[NÚMERO 15]
DÉCIMAQUINTA CONVERSACIÓN DEL PAYO
Y EL SACRISTÁN(1)
PAYO: ¿Conque qué novedades tenemos?
SACRISTÁN: Nada más que se quemó la plaza de toros,(2) entre la noche del 8 del corriente y la madrugada del 9.
PAYO: Ésa no es novedad; ya es cosa vieja, pues han pasado hasta ahora más de cinco días. La novedad que hay es que yo no creo que se quemó la plaza.
SACRISTÁN: ¿No?, pues vaya usted a la plazuela de San Pablo a ver si la halla donde estaba.
PAYO: Ya se ve que no la hallaré, porque quedó reducida a cenizas; mas eso no prueba que se quemó por su propia virtud, ni menos por una contingencia. Yo entiendo que ésa fue una obra muy meditada, pues arder a tal hora y toda a un tiempo, no es obra de la casualidad.
SACRISTÁN: En ese caso, ¿usted a quién atribuiría la quemazón y con qué objeto?
PAYO: Cualquiera conjetura es odiosa, y así yo no la venturaré en público. Lo que sí se puede asegurar es que los incendiarios no tuvieron por objeto perjudicar a Barrera, pues a éste poco o ningún daño se le puede haber seguido de esta desgracia... El proyecto era más grande.
SACRISTÁN: Yo así lo pienso; pero el gobierno se manejó en esa noche con la mayor circunspección, y tomó tales medidas precautorias que todo el daño lo sufrió la madera de la plaza de toros.
PAYO: ¡Loado sea el gobierno por su prudencia y discreción! El incendio fue terrible. Todos los chapiteles de México se iluminaron, y yo deseaba que toda esa luz hubiera entrado en los gabinetes del presidente y ministros, en ambas Cámaras, en el Congreso del Estado y en los escritorios de cuantos mandan, para que con tanta claridad hubieran visto y vean que hay enemigos encubiertos entre nosotros, que no pierdan arbitrio ni ocasión para alborotarnos y revolvernos.
SACRISTÁN: Ésa es una verdad, compadre, y me dicen que han intentado incendiar el Coliseo,(3) que se han encontrado camisas ambreadas en la azotea, y que de tales resultas hay mucha precaución. Nada me consta, pero es muy necesario que el señor Barrera, contando, como debe contar, con todos los auxilios de la plaza, esté muy a la mira para impedir cualquier catástrofe funesta. Hasta debajo del teatro debe haber vigilancia; porque un incendio en el Coliseo sería más horroroso y sangriento que el de Sodoma y Gomorra.
PAYO: Eso será muy bueno; pero sería mejor que al que se le encontrara un embreado, una estopa u otro combustible sospechoso, se ejecutara allí mismo y en el tablado, pues, por vía de intermedio y sin que se dejara de concluir la función.
SACRISTÁN: ¿Ha visto usted el comunicado inserto en El Sol del 7 del corriente, relativo a los tratamientos y contra la proposición hecha en la Cámara de Diputados en la sesión del 30 de abril?
PAYO: No. ¿Y cuál es la proposición?
SACRISTÁN: Ésta... pero es mejor que diga usted todo el comunicado porque es curioso. Comienzo a leer:
"Señores editores de El Sol: cuando todo resta por hacer, digámoslo así, según los inmensos huecos que dejó la Constitución y es indispensable llenar para que marche el sistema federal; cuando uno de los Supremos Poderes carece aún de reglas que seguir para emprender su carrera; cuando el giro de la hacienda pública, sin la cual no puede existir ni república ni gobierno, está paralizado porque no se contesta a las muchas y gravísimas consultas que el gobierno ha dirigido a las Cámaras; cuando todavía pende ante ellas la cuestión del Distrito Federal, por cuya causa permanece sin constituirse el inmenso Estado de México; cuando aún no se han concluido las instrucciones que debe dar el Congreso al enviado a Roma, aunque ya se puso en camino la legación; en una palabra, cuando le falta tanto y tan sustancial, y casi nada ha hecho el Congreso en los tres meses de su sesión, sino aprender al reglamento, por lo cual se ha prorrogado cuanto permite la Constitución, no pueden los patriotas juiciosos observar sin dolor que la Cámara de Diputados se esté ocupando de cuestiones de nombres, que caerían por sí en consecuencia del sistema adoptado, sin hacerse sospechosos de una envidia ratera los apresurados reformadores nominales.
