[NÚMERO 17]

DECIMASÉPTIMA CONVERSACIÓN DEL PAYO
Y EL SACRISTÁN(1)


Prosiguen su Constitución


Es una verdad que nuestras cárceles no son sino semilleros de vicios y depósitos de perdidos. En una de ellas entra un hombre por ebrio y sale jugador; entra por ladrón y sale sodomita, etcétera. El caso es que sale con más vicios que los que tenía al entrar, en vez de salir corregido de éstos, que es lo que debía ser.

Por otra parte, ¿no es una tiranía que al preso artesano se le prive de trabajar en su oficio, y que los efectos de esta injusta prohibición los resienta su familia inocente? Es gana, compadre, en nuestras cárceles no se conoce la policía ni el orden. Siga usted.

 

Capítulo Segundo

CÓDIGO CRIMINAL

De los asesinos alevosos

Pero ¿por qué en el artículo 37 dice usted que "será pasado por las armas en el orden común, si tal hubiere sido la muerte"?

Todos los publicistas están conformes en que las penas deben ser correspondientes a los delitos, y según esto, cinco balazos que infieren una muerte instantánea, no es pena correspondiente para expiar un homicidio que se hace sufrir pausada y tormentosamente. ¿Cómo ha de pagar con una muerte repentina el que empala(5) una pobre mujer, el que la mata con una plancha ardiendo o el que la ataca con un gran cohete y la hace morir con las entrañas despedazadas y abrasadas? Pues semejantes crueldades se han visto, y ni el fusil ni el garrote pueden dar una muerte proporcionada a la que hizo sufrir el agresor. Conque no hay remedio: aplíquese la pena del talión en estos casos, y yo aseguro que no se verán estos homicidios horrorosos.

 

Capítulo Tercero

De los ladrones

 

Capítulo Único

De los ebrios, tahúres, andrajosos y vagos

México, mayo 28 de 1825.

El Pensador

 


(1) Oficina de don Mariano Ontiveros.

(2) mano. Cf. nota 7 al núm. 16 del t. II de las Conversaciones del Payo y el Sacristán.

(3) Constitución de Apatzingán. Firmada el 24 de octubre de 1814 por José María Liceaga, Morelos, José María Cos y Remigio de la Yarza.

(4) punto. Pundonor.

(5) empala. De empalar. Espetar a una mujer en un palo como se espeta un ave en el asador.

(6) alcaide. Jefe o autoridad de una cárcel y responsable de la misma.

(7) monte. Juego de invite y azar, en el cual la persona que talla saca de la baraja dos naipes por abajo y forma el albur, otros dos por arriba con los que hace el gallo, y apuntadas a estas cartas las cantidades que se juegan, se vuelve la baraja y se va descubriendo naipe por naipe hasta que sale alguno de número igual a otro de los que están apuntados, el cual de este modo gana sobre su pareja.

(8) prest. Cf. nota 8 al núm. 12 de las Conversaciones del Payo y el Sacristán.