[NÚMERO 18]
CORREO SEMANARIO DE MÉXICO(1)
Miércoles 21 de marzo de 1827
El precio de la subscripción a este periódico serán 6 reales mensales en México y un peso fuera. Se reciben las subscripciones en esta capital en la Librería del difunto Ontiveros; en Durango,(2) en casa del ciudadano Pedro Carrasco; en Guadalajara,(3) en la del ciudadano José Ignacio Herrera; en Tlacotalpan,(4) en la del ciudadano coronel Joaquín García Terán; en Perote,(5) en la Administración de Correos, y se irá advirtiendo en qué otras de otros lugares, según se proporcionen correspondientes.
PAPAS
145 SERGIO IV
De 1009 a 1012
Era obispo de Albano, con los nombres de Pedro Os-porci,(6) esto es, Boca de Puerco, y siendo elegido papa entre los días 17 y 24 de agosto de 1009, lo fue hasta su muerte, verificada en 18 de agosto de 1012. Fue limosnero, pacífico, celoso del bien público y moderado en el uso de los derechos de su dignidad.
149 GREGORIO VI
De 1044 a 1046
Hemos visto que Juan Graciano, arcipreste de Roma, nombrado Gregorio VI, compró de Benito IX la renuncia y diligencias para la sucesión. Gregorio VI persiguió mucho a los ladrones, y también a los usurpadores de bienes de la iglesia romana. Por lo demás, parece que no había otro clérigo puro de costumbres que él entre todos los eclesiásticos de Roma, según escritores de aquel tiempo. El emperador Enrique III, siendo un solo rey de Alemania e Italia, consideró forzoso poner la mano en los asuntos de la iglesia romana, viendo tres papas a un tiempo en las personas de Benito IX, Silvestre III y Gregorio VI, ocupando en la ciudad los tres palacios de Letrán, San Pedro y Santa María la Mayor, y ejerciendo en sus respectivas iglesias el pontificado sobre sus respectivos partidarios. Hizo congregar Concilio en Sutri,(7) al cual convidó a Gregorio VI, por ser el único que ejercía el pontificado en 1046. Gregorio acudió, y visto el vicio de la simonía, se le dijo que renunciara voluntariamente para excusar el sonrojo de la deposición. Él accedió desnudándose de los vestidos pontificales y retirándose del Concilio, el cual declaró vacante la silla romana, sin consideraciones algunas a Benito IX y Silvestre III.
157 GREGORIO VII
De 1073 a 1086
CISMA 18
Llegó el caso de tratar de un papa de quien (si no estuviese canonizado y puesto en el número de los santos) hablaría yo en términos de retratarle como el mayor de los monstruos de ambición, origen, principio, causa y raíz de millares de guerras y millones de muertes por el sistema que adoptó, consolidó, canonizó, y encargó imitar en el uso de la potestad pontificia. En fin, parecería imposible que un hombre solo fuese capaz de producir tantos males como Gregorio VII. Las iglesias católicas de Alemania, Francia y otras no admitieron la Bula de Canonización, ni reconocen ni veneran a este pontífice por santo. La iglesia de España se conformó, por respetos políticos a la Santa Sede, pero los literatos particulares que saben dar a las cosas el verdadero valor, dicen que cuando faltaran otros fundamentos para reconocer, como juicio puramente humano, la canonización de los santos, bastaría el que ofrece la de Gregorio VII. No se trata en ella de declarar que las almas gozan del Cielo. Los mayores pecadores del mundo, se salvan si mueren con verdadera contrición. La controversia recae solamente sobre si la vida y conducta del sujeto fueron tan virtuosas en grado heroico que merezcan ser propuestas al pueblo cristiano por modelo, en lo respectivo a ser venerada la persona como santa, se cumple con todos el día primero de noviembre, sin que se necesiten saber su nombre y circunstancias, como en los que se canonizan por instancias particulares. No puedo menos de citar con elogio el acuerdo de la congregación de monjes benitos de los Países Bajos en principios del siglo XVII. Decretaron que no se promoviese causa ninguna de cuantas había pendientes sobre canonización de monjes, porque tenían ya grande número de canonizados, y la experiencia enseñaba que perecía la devoción a los santos antiguos, haciéndose moda la de los modernos.