"¡Importante asunto por cierto! ¡Aboliéronse los mayorazgos, suprimiéronse los tratamientos, quitáronse los privilegios, y todavía los titulillos, que sin lo dicho sólo equivalen a Pedro Fernández, cautivan la alta y serena atención de los representantes de la nación anegados en un mar de negocios tan urgentes como importantes! Y es el caso que no lo hacen de tal tropel sus mismos dueños que tiempo ha se firman y anuncian con sus nombres y apellidos; sin embargo de estar autorizados para usar de sus títulos por una ley harto discutida del primer Congreso, cuando ya no existía el Imperio, y en la cual expresamente se manda pase al sucesor el título con la mitad del mayorazgo, quedando el resto libre: en cuya virtud el gobierno estaba cobrando las lanzas, que no es una contribución tan despreciable para un erario pobre, como un nombre enteramente hueco y ventoso. Tales son las cosquillas que infunde a los que nunca lo han tenido ni esperaban tenerlo, que ni la ley ha merecido citarse, al considerarse el desfalco del erario, ni resolverse por qué ha de pasar la mitad del vínculo al primogénito sólo concedida, a mi ver, para mantener el brillo correspondiente al título y satisfacer el derecho de lanzas. Hasta el nombre de caballeros incomoda a ciertos messieurs de espíritu jacobino. En Inglaterra, en Francia, en Portugal ese nombre es un rango; pero entre los españoles y sus descendientes es un nombre de cortesía que se da a todo hombre decente.
"Desengáñense los que no lo son. Nadie hará caso de los pelados mientras lo sean, y un rico propietario será siempre acatado porque algo se espera de él, y porque con los medios suele adquirir una educación fina, que distingue casi tanto, a unos hombres de otros, como éstos se distinguen de los brutos. No se llamarán acá gobernadores de frontera, que eso a la letra significa marqueses; ni compañeros, que eso quiere decir condes, porque no hay aquí rey o emperador a cuya comitiva pertenezcan, ni capitanes generales, que eso significa duque; pero unos se denominarán honorables, otros beneméritos, otros empleados de distintas jerarquías que respetaréis mas que os pese; otros serán comandantes generales o generales en jefe, que os pasarán por las armas si no los obedecéis. Sus familias no se llamarán nobles; pero se les llamará respetables como en los Estados [Unidos] de Norte América. La familia de Juan Carbonero jamás se confundirá con la de Washington, en la estimación general. No habrá órdenes militares; pero sobrarán charreteras, bandas, plumajes, estrellones y galonería inmensa. Múdanse los nombres y los perendengues(4) y las cosas permanecen. Cuanto más trabaja la gente oscura para abatir e igualarse, tanto más se esfuerza la que no lo es para distinguirse.
"En efecto, el orgullo de la igualdad progresa. Ya se triunfó de los títulos, ahora se pretende que nadie debe tener en la República don alguno, aunque supongo se hace merced a los del Espíritu Santo. Éste es tratamiento godo, dice la proposición, aunque venga del nombre latinodominus, que se usaba antes que se imaginase en Roma la existencia de los godos. Se debe restituir, continúa la proposición, el tratamiento de ciudadanos, que en efecto era un distintivo entre los romanos, porque la inmensa mayoridad de su Imperio era de esclavos. Aquí sólo puede servir para distinguir a los seglares de los frailes y en algún Estado de los clérigos seculares también. ¿Por qué no dicen de una vez que nos tratemos decitoyen? Me parecen estas fruslerías tan idénticas a las reformas jacobinas de los venezolanos, los cuales no pararon hasta dar al traste con su república federal, que no puedo resistir a la tentación de copiar un párrafo de la nota que el doctor Mier(5) dirigió desde Londres a las nuevas repúblicas de América en la página 768 del libro 14 de su Historia de la revolución del Anáhuac.
