[NÚMERO 3]

CORREO SEMANARIO DE MÉXICO(1)

Miércoles 6 de diciembre de 1826

El precio de la subscripción a este periódico serán 6 reales mensales en México y un peso fuera. Se reciben las subscripciones en esta capital en la Librería del difunto Ontiveros; en Durango,(2) en casa del ciudadano Pedro Carrasco; en Guadalajara,(3) en la del ciudadano José Ignacio Herrera; en Tlacotalpan,(4) en la del ciudadano coronel Joaquín García Terán; en Perote,(5) en la Administración de Correos, y se irá advirtiendo en qué otras de otros lugares, según se proporcionen correspondientes.

 

PAPAS

PRIMER PONTÍFICE ROMANO. LINO

De 67 a 78

San Lino, natural de un pueblo de la Toscana, es contado como primer pontífice romano, sucesor de san Pedro. San Irineo,(6) probando la existencia de la verdadera Iglesia en la mitad del siglo II, decía que entonces era Eleuterio papa duodécimo, sucesor de Sotero; éste de Aniceto; éste de Pío; éste de Higinio; éste de Telésforo; éste de Sixto; éste de Alejandro; éste de Evaristo; éste de Clemente; éste de Anacleto, y éste de Lino, primer obispo de Roma después de los apóstoles Pedro y Pablo.(7) Tertuliano(8) dijo en el siglo III que después de Pedro fue sumo pontífice san Clemente. Importa muy poco cualquiera de los dos extremos; pero es útil la duda misma porque supone la incertidumbre y demuestra la oscuridad de los principios de la iglesia romana. Si fuera disposición divina que toda la iglesia cristiana estuviera subordinada ciegamente a la obediencia del obispo de Roma, no es verosímil que hubiese permitido tan profundo silencio en este punto, cuando por otra parte había tantas obras escritas en el 1º y 2º siglo[s] acerca del cristianismo. San Juan Evangelista vivió todo el siglo 1º y escribió el Evangelio, el Apocalipsis y unaCarta. Hermas(9) en el año 92 su libro del Pastor. En 97 san Clemente su Carta a los corintios. A poco tiempo san Ignacio,(10) obispo de Antioquía, san Policarpo,(11)obispo de Esmirna y san Papías,(12) obispo de Hierápolis, en Frigia, escribieron sus respectivas obras. No tardaron en aparecer las apologías de los cristianos y su religión, dadas a luz por san Cuadrato(13) y Arístides.(14) Hubo por el contrario herejías desde los principios. Cerinto,(15) Cerdón,(16) Simón Mago,(17) Apolonio de Tiana,(18) Ebión,(19) Carpócrates,(20) Basílides(21) y otros dieron ocasión de controversias para que san Lino y sucesores en el obispado de Roma hicieran lucir la primacía sobre todos los demás obispos del orbe cristiano; pero lejos de eso no suenan para nada, como si no existiera semejante prerrogativa. Cada obispo celaba la pureza de la fe dentro de su diócesis, condenaba los errores que se propagaban, y daba puntuales avisos a los obispos vecinos, para que informados celasen otro tanto. Si opinaban como él, escribían agradeciendo la noticia, y la doctrina común quedaba canonizada; si su opinión era contraria, exponían los motivos, y seguían sus conferencias. Así sucedió en lo respectivo a las opiniones de los indicados herejes y otros del 1º y 2º siglo[s], sin que hallemos en la historia eclesiástica monumentos que indiquen lo contrario.

Ni aun la existencia de san Lino consta por noticia más antigua que la obra de san Irineo, obispo de Lyon, que floreció cien años después de muerto aquel obispo romano. Por consiguiente, no merece crédito lo que se cuenta de que Saturnino lo martirizó en Roma, con tanta más notable ingratitud cuanto san Lino había expelido los demonios de una hija del mismo Saturnino. No sabemos quién era este supuesto magistrado. Emperador era Vespasiano: cónsules Lucio Cesonio-Conmodovero, y Cayo Cornelio Prisco.(22) Persecución no había entonces directa contra los cristianos por haber cesado la que movió, el año de 71, el mismo Vespasiano, en particular, contra los que fuesen reputados descendientes de David: calidad que tampoco se hallaba en san Lino. Su nombre mismo y su patria manifiestan origen italiano. El venerarlo, pues, por mártir, tiene débiles fundamentos en la historia.

 

2º CLETO

De 78 a 91

El segundo obispo de Roma, siguiendo la cronología común, fue san Cleto. Su nombre mismo está en dudas, pues muchos le llaman Anacleto y aun ha prevalecido esta denominación sobre la otra en siglos modernos. Otros suponen haber sido distintos, Cleto después de Lino; Anacleto, sucesor de Clemente. Basta la duda para conocer qué pocas noticias fundadas hay por cada extremo. Es cosa terrible que Jesucristo permita semejante ignorancia en la sucesión del que había de ser vicario suyo en la Tierra, con poderes tan ilimitados como han intentado persuadir los papas modernos. Por pequeño que haya sido un reino, ha llegado a nuestros días la noticia cierta de quién era el rey: y siendo infinitamente vasto el pretendido monarca de la Iglesia, mendigamos especies sueltas para averiguar su nombre.