Hildebrando, natural de Soana en Toscana, fue monje benito en Santa María del Monte Aventino, en Roma, y después en Cluni de Borgoña. De allí le sacó León IX para abad de san Pablo de Roma, creándolo cardenal, y Nicolás II lo hizo arcediano de Roma. En estos dos pontificados y los de Víctor II, Esteban IX y Alejandro II, mandó más que los mismos cinco papas que deferían totalmente a su dictamen. Dicen en las elecciones del oficio eclesiástico de su fiesta, que siendo niño escribió casualmente el versículo de un salmo: Dominabitur a mari usque ad mare; dominará desde un mar hasta otro, esto es en sustancia, dominará en todo el orbe cristiano. Lo tengo por fábula compuesta después para darle aire de profecía. Pero mirando el suceso por otro aspecto, esto mismo debía perjudicar a la canonización: el sistema de dominar un sumo sacerdote a otros se halla reprobado en el Evangelio por Jesucristo, y se opone diametralmente al de san Pedro y de los doce primeros papas, los cuales, como más cercanos a la fuente de las tradiciones originales de Jesús y de sus apóstoles, conocían mejor que los modernos el verdadero espíritu cristiano y sacerdotal.
Llevado a Roma por León IX desde Cluni, mandó más como pontífice que como cardenal en los 25 años anteriores a su elección. San Pedro Damiano,(8) su colega, manifestó bien en su dístico latino que Hildebrando era el Dios de Alejandro II. Esto, las legacías y la elección de Nicolás II cuando ya estaba electo Benito X, darán eterno testimonio de ser fingida la resistencia que Gregorio escribió haber hecho a su elección. Su conducta posterior confirma esta verdad. No sostendré yo con sus enemigos que viviese amancebado con la condesa Matilde,(9) cuando pasaba de sesenta años y la señora tenía treinta; ni que diese veneno al papa Alejandro para que vacara la silla; ni que comprase con dinero los votos de los electores, aunque todo esto se le probó por sus enemigos, con testigos y cartas que merecen ahora poco crédito, después que cesaron los intereses de las partes; pero aunque todos los papas y cardenales de Roma presentes y futuros se reúnan a formar apologías, es imposible que recorriendo paso a paso la vida de Hildebrando, Gregorio deje de resultar ambicioso, déspota, orgulloso, soberbio, inflexible, vengativo, imprudente, injusto, despreciador de las máximas evangélicas en punto a las virtudes de humildad y desintereses; apreciador avaro de las grandezas humanas para su iglesia y su dignidad; finalmente, homicida de mayor número de hombres que los otros pontífices de los siglos IX y X, a quienes él mismo citaba como malos. Veamos algunos rasgos de su conducta.
Fue elegido papa en 22 de abril de 1073, sin dar aviso al emperador Enrique IV. Éste se quejó, y Gregorio procuró persuadir no haber tenido parte en la elección, y aun escribió a otros para que persuadiesen a su majestad que no lo aprobase. ¡Qué chasco se hubiera llevado Hildebrando si las resultas fuesen como aparentaba pedir! El emperador la confirmó y Gregorio VII se ordenó en 30 de junio. Desde aquel momento en que ya creyó asegurado su poder, trató mal a Enrique IV. Tenía empeño de quitar a los potentados legos el derecho de investidura de obispados y abadías, poseído desde muchos tiempos antes con ese nombre o con otro, ejercido por medio de anillo y báculo que indicasen potestad o por otros signos; y no tan opuesto al espíritu de la Iglesia como los papas han procurado persuadir por interés. Era bien sencilla la respuesta del emperador diciendo no haber usurpado derecho alguno, y no deber perjudicar a los sucesores dejándose despojar del que le habían transmitido sus antecesores. Gregorio VII, irritado, reputa por enemigos suyos a todos los reyes cristianos, imputándoles el crimen de simonía en la provisión de dignidades y beneficios eclesiásticos, porque usaban de las investiduras. Les amenaza no sólo con excomulgarles y publicarlos anatematizados enemigos de la Iglesia, sino con declarar a sus respectivos vasallos exentos de la obligación de sus juramentos de fidelidad.