"'Oigo, dice, que se va propagando el espíritu novelero hasta quitar elusted y el don. Éste fue el último entremés de Venezuela y debía serlo, porque era señal de haber predominado la puerilidad y el poco juicio. ¿Qué importa hablarse con la tercera persona del singular como los españoles e italianos, o con la segunda de plural como los ingleses y franceses? De ésta, en lengua española, sólo usan los fra[n]cmasones en sus cartas de oficio como originarios de aquéllos, los patanes de Asturias y Montañas y los frailes más toscos de Castilla. Tales modelos no hacen honor a la copia. Eldon es propio de Dios por excelencia, luego se dio en España a los santos, de ahí al rey, a los grandes, a los sabios, y por último hasta el aire, como decía Quevedo, con donaire. Se deriva de la palabra latina dominus que quiere decir señor, y señor se deriva de senior que significa viejo o más viejo. De suerte que cuando a uno lo tratan de vuesa señoría, no le dicen sinovuestra vejez, porque ésta siempre ha sido un título de respeto y sólo deben recusarlo los jóvenes y las mujeres que nunca quieren pasar por viejas. Esas variaciones son, pues, niñerías. El don ya sólo es un distintivo de aquellos cuya lengua nativa es la española, así como monsieur lo es de franceses y mister de ingleses o descendientes suyos. Si todavía les parece que lo es de nobles, denlo a todo el pueblo y sea todo éste noble, como lo era el de Egipto, y a fe mía que no era ni es blanco. Los americanos de los Estados Unidos son republicanos acérrimos, y no han variado ni la persona del verbo para hablarse, ni los tratamientos comunes ingleses de sir yesquire'."
Baste este repulgo en orden a la cuestión de nombres. Pero la proposición que sigue a la antidonosa hecha en la Cámara de Diputados en la sesión del 30 de abril salió de esa esfera y es muy sustancial y trascendental. "'Que queden secuestrados todos los bienes que en la República posee el duque de Terranova(6) (descendiente de Cortés y residente en Europa) por ser un feudo infamante a la nación mexicana.' Yo no soy pariente del duque, como tampoco abogado, ni marqués, ni conde, ni cosa que lo valga, pero para informarme de la pléyada de señores diputados que firmaron la proposición, pregunto ¿es título justo para despojar a uno de su propiedad que no resida en el país donde está? Porque yo he visto en todas las naciones que los individuos de unas tienen propiedades en las otras, y que no las pierden ni en las guerras de las respectivas naciones. Napoleón y sus generales tenían fondos en el banco de Londres, y se les pagaban sus réditos a pesar de la guerra que hacían a los ingleses, y de esta seguridad proviene el crédito inmenso de aquel banco. El duque en cuestión aun tiene ofrecido que residirá siempre en México alguno de su familia. Sólo en el sesudo Jalisco(7) he oído que despojan de sus empleos, aun años atrás poseídos, a los americanos que no son vecinos del Estado y, especialmente México, quedarán lucidos los señores payos, y cada Estadito quedará aisladito con sus mezquinos intereses y conocimientitos.
"Pero ¿deberá quizás perder sus bienes el duque de Terranova por ser descendiente de Hernán Cortés? Porque todos esos cabos indica la proposición. Efectivamente, el famosísimo Cancelada(8) escribía en Cádiz: 'Debe despojarse de sus bienes a los criollos, ricos y propietarios de México, porque son descendientes de los conquistadores y de ellos los heredaron. La razón dicta: esos bienes eran de los indios, deben restituirse a sus hijos, los conquistadores ningún derecho tuvieron para quitárselos.' Y ciertamente esto último está así definido por el papa Julio III(9) en el Breve dogmático de 1537 en que declaró a los indios hombres, capaces por consiguiente de dominio y dueños de sus bienes. Con que si se ha de despojar al duque de los que acá posee por ser descendiente de Cortés, adiós todos los ricos propietarios del Anáhuac,(10) porque si algunos no son descendientes de los conquistadores, de sus hijos han comprado en general los bienes que tienen. Con esta manera de razonar ya está decidida la gran cuestión del Distrito Federal; porque México no sólo era de los indios antes de la Conquista, sino que atrasado en ésta lo reedificaron a su cuenta por cesión o restitución de dominio que les hizo Cortés. De ahí provienen los gobernadores indios de San Juan y Santiago(11) y fue tanto el empeño con que se dedicaron a reedificar la ciudad, que descuidando sus sementeras perecieron al filo del hambre más de treinta hombres. ¿No consideran los señores diputados que imitando el lenguaje del alborotador Cancelada con sus proposiciones, nos van a meter en un zarzal de consecuencias desastrosísimas?