Todo cuanto hemos dicho acerca del poder, santidad y martirio de san Lino tiene lugar en san Cleto. Era emperador Domiciano, que movió la segunda persecución general en 93, dos años después de la muerte de san Cleto. Se necesitaban pruebas fuertes para creer que se le martirizó antes de haber decretado la persecución general.

 

3º CLEMENTE

De 91 a 100

San Clemente papa puede ser el mismo que gobernaba la iglesia romana el año 61, según se infiere de la Carta de san Pablo, y también distinto. Muchos historiadores dicen, después de Eusebio,(23) obispo de Cesarea, que san Pedro lo designó para sucesor suyo porque había sido su compañero desde su viaje a Roma; pero que Clemente por humildad dejó que le precediesen Lino y Cleto. Esto es inverosímil por sí mismo y por la combinación de tiempos. Si Clemente acompañó a Pedro, en el año 43, como persona útil para la conversión de los gentiles, debemos suponerle por lo menos edad de veinticinco años. Tendría cincuenta y nueve en el de 67, y ochenta y tres en el de 91. Es increíble que habiendo renunciado cuando podía servir, admitiese para ser inútil. Esta dificultad crece con la historia que se les atribuye. Se dice que vivió hasta fin del siglo primero, y que entonces fue condenado a los trabajos públicos. Clemente tenía noventa y dos años según la cuenta. Se necesitan fuertes pruebas para creer semejantes inverosimilitudes.

Dicen que halló en la isla de su deportación dos mil cristianos, y que muriendo éstos de sed, descubrió san Clemente por milagro una fuente; noticia por la cual el emperador Trajano mandó que atasen a Clemente con cuerdas una piedra de gran peso y lo arrojasen al mar, cuya orden tuvo ejecución completa. Se puede bien reputar esto por una de las infinitas fábulas que se hallan en las actas de los mártires. Trajano era justo, y aunque ciertamente persiguió a los cristianos por malos informes, no había publicado su Edicto en el año de 100, y lo revocó en 104 luego que Plinio el Joven(24) prefecto del Ponto y de Bitinia, le hizo ver que los cristianos eran tranquilos y buenos súbditos, excepto de los crímenes que se les imputaban.

Se supone que san Clemente dividió el territorio de la ciudad de Roma en siete parroquias, nombrando un notario en cada una para que cuidase de inquirir las virtudes y sucesos de los mártires, y escribiesen sus historias particulares; y que éste es el origen de las muchas actas de mártires que han llegado a nuestros días, porque los obispos de otras ciudades imitaron el ejemplo. Pero no hay pruebas del establecimiento, que tiene indicios de ser mucho más moderno. De positivo hay tales patrañas en muchas Actas de santos,(25) que los romanos mismos, interesados en darles autoridad, reconocen haber muchas cosas increíbles, y sólo acuden a decir que algunos herejes, enemigos de la iglesia romana, las viciaron copiándolas infielmente, añadiendo lo que consideraban oportuno a la defensa de sus errores, y suprimiendo lo que les parecía contrario a sus objetos. Yo quiero dar por cierta la solución, mas el resultado será que no tenemos obligación de dar asenso a ningunas actas, porque no sabemos dónde están ésas viciadas. Por otra parte, los romanos han confesado en diferentes ocasiones que algunos católicos escritores de los siglos bárbaros fingieron la narración de muchos milagros, diciendo, en fuerza de su ignorancia, que convenía para excitar a la devoción de los santos: ejemplo que por desgracia siguieron en los siglos XII y siguientes los monjes y frailes en las historias de los santos de su respectivo instituto.

En suma, nada sabemos de cierto acerca de san Clemente, sino que fue obispo de Roma, y que escribió una carta al obispo e iglesia de Corinto, y todo esto sin constar el tiempo con seguridad cronológica. Lo demás tiene las apariencias de fábula.

Los papas no tendrían tantos censores si se hubiesen acomodado a imitar el ejemplo de Lino, Clemente y algunos otros que citaremos luego. No se halla monumento alguno histórico de crédito en que se vea el más mínimo indicio de haberse mirado aquellos obispos de Roma como prelados universales para mandar cosa alguna en concepto de jefes. La Carta de san Clemente a los corintios es exhortativa, escrita con motivo particular en respuesta de otra que recibió de aquella iglesia, y Clemente tal vez no era papa cuando la escribió, sin embargo de lo que dejamos notado; pues el cardenal Fleuri(26) persuade bien haberse datado hacia el año de 80, poco después de haber sido Vespasiano electo emperador de Roma; si esto fuese cierto, el obispo y la iglesia de Corinto no contaban con el papa ni aun en los casos de consulta, pues no escribían a san Cleto.

 

SIGLO II

4º EVARISTO

De 100 a 199

Omito hablar de san Anacleto, porque los críticos modernos están conformes en que es la misma persona que san Cleto, no obstante lo escrito por el estimable Bernardo Platina,(27) fundado en la historia de Eusebio, obispo de Cesarea, y cuento por cuarto sumo pontífice a san Evaristo, porque su existencia no está contestada.