Este atentado no era tan inaudito como dicen los autores del Arte de verificar fechas,(10) pero lo era en cuanto al modo y circunstancias. Por lo escrito en las vidas de los papas anteriores, consta que el papa Inocencio I excomulgó al emperador Arcadio; Martín I al emperador Constante II; Gregorio III al emperador León; Adriano II al emperador Carlos II, el Calvo; Alejandro II al emperador Enrique IV; Juan VIII a Sergio, duque de Nápoles, porque hizo paces con los sarracenos; Esteban VII a Hugo el Grande, duque de Francia, porque guerreaba sublevado contra el rey Luis IV, el Ultramarino; Esteban II a todos los que se opusieran al establecimiento de la nueva dinastía de Pipino, rey de Francia; Esteban V a todos los que procurasen establecer la nueva y tercera dinastía de los Capetos; Zacarías eximió a los franceses de la obligación de fidelidad jurada en favor de su rey Childerico III, y mandó que la jurasen al nuevo rey Pipino. Pero todo esto era bien distinto de sublevar por movimiento propio las naciones contra su soberano, a pretexto de religión, para excitar tumultos, guerras civiles, incendios de pueblos, homicidios, robos, sacrilegios, adulterios, violencias, pobreza general, despoblaciones, y cuantos pecados, crímenes, horrores y males se subsiguieron en Alemania, Italia y casi toda Europa. La invención de este horrible atentado era reservada a Gregorio VII con título de perseguir a los simoniacos para que después lo fueran únicamente los romanos. La simonía no cesó: mudó de teatro. Los pecados no se disminuyeron: variaron las personas de los pecadores. Las investiduras no se nombraron ya, pero su esencia estuvo en las provisiones pontificias. Los pecados y las guerras de los siglos posteriores deben su origen a los principios establecidos por Gregorio VII, según los cuales el papa puede disponer de los reinos indirectamente, excomulgando a los reyes, absolviendo a los vasallos del juramento de fidelidad, y convidando a otros católicos con el reino, bajo la condición de confesarse deudores de su derecho soberano al sumo pontífice.
Gregorio VII fomentó la sublevación de los sajones, y movió la de los alemanes e italianos. Hizo elegir por emperador a Rodolfo de Suabia, cuñado de Enrique, y nada se puede discurrir que no hiciese para perder a éste, por lo que no se debe extrañar que le pagara en la propia moneda, moviendo el cisma que debió preverse con la elección del antipapa Guiberto, llamado Clemente III, y males que se le subsiguieron. Nada es comparable con la temeridad orgullosa que manifestó Gregorio cuando se trató de reconciliar al emperador. Ni Sergio ni otros cualesquiera papas bárbaros de los siglos IX y X hubieran imaginado conducta tan soberbia y contraria al espíritu del Evangelio y a lo que resultaba de las vidas de los papas antiguos. Entra el emperador en Canosa, y se le detiene tres días en el foso entre dos murallas, desnudo, descalzo, con una túnica de lana burda, sin comitiva ni señales de dignidad. Se le dice después que confiese en pública dieta imperial haber carecido de razón en todo y ser indigno de reinar. Enrique acepta tan humillantes condiciones y otras más duras: Gregorio le absuelve de la excomunión, le da el cuerpo de Nuestro Señor Jesucristo en la misa, y, sin embargo, a pocos días escribe a los alemanes sublevados que no le reconozcan por rey, pues él no le ha restituido el imperio, ni la dignidad real.
Usó de cuantas mentiras inventaron él o sus aduladores para persuadir en cartas y por medio de sus legados que pertenecía a la iglesia romana el derecho de nombrar o confirmar casi todos los soberanos, o de aprobar el derecho hereditario de los nuevos poseedores, recibiendo tributos de reconocimiento y juramento de vasallaje y fidelidad. Así lo manifestó con respecto al imperio de Constantinopla y reinos de España, Francia, Sajonia, Inglaterra, Dinamarca, Rusia, Sicilia, Portugal y otros. Es un escándalo leer tantas mentiras como resultan de sus cartas sobre este asunto. Si los católicos no respetásemos las canonizaciones no podríamos citar al papa Gregorio VII con otro renombre que el de impostor. Por lo respectivo a España no sólo dejó de tener derecho al reino, sino que donó al conde de Rouci, caballero francés, todas las tierras que conquistase de los moros, con la condición de reconocerse feudatario de la Santa Sede; nada de lo cual surtió efecto. Con iguales mentiras hizo introducir en los reinos de Castilla, Aragón, la liturgia que Roma usaba entonces, en lugar de la purísima conservada desde los primeros siglos; sobre cuyo asunto fray Enrique Flores(11) hizo ver en su excelente obra de la España sagradaque la liturgia gótica de España era la primitiva de Roma, y que la diferencia del tiempo de Gregorio VI consistía en mutaciones hechas por los romanos y no por los españoles en los tiempos intermedios.
