[NÚMERO 2]

DE AQUÍ A TRES MESES VEREMOS CÓMO
VA DE INDEPENDENCIA(1)


Sigue el diálogo del Payo y el Sacristán


Ofendió a las autoridades o a la justicia de la Tierra, porque también ésta prohíbe el asesinato. Ofendió a la Iglesia, no sólo porque ésta prohíbe lo que Dios prohíbe, sino porque perpetró su asesinato a la faz del mismo Dios, violando su sagrada presencia, lo mismo que si lo hubiera cometido en lugar sagrado. Ofendió a la nación americana, porque semejante barbaridad la va a pagar toda la nación en el concepto, no sólo de los ingleses, sino de cuantos extranjeros viven con nosotros. ¡Qué juicio se formarán de nuestra civilización y religión, cuando lean en la Europa el horroroso caso! ¿No dirán que somos unos idiotas, unos brutos, unos feroces caribes, sin sociedad, sin ley, sin religión? Sí, todo esto y más dirán los que lean este hecho vergonzoso.

¿Y qué dirán si al través de este, al parecer, celo exaltado, celo cruel y furioso por la religión católica, leen en nuestros periódicos en las noticiasdiarias de policía: "anoche robaron aquí y acullá esto y aquello, escalaron tal casa, hirieron a un hombre, mataron a una mujer, llevaron tantos ebrios a la cárcel, etcétera, etcétera, etcétera", y esto todos los días, todos los días, sin decirse lo que no se sabe? ¿No dirán que a más de fanáticos rematados, somos unos hipócritas sin vergüenza, ladrones, borrachos y matones? La pinturilla es desagradable, pro no hay que esperar la hagan mejor los extranjeros de nosotros, mientras no sean mejores nuestras costumbres.

Amo a mi patria como el que más, quisiera que su honor no padeciera la más leve nota, y más ahora que comenzamos a rozarnos con hombres finos, civilizados e ilustrados. Por esto, y en su obsequio, quisiera rogar así a los extranjeros de allá como a los de acá, que no confundan americanos con americanos. No, no son todos unos, ni piensan con una cabeza. Los hay fanáticos, viciosos, ignorantes e hipócritas; y también hay muchísimos despreocupados, hombres de bien, sabios y sinceros. Si aún nuestra totalidad no es como debe ser, es necesario disculparla con la mala educación que ha tenido sumida en la bajeza e ignorancia, y considerar que nuestra plebe es un muchacho malcriado, a quien ahora va a enseñar un buen gobierno justo y unas leyes sabias.

No sólo a los españoles, a todos los reyes de la Europa les interesa que nos reconquiste y nos castigue Fernando VII por revoltosos y levantiscos; pues dejándonos así como estamos, no están muy seguros en sus tronos, porque mañana u otros día puede antojárseles a sus pueblos ser libres y seguir nuestro mal ejemplo, así como nosotros seguimos el de la América del Norte y de la isla de Haití. Ésta es la causa de que se hayan reunido esos justos varones, por esto no quiere ningún monarca reconocer nuestra Independencia, y los ministros españoles aún llaman a las Américas dominios de su majestad católica, y a nosotros sus vasallos.

Esta expedición se hará y con más empeño que la de las Cruzadas. Habrá miles de indulgencias plenarias que impetrarán de Roma los príncipes cristianos para todo el que se aliste en ella, o de algún modo la fomente.

Fuera de esto, no se descuidarán en enviar buenos generales, buena oficialidad y buena tropa, aguerrida y bien pagada, y entonces ya nos podemos confesar. Ya usted vio lo que hizo Mina(7) con un puñado de buenos soldados. Él solo le mató más gente al gobierno español que Hidalgo, (8) Matamoros(9) y Morelos.(10) Si como trajo pocos más de doscientos hombres, trae siquiera dos mil, se encaja en México y nada le deja que hacer a Iturbide; y entonces el gobierno español contaba con las tropas y recursos que en el día no tiene el nuestro.

Conque, ¿qué dice usted, estamos seguros?, ¿podemos rechazar a veinte mil hombres y a su ejército de reserva que ya tienen prevenido entre nosotros?

México, 1 de septiembre de 1824.

El Pensador

 

NOTAS. El primer número de estos diálogos se hallará en esta Oficina.
Después de puesto en la planta este papel, leímos en El Sol que el angloamericano se hincó dentro de su casa, y porque no lo hizo en la puerta de su taller, lo mató el otro, lo que acrimina más el hecho.

 


(1) Oficina de don Mariano de Ontiveros.

(2) Empedradillo. Hoy calle del Monte de Piedad.

(3) un inglés americano. Referencia de Seth Hayden. El Sol de 31 de agosto de 1824 dice: "Anteayer, poco antes de las oraciones de la noche, se ha cometido en esta ciudad un asesinato por todas sus circunstancias atroz: un zapatero, natural de los Estados Unidos del Norte de América, poco tiempo hacía avecindado en esta ciudad con tienda de zapatería en una accesoria de las casas del Estado en el Empedradillo, estaba muy tranquilamente en su accesoria, a tiempo que pasó delante de ella el Divinísimo que salía del Sagrario con dirección a la calle de Santo Domingo. Un hombre vestido con una esclavina se arrodilló delante de la puerta de la zapatería y el zapatero lo hizo, es dudoso si antes o después de haberlo requerido el de la esclavina, en una silla del interior de su casa; el de la esclavina exigía que se viniese a arrodillar al umbral de la puerta, con lo que se hicieron de razones, siendo el resultado caer atravesado por una estocada el infeliz zapatero y ponerse en salvo con la fuga del bárbaro asesino. Sólo la historia de las guerras de religión de Francia y Holanda puede presentar algún hecho comparable con esta atrocidad que prueba evidentemente el errado principio de instrucción religiosa que se ha seguido por desgracia en nuestro país, haciendo consistir la religión en puras prácticas y olvidando casi del todo la moral cristiana..." El gobierno publicó un aviso que decía que el cónsul de Estados Unidos y el cónsul general de Inglaterra ofrecían dos mil pesos por la denuncia del paradero y aprehensión del asesino.

(4) tepachería. Lugar donde se vende tepache: bebida fermentada que se prepara con el jugo de la caña, la piña u otras plantas y con azúcar prieta. A veces se prepara con pulque. Cuando se desea retrasar la fermentación, se le agregan cabellos de ángel. Es un refresco o embriagante, según el grado de fermentación. Cf. Santamaría, Dic. mej.

(5) encuarto. Interrumpir la palabra al que la tiene.

(6) chaquetas. Apodo con el que eran conocidos los partidarios de los españoles. Cf. Santamaría, Dic. mej.

(7) Francisco Javier Mina. Cf. nota 16 al núm. 4 de El Hermano del Perico que cantaba la Victoria.

(8) Miguel Hidalgo y Costilla (1753-1811). Padre de la patria e iniciador de la Independencia de México.

(9) Mariano Matamoros (1770-1814). Caudillo de la guerra de Independencia.

(10) José María Morelos y Pavón (1765-1815). Caudillo de la Independencia. Su obra más importante es la Constitución de México independiente, del 22 de octubre de 1814 en el pueblo de Apatzingán.

(11) jeringa. Molestia, impertinencia tenaz. Cf. Santamaría, Dic. mej.