[NÚMERO 24]

 

VIGESIMACUARTA CONVERSACIÓN DEL PAYO
Y EL SACRISTÁN(1)

Concluyen su Constitución Política



 

TÍTULO CUARTO

Capítulo único

De la ensalada


¡OH TÚ QUE ADMINISTRAS LA JUSTICIA! AL JUZGAR A ESTE REO ACUÉRDATE QUE LA LEY TE HA DE JUZGAR A TI.

POLICÍA MILITAR INTERIOR

 

(Águila de 6 de julio)

ARTÍCULO DE OFICIO

 

El rey: Muy reverendos arzobispos y reverendos obispos de las iglesias metropolitanas y catedrales de ambas Américas, islas adyacentes y de Filipinas. Conformándose con lo que mi Consejo Supremo de las Indias expuso en consulta de 6 de noviembre próximo pasado, fui servido en carta encíclica del actual sumo pontífice León XII, cuyo tenor y el de su traducción es el siguiente.

"A los venerables hermanos los arzobispos y obispos de América.

"León XII, papa: Venerables hermanos, salud y la bendición apostólica. Aunque nos persuadimos habrá llegado hace ya tiempo a vuestras manos la encíclica que en la elevación de nuestra humildad al solio de san Pedro, remitimos a todos los obispos del orbe católico, es tal el incendio de caridad en que nos abrasamos por vosotros y por vuestra grey, que hemos determinado, en manifestación de los sentimientos de nuestro corazón dirigiros especialmente nuestras palabras. A la verdad, con el más acerbo e incomparable dolor, emanado del paternal afecto con que os amamos, hemos recibido las funestas nuevas de la deplorable situación en que tanto al Estado como a la Iglesia ha venido a reducir en esas regiones la cizaña de la rebelión, que ha sembrado en ellas el hombre enemigo; como que conocemos muy bien los graves perjuicios que resultan a la religión, cuando desgraciadamente se altera la tranquilidad de los pueblos. En consecuencia no podemos menos de lamentarnos amargamente, ya observando la impunidad con que corre el desenfreno y la licencia de los malvados; ya al notar cómo se propaga y cunde el contagio de libros y folletos incendiarios, en los que se deprimen, menosprecian, y se intentan hacer odiosas ambas potestades eclesiástica y civil, ya por último viendo salir a la manera de langostas devastadoras de un tenebroso pozo, esas juntas que se forman en la lobreguez de las tinieblas, de las cuales no dudamos afirmar con san León papa, que se concreta en ellas, como en una inmunda sentina, cuanto hay y ha habido de más sacrílego y blasfemo en todas las sectas heréticas.

"Y esta palpable verdad, digna ciertamente del más triste desconcierto, documentada y comprobada con la experiencia de aquellas calamidades que hemos librado ya en la pasada época de trastorno y confusión, es para nos en la actualidad el origen de la más acerba amargura, cuando en su consideración prevemos los inmensos males que amenazan a esa heredad del Señor por esta clase de desórdenes.

"Examinándolos con dolor se dilata nuestro corazón sobre vosotros, venerables hermanos: no dudando estaréis íntimamente animados de igual solicitud en vista del inminente riesgo a que se hallan expuestas vuestras ovejas.

"Llamados al sagrado ministerio pastoral por aquel Señor que vino a traer paz al mundo, siendo el autor y consumador de ella, no dejaréis de tener presente que vuestra primera obligación es procurar que se conserve ilesa la religión, cuya incolumidad, es bien sabido, depende necesariamente de la tranquilidad de la patria. Y como sea igualmente cierto que la religión misma es el vínculo más fuerte que une tanto a los que mandan, cuanto a los que obedecen, al cumplimiento de sus diferentes deberes, conteniendo a unos y otros dentro de su respectiva esfera, conviene estrecharlo más cuando se observa que, en la efervescencia de las contiendas, discordias y perturbaciones del orden público, el hermano se levanta contra el hermano y la casa cae sobre la casa.

