[NÚMERO 14]
DECIMACUARTA CONVERSACIÓN DEL PAYO
Y EL SACRISTÁN(1)
En que se tratan varias cosas, y entre ellas
de la mujer milagrosamente enterrada en estos días
SACRISTÁN: Compadre, ¡qué milagro! Cuánto ha que no veo a usted, y cierto que muchos amigos han extrañado nuestras conversaciones y me han preguntado por usted repetidas veces.
PAYO: Usted sabía que me había ido a mi tierra a ver en qué estado estaban mis intereses, y así podía haberlo dicho a los que nos favorecen. Acabo de llegar y es con asombro.
SACRISTÁN: Sí, compadre, ¿de qué?
PAYO: De que en el camino encontré una multitud de gente en carruajes, a caballo y a pie, que dizque iban a ver a una mujer que se había tragado la tierra por no sé qué descomedimiento que tuvo con su madre. Ello es que yo que vine por el mismo camino, no vi nada.
SACRISTÁN: ¿Y de eso ha nacido el asombro de usted?
PAYO: Sí, de eso: ¿le parece a usted poco?
SACRISTÁN: Ya se ve que me parece poco para que un payo de los tamaños de usted se admire de ver mucha gente en los caminos inmediatos a México.
PAYO: Que no es eso, compadre: lo que me admira es la fanática credulidad y crasísima ignorancia del pueblo mexicano, que cree como cierto todo lo que se le cuenta maravilloso. Los filósofos, los hombres pensadores, los que hacen de la razón el uso debido que les concedió el Cielo, son al contrario, dudan de cuanto excede de las fuerzas de la naturaleza. El verdadero cristiano conoce la economía del Ser Supremo, su presencia y la ninguna necesidad que tiene de revocar las leyes que desde un principio prescribió a la naturaleza, pues tal revocación suponía en Dios un arrepentimiento de lo prescrito, o más claro, o Dios no previó ab aeterno la necesidad que había de tener hoy de trastornar las leyes naturales, o si lo previó y no pudo impedir ese trastorno, es un ser impotente e ignorante, y de consiguiente no es Dios. Yo quisiera que los señores teólogos me resolvieran este argumento sin sofismas que conocemos y despreciamos.
SACRISTÁN: Yo no sé cómo lo pudieran hacer, porque entre confesar un Dios eternamente sabio y absoluto, o un Dios temporalmente tonto y necesitado, no se da medio; aunque por otra parte, es preciso creer los milagros de la Escritura, porque así nos lo manda la Iglesia.
PAYO: Yo haré lo que manda la Iglesia lo mismo que lo que mande el presidente de la República. La subordinación a las autoridades es la primera virtud del ciudadano; pero una cosa es creer lo que me manda la Iglesia que crea, y otra cosa es creer lo que ella no me manda. Lo primero es fe, y ya se sabe el valor de esta palabra divina; lo segundo es superstición, que es creer lo que se me antoje. A esta clase de creencia no estoy obligado por ninguna ley, y por eso las apariciones de algunas imágenes, como la del señor de Chalma,(2) la del señor de Santa Teresa,(3) de la virgen de Ocotlán,(4) los milagros pintados en los retablitos, y presentallas de plata o de cera, los estampados en las vidas de santos, regularmente apócrifas, las creeré o no creeré según la gana se me diere; porque eso no me manda la Iglesia que lo crea.
SACRISTÁN: Pues todo eso manifiesta que usted no hubiera ido a ver a la mujer que se tragó la tierra; pero la gente tonta se tragó esa mentira fácilmente, y pagó muy bien su fanática credulidad fatigándose en el camino y volviéndose a sus casas con el deseo de ver a la mujer.
