[NÚMERO 18]

DECIMAOCTAVA CONVERSACIÓN DEL PAYO
Y EL SACRISTÁN(1)

 

Muy interesante me parece el exterminar la holgazanería y esto debe ocupar muy seriamente la atención de los legisladores, porque mientras más vagos, más viciosos abundarán en la sociedad, y jamás puede progresar una república sobrecargada de viciosos; pero, compadre, no basta conocer el mal, sino que es necesario aplicar el remedio, ésta es la dificultad que encuentro en nuestro caso.

Es demasiado claro que la industria está muy abatida en nuestra república, las artes se hallan paralizadas, y aun los profesores de ellas no encuentran en qué trabajar, especialmente después de la avenida(3) de manufacturas inglesas. Pretender estorbarles la entrada es una impolítica y una injusticia: impolítica porque sería violar los pactos de comercio, e injusticia porque cada uno es libre para vestirse de lo mejor y más barato, a costa de su dinero; conque vea usted qué difícil encuentro que progresen las artes en nuestra tierra y que se exterminen los vagos y los viciosos.

 

TÍTULO SEGUNDO

De las fuentes de la riqueza nacional y del modo
de hacerlas comunicables entre todos los ciudadanos

 

Capítulo Primero

De la agricultura

Primero. Ninguna hacienda por grande que sea podrá tener más de cuatro leguas cuadradas y las que sobren deberán entrar al gobierno federal.

Segundo. El gobierno indemnizará a los propietarios pagándoles por sus justos precios el valor de las tierras que dejaren.

Tercero. Para cubrir estos créditos, venderá estas mismas tierras en pequeñas porciones, prefiriendo en la venta los nacionales a los extranjeros.

Cuarto. Nadie podrá comprar, ni el gobierno vender, sino una legua cuadrada de terreno de labor, y dos de monte.

En segundo lugar, aumentándose las ventajas y proporciones de la agricultura, se aumentarían los labradores, y resultarían innumerables familias medianamente acomodadas; porque la hacienda H, supongamos, tiene veinticinco leguas cuadradas de las que su dueño, el conde N, siembra cinco y arrienda veinte, repartidas en miserables pegujales a una multitud de infelices, a quienes sus dependientes tratan con la mayor dureza, y ellos viven con una servidumbre de vasallos: pues en el caso dicho, resultarían veinte propietarios felices, sin perjudicar al principal, pues ya hemos dicho que muchos de éstos tienen hasta diez y doce haciendas.

En tercer lugar, que es una gran política no permitir una clase de ricos tan opulentos, que lleguen a dar sospechas al gobierno, y en una república como la nuestra, son demasiado terribles; porque ya se sabe cuánto influye el poder del dinero, y el ascendiente que tienen los ricos sobre sus jornaleros y dependientes. Es menester no perder de vista la guerra que dieron los morenitos de Cuautla [de] Amilpas(5) y Tierra Caliente estimulados por sus amos. Constantes en sus principios, se presentaron en el campo de batalla en el Monte de las Cruces,(6) el año de [18]10 a pelear contra los patriotas que defendían su libertad: nunca se quitaron las chaquetas,(7) siempre fueron enemigos acérrimos de los americanos. Ellos prendieron al benemérito don Leonardo Bravo,(8) y a otros, tomaron las armas contra la Independencia el año de [18]21, las dejaron a más no poder, y hasta el día yo no me fiara de ellos.

  ¿Y por qué tanto entusiasmo contra su patria y contra sus mismos derechos? Por su ignorancia atizada por sus amos ricos y poderosos. Si hubieran tenido menos poder, si esas haciendas hubieran estado repartidas en pequeñas porciones y entre muchos dueños, yo aseguro que no se hubieran levantado tan fácilmente esas oscuras legiones contra los verdaderos patriotas.

  En cuarto y último lugar, que realizado el plan de usted, no quedaría en este vasto Continente un palmo de tierra sin cultivarse, cuando ahora tenemos millares de leguas de tierras feracísimas que no producen sino zacatones y maleza.

