones liberales los clérigos y frailes fanáticos, que todos los masones habidos y por haber.
Después de escrito este artículo, leí en El Águila(33) del 9 de éste otro subscrito por los editores del expresado periódico, en el que parece que tratan de sostener el proyecto del señor Cevallos y refutar el dictamen del señor Cañedo; pero, a mi entender, con mucha desgracia, así por el ridículo de su objeto, como por el modo con que lo tratan. Dicen que las sociedades masónicas son anticonstitucionales porque tienen sumo sacerdote, coronas, mandiles y tolerancia religiosa: por los mismos principios será anticonstitucional la religión católica, pues que también tiene sumo sacerdote, coronas, casullas, tolerancia religiosa... ainda mais, estados, vasallos,reyes y tributarios. Quisiéramos que los señores editores de El Águila no ensuciaran su periódico ni desacreditaran su ilustración con unas especiotas que no pueden hacerles honor en este tiempo sino entre las viejas y los doctores de desagravios. Todo hombre sensato ha tenido que reír con este artículo de El Águila.
GENDARMES Y SERENOS
Hay instituciones que si proyectadas parecen buenas, practicadas salen infernales, ya sea porque el germen de la maldad lo trae la misma institución, o ya porque los miembros que las componen no son los que debían, o se apartan del instituto, abusando de sus facultades, y en cualquier caso la institución aparece odiosa.
Así ha sucedido en nuestros días con el establecimiento de la gendarmería. No dudamos que los fines de su inventor serían los más sanos, ni queremos aventurarnos a creer que todos los gendarmes sean unos hombres inmorales, groseros, asesinos, etcétera. Antes estamos persuadidos a que entre ellos habrá muchos hombres de bien, que abrazarían esa carrera por su misma honradez, por su pobreza y por sostener a sus familias; pero es innegable que entre ellos había muchos que, careciendo de estas virtudes, abusaron de las facultades que se les concedieran, insultando a los ciudadanos pacíficos, por cuya razón se hicieron odiosos al pueblo y a las tropas en cuatro días, y no sólo ellos sino el instituto y aun el nombre, y así debía suceder según aquel principio: bonum ex integra causa; malum quocumque defectu. Para que una cosa sea buena, es menester que lo sea en todas sus partes; y para que se llame mala, sobra con que sea defectuosa por alguna parte; y quizá por eso dice un refrán que: una copla mal cantada descompone un terno entero. Los gendarmes, pues, tuvieron la gracia de hacerse abominables generalmente, y consumaron su abominación la noche del 10 del presente diciembre, en que tuvieron el arrojo de querer mantear o dar traspiés con un lazo a la retreta(34) de Toluca,(35) que caminaba pacíficamente a su cuartel, en medio de bastante concurrencia de paisanaje. La escolta de ésta se puso, como debía, en disposición de contener tal atentado; de aquí la confusión, las voces insultantes, el desenfreno y el choque tumultuario.
Los gendarmes se encerraron en su cuartel, y desde allí tiraban por azoteas y ventanas a los de Toluca que, auxiliados por algunos de sus compañeros, hacían lo mismo resguardados con los arcos, causa feliz para que después de tres cuartos de hora que duró el tiroteo, no resultaran sino un muerto y algunos heridos, el primero paisano y los otros gendarmes.
Aquí es tiempo de alabar, como es justo, la moderación de este gran pueblo mexicano, que mantuvo el orden admirablemente en medio de la confusión y alarma que debía producir un suceso tan inesperado, y unos momentos en que podían haberse recordado los partidos de gachupines y criollos,(36) yorkinos y escoceses,diputados de Toluca desechados por el Congreso del Estado; y sus amigos.
Éstos eran los momentos que otro pueblo menos ilustrado que el de México habría aprovechado para satisfacer sus pasiones y la broza(37) para entrar al pillaje y sumir a la patria en el más triste llanto, merced a la grandiosa gendarmería; mas, a Dios gracias, y gloria al pueblo mexicano, el orden se guardó completamente, todos los ciudadanos se respetaron y no hubieron las desgracias que debían esperarse.
La mayor que ha ocurrido es que los editores de El Sol(38) del 11 quieren culpar de esta avería a los honradísimos soldados de Toluca, atribuyendo su defensa de insubordinación, sin advertir que el soldado en un caso fortuito no tiene que esperar orden alguna de superior, sino regirse por las generales que le previene la ordenanza, y así como un centinela que se ve atropellar, no tiene que esperar orden al jefe para usar de su arma, así tampoco una formación ni una retreta, cuando están en igual caso. Mas no sino que los de Toluca se hubieran dejado mantear, desarmar y azotar por los señores gendarmes y después hubieran dado el parte.