PAYO: Dejemos a los vulgares con sus vulgaridades y vamos a cosas más importantes. ¿Qué tenemos de esta revolución de la Isla de Sacrificios?(5)
SACRISTÁN: Nada más que lo que se dice en El Sol del 1º de mayo, y es lo siguiente: "Desde anteayer empezó a correr la voz de que había habido un movimiento sedicioso en la tropa de la Isla de Sacrificios. Nos abstuvimos, sin embargo, de hablar de ello en nuestro número de ayer hasta estar mejor informados de las circunstancias. Según todo lo que hemos podido recoger, el hecho es el siguiente: el 24, al toque de retreta, algunos soldados de los trescientos hombres del número 9, que estaban destacados en aquel punto, gritaron ¡viva España!, y cundiendo el tumulto arrestaron a los oficiales. El día siguiente se mantuvieron incomunicados con la tierra, y el Castillo puso una bandera con la palabra inteligencia e hizo otras señales a los revoltosos. El general Barragán,(6) que se hallaba en Veracruz,(7) ocurrió con tropas de la guarnición de esta plaza a reforzar el punto de Mocambo.(8) En la tarde del 25, el capitán Bringas logró hacerse obedecer de los revoltosos, y poniéndose en libertad al comandante Hernández y los demás oficiales, auxiliados de la mayor parte de la tropa que se había mantenido fiel, hicieron la contrarrevolución, habiendo dado muerte Hernández por su mano a uno de los más turbulentos. El general Barragán hizo pasar inmediatamente a la Isla con refuerzo de tropas al coronel Barbosa y a las diez de la noche del 25 todo estaba tranquilo; a las 11 de la noche fue pasado por las armas al frente de la tropa un cabo, y el día siguiente hasta quince individuos más, y se asegura que se han dado las órdenes más terminantes y severas para que todos los culpables sean castigados con todo el rigor de la ley."
Que una tropa, compuesta casi toda de forzados, fuese susceptible de seducción, nada tiene de extraño y más si se atiende que sólo los soldados se habían dejado corromper; pero las miras de los que promovieron este movimiento, no eran sacar un partido inmediato de él, sino hacerlo valer sin duda en la opinión de la Europa para apoyar las especiotas(9) de Hermosillo(10) y de otros que pretenden que existe un gran partido en favor de España. Un diputado en el Parlamento inglés ha dicho, en las discusiones sobre la Independencia, que en México nadie levanta el dedo en contra del gobierno, o si lo hace sube al día siguiente al cadalso, y esto es lo que ha probado este desgraciado acontecimiento. Un desorden en cualquiera parte se comete, pero donde hay un gobierno vigilante el castigo sigue inmediatamente al delito.
PAYO: Esto prueba que estando formado el espíritu público, como lo está, no nos debe dar cuidado la impotente España ni los tales cuales pícaros americanos con quienes aquí piensa contar para realizar sus intrigas. Bueno es que el valiente Bringas se hiciera obedecer de los revoltosos, que el heroico Hernández hubiera matado por su mano a uno de ellos, que la benemérita oficialidad se hubiera comportado con el honor que siempre la distingue, y que el esclarecido general Barragán prestara oportunamente sus auxilios y hubiera pasado por las armas a diez y seis bribones; pero habra sido mejor que no haya dejado raza de ellos. A un ladrón, a un monedero falso,(11) a un estrupador...(12) al diablo se le puede aplicar la misericordia; mas a un traidor a su patria, nunca jamás; matarlo en el momento, y si es posible, que se arruine su casa hasta los cimientos y que pase sobre ella el arado de los romanos. En cuanto a traición a la patria no hay parvedad de materia; el más mínimo pensamiento, el más leve conato es un horrendo sacrilegio. La muerte, la eterna infamia no es bastante castigo para expiarlo. Quitar de sobre la faz de la Tierra a tales pícaros, es la acción más grata a Dios y más benéfica al género humano. Un bribón de éstos cuando no logra su primera intención y queda impune, repite otra y otra vez su tentativa hasta que logra conseguirla. Alerta, pues, Supremo Gobierno, alerta autoridades, alerta ciudadanos, exterminemos a estos malvados: no pulule o no fecunde entre nosotros tan fatal semilla. El traidor a su patria, lo será a la extraña más fácilmente; por lo mismo todo el mundo debe cooperar a su exterminio como al de un enemigo general. ¡Glorias sean dadas al inmortal Barragán, al impertérrito Hernández y a la dignísima oficialidad de Sacrificios! Pero sean más que mil si han cumplido mis votos; esto es, si han despachado a la región de los muertos a los más levemente iniciados en el crimen de esa nación. Tales hombres están en el mundo por demás. Pero dígame usted ¿qué hay de canónigos de México? ¿Han puesto ya las armas de la América? ¿Se ha levantado el mausoleo que la ley mandó se levantara a las santas reliquias de los primeros héroes de la patria?
SACRISTÁN: No, nada se ha hecho. El hueco de las armas de la fachada de Catedral permanece vacío, esperando los leones y castillos de la Casa de Borbón.(13)Ciertamente que los señores canónigos son muy opuestos a la Independencia; pero con cierta diligencia que pienso hacer, verá usted qué buenos efectos se consiguen.