Acerca de su historia nada sabemos de cierto sino que un monje del siglo octavo fingió muchas cartas decretales o constituciones de obispos de Roma de los cuatro primeros siglos, en que se suponía tratar de asuntos de disciplina y gobierno universal de la Iglesia cristiana, y entre las fingidas una sonaba ser de san Evaristo. El impostor mezcló todas en un volumen con otras genuinas, intitulando a su obraColección de cánones y epístolas pontificias. Para darle valor, usurpó el nombre de un sabio español del siglo VII venerado en toda la Europa por su ciencia, tanto como por su virtud, cual fue san Isidoro, arzobispo de Sevilla.(28) Introdujo su obra en el archivo de cierto monasterio de la ciudad de Fulda, en Alemania, reinando Carlo Magno. Procuró que después fuese hallado su libro como por casualidad feliz. La ignorancia general y la falta de crítica de aquel tiempo no permitían sospechar el engaño. La obra se creyó fruto verdadero de la ciencia y celo de san Isidoro de Sevilla, no obstante que para disimulo el impostor hacía sonar Isidoro Mercator,según unos, o Pecator, según otros. En Roma se celebró el hallazgo como pudiera el de la cosa más preciosa.

No es extraño, porque haciendo pasar por genuinas las decretales de aquella colección, encontraban los papas en ellas testimonios de grande antigüedad del ejercicio de un poder inventado por ideas ambiciosas, sostenido por medio de una política seductiva, y gradualmente aumentado por efecto de la ignorancia general y de un respeto más supersticioso que devoto, al sucesor de la silla de san Pedro. No es juicio temerario el de creer que algún fanático adulador de los papas o algún romano interesado en el engrandecimiento del poder pontificio, fue autor verdadero de las ficciones.

Como los papas interesaban tanto en fomentar la creencia de su autenticidad, comenzaron desde luego a canonizar aquellas decretales, citándolas como legítimas en todas las ocasiones que les convenía para ejercer potestad sobre obispos e iglesias de todo el orbe cristiano, en asuntos de gobierno interior y particular que no les pertenecía sino por usurpación. Por eso se insertaron ya como auténticas en las elecciones canónicas de Ibón,(29) obispo de Chartres, en el siglo XI, del monje Graciano,(30) en el XII, y en todas las posteriores.

Los críticos del XVI descubrieron su ficción. Hicieron ver que el contenido de las cartas anteriores al papa Siricio suponían estilos totalmente contrarios a las costumbres de los cuatro primeros siglos, si se cotejaban con los cánones genuinos de concilios, obras de los santos padres y otros monumentos ciertos de la historia. Mostraron que muchas cosas contenidas en las cartas apócrifas no podían imaginarse sino pensando que las costumbres y las opiniones de los siglos sexto y séptimo habían sido las mismas que en los cuatro primeros, lo que sucedía muy al contrario. Observaron que algunas cláusulas estaban tomadas casi literalmente de escritos de san Agustín, san Gerónimo y san Gregorio Magno y otros padres de la Iglesia, pertenecientes a los siglos V, VI y VII. El autor de la ficción no previó que llegarían tiempos en que la crítica hiciese investigaciones tan exactas. Desde el siglo XVII han ido éstas creciendo, de suerte que los romanos mismos proceden hoy bajo el supuesto de que las decretales antesiricianas son fingidas, y procuran sostener su autoridad usurpada por medio de argumentos de diversa especie; bien que tan débiles que ellos mismos lo conocen, aunque no lo confiesen por el interés que resulta de lo contrario a la corte de Roma. ¡Ojalá tuviesen los gobiernos de todas las naciones cristianas el tesón que los papas! Estos cederían siempre que aquéllos les dijeran: "Estamos prontos a reconocer en el obispo de Roma la primacía conforme la ejercieron san Pedro y sus inmediatos sucesores y no más. Si el papa se contenta con esto, bien. Si no, él será la causa de reputarnos por iglesia distinta cuando queremos ser miembros de la misma."


Concluye el análisis del impreso sin igual

De la Eucaristía dice: que Jesucristo entra en la hostia(a) rezando el padre de Dios las palabras encima de ella.(b) En la página 67 dice: que cuanto hace Dios Padre, hace también Dios Hijo.(c) En la 68 dice: que los tarahumaras,(31) son hijos [de] Dios y de la Santísima Trinidad.(d) En la 69 que María Santísima se llama santa, porque con ningún hombre se acostó;(e) y que se llama virgen, porque era niña cuando estaba preñada, y cuando parió y después de haber parido.(f) En la 71 que las almas de los malos, y su carne, estarán prietas como carbón y apestosas,(g) y quemadas y apestosas. En la 72 dice: que la Cruz es muy guapa, y que mirándola todos los enemigos arrancan, y el diablo y los gentiles y todas las cosas malas.(h) En la 139 dice: que la Extremaunción produce gusto carnal.

Para no cansar más a nuestros lectores, omitimos lo demás que pudiéramos anotar; y para satisfacer la curiosidad de algunos, pondremos aquí un retazo de la doctrina en el idioma tarahumara.

