[NÚMERO 3]
EL HERMANO DEL PERICO QUE
CANTABA LA VICTORIA(1)
Periódico Político Moral
Quid rides? Mutato nomine, de te fabella narratur
¿Qué te ríes? Con diferente nombre de ti habla la fabulilla
Muy enojado encontré a mi lorito porque he publicado nuestras pláticas. "Eres un traidor —me dijo. ¿De qué sirve que en casa conversemos en secreto, si tú me descubres en la calle? Esto propiamente es lo que dice el refrán: azótenme en la plaza, y que no lo sepan en mi casa."
"No te enojes, periquito mío —le contesté—; en casa es donde importa el secreto, que en la calle ¿quién ha de creer que tengo un perico pitagórico o un Pitágoras apericado? Todos lo llevan a la broma y logramos que algunos se diviertan con tu pico seguramente."
"Pues siendo así, dime —decía el perico—, ¿qué borucas(2) son ésas de república central o federada? ¿Y por qué son las disensiones entre México y Guadalajara?(3)Porque yo no quiero hablar sobre esto como el perico." "Mucho temo, lorito, meter mi cuchara en un asunto sobre que han hablado mucho y bien mal los literatos, y que tiene en el día sus enemigos y patronos; pero, por darte gusto y porque el pueblo sencillo forme el juicio que se debe entre estas dos clases de repúblicas, te diré lo que me parezca francamente, sujetando mi discurso a la censura de los sabios imparciales.
"Cualquier gobierno es bueno, siéndolo sus leyes y los ejecutores de éstas; pero así como no todos los alimentos convienen a toda clase de individuos, así tampoco todos los gobiernos son conformes indistintamente a todas las naciones.
"El gobierno monárquico absoluto podrá convenir en algunas partes donde los reyes sean padres y no tiranos de su súbditos, donde puedan sus oídos escuchar las quejas de todos y, últimamente, donde la localidad del terreno y la vecindad de otras monarquías lo exijan; no así donde los pueblos han sido vejados por los reyes o sus ministros, donde los monarcas, aunque sean buenos, no pueden escuchar las quejas de sus súbditos a causa de la distancia que los separa de sus colonias, y donde la posición topográfica y las repúblicas limítrofes piden la conformidad de un propio sistema de gobierno. Tal ha sido y es la causa de la adopción que la nación mexicana ha hecho del sistema republicano, creyéndolo el más propio para hacer nuestra felicidad.
"La república —dice don Juan Antonio Llorente(4) en sus Aforismos políticos— es una forma de gobierno que excluye toda arbitrariedad de parte de quien quiera que sea.Por esta definición se conoce que la república que es tal, es, sin duda, el gobierno más benéfico para los pueblos.
"Pero ahora se sigue saber qué quiere decir república central y federada, y cuál es la que más nos conviene. República central es aquella que reconoce un senado, en quien está depositado el gobierno absoluto de la nación o, más bien, la soberanía nacional, de suerte que este gobierno no se distingue del monárquico absoluto sino en el nombre y en que, cuando los senadores son ignorantes o déspotas, es peor que el de los reyes tiranos; pues a falta de uno, sufren las repúblicas centrales muchos.
"Jamás sufrió Roma peor tiranía que cuando sus decenviros,(5) triunviros(6) y dictadores abusaron de su poder. Tito Livio dice que apenas sacudieron los romanos el yugo de los reyes, cuando comenzaron a verse agitados y envueltos en mil turbulencias a causa de sus tribunos. El gran senescal de Folcalquier dice que no hay peor tiranía que la que se ejerce bajo el nombre de la libertad. Nunca estuvo Inglaterra más oprimida que bajo el mando de Cromwell y nunca, tampoco, se ha hablado en aquel pueblo con más vehemencia de sus derechos y prerrogativas. De suerte que los hombres parece que se dan por muy satisfechos con que les digan que son libres, que tienen aseguradas sus propiedades y personas, y que son felices, aunque en la realidad no haya nada de esto. Nos engañamos con más facilidad que los niños."