El abuso de la potestad espiritual y su mezcla con la política mundana se vio notoria en la conducta de Gregorio VII con los normandos, soberanos de Inglaterra y de las Sicilias. Hoy los excomulga y trata de tiranos, anticristos y enemigos de la Iglesia. Mañana los absuelve, los adula, los elogia y pondera su bondad porque se allanan a guerrear contra Enrique IV. Los conjurados de Alemania le dieron con razón en cara que los había metido en el precipicio y que después los abandonaba. Gregorio quería que la elección de rey se pusiera en su mano, y que el primero de sus juramentos fuese de vasallaje y fidelidad a la Santa Sede. Con los reyes de Francia y sus obispos, tuvo conducta doble, según las circunstancias concurrentes. Escribió en defensa del poder que usurpaba de destronar reyes; y no se ve otra cosa en su papel que abusó de la Sagrada Escritura y de los padres, ocultando maliciosamente cuanto resulta de la historia eclesiástica en contrario, como indica el cardenal Fleuri.(12)
Finalmente, yo supongo como calumnias todo cuanto se dijo contra él en orden a sensualidad, simonía, homicidios y otros vicios groseros; pero no ha habido ni es fácil que haya hombre más ambicioso, temerario, soberbio, intrigante y malvado, tanto más pernicioso cuanto más canonizaba estas malditas pasiones con el velo hipócrita de la religión y del respeto a la Santa Sede romana. Su muerte fue día 25 de mayo de 1085 en Salerno, desterrado de Roma por amor de la justicia, según sus últimas palabras. Si así lo sentía su buena fe, habrá salvado su alma, pero no su opinión: para la cual no bastan canonizaciones.
COMUNICADO
Acerca de los indios, labradores y artesanos
Ciudadano editor del Correo Semanario: la desgraciada suerte de la muy útil y recomendable clase de indios jornaleros, hace mucho tiempo que hiere mi sensibilidad. Paso a patentizarla, así como las providencias que creo justas y convenientes para que sea menos infeliz que hasta ahora, sin que se perjudique el interés de los dueños de haciendas, y espero le dé usted un lugarcito a estas mal formadas líneas en su apreciable periódico. El jornal de estos miserables no pasa, en los más territorios de la Federación, de dos reales, con los que es imposible que cubran sus necesidades, como demuestra la cuenta siguiente:
Para mal comer sacan semanariamente una cuartilla de maíz, y en cincuenta y dos semanas que tiene el año, seis y media cargas, que los labradores les cargan al precio de colecturía,(13) por lo que cuando vale seis pesos, tiene que pagar en el año 33.
Por esta ligera demostración, se ve que mientras los jornaleros ganen dos reales y se les cargue el maíz a los precios corrientes, siempre estarán debiendo a sus amos cantidades exorbitantes, y su suerte será tan dura como infeliz, por lo que sería de desear que los Congresos de todos los Estados dictaran las providencias siguientes:
Primera. Ganarán los jornaleros en todas las fincas del Estado N. tres reales diarios.
Segunda. Por ningún pretexto se les cargará la carga de maíz a más de tres pesos, porque es muy injusto que paguen los frutos que cultivan con sus manos a precios excesivos, y cuyas utilidades deberán percibir los labradores de otros consumidores, y no de los que han llenado sus graneros.
Tercera. No se les cargarán a su cuenta los instrumentos con que cultivan los mismos frutos, pues éste es un rasgo atroz de codicia y tiranía.
Cuarta. Los párrocos no les exigirán un medio por bautismos, casamientos, entierros, etcétera, pues es tan escandaloso como injusto y cruel que esquilmen a tan infelices ovejas, mientras que los canónigos, gente tan ociosa como inútil, se absorben los diezmos quitándolos a sus legítimos dueños que son los obispos y los párrocos, con cuyos productos ruedan coches, crujen seda, habitan en casas magníficas, comen opíparamente e insultan la miseria de los infelices que los mantienen.
Quinta. Los labradores que no observen fiel y exactamente las providencias primera, segunda y tercera, quedarán sujetos a una multa, que no baje de doscientos pesos, ni exceda de mil, aplicables a las escuelas de primeras letras que haya en los Estados.
Sexta. Estas multas las impondrán los respectivos jueces con conocimiento de las proporciones de los infractores.
Estas sencillas providencias me parecen bastantes para suavizar la triste suerte de los indios; de esa porción inocente y oprimida, que sin embargo de haber mudado de señores, gimen en la más dura servidumbre. Se les dice que sonindependientes, libres y felices, que pasaron los aciagos tiempos del despotismo, que ya no los gobiernan los feroces españoles, sino los blandos americanos; mas ellos, tan esclavizados y pobres como siempre, en nada han mejorado: su suerte es la misma y caminan por la posta a su total aniquilación, si las legislaturas de los Estados se desentienden como hasta aquí de esta clase útil y laboriosa.
Desengañémonos, ciudadano editor, las teorías están en boga, pero mientras los pobres, que son como cuarenta a uno en nuestro país, no disfruten ventajas conocidas y puedan comer con menos trabajo, la suerte de la nación es incierta y precaria porque, como usted ha dicho con demasiada razón, el pueblo no lee papelitos brillantes, y aunque los lea no los entiende, y busca los pesos en su bolsa y no en las de sus mandarines. Éste es un axioma político que jamás deben perder de vista nuestros legisladores.