"Riosi ayosago, mirimera tomí renira machipesmera mapugnite gueru tami yegapa eme choquira nireméra chigó mapu rejoye sopoche resigna yoramera." Que quiere decir: que si alguno atestigua falsamente contra otro ante un juez, Dios enojado le sacará la lengua.(i)

Dios contento quiera sacársela al padre Tellechea, para que no prosiga disparando tanto como hasta aquí.

Tal es la obra que ha visto la luz pública en nuestros días, la cual aprobaron dos frailes de la misma orden, tan campanilludos(32) que solos sus nombres y títulos ocupan casi una docena de renglones, y tan eruditos que ellos mismos confiesan que no saben el idioma tarahumar, y aprobándola y aplaudiéndola, dan a entender que ni el castellano han sabido bien. ¡Triste cosa es por cierto que se haya aceptado por el excelentísimo señor presidente de la República esta producción de barbarie, y que se haya dado licencia para su impresión por el señor provisor de esta metrópoli, como consta de su decreto de 14 de junio de 1826! Pero mucho más triste y lastimoso es que, después de tantos años de misiones y de tan enormes sumas como los bienhechores y el Estado han impendido en sostenerlas, no se haya conseguido el fin de ellas que es la ilustración de aquella pobre gente en los dogmas religiosos. ¡Cómo habrá andado la cosa en los años anteriores, si hoy mismo aún falta quien sepa aquel idioma, y se presenta al público un arte indecente como fruto precioso de las labores del que cuida aquel rebaño!

Pero ya se ve, el mismo autor da a entender, en el folio 128, que sus feligreses no tienen de cristianos más que el Bautismo. La pintura que allí hace de la superstición e irreligiosidad de los tarahumaras es de lo más lastimoso: él la atribuye a la falta del sacramento de la Confirmación; pero éste es un efugio bien despreciable. Aunque se les reiterara este sacramento, mientras no se les instruya bien por peritos en su idioma, nada alcanzarán en el cristianismo: Quo modo audient sine praedicante? Los fieles de la diócesis de Valladolid,(33) han carecido, por notabilísimo tiempo, del beneficio de la Confirmación, y con todo jamás se han visto entre ellos las supersticiones e irreligiosidades que reinan entre los tarahumaras. Bueno fuera que el gobierno lograse algunos substitutos que poner al padre Tellechea en la misión, y le concediera su retiro para dedicarse a las musas, de quienes merece sin duda una protección tan singular, como lo que acreditan los dos sonetos siguientes con que acaba su obra.

 

SONETOS

Se solicita ya del Tarahumar con eficacia,
Que como hombre conozca sus deberes
Para que en tal concepto y con poderes
De ciudadano libre rompa la audacia.
 
Por ésta ha sido hasta ahora su desgracia,
Pues con crueldad más que inhumana,
Ha sentido la ley más déspota y tirana,
Como inundado hasta lo sumo en su ignorancia.
 
Pero la actividad celosa de un misionero
Quiere que como imprescriptible conozca el miserable,
De sus derechos libres el sendero.
 
Que un gobierno político y amable
Ha puesto ya en sus manos con esmero
Para que el indio quede libre, y sea admirable.
*
Los indios de este suelo Tarahumar
De Adán tienen su origen como todos,
Su idioma los distingue, y aun sus modos
Con el arte y la industria se harán sin ejemplar.
 
Entonces la opinión más singular
Vendrá en conocimiento de que ha errado,
Cuando vea al indio ya elevado
Al rango de más hermoso y racional.
 
Todo va ya proporcionando
Nuestro dulce sistema federal
Y con pasos prudentes avanzando
 
Para el indio la ilustración muy especial (j)
Y quedarán entonces blasfemando
Los que eximen del honor al simple Tarahumar.

Amanori Minero
 

FIESTA DE LOS GALEONES

0 sea, fiesta del Santísimo Sacramento, como la llaman los calendarieros


Por fin, el 29 del último noviembre se celebró en esta Catedral, con no común magnificencia la fiesta de los galeones (así la llamo yo, aunque otros la titulen fiesta del Santísimo Sacramento). Esta función no se reduce a otra cosa que a un nacimiento de gracias que Felipe IV mandó celebrar en todas las catedrales y conventos de América, por el milagro patente que hizo Dios de que llegaran a España sin novedad sus navíos o galeones que salieron de ésta cargados de oro y plata el año de 1625. Así consta por la ley 22 de la recopilación, libro I, título 1º, que a la letra dice:

Por las singulares mercedes que esta monarquía recibe de Dios Nuestro Señor, y su especial misericordia en haber llegado a estos reinos los galeones de la armada real de las Indias y flota de Nueva España el año de 1625, hallándonos obligados a dar continuas gracias a Dios Nuestro Señor, y procurar su santo servicio, mandamos a los virreyes, audiencias o gobernadores de nuestras Indias que celebren en cada año a 29 de noviembre, perpetuamente, con toda solemnidad una fiesta a1 Santísimo Sacramento. Y encargamos a los arzobispos, obispos y provinciales de las órdenes regulares, lo hagan ejecutar así en sus diócesis y conventos, procurando se cumpla puntualmente, por lo que les toca esta solemnidad; y todos pongan mucho cuidado en la reformación de los vicios y pecados públicos. Al margen. Don Felipe IV en Barbastro a 1º de febrero de 1626.