"La horrorosa perspectiva, venerables hermanos, de una tan funesta desolación nos obliga hoy a excitar vuestra fidelidad por medio de este nuestro exhorto, con la confianza de que, mediante el auxilio del Señor, no será inútil para los tibios, ni gravoso para los fervorosos, sino que estimulando en todos vuestra cotidiana solicitud tendrán complemento nuestros deseos.

"No permita Dios, nuestros muy amados hijos, no lo permita Dios, que cuando el Señor visite con el azote de su indignación los pecados de los pueblos, retengáis vosotros la palabra a los fieles que se hallan encargados a vuestro cuidado, con el designio de que se entiendan que las voces de alegría y de salud, sólo son oídas en los tabernáculos de los justos: que entonces llegarán a disfrutar el descanso de la opulencia y la plenitud de la paz, cuando caminen por la senda de los mandamientos de aquel Señor, que inspira la alianza entre los príncipes, y coloca a los reyes en el solio, que la antigua y santa religión, que sólo es tal mientras permanece incólume, no puede conservarse de ninguna manera en pureza e integridad, cuando el reino dividido entre sí por facciones es, según la advertencia de Jesucristo Señor nuestro, infelizmente desolado, y que vendrá con toda certeza a verificarse por último, que los inventores de la novedad se verán precisados a reconocer algún día la verdad, y a exclamar mal de su grado con el profeta Jeremías: Hemos esperado la paz, y no ha resultado la tranquilidad; hemos aguardado el tiempo de la medicina, y ha sobrevenido el espanto; hemos confiado en el tiempo de la salud, y ha ocurrido la turbación.

"Pero ciertamente nos lisonjeamos de que un asunto de entidad tan grave, tendrá por vuestra influencia, con la ayuda de Dios, el feliz pronto resultado que nos prometemos, si os dedicáis a esclarecer ante vuestra grey las augustas y distinguidas cualidades que caracterizan a nuestro muy amado hijo Fernando, rey católico de las Españas, cuya sublime y sólida virtud le hace anteponer al esplendor de su grandeza el lustre de la religión y la felicidad de sus súbditos; y si con aquel celo que es debido exponéis a la consideración de todos, los ilustres e inaccesibles méritos de aquellos españoles residentes en Europa, que han acreditado su lealtad, siempre constante, con el sacrificio de sus intereses y de sus vidas en obsequio y defensa de la religión y de la potestad legítima. La distinguida predilección venerables hermanos, para con vosotros y vuestra grey, que nos estimula a dirigiros este escrito, nos hace por el mismo caso estremecer tanto más por vuestra situación, cuanto os consideramos mayormente oprimidos en la enorme distancia que os separa de vuestro común padre.

"Es sin embargo un deber que os impone vuestro oficio pastoral el prestar auxilio y socorro a las personas afligidas; el descargar de las cervices de todos los atribulados el pesado yugo de la adversidad que los aqueja, y cuya sola idea obliga a verter lágrimas; el orar por último incesantemente al Señor con humildes y fervorosos ruegos, como deben hacerlo todos aquellos que aman con verdad a sus prójimos y a su patria, para que se digne su Divina Majestad imperar que cesen los impetuosos vientos de la discordia, y aparezca la paz y tranquilidad deseada.

"Tal es sin duda el concepto que tenemos formado de vuestra fidelidad, caridad, religión y fortaleza; y en tanto grado os consideramos adornados de estas virtudes, que nos persuadimos cumpliréis de modo todos los enunciados deberes, que os hemos recordado, que la Iglesia, diseminada en esas regiones, obtendrá por vuestra solicitud la paz, y será magníficamente edificada, siguiendo las sendas del santo temor de Dios y de la consolación del Divino Espíritu.