"Si sólo han querido decir que se quite al duque lo que es rigurosamente feudo, esto es, el señorío que él únicamente conservaba de los veintitrés lugares que se le dieron en vasallaje en cambio del reino de Michoacán(12)que no quiso, estamos de acuerdo: pues se les quitó a los caciques que lo tenían con mejores títulos. Si insistiesen en que se le obligase a cumplir el testamento de Cortés, que mandó en él edificar en Coyoacán(13) un convento de monjas Claras, donde debía sepultarse y un colegio de inditos, vaya enhorabuena; aunque, si no es que obtuvo dispensa, podría alegar el duque que luego por diferentes plagas se despoblaron los lugares cedidos, y los virreyes les fueron también limitando sus rentas, por cuyas causas no pudieron llevar a efecto las fundaciones; pero que en recompensa han mantenido trescientos años el culto en la iglesia de Jesús y un hospital(14)que es el mejor asistido de México.
"Ruego también a los señores diputados consideren que muchos de nuestros compatriotas poseen ricas propiedades en España y, en represalias del secuestro de los bienes del duque, serían ellos despojados. Conténtense con sus reformas nominales, que no harán poco odiosa a la República y no toquen al cimiento con novedades tan reales que se revuelva todo el cotarro(15) y se pase al Rubicón.(16) Demasiadas otras cosas importantísimas tienen para ocuparse, y sin cuyo arreglo no puede avanzar el carro de la Federación. No se diga que han incurrido en la ridiculeza del que habiendo determinado echarse un coche, comenzó por comprar el látigo para el cochero. Si tal hiciese la cámara de los jóvenes, esperamos la correspondiente madurez y circunspección de la cámara de los ancianos, que eso significa senadores. E. T."
¿Qué le parece a usted del tal comunicado?
PAYO: Tiene de todo a mi entender. El autor manifiesta erudición, pero también algunas equivocaciones. No me meteré en indagar si el tratamiento de donse deriva de dominus o del verbo do, das, ni reprobaré que los tratamientos de conde, duque y marqués tengan el significado que se dice. En lo que me parece que el autor se equivoca notablemente es en pretender sostener los derechos del duque de Terranova a los bienes que posee en esta República. Ya otra vez hemos hablado sobre esto mismo, y así no hay más que repetir el argumento, que es muy sencillo: si el duque, por descendiente de Cortés, tiene algún derecho a esos bienes, Fernando VII como heredero del trono de Carlos V, debe tenerlo a todas las Américas. Esto segundo no lo ha de conceder el articulista, luego tampoco lo primero. Yo quisiera que se me manifestara la disparidad que hay de un caso a otro; pero mientras, será muy bueno que las Cámaras aprueben la proposición, y que los dichos bienes secuestrados pasen al fondo de la Federación para atender a sus urgencias.
SACRISTÁN: Es que dice, "que si se ha de despojar al duque de estos bienes, por ser descendiente de Cortés, se debe hacer lo mismo con los ricos propietarios de América y aun con los no descendientes de conquistadores; porque en general han comprado los bienes que tienen los hijos de aquéllos".
PAYO: Es bien fácil destruir el sofisma. El americano, descendiente de conquistador y americana, posee con justo título de herencia materna, y el duque con ninguno. Las rentas del primero circulan en la nación; las del segundo salen fuera y, por fin, los bienes del americano paran en sus hijos americanos, y los que el duque llama suyos, paran en hijos extranjeros; y así es bien que los recoja la nación.
SACRISTÁN: A mí me parece lo mismo, como también que el gobierno se aprovechara, justa y legalmente, de algunas rentas que, a mi entender, le pertenecen y se van por alto. Por ejemplo, las vacantes de las mitras, canonjías y prebendas. Esto es, el dinero que no se paga por fallecimiento de los que ocupaban estas plazas. No sabemos en qué fondo para o entre quiénes se reparte.
Tampoco se ha tocado vacante por este Cabildo Eclesiástico, por la ausencia del señor arzobispo Fonte,(17) siendo así que por el Concilio de Trento, años ha que se debía haber hecho esto. Quisiéramos saber si se le han mandado a España sus cuantiosas rentas, que bien llegarán a cien mil duros, si se las guardan o si se han invertido en alguna obra pía.
También quisiéramos saber, si los exinquisidores tienen algún sueldo por el santo celo con que arruinaron, en nombre del Dios de la Paz, innumerables familias inocentes. Ello es que hay una porción de picos que si el gobierno quisiera recogerlos, le harían un buen fondo para socorrer a tantos beneméritos patriotas que yacen sumergidos en la indigencia.