He aquí la ley origen de la fiesta del 29 de noviembre, y he aquí a los canónigos de México obedeciendo fiel y puntualmente una ley de España, al tiempo que no quieren dar cumplimiento a la nuestra de 19 de julio de 1823 que les manda:levantar un mausoleo a las reliquias de los primeros defensores de la patria.

No se trata aquí de cercenar el culto divino, por ningún pretexto: celebren los señores canónigos, si quieren, una fiesta al santísimo sacramento todos los días, nos complacerá y edificará su devoción; pero no sean estas funciones como efecto de su servidumbre a España. Celébrese la fiesta enhorabuena; pero transfiérase a uno de los aniversarios de la República, mudando también el objeto; verbigraciadígase en los calendarios a 27 de noviembre: fiesta al Santísimo Sacramento en acción de gracias porque tal día el año de [18]21 entró en esta capital triunfante nuestro ejército libertador. Solemnícese la función cuanto se quiera, y no habrá un americano que lo censure; pero estar muy puntuales para obedecer las órdenes de España, y muy omisos para no obedecer las nuestras, es cosa que escandaliza y da a entender que España aún gobierna a los canónigos. Sólo la nación mexicana y su gobierno pueden sufrir tan descarado insulto.

 

DIOS Y LIBERTAD

Dos genios raros en el orbe literario han merecido el renombre de apóstoles de la tolerancia; y en efecto, Voltaire y Franklin son los dos grandes luminares que han enseñado a los hombres la senda de una virtud cívica y moral que por sí sola basta a hacer la felicidad de esta vida.

El primer filósofo de la Francia fue el amigo del primer político de la América, y cuando estos dos maestros de la tolerancia civil y religiosa tuvieron el gusto de verse en París, donde el americano presentó su nieto al europeo, pidiéndole le diese su bendición, God and liberty (Dios y Libertad): ésta es la única bendición, dijo Voltaire, que conviene al nieto de Franklin. A pesar de los tiempos, el público de París vio con lágrimas de ternura reunidos en una sesión de la Academia de las Ciencias a estos dos hombres respetables por su ancianidad, por su gloria y por el objeto de las ocupaciones de su vida, abrasándose en medio de vivas y aclamaciones que les recordaban la saludable influencia que habían tenido en su siglo. Entonces se dijo que en París Solón había abrazado a Sófocles; pero el Sófocles francés había destruido el error y establecido el reinado de la razón, y el Solón de Filadelfia había sentado la Constitución de su país sobre la base inmutable de los derechos de los hombres, y cerrado para siempre las puertas de su patria a la tiranía.

¡Loor eterno al sabio institutor, cuyas políticas huellas sigue la Confederación Mexicana, que conducida por su espíritu de libertad, adoptó por su mejor y más expresiva frase de cordialidad la bendición santa del inmortal Voltaire! ¡Dios y libertad...! ¡Qué palabras tan sublimes y expresivas! ¡Oh, cuánto sobre ellas pudiera decirse!, mas contentémonos por ahora en publicar su origen, más adelante dirán algo sobre su significado. Editores del 0. [El Cosmopolita].(34)

Sacamos de los periódicos de Filadelfia el siguiente pasquín que se fijó en Aranjuez, estando allí Fernando VII algunos meses ha.

 

Nada falta a tu dicha, patria mía,
Tienes frailes, langosta, policía,
Puertos sin naves, tropas sin calzones,
Caminos solitarios con ladrones,
Siempre apresada tu tesorería,
Partido y colores a porfía,
Papel que vale menos, aunque debe,
Un rey que lo conoce y no se atreve,
Faltaba un año santo: en este día,
¡Bendito Dios!, el papa nos lo envía.
 

 

DESPOTISMO HISPANO MILITAR

Al leer en el número 30 del Correo de la Federación(35) el horroroso atentado cometido el 13 de noviembre en la Villa de Orizaba(36) por el coronel don Tomás Illanes,(37) que mandó matar, sin citación, audiencia ni forma alguna de justicia, y sin dar lugar a las disposiciones cristianas, sino lo mismo que a un perro, al granadero que estaba de centinela, porque no se dejó relevar; el tropel de sentimientos, indignación y lástima, que me ha movido la idea de un hecho tan cruel y tan infame, me han excitado el deseo más vehemente de que se oponga un fuerte dique a semejantes excesos: examinando la causa que haya podido dar ocasión a una tragedia tan horrible, y no encontrando alguna para el caso, pues ni el difunto había ofendido a dicho Illanes, ni tampoco hizo agravio alguno a los que le fueron a relevar, ni siquiera amenazó a los que veía preparar las armas para asesinarle, antes, en este acto echó armas al hombro, infiero bien, si no me engaño, que la causa ocasional porque suelen someterse por los jefes de la tropa, es el despotismo de la ordenanza española, a que por desgracia están tan avezados nuestros militares. La obediencia tan ciega y tan sin límites que, escudados con ese código feroz, exigen los jefes de los subalternos, es preciso que sea origen fecundo de desgracias, arbitrariedades e injusticias.