"Y así es —dijo el perico—, ustedes los mexicanos son vivo retrato de mi difunto hermano, que murió en las garras de un gavilán cantando victoria. Pero entiende que al principio de las grandes revoluciones políticas es casi necesario este desorden. Los Estados, en la infancia de sus gobiernos, son fogosos, inquietos y traviesos como los muchachos; en su adolescencia, guerreros como los jóvenes; en edad consistente, sabios y prudentes como los hombres, y en su ancianidad y decrepitud, apáticos, débiles y cobardes como los viejos.
"Pero volviendo al asunto principal, digo que, según lo que me has dicho, república central es aquella forma de gobierno en la que, reconociéndose en una provincia el foco de la soberanía de todos los Estados de una nación en la corporación que los representa, ésta les impone, con la autoridad más absoluta, las leyes generales y particulares, dejándolos dependientes en todo de su poder. ¿No es eso?" "Así me lo parece" —le contesté. "Pues con razón —replicó el loro— los estados de Jalisco,(7) Zacatecas,(8) San Luis,(9) Oaxaca,(10) Durango,(11)Valladolid(12) y todos los demás detestan esta clase de república, pues no es otra cosa que una monarquía enmascarada.
"¿Qué habría ganado tu patria si después de tantos y tan costosos sacrificios había de quedar otra vez sujeta a una metrópoli, depósito del lujo, de la ambición y el despotismo, que llena de los humos de Corte la sacrificara para satisfacer el orgullo de unos mandarines absolutos y de unos cuantos ricos aristócratas? ¿Qué provecho les resultara a los Estado del Anáhuac,(13) que han querido y quieren ser libres, si jamás habían de poder sus respectivos gobiernos terminar en su seno las diferencias y litigios de los patricios? ¿Si no habían de poder colocar a los hijos beneméritos del país en los primeros destinos, sino que tuviesen que esperar que les echaran encima otros extraños?, ¿qué beneficio les resultara de que no tuvieran ni siquiera la limitada autoridad de arreglar su gobierno municipal y sus gastos domésticos, sino que debían, ciega y humildemente, obedecer cuanto México les mandase fuéranles o no útiles sus preceptos? Últimamente, ¿qué ventajas habría conseguido esta nación valiente con haberse separado de la dominación de España, para quejar sujeta a la misma dominación de México? Bien se podría decir, en ese caso, que había mudado de tiranos, pero no de servidumbre. Dime ahora ¿qué entiendes por república federada?"
"Entiendo —le dije—: una alianza que hacen todos los Estados libres entre sí con la que, conservando cada uno su soberanía respectiva, se hacen libres e independientes unos de otros; y al mismo tiempo tan unidos entre sí que no forman sino una nación soberana, obligándose todos por el pacto federal a concurrir en cuanto puedan a la libertad y felicidad general de la patria, y a la particular de cada uno de ellos.
"Para que tan magnánimos intentos caminen con el orden que deben, depositan en sus representantes o senadores una parte de su poder, haciendo a esta respetable asamblea un centro de unión de donde deben dimanar las leyes fundamentales que protejan la federación, y están sus magistrados a la mira de su conservación, sin quitarles, empero, a los Estados aquella parte de autoridad y libertad que los constituye verdaderamente libres, federados e independientes; de manera que todos los Estados concurren a sostener su centro de unión, y este centro cuida de que no se desorganicen los Estados; así como los rayos de una rueda de coche están separados entre sí y unidos a la masa del centro, cuya unión hace que la rueda no se deshaga, que el movimiento se facilite y que el peso que cargan camine con seguridad y rapidez.
"Tal forma de gobierno, siendo como debe ser, es la más propia para hacer una nación opulenta y respetable. Cada Estado procura su felicidad en cuanto puede, y la asamblea representativa, las cámaras o el senado permanente, velan por la general de todos. Así lo hicieron nuestros vecinos del norte, y así han aumentado en pocos años su población, comercio, industria y marina."