PAYO: Compadre, el gobierno sabe lo que hace, pero usted debe considerar que todos tienen sus abogados. Ya se ve usted cómo en un comunicado inserto en El Sol del lunes 16 de éste, se insiste en defender la justicia de los pretendidos derechos del duque de Terranova a los bienes que posee en la América, alegando no sé qué cosa de propiedad, como si no fuera verdad que la propiedad no vale contra el derecho.
SACRISTÁN: En efecto, compadre, al articulista se le olvidó esa regla, y hasta las viejas saben "que donde grita el cochino se le suelta el mecate", y así al punto que la nación quiera gritarle al duque de Terranova, éste aunque no quiera ha de soltar la presa.
PAYO: Deje usted que vayan y vengan comunicados, que si no destruyen el argumento que hemos puesto, de nada valen y, entre tanto, compadre, hasta mañana.
SACRISTÁN: A Dios, compadre.
México, mayo 18 de 1825.
El Pensador
(1) Oficina de don Mariano Ontiveros.
(2) plaza de toros de San Pablo. O Plaza Real de San Pablo. Estuvo en la Plazuela del mismo nombre. En 1788 se construyó con parte del maderamen de la que se desmanteló en el Volador. Se quemó en 1821. Luego la rehicieron, pero con piedra. Fue demolida en virtud del artículo 87 de la ley de 18 de noviembre de 1867 expedida por Benito Juárez, que prohibía las corridas de toros en el Distrito Federal.
(3) Coliseo. Cf. nota 10 al núm. 19 de las Conversaciones del Payo y el Sacristán.
(4) perendengues. Adorno de poco valor que usan las mujeres.
(5) José Servando Teresa de Mier y Noriega. Cf. nota 16 al núm. 13 de lasConversaciones del Payo y el Sacristán.
(6) duque de Terranova. Cf. nota 18 al núm. 14 de las Conversaciones del Payo y el Sacristán.
(7) Jalisco. Cf. nota 20 al núm. 2 de El Hermano del Perico que cantaba la Victoria.
(8) Juan López Cancelada (¿-1825?). Liberal español. Redactor de la Gaceta del Gobierno de México y de El Telégrafo Americano. Autor de varias obras, entre otras: La verdad sabida y la buena fe guardada; Origen de la revolución de Nueva España (1811);Conducta del excelentísimo señor José Iturrigaray durante su gobierno en Nueva España. Fue opositor acérrimo de Iturrigaray y del alcalde de Corte Jacobo Villaurrutia.
(9) Julio III. Papa italiano (1487-1555). Su nombre era Juan María Ciocchi del Monte. Presidió el Concilio de Trento y fue elegido papa en 1550. Sucedió en el pontificado a Paulo III.
(10) Anáhuac. Cf. nota 4 al núm. 1 de El Amigo de la Paz y de la Patria.
(11) San Juan y Santiago. Fray Diego Durán en "De cómo los mexicanos, avisados de su Dios, fueron a buscar el tunal y el águila, y cómo lo hallaron, y del acuerdo que para el edificio tuvieron", dice: "...habló Vitzilopochtli a su sacerdote o ayo, y díjole: 'di a la congregación mexicana que se dividan los señores cada uno con sus parientes, amigos y allegados en cuatro barrios principales tomando en medio a la casa que para mi descanso habéis edificado y que cada parcialidad edifique en su barrio a su voluntad'. Estos barrios son los que hoy en día permanecen en México, y es [sic] a saber: el barrio de San Pablo, el de San Juan, el de Santa María la Redonda, que dicen, y el barrio de San Sebastián". Cf. Artemio del Valle-Arizpe,Historia de la ciudad de México, 4ª ed., México, Pedro Robredo, 1946, p. 32. Santiago Tlatelolco es el otro barrio, que actualmente se conserva.
(12) Michoacán. Cf. nota 7 al núm. 2 de El Amigo de la Paz y de la Patria.
(13) Coyoacán. Actualmente delegación del Distrito Federal. Fue un centro precortesiano de población indígena, y después residencia de Hernán Cortés. Sede del primer ayuntamiento (hasta 1524) y capital de la Nueva España.
(14) Iglesia de Jesús y un hospital. Cf. nota 2 al núm. 17 de las Conversaciones del Payo y el Sacristán.
(15) revuelva todo el cotarro. Cf. nota 17 al núm. 14 del t. II de las Conversaciones del Payo y el Sacristán.
(16) pase al Rubicón. Dar un paso decisivo arrostrando un riesgo.
(17) Pedro José de Fonte. Cf. nota 2 al núm. 7 de las Conversaciones del Payo el Sacristán.