Así se vieron, en la Guerra por la Independencia, ejecutarse prisiones, saqueos y asesinatos, mandados por jefes incapaces de mandar ni ser obedecidos por el estado de embriaguez en que se hallaban, fuese por accidente o por costumbre, como el sanguinario y detestable Concha.(38) Yo, por tanto, creo que conviene que nuestros representantes fijen la atención en este punto y dicten las leyes conducentes a evitar los desastres expresados, y si me hallara ocupando algún puesto en la representación nacional, no dudaría hacer iniciativas para que se decretase: 1º que ningún subalterno militar esté obligado a obedecer a ningún superior, conociendo y pudiendo probar que está borracho, 2º que aunque no lo esté, tampoco debe ser obedecido, cuando manda alguna cosa notoriamente injusta y criminal, como el atentado de que se trata.

Estos dos proyectos, sobre ser tan conformes con la libertad de nuestras instituciones, lo son también con la santidad de las leyes de la naturaleza, y aun con la práctica de las relaciones más austeras, que profesan la obediencia, en las cuales, a pesar de su rigor, no se obliga a nadie a una obediencia ciega, ni menos a ejecutar una acción declaradamente mala. Sobre estas importantes materias puede verse al Roscio(39) en su Triunfo de la libertad: a mí me basta hacer estas indicaciones para que aquellos a quienes toca obren de manera que ni la humanidad se horrorice de sus vilipendios, ni las naciones cultas coloquen a la mexicana en el rango de las bárbaras. M.

 

ANUNCIO

Un sujeto, hombre de bien, de una capacidad regular para lo que se le encargue, solicita un destino para dentro o fuera de México; la persona que lo hubiere menester, ocurra a la calle primera de Vanegas(40) número 3, en donde contestará.

 


(1) Oficina de la Testamentaría de Ontiveros.

(2) Durango. Cf. nota 2 al núm. 1.

(3) Guadalajara. Cf. nota 3 al núm. 1.

(4) Tlacotalpan. Cf. nota 4 al núm. 1.

(5) Perote. Cf. nota 5 al núm. 1.

(6) san Irineo o Ireneo (115?-202). Padre de la iglesia griega y mártir cristiano. Obispo de Lyon desde 178. Escribió diversos trabajos contra los gnósticos, de los cuales se conservan: Contra los herejes y la versión armenia de Predicación apostólica.

(7) Cf. la lista que da Fernández de Lizardi en el núm. 2 y la nota 6 al núm. 2.

(8) Quinto Septimio Florencio Tertuliano (160?-240?). Escritor latino, jurisconsulto y retórico. Su obra maestra es Apologeticus -Apología de la religión cristiana; otra también notable es De praescriptione haereticorum.

(9) Hermas. Uno de los llamados padres apostólicos. Probablemente hermano del papa Pío I. Hacia el año 140 escribió, en Roma, un libro conocido como El pastor Hermas, dividido en cinco visiones, dos mandamientos y diez semejanzas.

(10) san Ignacio. Uno de los padres apostólicos. Fue nombrado obispo de Antioquía y martirizado en Roma por orden de Trajano. Escribió varias epístolas dirigidas a las diferentes iglesias.

(11) san Policarpo (69?-155?). Obispo de Esmirna. Discípulo del apóstol san Juan. Se conserva una carta suya conocida como Epístola a los filipenses.

(12) Papías. Cf. nota 14 al núm. 2.

(13) Cuadrato. Apologista cristiano que murió en Atenas.

(14) Arístides de Atenas. Escritor cristiano. Dirigió al emperador Antonino Pío unaApología sobre la verdadera idea de Dios. Llegó a nosotros refundida en los capítulos 26 y 27 de los textos griegos de la Vida de Balaam y Josafat y en una traducción en lengua siriaca, conservada en un manuscrito del convento de Santa Catalina, en el Sinaí.

(15) Cerinto. Filósofo gnóstico del siglo I. Combatió la doctrina de los apóstoles. Admitió dos principios: uno activo, existente por sí y perfecto -Dios-, y otro que no existe por sí y es pasivo-la materia.

(16) Cerdón. Filósofo gnóstico sirio. San Agustín vio en él a un precursor de los maniqueos.

(17) Simón Mago. Uno de los fundadores del gnosticismo. Quiso comprar con dinero el Espíritu Santo en Samaria. San Pedro le contestó: "¡Que tu dinero perezca contigo!" Voló por los cielos y, a petición de san Pedro de que lo abandonaran los demonios, cayó.

(18) Apolonio de Tiana, Filósofo griego. Profeta del neopitagorismo.

(19) Ebión. La secta de los ebionitas apareció el siglo I. Según san Epifanio, tuvo por jefe a un judío llamado Ebión, discípulo de Cerinto. Fue estoico. Según Orígenes y Eusebio, el nombre de la secta derivaba de una palabra hebrea que significa pobre. Los ebionitas negaban la divinidad de Cristo y los escritos de los apóstoles. No admitían más que el Evangelio según san Mateo. Con los preceptos de la religión cristiana mezclaban las prácticas del mosaísmo.