"Con esta confianza de tanto consuelo para nos, para esta Santa Sede y para toda la universal católica Iglesia, que nos inspiran vuestras virtudes, ínterin del Cielo, venerables hermanos, derramamos sobre vosotros y sobre la grey que presidís el auxilio y socorro que le pedimos, os damos a todos con el mayor afecto la bendición apostólica. Dado en Roma, en San Pedro, sellado con el sello del Pescador, el día 24 de septiembre de 1824, año primero de nuestro pontificado.

"En lugar del sello del Pescador.

José, cardenal Albani."(6)

Vista la preinserta encíclica en el referido mi Consejo de las Indias, he resuelto comunicárosla, para que haciendo saber su contenido a los cabildos de vuestras respectivas iglesias y demás individuos del clero secular y regular, pongáis en práctica, como os lo ruego y encargó, lo que el celo y justificación de su santidad os encomienda, contribuyendo por cuantos medios os dicte vuestra prudencia a que se restablezca la debida obediencia y entera tranquilidad de esas provincias. (Hasta aquí el rey de España.)

¡Cuánto han engañado a su santidad! Yo quisiera acordarle a la Santa Sede y curia romana lo que perdió León X con la Inglaterra por una ligereza de éstas.

México, julio 7 de 1825.

El Pensador

 

 

 

(1) Oficina de Ontiveros.

(a) Entiéndase esto, de todas las comisiones y congresos del mundo, pues los hombres son unos en todas partes.

(b) Permítaseme este barbarismo para explicar mi concepto.

(c) Pregúntese al administrador de la Imprenta de Ontiveros [en 1820 era N. de Paredes] cuánto debo de esta obrita, por lo que falta de sus costos. Digo esto por aquello que dicen que escribo por el interés pecuniario de la ganancia que me producen mis escritos. Ya me alegrara que no se equivocaran en su juicio, señal de que aumentaba la ilustración; pero no hay tal, son muy pocos los que leen: unos por mezquinos, otros por flojos, otros por fanáticos y partidarios de los Borbones, otros por tontos que nada entienden, y los más porque no saben leer. Solamente las ejecuciones de justicia tienen un expendio asombroso; no hay quien no se empeñe en leer estos papeles... como que interesan e instruyen tanto. ¡Qué ilustración!

(2) Calle de Tacuba. Además de las calles que conservan ese nombre lo llevaron las de: Santa Clara, San Andrés, Mariscala y la del poniente eran Calzada de Tacuba hasta el pueblo de Tacuba.

(d) No es este plazo tan corto como dirán los interesados en la impunidad de los delitos. En siendo los magistrados activos y virtuosos, con menos tiempo tienen. El señor Revillagigedo [Juan Vicente de Güemes Pacheco y Horcasitas (1740-1799). Militar y gobernante español. Segundo conde de Revillagigedo. Virrey de la Nueva España (1789-1794). Protector de la instrucción pública; fomentó los cultivos antiguos y abrió nuevas vías de comunicación], aquel nacido para gobernar, en veinte días hizo descubrir, juzgar y ejecutar a los asesinos de don Joaquín Dongo [Cf. nota 9 al núm. 18 de las Conversaciones del Payo y el Sacristán].

(3) escarpia. Clavo con cabeza acodillada que sirve para sujetar bien lo que se cuelga.

(4) sistema Lancasteriano. La compañía Lancaster siguió el sistema de educación de José Lancaster, que consistía en que los alumnos mayores y más adelantados enseñaran a sus condiscípulos bajo la vigilancia del maestro.

(5) prest. Cf. nota 8 al núm. 12 de las Conversaciones del Payo y el Sacristán.

(6) Albani. Ilustre familia de Roma originaria de Albania, de donde fue expulsada por los turcos. De ella proceden algunos prelados: Francisco Albani o Clemente XI. Aníbal Albani fue obispo de Urbino; también se conoce a Alejandro Albani, a Juan Francisco, obispo de Ostia, y a José Albani (1750-1840), sobrino de Juan Francisco. Formó parte del Sacro Colegio desde 1801; encargado de negocios en Viena (1796); secretario de Breves, legado del papa en Bolonia (1814) y comisario apostólico de las cuatro legaciones.