"Ciertamente —dijo el loro—, que este gobierno es el más análogo a vuestro carácter, circunstancias y posición topográfica rodeada de repúblicas. Mas si sólo se quedan tales ventajas en especulaciones y teorías nada se ha remediado.
"Me parece que lo que ahora conviene ejecutivamente es que el Soberano Congreso, supuesto que se tiene que pronunciar por el sistema de gobierno representativo federal, luego luego y sin pérdida de momento mande que las tropas que manda el señor Negrete en unión del señor Bravo(14) se retiren inmediatamente cerca de Veracruz,(15) así para que auxilien a aquellos valientes defensores de la patria, partiendo con ellos el laurel de la gloria, como para que se les quite a Jalisco y demás provincias ese sobrehueso armado e imponente, que ni las deja obrar con libertad, ni les abre el paso para que con generosidad desplieguen los recursos que pueden prestar a la patria, como lo harían si no estuvieran amenazadas por sus mismos hermanos. Así lo ha dicho claramente Guadalajara,(16) y yo no sé en qué buena política cabe emplear las tropas en azorar a los del país, mientras los enemigos no sólo nos acechan, sino que nos están haciendo la guerra con crueldad. Esto se llama gastar la pólvora en infiernitos.(17)
"También podría el Soberano Congreso facultar al Supremo Poder Ejecutivo para que, dentro de un mes o antes, se hiciera de cuatro o cinco millones de pesos, cuyos arbitrios ya se han dado por ti,(a) pero no se admiten, no se prueban; y a la hora de la procesión serán los arcos. Entonces, así que tengáis un desembarco de seis u ocho mil franceses, auxiliados de otros tantos enemigos interiores que tenéis aquí, y os halléis de repente sin dinero, sin ejército ni opinión: entonces serán las lástimas y los pujidos, y lo peor, lo peor será que pagaréis los que no tenéis la culpa de este descuido, os degollarán y a vuestros hijos, cuando caerán parados los que son causa. No tarda, no; no tarda la sangrienta escena. ¡Ay de la América! ¡Ay de los que os habéis pronunciado por la libertad de la patria!
"Sí, yo lo pronostico: si el gobierno no toma más activas providencias, en diciembre o enero ya estará la guerra encendida, en abril seremos esclavos y, a poco, hará la Liga la partición que tiene meditada de esta América.
"El gobierno en sí mismo tiene cuantos auxilios necesita para libertar a la patria y afianzar su Independencia, le sobra con querer aplicar los medios. Yo no tengo sus luces; pero a tener su autoridad, nada temiera. Hubiera hecho aun más de lo que digo."
COMUNICADO
Señor Pensador: como usted es un patriota esclarecido y se interesa, por lo mismo, en la causa de la libertad, sírvase de publicar en su periódico la siguiente relación, y aun de hacer las observaciones a que ella da lugar, cuando el tiempo le proporcione algún desahogo.
Es el caso que, por sus ocupaciones, me mandó el sexto alcalde constitucional, don José de Roa,(18) a Paulín Sánchez, que vendía públicamente chivo sin rotulón, que significase ser de este animal la carne, y sin balanza alguna, sino, como suele decirse, a ojo, para que conociera en este asunto. Estando prohibido por nuestras leyes económicas y de policía vender estas carnes y venderlas de este modo, las decomisé, destinándolas para alimentar a los reos de la cárcel. Paulín Sánchez, como quejoso de esta providencia, ocurrió al excelentísimo señor jefe político, quien me mandó citar con el interesado mismo por medio de un decreto que puso al reverso de un papel que le dio al dicho Paulín mi auxiliar, don Cristóbal Díaz del Guante,(19) en el que exponía no poder tomar conocimiento en este negocio. Viendo que con este modo de citarme se ultrajaba mi empleo, rehusé comparecer y puse, en el momento, un oficio al señor jefe informándolo del negocio, pero su excelencia, que estaba impaciente por hacer justicia, me volvió a citar con un ordenanza, dándole a éste facultad para que opusiera a mi resistencia su poder militar; por fortuna yo no vi al expresado ordenanza, porque, sabiendo su intento, le impidieron mis domésticos que subiera a mi presencia. Mandé, por último, al señor jefe político el oficio indicado, el que hasta ahora no me contesta.