Los límites de un periódico no me permiten extender mis ideas de una vez. Concluyo con decir que se deben extinguir para siempre los gendarmes, restituyendo los sereneros para la custodia de la policía nocturna; y que si contra el clamor público, los sostiene el gobierno, ni ellos están seguros, ni será ésta [la] última asona[da] que verá la pacífica México.
AVISO
Por el juzgado de Hacienda Pública de esta ciudad, está mandado se convoquen postores para una casa de altos ubicada en la esquina de la segunda calle de la Estampa de Regina,(39) y de la que va para el Salto del Agua,(40) valuada en el presente año en 9,241 pesos; si alguna persona quisiere hacer postura, ocurra a la escribanía de dicho Juzgado, donde se le dará la instrucción necesaria. México diciembre 4 de 1826.
(1) Oficina de la Testamentaría de Ontiveros.
(2) Durango. Cf. nota 2 al núm. 1.
(3) Guadalajara. Cf. nota 3 al núm. 1.
(4) Tlacotalpan. Cf. nota 4 al núm. 1.
(5) Perote. Cf. nota 5 al núm. 1.
(6) Platina. Cf. nota 27 al núm. 3.
(7) Fundano. Sólo hemos obtenido los datos de un tribuno del Pueblo que propuso la abolición de la Ley Oppia que ponía restricciones al lujo de las damas romanas.
(8) Valentín. Heresiarca del siglo II. Fundador de una de las sectas más importantes del gnosticismo.
(9) Cerdón, Cf. nota 16 al núm. 3.
(10) Marción. (85?-170?). Filósofo gnóstico. Sostuvo que el Dios del Nuevo Testamento era diferente del Dios del Viejo Testamento, o demiurgo, que castiga con justicia inexorable. El del Nuevo es el del amor y la gracia, que perdona, revelado por Cristo. Fundó una iglesia que sólo aceptaba como Escritos Sagrados una parte del Evangelio de san Lucas y diez Epístolas de san Pablo. En lo concerniente a la moral, profesó un ascetismo riguroso.
(11) Hegesipo. Apologista del siglo II. En tiempo del papa Aniceto se trasladó a Roma con objeto de estudiar la verdadera doctrina. Compuso Cinco libros de cosas memorables, escrito polémico contra los gnósticos. Fue el primero que redacto una lista de papas.
(12) Eusebio. Cf. nota 23 al núm. 3.
(13) Justino. Cf. nota 15 al núm. 2.
(14) Policarpo. Cf. nota 11 al núm. 3.
(15) "...fué a Roma S. Policarpo para llegar a un acuerdo sobre el día de la fiesta de la Pascua. San Irineo dice al respecto... 'Ni Aniceto pudo determinar a Policarpo a sacrificar aquella costumbre, que él había observado siempre con Juan, el discípulo de Nuestro Señor y con los otros apóstoles, con los cuales había estado en relación, ni Policarpo convenció a Aniceto de la conveniencia de adoptar esta costumbre, declarando Aniceto que debía mantener la tradición de sus predecesores.'" Cf. Carlos Castiglioni, op. cit., t. I, p. 23.
(16) pucheros. Gesto o movimiento que precede al llanto.
(17) ademán currutaco. Ademán afectado.
(18) luciendo el taco. Equivale a "aire de taco": desenfado, desenvoltura, desembarazo. "Darse taco" significa darse importancia.
(a) En México está más apretado el entredicho, pues desde las oraciones se prohíbe la venta de licores, y sin embargo sobran borrachos.
(19) sereneros. Forma dialectal de serenos.
(20) Manuel Cevallos. Sólo tenemos datos de José Manuel Ceballos, senador por la legislatura de Coahuila y Texas (1825-1826). Vivía en el callejón del Amor de Dios núm. 6.
(21) cuando no les saben, les levantan. Levantar es imputar o atribuir falsamente algo que no se ha dicho o ejecutado.
(22) efugio. Evasión, salida, recurso para sortear una dificultad.
(23) logias masónicas. "En 1772, algunos criollos y un gran número de mexicanos netos, acudían a exteriorizar sus comunes inquietudes y sus sentimientos liberales, en la residencia del venerable hermano don Juan Esteban Laroche, de origen galo... habiéndose celebrado en 1791, con gran solemnidad la fiesta solsticial, ceremonia de carácter específicamente masónico. Más tarde, en 1806, fue fundada la logia 'Arquitectura Moral' en la calle de las Ratas, hoy Bolívar (7ª calle de Bolívar, entre República de El Salvador y Mesones) en la que habitaba el regidor del Ayuntamiento don Manuel Luyando. Allí vieron la luz masónica don Miguel Hidalgo y Costilla, Ignacio Allende, Galeana, Aldama y muchos otros esforzados patriotas.