En la introducción asenté que era menester hacer felices a los indios sin perjudicar a los labradores; en obsequio de éstos sería muy oportuno que decretaran las legislaturas de los Estados las siguientes providencias:
Primera. Ningún jornalero podrá separarse de la finca en que trabaje, sin cumplir el año de su contrata, pues los labradores hacen sus siembras con arreglo al número de brazos con que cuentan, y faltándoles en los trabajos más útiles, perderían las siembras con perjuicio suyo y de la sociedad.
Segunda. La anterior providencia no tendrá lugar en el caso que el jornalero justifique ante el juez respectivo que ha sido maltratado sin motivo, ya sea por el amo, ya por sus mayordomos, los que serán responsables de estos excesos, muy frecuentes por la barbarie y crueldad que caracteriza a los más de los que mandan a los indios, más propios para gobernar osos que a entes racionales. Por tanto, se encarga a los dueños de haciendas que, por cuantos arbitrios estén a su alcance, impidan el mal trato de sus operarios.
Tercera. Ningún hacendero recibirá un jornalero sin que le presente un papel que acredite que nada debe en la finca en que ha estado. Si lo admitiere sin este requisito, perderá cuanto le haya dado al jornalero, y éste volverá a la finca en que trabajaba.
Cuarta. Los diezmos no se cobrarán como hasta aquí, sino deduciendo los costos que han tenido las semillas desde su siembra hasta ponerlas en las trojes, es decir, se pagarán diezmos de las líquidas utilidades y no del principal y ganancias, como hasta aquí, pues esto en castellano se llama ROBAR, y si siguen de este modo, la agricultura jamás progresará.
Quinta. No habrá colectores nombrados por los Cabildos Eclesiásticos, pues los diezmos son propiedad nacional y no eclesiástica, por lo que serán administrados por los comisionados que nombre el gobierno.
Sexta. Con su producto se dotarán moderada y cristianamente los obispos, aumentándose las diócesis a proporción de los territorios, pues las más veces fallecen aquéllos sin que los conozcan sus ovejas.
Séptima. Con el mismo se dotarán los curas sin que exceda la mayor dotación de dos mil pesos, ni baje la menor de mil.
Octava. Con el mismo se dotarán los vicarios que necesiten los dichos, no al arbitrio de éstos, sino a proporción, aplicando a unos mil doscientos pesos, que será lo más, y a otros seiscientos, que será lo menos.
Novena. No se exigirá a los labradores ni un medio por la administración de sacramentos, domínicas, reconocimientos de capillas, etcétera. Hasta aquí han comprado los sacramentos, y han pagado diezmos, pero es menester que ellos y todos los habitantes de México conozcan la inmensa distancia que hay de un gobierno absoluto a un liberal.
Puestas en práctica estas providencias, yo aseguro que los indios serían felices, y los hacenderos ricos, pero se me quedaban en el tintero los artesanos, y es menester hablar algo sobre ellos, porque sin compradores no hay consumo, y su suerte en el día es bastante desgraciada.
Prohíbase introducir toda clase de lienzos ordinarios de algodón, pues si nuestras fábricas no pueden satisfacer a las necesidades de los consumidores, menos la satisfarán dando libre entrada a los lienzos extranjeros,(a) bastantes artículos les quedan para extraer nuestros metales, y así hágase menos miserable la suerte de los tejedores, cuya clase es demasiado numerosa en algunos Estados. Dije y repito que les sobran artículos a los extranjeros para sacarnos el dinero, sin necesidad de que introduzcan lienzos ordinarios, pues con sus mosolinas, zarazas, paños, puntos, telarañas, fierro y metal bruñido, se llevan inmensas sumas, a las que se deben agregar las que les produzcan la loza y el vidrio, ramo de que ya están en casi exclusiva posesión.
Dispense usted mis disparates, señor editor, y mande a su amigo. Un Mexicano(17)
Nueva conspiración por los frailes de Querétaro(18)
En todos los pueblos donde rige un sistema popular representativo, siempre ha sido el mejor termómetro para graduar el estado de la opinión, mayor o menor espíritu público y cultura en que se hallan éstos, el deseo que manifiestan de ilustrarse, tanto en las materias políticas, cuanto en querer imponerse sus habitantes de todas las noticias favorables o adversas que puedan influir sobre la felicidad o desgracia, atrasos o adelantos de la República. Satisfecho de que en mis compatriotas abunda este deseo, y sin meterme a inculcar por qué la Gaceta del Gobierno(19) no sirve para instruir a los ciudadanos del Estado de los negocios políticos y noticias que influyen sobre la tranquilidad pública, me atrevo a participar a mis conciudadanos un hecho de bastante consideración, si se advierte la trascendencia de él, que ignoro por qué no se ha mencionado, sin embargo de ser demasiado notorio y nuevo para que juzguen de sus principios y deduzcan las consecuencias.