(20) Carpócrates. Filósofo gnóstico de Alejandría.

(21) Basílides (72-130?) Filósofo gnóstico griego.

(22) Cayo Cornelio Prisco. Sólo tenemos datos de Helvedius Priscus, quien fue yerno de Traseas.

(23) Eusebio de Cesarea. Arrio y sus seguidores se establecieron en Cesarea, donde el obispo Eusebio diluía, en un estilo muy vago y difuso, ideas no muy distantes de las de Arrio. Sus pensamientos eran compartidos, en gran parte, por Eusebio, obispo de Nicomedia.

(24) Plinio el Joven. Plinio Cecilio Segundo Cayo (61?-113). Escritor y orador latino conocido como "Plinio el Joven". Escribió nueve libros de epístolas.

(25) "Las legendarias Actas de san Clemente lo suponen desterrado por Trajano en el Queroseno, donde obró muchos milagros, hizo innumerables conversiones y por último fue arrojado al mar con un áncora atada al cuello. El Liber Pontificalis lo hace mártir bajo Trajano, después de haber recordado dos de sus ordenaciones, en las cuales consagró diez presbíteros, dos diáconos y quince obispos; fundándose quizá en la leyenda de las Actas, afirma que fue enterrado en Grecia." Cf. Carlos Castiglioni, op. cit., t. I, p. 16.

(26) Fleuri. Cf. nota 10 al núm. 1.

(27) Platina. Conocemos a Bartolomé del Sacchi, llamado Platina (1421-I481). Historiador y humanista italiano. Protegido por el cardenal Francisco Gonzaga, entró al servicio de los papas; sufrió varios encarcelamientos por su espíritu rebelde. Autor de Historia de vitis pontificum romanorum a D. N. Iesu Christo usque ad Paulum papam II con adiciones de Onofrio Panvino, impreso en Venecia por Michaelen Tramezinum en 1562 e Historia inclytae urbis Mantuae et serenissimae familiae Gonzagae.

(28) Isidoro, arzobispo de Sevilla (570?-636). Escritor español. Entre sus obras tenemos: Originum sive etymologiarum libri XX, De ortu et obitu patrum, CronicónLibro de varones ilustres, Crónica de los visigodos, Sobre la naturaleza de las cosas ySentencias. En el libro de Walter Ullman, The growth of papal government in the Middle Age. A study in the ideological relation of clerical to lay power, London, Methuen and Co., 1955, se encuentra una importante alusión a las tesis de Isidoro de Sevilla.

(29) Ibón. Se refiere a Ivón, Ives o Yves (1040-1116). Prelado francés, obispo de Chartres. Fue considerado el mejor canonista de su época.

(30) Graciano. Gratianus fue un célebre canonista italiano que murió en Bolonia a mediados del siglo XII. Escribió una compilación de textos de la Sagrada Escritura referentes a: los cánones de los apóstoles, a los cánones de los Concilios, a las decretales de los papas, etcétera, conocido como Decreto de Graciano, que se publicó en 1151.

(a) Otra herejía, negar la transubstanciación.

(b) Otra dar a entender que no queda consagrada la hostia, estando elevada, o el sacerdote acostado boca arriba cuando diga las palabras de la consagración.

(c) ¡Qué bien viene esto con lo de Pater non judicat quemquam, y con otras verdades dogmáticas y teológicas!

(31) tarahumaras. Cf. nota 22 del núm. 2. La región tarahumara se encuentra en Chihuahua y Sonora. Forma parte de la cresta principal de la Sierra Madre Occidental. Se extendió al suroeste del río Aros o Papigóchic, en la parte occidental de los estados de Chihuahua y Sonora, hasta el límite con el estado de Durango, en donde se unía a la Sierra de Guanaveci. Comprendía de noroeste a sureste la mesa del Venado, la Sierra Tutuaca, la Sierra de los Pandos y las cumbres del Gato.

(d) Luego la Santísima Trinidad es distinta de Dios. Esto es como aquello que se lee en un librito, que sin contradicción de los diocesanos corre en varios obispados, titulado: Exorcismos y evangelios del señor san José. Allí se dice: en el nombre de Jesucristo y en el nombre del Santísimo Sacramento, etcétera. Ya se ve, no es extraño que este desatino haya pasado y se haya adoptado por los sacerdotes que ayudan moribundos. Cuando a pesar de que san José no consta que hubiese exorcizado a nadie, ni que hubiere escrito Evangelios, pasó, y está pasando todavía, y estará mientras Dios lo permita, el título referido. Volviendo al padre Tellechea [Cf. nota 18 al núm. 2] digo que quizá esta Santísima Trinidad de que habla en la página 68 será la misma de que se habla en la Vida de fray Bartolo de los Mártires [Bartolo de Braga, el Venerable (1514-1590). Por la iglesia en que se bautizó también se le llama Martyribus. En 1529 profesó en la orden dominicana. En 1559 fue arzobispo de Braga; en 1561 asistió al Concilio de Trento; en 1582 renunció a la sede, y en 1845 Gregorio XVI le declaró Venerable], en donde se refiere que, hallándose aquel arzobispo de visita en un pueblo de Patanes, sacaban éstos varios rosarios por las calles y, entre otras cosas, cantaban con especial devoción y ternura la siguiente alabanza: "Bendita sea la Santísima Trinidad, hermana de nuestra Señora."