"... Disuelto este taller en 1810 por la servil denuncia del espía Cabo Franco, recrudeció la persecución contra la institución... En el año de 1811 se pierde el hilo de los trabajos de la logia 'Arquitectura Moral', y no se vuelve a saber de la masonería hasta el año 1813, con la llegada de las tropas españolas, muchos de cuyos jefes formaban parte de la Orden, estableciéndose logias escocesas a las que no eran admitidos sino españoles y criollos de reputada alcurnia...
"En 1825... un sinnúmero de masones entre los que se contaba el presidente de la República, ilustre hermano don Guadalupe Victoria, deseosos de trabajar en logias estrictamente regulares, solicitaron a la Gran Logia de Nueva York, por intermedio del ministro de los Estados Unidos, Mr. Poinsett, cartas patentes para la creación de tres logias y una vez obtenidas constituyeron la Gran Logia de York integrada por elementos liberales..." Cf. Ramón Martínez Zaldúa, Historia de la masonería en Hispanoamérica, 3ª ed., México, Costa-Amic Editor, 1968, pp. 56-60.
(24) Hirán. Arquitecto sirio. Salomón se aprovechó de sus conocimientos para que esculpiera los querubines y demás adornos del templo. Según la tradición, pereció Hirán a manos de sus propios trabajadores.
(25) Abate Barruel autor de Memoria para servir a la historia del jacobinismo, trad. por F. R. S. V Observantes de la Provincia de Mallorca, Palma, Imprenta de Felipe Guasp, 1813-1814 (4 volúmenes). Las iniciales corresponden a fray Raimundo Strauch y Vidal, obispo de Vich. La obra, escrita originalmente en francés, daba a conocer la propaganda de los francmasones respecto a la religión, al "trono" y a la sociedad.
(26) Quizá alude a Lorenzo Hervas y Panduro (1735-1809). Jesuita español. Escribió Idea del universo; Catálogo de las naciones conocidas e Historia de la vida del hombre.
(b) Léase El Sol 1059, del 8 de mayo.
(27) pacato. De condición nimia. Hombre apocado, temeroso o que finge serlo. Se emplea sobre todo en sentido moral.
(28) temores tan pánicos. En esta época pánico es un adjetivo. El significado de la frase es: temores tan terribles.
(29) Californias. Ambas pertenecían a la República Mexicana. La independencia de una de ellas se declaró en 1846. Actualmente pertenece a México la llamada Baja California.
(c) ¡Qué bravo estaba su señoría! Si ha sido inquisidor, decreta corozas [especie de cucurucho que se pone en la cabeza como castigo. Ahí se pintaban diversas figuras, conforme el delito, que ordinariamente eran los considerados herejes] y quemazones hasta más no poder. A lo menos, si no lo contiene su estado eclesiástico, proyecta horcas, guillotinas y balazos.
O miseri hominum! O cuantum est in rebus inanes!
(30) Cañedo. Cf. nota 29 al núm. 2.
(31) Juan de Dios Rodríguez. Senador por Querétaro en los años 1825 y 1826.
(32) Demetrio Castillo. No era diputado sino senador de la legislatura de los años 1825-1826 por Oaxaca.
(d) Léase el Examen crítico de la persecución de masones [Examen crítico de las causas de la persecución que han experimentado los francmasones, y explicación de las Bulas de los sumas pontífices Clemente XII y Benedicto XIV, México, reimpreso en la Oficina de D. J. M. Z. y Socios, 1822].
(33) El Águila. El Águila Mexicana, periódico cotidiano, político y literario. El núm. 1 del tomo I apareció el 15 de abril de 1823. Lo editaba la Imprenta de Ontiveros. Desde el número 55 se llamó simplemente Águila Mexicana.
(34) retreta. Tropa que va a recogerse al cuartel. También significa el toque militar que se usa para marchar en retirada y para avisar a la tropa que se recoja en el cuartel por la noche.
(35) Toluca. Cf. nota 22 al núm. 1.
(36) gachupines y criollos. La primera palabra significó español avecindado en América. La segunda mestizo. Actualmente criollo significa hijo de españoles nacido en América.
(37) broza. Cosas inútiles que se dicen por palabra o escrito. Por extensión, gente inútil.
(38) El Sol. Cf. nota 7 al núm. 1.
(39) Estampa de la Regina. La primera calle de Regina es Bolívar entre Regina y San Jerónimo y la segunda era Bolívar entre San Jerónimo e Izazaga.
(40) Salto del Agua. Actualmente primera y segunda de Arcos de Belén.