PAYO: Será muy bien hecha, y también que se les obligue a levantar el mausoleopúblico y magnífico, hasta donde se pueda, a los venerables restos de los primeros defensores de la patria; porque por ahí dicen que los huesos del mal vasallo y buen ladrón y asesino Cortés los han feriado, esto es, que en las urnas que nos presentaron con las reliquias de esos grandes hombres, han puesto los huesos del ladrón Cortés, y las de los más beneméritos de la patria los habrán tirado ... pues ... por piedad a un campo santo. Qué sé yo: no será... pero como la gente es maliciosa, y a los señores canónigos les arrastra la chaqueta(14) hasta las tabas con su bordado de Borbón, sus cruces y sus dijes... quién sabe... puede ser ello así, como que lo quiero creer; pero si el Supremo Gobierno se empeña, las armas españolas se quitarán de los lugares públicos, se colocarán en ellos las nacionales, le levantará el mausoleo y se acabarán estas reconvenciones.
SACRISTÁN: Mientras que se crea que el venerable clero es una sociedad distinta de la común y que tiene privilegios para no obedecer cuando quiera a las autoridades civiles, jamás faltarán choques, disensiones y escándalos. Acabo de ver una carta del estado de Sonora(15) en que una de las primeras autoridades se queja amargamente de aquel obispo y sus aliados, los padres Espinosas.(16) Se han producido temerariamente diciendo quetan soberano es el obispo en su silla como los diputados en las suyas.
PAYO: ¡Jesús mil veces!, ¿y qué no han ahorcado a esos herejes políticos?
SACRISTÁN: ¡Qué han de ahorcar! Como el mismo obispo, autor de aquel sedicioso manifiesto, se ha quedado impune, está cada día más insolente, y sus prosélitos también han hecho correr la especiota de que en México fue celebrado su libelo y como autorizado por el gobierno.
PAYO: Éste es el fruto de las condescendencias, aumentar la desvergüenza de los criminales. Es menester hacer entender al clero que sus distinciones son espirituales y que, en lo temporal, deben estar sujetos a las autoridades civiles, respetar las leyes del país donde viven y acomodarse al sistema de gobierno que rija; aunque no les guste. En este caso el que no quiera ser republicano, que se marche con su amo y señor, Fernando VII, y no nos ande revolviendo el cotarro.(17)
SACRISTÁN: Muy bien dicho: tenemos muchos eclesiásticos muy respetables y apreciables por sus virtudes, luces y patriotismo, que llenarían demasiado bien los huecos que dejaran los antindependientes emigrados.
PAYO: Dejemos esta materia y vamos a otras cosas. ¿Conque ya se ha dado primera lectura en las Cámaras a varias proposiciones liberales hechas por algunos señores de ellas, como que queden abolidos los títulos de Castilla, que se destierre de oficio el tratamiento godo de dones y se restituya el deciudadanos, por ser más análogo a nuestro sistema y casi de ley en los más Estados de la Federación Mexicana, y que queden secuestrados todos los bienes que en la República posee el duque de Terranova,(18) descendiente de Cortés, por ser un feudo infamante a la nación mexicana?
SACRISTÁN: Sí señor, así lo he leído en los periódicos, y me parecen tan justas dichas proposiciones, cuanto que son conformes con nuestras ideas, explicadas con anticipación en nuestras mismas conversaciones.
PAYO: A mí me agrada especialmente la del secuestro de bienes en América, pertenecientes, hasta ahora, al duque de Terranova, no sólo porque es una vergüenza y una infamia que la nación reconozca este feudo, sino porque la justicia que pueda alegar el duque a sus posesiones en América, puede alegarlas Fernando VII a toda ella. Ésta no puede estar fundada sino en los derechos de conquista, herencia y posesión; mas ya se sabe que estos llamados derechos no son en el caso presente sino invenciones de una injusta usurpación, de manera que el que defienda que el duque tiene justicia para reclamar contra el pretendido secuestro, se declarará en el acto sospechoso, pues también hallará justicia para que la República vuelva a la dominación de Fernando. Pero, compadre, es tarde, me retiro. A Dios, hasta otra vez.
SACRISTÁN: A Dios, compadre.
México, mayo 7 de 1825.
El Pensador
(1) Oficina de don Mariano Ontiveros.
(2) Chalma. Pueblo del Estado de México. En su iglesia, anexa al convento de frailes agustinos, se venera una imagen de Cristo crucificado, popularmente llamado el Señor de Chalma.
(3) señor de Santa Teresa. Imagen de Cristo crucificado, que se consideraba de origen milagroso y fue objeto de gran veneración en los siglos XVIII y XIX. Estaba en la iglesia de Santa Teresa, en la calle Cerrada de Santa Teresa, hoy calle del Licenciado Verdad, de la Ciudad de México.