¡Qué tal, señor Pensador! ¿No es verdad que el excelentísimo señor Molinos(20)cometió un despotismo militar tan digno de un Calleja, (21) como degradante a un liberal que, colocado en un elevado puesto, debía dar el mayor realce a la libertad con sus ejemplos? ¿Qué dirán nuestros enemigos domésticos? ¿Cómo se reirán de nosotros cuando sepan que un patriota tan esclarecido como su excelencia atropelló tan abiertamente la seguridad personal, mandando conducir a su presencia a un juez bajo el bárbaro poder de un militar? Se olvidó, desde luego, el señor jefe que cuando un juez comete un atentado, el paso legal y político es oficiarle para que informe en el asunto de que se trata; o el equívoco consistió acaso en creer que los miembros del Ayuntamiento no tienen la facultad para velar sobre el cumplimiento de las leyes de policía; porque si hubiera tenido presente lo primero, no me hubiera mandado llevar por medio de un ordenanza, y si de lo segundo, no hubiera tomado conocimiento en su negocio fenecido ante mí. ¡Pobre libertad! ¡Cómo te desacreditas cuando los que están a la frente del pueblo, tan sin miramiento quebrantan las leyes y atropellan a los que tienen la confianza del mismo pueblo que los eligió!
Sírvase usted, repito, señor Pensador, publicar la antecedente relación, para que el público se instruya de la arbitrariedad de los mandatarios del gobierno, y para que éstos, por medio de tan suave reprensión, entiendan sus torpes yerros. México, 24 de noviembre de 1823. José Brito. (22)
El señor Filisola(23) regresando de Tehuantepeque(24) a Oaxaca, a una o dos jornadas tuvo que retroceder porque en dicho pueblo gritaron ¡Viva España! Esta cosa fue obra de un fraile. Carta particular, fidedigna y muy fresca.
(1) México: 1823. Imprenta de don Mariano Ontiveros.
(2) borucas. Bullas, algazaras.
(3) disensiones entre México y Guadalajara. Después que Guatemala proclamó su independencia, "La anarquía llegaba á su colmo; la provincia de Guadalajara también pronunció su independencia por medio de su Junta Provisional, que en un manifiesto en que se declamaba rudamente contra el Congreso, excitábase a los ayuntamientos de aquel territorio al establecimiento de una república federal". Cf.México a través de los siglos, escrito por Olavarría y Ferrari, México, Publicaciones Herrerías, s. a., t. IV, p. 104.
(4) Juan Antonio Llorente (1756-1823). Sacerdote y escritor español. Canónigo y vicario general de Calahorra, también fue secretario de la Inquisición. Pese a este último cargo, profesaba ideas racionalistas. Se distinguió por su afrancesamiento y odio al Vaticano. Trató de constituir la iglesia cismática en España. Además de la obra que cita Fernández de Lizardi, escribió, entre otras: Historia crítica de la Inquisición en España y Portraits politiques des papes; esta publicación le valió la expulsión de Francia.
(5) decenviros. Magistrados superiores de los romanos encargados de componer las leyes de las Doce Tablas, y que gobernaron la República en lugar de los cónsules. O cualquiera de los magistrados menores que servían de consejeros a los pretores en Roma.
(6) triunviros. Cada uno de los tres magistrados romanos que, en ciertas ocasiones, tuvieron a su cuidado el gobierno y administración de la República.