Aunque en un artículo del Correo Federal(20) se dio una idea confusa de la prisión de algunos indios de Tolimán y Cadereita en el estado de Querétaro, que hizo aquel comandante general, por haberse sabido que se preparaban armados de flechas a una insurrección, seducidos por los padres crucíferos de aquella ciudad, no habiéndose vuelto a hacer mención de todo lo que sobre este particular se ha descubierto y resultado, parece muy oportuno que mis conciudadanos, y la nación entera, sepan y den por cierto lo siguiente, que han presenciado dos personas de conocido patriotismo e ilustración en aquel Estado y de cuyo dicho no se puede dudar.
Hace muy pocos días que fueron traídos a la cárcel de Huichapan(21) diez y ocho indios, naturales de Tolimán,(22) Cadereita(23) y otros pueblos, que se aprehendieron en Tecozautla,(24) pues la cárcel de este pueblo no prestaba toda la seguridad necesaria. Entre los diez y ocho presos se halla el cabecilla principal, que conducía un estandarte o bandera de tafetán con borlas de hilo de oro y en cuyo centro se ve una cruz, igual en figura a la de los misioneros de Querétaro, y varios indios pintados de rodillas adorándola; a su reverso tiene pintadas las imágenes de san Francisco y san Miguel. Este dicho cabecilla, reducido que fue a un separo en la prisión, se asegura que ha declarado: primero, que habiendo sido preguntado por el objeto que tenía aquel estandarte y motivos de andar seduciendo y levantando gente en los pueblos como cabecilla, respondió que el estandarte manifestaba estar comprometidos a pelear y morir en defensa de la religión cristiana, y por eso tenían la Santa Cruz(b) y aquellos santos; que él no era cabecilla, sino caudillo de los cristianos; segundo, preguntado quién les había dado aquel estandarte, dijo que los santos padres de la Cruz de Querétaro,(25) quienes(c) debían ser capitanes, hasta el número de once, de otras tantas divisiones, y que él dependía de la que había de mandar el padre sacristán; tercero, que preguntado contra quiénes iban a pelear, y para qué fin tenían las cargas de flechas y armas que se les cogieron, contestó que contra los francmasones(d) y herejes, que los padres les decían, había en la República, y que las flechas eran para la guerra. Cuarto, que preguntado si sabía qué autoridad había en los padres para mandarles hacer esta guerra o de orden de quién la iban a hacer, aseguró que de orden del rey de España; pues los padres le habían dado la real cédula en que así se mandaba: y en efecto, entregó una cédula(e) de Fernando VI, cuyo contenido era el de autorizar a todos los vasallos que pudieran hacerle la guerra a los infieles indios chichimequillas(26) y otros, para que se la hicieran de todos modos, escrita en castellano antiguo. Quinto, que preguntado a qué fin o para qué conducían cada uno un costal de yerba molida, respondió que esa yerba se les había dado para(f) curar y sanar inmediatamente las heridas que recibieran en la guerra peleando contra los herejes. Finalmente, habiéndosele amenazado y héchole cargo de su crimen, diciéndosele que seguramente sería fusilado y pagaría con la vida su rebeldía y atentado contra la nación (como buen cristiano, y alucinado con la religión por los ministros de ella), respondió muy conforme, y quizá creyendo que va a ser mártir, suplicando le dejasen confesar con un religioso:(g) pues no quería hacerlo con clérigo ¡tal de fascinado lo tienen los frailes a este pobrecito!...
Éstos son los españoles a quienes el gobierno premió pródigamente con honores y dinero (que jamás hubieran logrado en su patria) porque derramaron la sangre americana, contrariaron nuestra Independencia mientras pudieron y tomaron partido con el señor Iturbide(27) por no perder sus empleos y caer parados. Éstos, según parece, son los ingratos que querían reducirnos otra vez al yugo español. El gobierno necesita estar muy alerta con estos pájaros, porque son de cuenta, tienen alas y pueden volar cuando menos se piense.
Se dice que el nombrado padre Martínez(28) ni es fraile ni cosa que lo parezca, sino un personaje de España, y el verdadero comisionado regio, don Juan Clímaco Velázquez;(29) otros piensan ahora que lo es el señor Negrete,(30) el tiempo dirá.