(4) virgen de Ocotlán. "La Virgen Santísima fué muy prácticamente reina y Señora nuestra. Desde el Tepeyac como centro, iba extendiendo su real y amoroso dominio sobre toda la Nación; pero aparte de esto, de ciudad en ciudad y de pueblo en pueblo, iba manifestando sus especiales bondades, de los que como memorial y recuerdo quedan por todas partes tan veneradas imágenes. Tales son: en Yucatán las célebres de Nuestra Señora de Izamal y de la Laguna; en Puebla, la virgen Conquistadora; en Tlaxcala, la de Ocotlán..." Cf. Mariano Cuevas, Historia de la Iglesia en México, México, Imprenta del Asilo Patricio Sanz, 1922, t. II, p. 364.
(5) Las revoluciones se sucedían en las zonas del Golfo. Los españoles tenían el Castillo de Ulúa. Coppinger era el sucesor de Lemour que hostilizaba a Veracruz. El gobierno independiente había logrado que careciera de víveres. Coppinger esperaba auxilios de La Habana; pero en la Isla de Sacrificios ya se habían preparado buques para no permitir que esto sucediera.
(6) Miguel Barragán (1789-1836). Militar y presidente de la República. En 1821, bajo las órdenes de Iturbide, asistió a la caída de la capital del virreinato. En 1824 se le nombró comandante general de Veracruz, cuando aún ondeaba la bandera española en el Castillo de Ulúa. En 1825 intimó su rendición. Se entrevistó con el comandante del Castillo, Coppinger, y concertó la capitulación el 18 de noviembre de ese año. Fue jefe político del estado de Veracruz. Secundó el Plan de Montaño, por lo que fue aprehendido y desterrado. Regresó a México y el general Santa-Anna lo nombró ministro de Guerra. Cuando se otorgó una licencia a Santa-Anna para cuidar su salud, Barragán fue nombrado presidente interino.
(7) Veracruz. Cf. nota 15 al núm. 3 de El Hermano del Perico que cantaba la Victoria.
(8) Mocambo. Punta en la costa, cerca de la ciudad de Veracruz.
(9) especiotas. Proposición extravagante; paradoja ridícula, noticia falsa y exagerada.
(10) Hermosillo. Sólo tenemos datos de José Mamerto Gómez Hermosillo (1771-1837). Literato, helenista y filósofo que publicó el periódico El Censor. En 1825 era secretario de la comisión de estudios y después de la inspección general de instrucción pública.
(11) monedero falso. Cf. nota 5 al núm. 13 del t. II de las Conversaciones del Payo y el Sacristán.
(12) estrupador. Cf. nota 5 al número 13 del t. II de las Conversaciones del Payo y el Sacristán.
(13) Al que alude corresponde al escudo o blasón del Reino de Castilla y León; el blasón de la Casa de Borbón reinante en España en 1825, consiste en tres lises de oro en campo de azur.
(14) chaqueta. Cf. nota 6 al núm. 2 de las Conversaciones del Payo y el Sacristán.
(15) Sonora. Cf. nota 40 al núm. 6 del t. II de las Conversaciones del Payo y el Sacristán.
(16) Espinosas. Cf. nota 7 al núm. 10 del t. II de las Conversaciones del Payo y el Sacristán.
(17)cotarro. Equivalente a alborotar el cotarro: casa, domicilio. Cotarro era una forma popular para designar la vivienda humilde, albergue o casa pequeña de gente pobre.
(18) duque de Terranova. Descendiente de Cortés residente en Europa. Tenemos testimonios que hablan de sus bienes: Exposición que hace a la Cámara de Diputados del Congreso el apoderado del duque de Terranova y Monteleone, sobre las proposiciones presentadas por los señores diputados don Matías Quintanar y don Manuel Cañedo,relativas a las propiedades que dicho duque tiene en esta República Mexicana, México, Imprenta a cargo de José Fernández, 1828. En la sesión del Congreso de 30 de abril de 1825, los diputados Cañedo, Gutiérrez, Villegas. Altamirano, Arce, Ortega y Martínez Zurita —no sabemos si Quintanar— hicieron la proposición de que se "secuestraran" todos los bienes que poseía el duque de Terranova en la República por ser un "feudo infamante a la nación mexicana".
Por extinción de la descendencia masculina, los bienes de los sucesores de Hernán Cortés y los del marquesado del Valle de Oaxaca habían recaído en los duques de Terranova; actualmente los sucesores son los príncipes de Pignatelli.