(e) Tampoco Judas se acostó con ningún hombre, luego...

(f) ¡Qué bellezas! Hasta ahora ignoraba todo el mundo esta doctrina que hace vírgenes a las que son niñas en el tiempo de su preñez, y cuando paren y después de sus partos. La lástima es que semejante virginidad es precisamente ad tempus, porque llegando la vejez, ¡a Dios virginidad! Y por consiguiente, María Santísima que llegó a edad muy avanzada, no murió virgen.

(g) ¡Qué tormento será para los predestinados el día del juicio estar al lado de tanto apestoso condenado! ¡Pobre del negro que vaya por desgracia a la provincia de tarahumar!, no habrá meco [cf. nota 29 al núm. 1] de aquellos que no le cargue a los flechazos, creyéndolo condenado por su hedor y color.

(h) Por guapa que sea la Cruz, no creemos que lo sea tanto como nuestro misionero. Él merece mil gracias y recompensa por el descubrimiento que ha publicado en estas líneas de que hablamos; pues ya el gobierno se excusará de gastos y tropas, para acabar con los yaquis y mayos [cf. nota 24 al núm. 1], porque, como son gentiles y malos, bastará que el padre Tellechea se desnude y ponga en cruz delante de ellos, o que vayan algunos hombres con cruces altas a perseguirlos y hacerlos internarse hasta llegar a la orilla del mar, y obligarlos a que se arrojen a sus ondas y perezcan en ellas, como los cochinos del Evangelio.

(i) ¡Bravo modo de evangelizar, valerse de la mentira! ¡Y qué bien creerán los tarahumaras lo que les enseña el padre cuando vean falsificada semejante amenaza, o promesa, como es muy fácil, en los casos que ocurran de falsos testimonios en juicio!

(32) campanilludos. Equivale a campanudos: "lo que es mui hueco y ancho, á modo de campana. Y también se dice de los nombres y apellidos que son mui rumbósos, y de los hombres fanfarrones, que hablan hueco, y con grande aparato de voces, sin substancia." Cf. Diccionario de autoridades, Madrid, Editorial Gredos, 1964 (Biblioteca Románica Hispánica).

(33) Valladolid. Hoy Morelia.

(j) ¡Cierto que es especialísima la que les da el padre Tellechea!

(34) Cosmopolita. En "Periodistas militares", Rubén García asegura que "editaba El Cosmopolita en 1840 como condueño y punzante periodista, el general de caballería Manuel Gómez Pedraza, orador formidable, político tortuoso y escritor atildado." Cf. Rafael Carrasco Puente, La prensa en México. Datos históricos, pról. de Ma. del Carmen Ruiz Castañeda, UNAM, 1962.

(35) Correo de la Federación. Cf. nota 30 al núm. 1.

(36) Orizaba. Ciudad del municipio del mismo nombre, en el estado de Veracruz.

(37) Tomás Illanes. Conocemos a un Illanes que escribió al Congreso para pedir que no se permitiera la entrada al puerto de Veracruz de personas que emigraron de México al realizarse la Revolución de Independencia.

(38) Sólo conocemos al coronel Manuel de la Concha, quien fue asesinado al dirigirse a Veracruz para embarcarse. Los asesinos quedaron impunes. Alamán dice que incluso fueron favorecidos por Iturbide, promovedor de aquel atentado. Este militar realista aprehendió al héroe de la insurgencia José María Morelos y Pavón.

(39) Juan Germán Roscio (1769-1821). Abogado y político venezolano. Incorporado a la causa de la Independencia, fue diputado del pueblo y del clero en 1810. Redactó en parte y suscribió el Acta de la Independencia, y escribió el Manifiesto que hizo al mundo la Confederación de Venezuela (30 de junio de 1811); miembro del Ejecutivo Federal en 1812, contribuyó a la capitulación de Miranda. Fue a parar al presidio de Ceuta y logró evadirse (1814). Presidió el Congreso de Angostura, que estructuró la Nueva Colombia. Posteriormente sustituyó a Zea en la vicepresidencia de esa república. Publicó Triunfo de la libertad sobre e1 despotismo (1818), que influyó en la causa de la independencia americana.

(40) Vanegas. De las tres calles que se llamaban así, primitivamente sólo tuvo ese nombre la segunda; las otras dos se llamaban calle de Garay (hoy segunda de Jesús María) y la tercera de Zeballos. La primera era el tramo comprendido desde la esquina de la calle de la Estampa de Jesús María (hoy Soledad) hasta la esquina del callejón del Amor de Dios (hoy Emiliano Zapata), la segunda la que sigue hasta la esquina de la que se llamaba calle del Hospicio de San Nicolás (hoy Guatemala), y la tercera la que arranca de aquí y termina en la Plazuela de Loreto.