(7) Jalisco. Cf. nota 20 al núm. 2 de El Hermano del Perico que cantaba la Victoria.
(8) Zacatecas. Estado de la República Mexicana. Sus límites son: al norte Coahuila; al este San Luis Potosí; al sur Jalisco y Aguascalientes, y al oeste Durango y Jalisco.
(9) San Luis Potosí. Estado de la República Mexicana. Sus límites son: al norte Coahuila; al este Nuevo León, Tamaulipas y Veracruz; al sur Hidalgo, Querétaro y Guanajuato; al suroeste Jalisco, y al oeste Jalisco y Zacatecas.
(10) Oaxaca. Estado de la República Mexicana. Situado en la costa del Océano Pacífico; sus límites son: al noroeste Puebla; al oeste Guerrero; al noroeste Veracruz; al este Chiapas, y al sur el Océano Pacífico.
(11) Durango. Estado de la República Mexicana. Sus límites son: al este Chihuahua; al suroeste Coahuila; al sur Zacatecas; al sureste Jalisco, y al oeste Tepic y Sinaloa.
(12) Valladolid. Hoy ciudad de Morelia, que desde 1828 es la capital del estado de Michoacán.
(13) Anáhuac. Cf. El Amigo de la Paz y de la Patria, núm. 1, nota 4.
(14) Bravo. Cf. nota 8 al núm. 2 de El Hermano del Perico que cantaba la Victoria.
(15) Veracruz. Ciudad y puerto en el Estado del mismo nombre, cuyos limites son: al norte Tamaulipas; al este el Golfo de México y Tabasco; al sur Oaxaca y Puebla, y al oeste Puebla, Hidalgo, San Luis Potosí y Tamaulipas.
(16) Guadalajara. Capital del estado de Jalisco.
(17) infiernitos. Juguete de muchachos que consiste en un petardo hecho de pólvora, a modo de cohete. Cf. Santamaría, Dic. mej.; "gastar pólvora en infiernitos" significa desperdiciar lo útil y hasta necesario en usos frívolos y sin provecho.
(a) Léanse mis Ataques al Castillo de Ulúa.
(18) José de Roa. Sexto alcalde constitucional. Al final del tomo I de El Pensador Mexicano, Fernández de Lizardi cita como suscriptor a José María Roa.
(19) Cristóbal Díaz del Guante. También lo cita como suscriptor al periódico susodicho.
(20) Francisco Molinos. En el Boletín del Archivo de la Nación, México, 1953, t. XXIV, se encuentra la relación del senador Francisco Molinos del Campo. Vivió en la calle del Espíritu Santo núm. 6 (las calles del Espíritu Santo son hoy la segunda y tercera de Isabel la Católica).
(21) Félix María Calleja del Rey (1755?-1828) 60º virrey de la Nueva España. Organizó el Ejército del Centro durante la Independencia.
(22) José Brito. Sólo se conoce a José Brito, quizá hijo o nieto del citado por Fernández de Lizardi, autor del Índice alfabético razonado de las leyes, decretos, reglamentos, órdenes y circulares que se han expedido desde el año de 1821 hasta el de 1869, México, 1872-73.
(23) Vicente Filisola (1785-1850) militar italiano. En México fue el primer jefe del Ejército Trigarante. Iturbide lo mandó a Guatemala en 1822. A su regreso fue nombrado general. Cuando Bravo se pronunció en Apan, Filisola fue designado comandante militar de la plaza de México. Durante la campaña de Texas ya era general de división. Más tarde fue presidente del Supremo Tribunal de Guerra. Escribió Memoria para la historia de Tejas (1848). Filisola reunió el Congreso de Guatemala el 24 de junio de 1824, dominó en él la mayoría separatista, y se declaró a Guatemala independiente de México por decreto de 1º de julio, el que especificaba que se constituía en república federal bajo el título de Provincias Unidas de Centro América.
(24) Tehuantepeque. Por Tehuantepec: distrito del estado de Oaxaca.