[NÚMERO 3]

TERCERA CONVERSACIÓN DEL PAYO
Y EL SACRISTÁN(1)

 

Ese Estado Mayor, cuyas facultades están en contradicción con las del Congreso General y con las del presidente de la República, fue trazado en España por dos diputados americanos para contener las arbitrariedades de los virreyes: no estando ya en ese caso, y siendo evidentemente peligrosa a nuestra libertad e Independencia la permanencia de un tribunal militar revestido de todo el carácter del despotismo, es de suma necesidad el deshacerlo lo más pronto para que el Congreso General quede en el goce de sus atribuciones, los demás Estados con el presidente de la Federación en el goce de las suyas, la tropa y oficialidad, menos expuesta a vejaciones arbitrarias, y la salud de la patria más segura; y si esto no se hace cuanto antes, el presidente no puede responder de la seguridad de la nación.

 

PREGUNTAS AL PAYO DEL ROSARIO

1. ¿Está en las facultades del presente Congreso Constitucional destruir el Estado Mayor General?

2. ¿En qué caso debe hacerlo?

3. ¿Debemos reírnos o llorar de que aún se den, por algunos, los tratamientos de títulos de Castilla?

4. ¿Por qué se mudan los ministros con tanta frecuencia?

5. ¿Por qué están en choque los periódicos Águila(10) y Sol?(11)

6¿No fuera mejor que obraran de consuno en obsequio de la patria, y se quitaran de andar en dimes y diretes?

7. Supuesto que amnistía quiere decir olvido total de lo pasado, ¿por qué aún existen tantos oficiales incursos en los movimientos del señor Lobato,(12)arrinconados en el depósito, varados en sus carreras y sufriendo mil perjuicios?

8. ¿Se atribuiría esto a justificación del gobierno?

9. ¿Tendría éste la culpa, o el Estado Mayor General?

10. Supuesto que están para concluirse los dos meses señalados para cerrar los premios a los antiguos patriotas, ¿no fuera bueno que los señores vocales aumentaran sus trabajos en obsequio de los beneméritos defensores de la nación?

  Si se respondieron estas preguntas sin miedo, sin adulación ni respetos humanos, haremos otras más interesantes.

México, enero 22 de 1825.

El Pensador

 


(1) Oficina de don Mariano Ontiveros.

(2) alesnas. Por lesna o lezna: instrumento de hierro con punta afilada y un mango de madera. Lo usan los zapateros y otros artesanos para agujerear, coser y pespuntear.

(3) infiernitos. Infiernito es un juguete de muchachos que consiste en un petardo de pólvora, a modo de cohete. Cf. Santamaría, Dic. mej.

(4) La tercera garantía sostiene que no se aceptará otra religión que la católica.

(5) veneras. Insignia distintiva que traen pendiente al pecho los caballeros de cada una de las órdenes.

(6) Santa Liga. Cf. nota 19 al núm. 1 de El Hermano del Perico que cantaba la Victoria.

(7) José Ignacio Esteva (¿-1830). Diputado en 1822 por Veracruz al primer Congreso Constitucional. Cuando éste fue disuelto por Iturbide, formó parte de la Junta Representativa como delegado de su Estado. En 1824, intendente de Jalapa; después, comisario general de Veracruz y ministro de Hacienda. En 1825 coopera con el general Barragán en la rendición de San Juan de Ulúa. En el motín suscitado en el puerto de Veracruz por el restablecimiento del estanco de tabaco, su presencia calmó los ánimos, e intervino posteriormente para que fuera derogado el decreto. Colaboró en El Veracruzano Libre.

(8) El Constituyente elabora la Constitución, y el Constitucional funciona conforme a ella.

(9) artículo 166, título 7 de la Constitución, sección única: "Las legislaturas de los Estados podrán hacer observaciones, según les parezca conveniente, sobre determinados artículos de esta constitución y del acta constitutiva; pero el Congreso General no las tomará en consideración sino precisamente el año de 1830." Cf.Derechos del pueblo mexicano. México a través de sus Constituciones. Historia Constitucional 1812-1842. XLVI Legislatura de la Cámara de Diputados, 1967, t. I, p. 526.

(10) El Águila. Cf. nota 9 de El Payaso de los Periódicos.

(11) El Sol. Cf. nota 7 de El Payaso de los Periódicos.

(12) Lobato (1785-1829). General de brigada. En 1821 fueron reformados los cuerpos de infantería, y se crearon nuevos regimientos. Entre los coroneles que se nombraron para tales regimientos se encontraba Lobato, en el quinto. Cuando se dio la insurrección de Santa-Anna, Lobato, Echávarri y Córtazar estuvieron al mando de algunas fuerzas para combatirla. A fines de enero de 1824, Lobato emprendió una revuelta en la capital de la República. Secundaba el plan de Hernández de despojar a los españoles de su empleo y correrlos del territorio; pero viendo las amenazas del Congreso y la deserción de las tropas, depuso las armas.