Revolución de Durango
Por partes oficiales de Durango, del 12 de éste, se sabe que los revolucionarios habían obligado a disolverse la legislatura de aquel Estado, habían arrestado al excelentísimo gobernador y comandante general, y posteriormente obligado a aquella corporación a dictar una convocatoria para el 1º de agosto, conforme al artículo 6º, que reclamaba González(31) y sus secuaces. El gobierno ha tomado ya las providencias más enérgicas, y en la Cámara de Diputados se han hecho el 21 proposiciones para que se sostenga a las autoridades de Durango y se declaren fuera de la ley a los principales motores de tan escandalosos excesos: que no queden impunes los delitos y cométalos el americano, o el sueco o el español. (Correo Federal.)
Satisfacción a los señores subscriptores
Por un accidente se cayó de una mesa una forma entera de este periódico el martes en la noche, y se deshizo toda, por lo que fue necesario hacerla de nuevo, y no pudiéndose verificar esto en la noche, ha sufrido el Correo el atraso que se experimentó, sin que el editor hubiera tenido en él la menor parte.
(1) México. 1827. Oficina de la Testamentaría de Ontiveros.
(2) Durango. Cf. nota 2 al núm. 1.
(3) Guadalajara. Cf. nota 3 al núm. 1.
(4) Tlacotalpan. Cf. nota 4 al núm. 1.
(5) Perote. Cf. nota 5 al núm. 1.
(6) Le llamaban Bocca di Porco. Y era hijo de Pedro y Estefanía.
(7) Concilio en Sutri. En Roma, la mayor parte de las posesiones y de los ingresos de la Iglesia estaban en manos ajenas: no se podían restaurar las basílicas y tanto la ciudad como sus alrededores estaban infestados de bandidos. Gregorio VI se puso al frente de la gente armada para vigilar por la seguridad pública. Tuvo la idea de recurrir a Enrique III. "Gregorio VI salió a su encuentro a Piacenza y juntos fueron a Sutri, donde se reunió un Concilio. En él Silvestre III antipapa fue relegado a un monasterio... A Gregorio se le obligó a abdicar bajo la acusación de su elección simoníaca, y él lo hizo de buen grado." Cf. Carlos Castiglioni, op. cit., t. I, p. 497.
(8) Pedro Damiano. Cf. nota 20 al núm. 15.
(9) condesa Matilde de Toscana (1046-1115). Llamada la Gran Condesa. Hija de Bonifacio III. A los ocho años heredó gran número de estados italianos. Fue paladín de la Iglesia contra la casa imperial de Francia.
(10) Arte de verificar fechas. Cf. nota 15 al núm. 17.
(11) Enrique Flores. Por Enrique Flórez de Setién y Huidobro (1702-1773). Agustino. Historiador español. La España Sagrada consta de 51 vol., de los que Flórez publicó 29. Trata de las diócesis españolas: de sus obispos, abades, santos, antigüedades. monumentos, etcétera. Continuaron esa obra Risco, Merino y de la Canal y Sainz de Baranda.
(12) Fleuri. Cf. nota 10 al núm. 1.
(13) precio de colecturía. A un precio equivalente a lo recogido de limosnas para decir misa.
(14) chiquihuite. Cesto o canasta de mimbre, sin asa. Cf. Santamaría, Dic. mej.
(15) reales. Monedas de plata de valor de treinta y cuatro maravedíes, equivalente a veinticinco céntimos de peseta.
(16) pulque. Bebida que se obtiene del aguamiel fermentada. Es decir, del jugo del maguey.
(a) El articulista ignoraba que la prohibición que él quiere está denegada por las Cámaras.
(17) Un Mexicano. Era el seudónimo de Vicente Guerrero. Quizá sea el mismo que escribió algunos folletos sobre Fernández de Lizardi: Primera pregunta a El Pensador Mexicano sobre pasaportes y caballos, México, Ontiveros, 1820; Sátiras a El Pensador Mexicano por su obra El Conductor, México, Imprenta de A. Valdés, 1820. El Mexicano escribió Garrotazo a El Pensador en el Diario de México, núm. 51, febrero 20 de 1814.
(18) Querétaro. Estado de la República Mexicana. Sus límites son: al norte, San Luis Potosí; al este, Hidalgo y el Estado de México; al sur, Michoacán; al oeste, Guanajuato.
(19) Gaceta del Gobierno de México. Publicado por Francisco de Zúñiga y Ontiveros (1810-1821).
(20) Correo Federal. Cf. nota 30 al núm. 1.