El único renglón que por desgracia se ve con el mayor interés es el de las minas; pero es un engaño el creer que el oro y la plata constituyen la riqueza de las naciones. Estos metales puntualmente, cuando son demasiado abundantes, son la causa de la ruina de muchas familias. Si Dongo,(9) si otros ricos no lo hubieran sido, no hubieran muerto asesinados por los ladrones; si esta misma nación no hubiera tenido tanto oro y tanta plata, no se hubiera excitado la codicia de los españoles, ni éstos hubieran venido a inmolar, en las aras de Pluto, veinte millones de inocentes, ni la Santa Liga(10) tuviera tantas ganas en el día de reducirnos a la antigua esclavitud de los Borbones. De oro era el becerro que adoraron los israelitas ¿y qué cara no les salió su adoración? Conque no adoremos el oro ni la plata; porque estos metales cuando son más preciosos, son más pesados; quizá por esto la naturaleza, siempre sabia, los ocultó de la vista de los hombres; mas éstos, perezosos y egoístas, rompen las entrañas de su madre para sacar estos metales y hacerse ricos de la noche a la mañana sin trabajar. ¡Qué error! La naturaleza benéfica les preparó a todos los mortales las verdaderas riquezas, no en el centro, sino en la superficie de la tierra; y en este sentido ¿qué tierra más rica que la nuestra? El trigo, el maíz, todas las semillas de primera necesidad, la grana, la azúcar, el cacao, el café, el añil, multitud de plantas, palos, leches, y gomas medicinales, algodón, lino, maderas exquisitas, regaladas frutas: todo, todo lo produce esta América en abundancia.

Yo me represento, pues, cultivada toda ella y correspondiendo fielmente a los afanes y sudores del labrador, y entonces... ¡Ah qué cuadro tan delicioso se me representa! Yo veo unos campos inmensos llenos de las doradas mieses de Ceres; otros advierto pintados con la verde esmeralda de los maíces; unos nevados con millones de copos de algodón, otros enrojecidos con la uva bermeja y deleitable. En unas partes innumerables huertas proporcionan al paladar innumerables gustos, en la diferencia de frutas que sazonan sus abundantes árboles; la vista y el olfato en otras partes se entretienen con los aromas y encantos de mil vistosas y fragantes flores, la humanidad doliente encuentra la botica más selecta en las yerbas y cortezas medicinales; el apetito... Vamos, yo no puedo ni dibujar a usted el cuadro adulador que me representa la idea de la América enteramente cultivada. Todo me parece que sería abundancia, todo felicidad, todo riqueza.

México, junio 1° de 1825.

El Pensador

 


(1) Oficina de don Mariano Ontiveros.

(2) pulquerías. Expendio de pulque: bebida que se obtiene del agua miel fermentada. Es decir, del jugo del maguey.

(3) avenida. En sentido figurado: concurrencia de manufacturas inglesas.

(4) tierras que le toquen de pan llevar. Tierra de pan llevar es la adecuada a la siembra y cultivo de cereales.

(5) Acciones ocurridas en el Valle de Cuautla o Plan de Amilpas. Morelos salió de Tenancingo, pasó por Cuernavaca y el 9 de febrero de 1812 se situó en Cuautla, donde fue atacado y posteriormente vencido por las tropas realistas al mando de Calleja y Llano.

(6) batalla en el Monte le las Cruces. Monte que separa el Valle de Toluca de la cuenca de México. El 30 de octubre de 1810, con un ejército de cien mil hombres, Hidalgo venció al brigadier Torcuato Trujillo. Pero después de esta victoria, y cuando tenía a la capital indefensa, emprendió la retirada.

(7) chaquetas. Cf. nota 6 al núm. 2 de las Conversaciones del Payo y el Sacristán.

(8) Leonardo Bravo (1764-1812). Insurgente mexicano. Simpatizó con el movimiento insurgente, lo que hizo que se uniera a Morelos en 1811. Construyó material de guerra, administró y expidió pasaportes. En diciembre de 1812 combatió en Izúcar. Cuando Cuautla fue ocupada —25 de diciembre— se hizo cargo de la fortificación de la plaza. Durante el sitio defendió la posición de Santo Domingo. Fue aprehendido en la Hacienda de San Gabriel. Lo trajeron a la capital de la Nueva España, donde le dieron garrote en la calzada del Ejido. Fue padre de Nicolás Bravo.

(9) Joaquín Dongo. El crimen se cometió en las calles de Cordobanes, hoy Donceles, en la casa del que fue prior del Consulado, el comerciante español don Joaquín Dongo el 23 de octubre de 1789 en la noche. Los asesinados fueron once: Dongo, Nicolás Lanuza, un portero, un inválido, un indio correo, el ama de llaves, una lavandera, la galopina, la cocinera, el cochero y el lacayo. Los asesinos fueron tres españoles: Felipe Aldama y Bustamante, José Joaquín Blanco y Baltazar Quintero. Fueron condenados a muerte de garrote. La sentencia se cumplió el 7 de noviembre de 1789. El propio virrey Revillagigedo se hizo cargo del caso asistido por las fuerzas policiacas de la época.

(10) Santa Liga. Cf. nota 19 al núm. 1 de El Hermano del Perico que cantaba la Victoria.

(11) medio. Antigua moneda mexicana: mitad de un real fuerte y equivalente a treinta y un céntimos de peseta.

(12) tlaco. Cf. nota 8 al núm. 6 de las Conversaciones del Payo y el Sacristán.