(21) Huichapan. Ciudad cabecera del municipio del mismo nombre. Los límites del municipio son: Tecozautla, Nopala, Alfajayucan y estado de Querétaro.
(22) Tolimán. Municipio de Querétaro. Sus límites son: Colón, Ezequiel Montes, Cadereyta, Peñamiller, San Joaquín, y el estado de Guanajuato.
(23) Cadereita. Por Cadereyta. Limita con Ezequiel Montes, Tolimán, Peñamiller, San Joaquín y el estado de Hidalgo.
(24) Tecozautla. Ciudad cabecera del municipio del mismo nombre. Los límites del municipio son: estado de Querétaro, Zimapan, Huichapan y Alfajayucan.
(b) Cuando se abusa de esta señal, como la sangre en arroyos, díganlo las Cruzadas.
(25) santos padres de la Cruz de Querétaro. Había un colegio de propaganda fide llamado Santa Cruz de Querétaro, constituido por cincuenta y cinco religiosos y que tenía nueve misiones en Sonora.
(c) ¡Pobres pueblos con tales macabeos!
(d) Mucho número debe haber de éstos; pero muy cobardes, pues no han destruido hasta [a]hora la religión.
(e) Lo mismo es éste que Fernando VII para los pobres indios crédulos.
(26) chichimequillas. Forma diminutivo de chichimeca. Tribu que se estableció en Texcoco y que, mezclada con otras que formaban el territorio mexicano, fundó el reino de Acolhuacán. También tiene la connotación de bárbaros.
(f) Es creíble que también se les dijera que resucitarían al tercero día, como se hizo antaño.
(g) Ya se ve... creen que sólo los frailes misioneros son santos y virtuosos.
(27) Iturbide. Cf. nota 30 al núm. 7.
(28) Francisco Martínez. Fraile dominico. Se le supuso el "comisionado" y lo fusilaron. Posteriormente se pensó que el "comisionado" era Eugenio Aviraneta.
(29) Juan Clímaco Velázquez. Cf. nota 39 al núm. 12.
(30) Pedro Celestino Negrete (1777-1846). Español que primero fue general realista y después se adhirió al Plan de Iguala. Se mostró adversario a Iturbide y secundó el Plan de Casa Mata. Nunca se probó su intervención en los planes de Arenas.
(31) González. "Por carta de Durango del 10 del corriente nos dicen lo que sigue: 'A la madrugada del este día, el oficial del número 3 de caballería D. José Maria Gomez, graduado de teniente coronel, ha seducido á su tropa, sorprendiendo con ella el cuartel de la infantería, ha dado la libertad á los reos que estaban presos, ha soltado ciento y tantos hombres que en aquella misma hora debian salir para esa capital, unos como desertores, y otros como asignación de contingente que corresponde á este estado: á todos estos los ha armado con fusiles, y la tropa se ha negado á reconocer la autoridad de su inmediato gefe y la del señor comandante general.
'La ciudad en conmoción: algunos militares acaudillan en las calles grupos de gentes que proclaman el artículo 6º.
'Los oficiales revoltosos, que son el referido Gomez, D. Francisco Franco, D. Luis Gomez, D. Jose Maria Rodriguez y D. José Maria Tirado, subtenientes los cuatro, actualmente se hallan en junta en el cuartel de caballería, formando un plan con que dirigir su revolucion.
'El comandante general, y los oficiales que están por el órden, tambien se hallan en junta con el objeto de contrariar las miras de los otros. Es necesario influir en obsequio de nuestras instituciones para que el supremo gobierno manifieste con los hechos que esta dispuesto á castigar en cualquiera parte á los sediciosos.
'Aqui se han circulado cartas con anticipacion, alarmantes en diferentes sentidos; unos aseguran que se quiere centralizar la república, y otros que destruirla para coronar al hijo de Iturbide; es necesario tener presentes estos datos para no perder tiempo en pro del establecimiento del órden.'
"Por partes oficiales de Durango del 12, se sabe que los revolucionarios habían obligado á disolverse la legislatura de aquel estado, habian arrestado al escmo. gobernador y comandante general, y posteriormente obligado á aquella corporacion á dictar una convocatoria para el 1º de agosto conforme al artículo 6º que reclamaba Gonzalez y sus secuaces. El gobierno ha tomado ya las providencias mas enérgicas, y en la cámara de diputados se han hecho ayer proposiciones para que se sostenga á las autoridades de Durango, y se declaren fuera de la ley á los principales motores de tan escandalosos sucesos; que no queden impunes los delitos, y cométalos el americano, ó el sueco, o el español." Cf. Correo de la Federación, núm. 142 de 12 de marzo de 1827, p. 4. columna 2.