[NÚMERO 1]
CORREO SEMANARIO DE MÉXICO(1)
Miércoles 22 de noviembre de 1826
El precio de la subscripción a este periódico serán 6 reales mensales en México y un peso fuera. Se reciben las subscripciones en esta capital en la Librería del difunto Ontiveros; en Durango,(2) en casa del ciudadano Pedro Carrasco; en Guadalajara,(3) en la del ciudadano José Ignacio Herrera; en Tlacotalpan,(4) en la del ciudadano coronel Joaquín García Terán; en Perote,(5) en la Administración de Correos, y se irá advirtiendo en qué otras de otros lugares, según se proporcionen correspondientes.
PATRIOTISMO
Poco escrupuloso el común de los hombres en equivocar el verdadero significado de las palabras, o en darles el que a ellos les conviene, no han dudado mil veces llamar blanco a lo negro, y al contrario.
Esta palabra patriotismo no significa sino el amor a la patria; pero ¿qué es lo que entienden por patria muchos hombres? Unos creen que su patria es el lugar de su nacimiento, ora sea una rústica aldea, ora una ciudad populosa. Otros piensan que la patria es el conjunto no de templos, calles y plazas determinadas, sino la reunión de los habitantes de tal o tal lugar, y no faltan muchos cuya patria está en su bolsa, en sus comodidades e intereses, y así es que abandonan el suelo natal por el extraño, siempre que en éste encuentran las ventajas que no hallan en aquél. ¿Qué, pues, significa esta palabra patria?
Uno de los más célebres filósofos de Francia dice:
Una patria es un compuesto de muchas familias, y como comúnmente se sostiene a su familia por amor propio cuando no hay un interés contrario, también se sostiene por amor propio a su ciudad, o a su aldea, que se llama su patria.
Cuanto mayor es esta patria, tanto menos se la quiere, porque el amor repartido se debilita. Es imposible amar tiernamente a una familia demasiado numerosa, a la que apenas se conoce.
El que arde de ambición por ser tribuno, cónsul o dictador(a) dice que ama a su patria y no ama sino a sí mismo. Cada uno quiere estar seguro de poder dormir en su casa, sin que otro hombre se arrogue el derecho de enviarlo a dormir a otra parte. Cada uno quiere estar seguro de sus bienes y de su vida. Así, todos forman los mismos deseos, y el interés particular llega a ser el interés general: de manera que se forman votos por la república, cuando no se hacen sino por sí mismo.
El amor de la patria es una preocupación lo mismo que el de la fama póstuma; pero es una preocupación no sólo inocente, sino laudable, y a la que debemos tantos hombres que han admirado al mundo con sus hechos heroicos y gloriosos.
Si todos se llegaran a persuadir que el mundo es la patria común del hombre, nadie expondría su vida, quietud e intereses por defender la de otros. El egoísmo llegaría a su último extremo, y las fuerzas respectivas de cada uno decidirían en todos casos la justicia.
Es pues necesario que entendamos por patria la sociedad a que pertenecemos, y por un convenio o pacto recíproco: es necesario que nos amemos unos a otros. Cuando este amor no tiene otro objeto sino el interés individual de nuestros conciudadanos, entonces podemos decir con verdad que amamos a la patria; mas cuando no reconocen otro fin que nuestro engrandecimiento, entonces no amamos a la patria sino a nosotros solos. El lector conocerá si serán los verdaderos patriotas tan comunes como se cree.
SATISFACCIÓN INTERESANTE
En la semana anterior se me remitieron por el señor administrador de correos de esta capital los oficios que siguen a continuación y no se publicaron más pronto por no haber visto la luz pública este periódico.
Administración General de Correos.(6) México noviembre 13 de 1826. Señor editor: para desvanecer la impresión que pueda haber causado en el público la imputación que injusta e indebidamente se hace al excelentísimo señor ministro de Hacienda en un comunicado inserto en el número 1245 de El Sol,(7) suponiendo que por las noticias desfavorables que hubiese recibido, habría influido en la retención de la correspondencia del paquete inglés desde el domingo 5 del corriente, en que falsamente supone haberse recibido hasta el martes en que se dio al público, suplico a usted se sirva insertar, con el presente comunicado, el oficio que con aquel motivo me ha pasado el referido señor ministro y su contestación, cuyos documentos harán ver la calumnia tan grosera producida por la malicia o una ignorancia crasa de la independencia con que se maneja esta Administración de Correos en asuntos delicados, que tienen por objeto el servicio del público. Es de usted su afectísimo servidor José María Beltrán. Señor editor del Correo Semanario. "En El Sol de ayer se dice que las cartas venidas en el extraordinario, llegado aquí el domingo pasado, no se repartieron hasta el martes por la mañana; en esta virtud dígame vuestra señoría inmediatamente si fue efectiva o no esta demora, y si lo fue qué motivos le ocasionaron o en virtud de qué orden, haciendo vuestra señoría igualmente que, a la mayor brevedad, se publique en todos los periódicos de esta ciudad, así la razón que vuestra señoría me remita, como la presente orden en que se lo prevengo. Dios y libertad. México 13 de noviembre de 1826. Esteva.(8) Señor administrador general de correos."
EXCELENTÍSIMO SEÑOR
El lunes 6 del corriente por la noche llegó el correo Francisco López, que vino con el paquete. En la misma noche llevaron a vuestra excelencia 28 piezas; otras tantas al excelentísimo señor ministro de Relaciones, y una al de Gracia y Justicia por la mañana. A las seis se formó la lista y a las siete se despachó, la correspondencia del paquete, y a las ocho la del público. Los editores de El Sol no están suscritos al correo del paquete y su correspondencia, bien por el ordinario: esto es lo que ha ocurrido y lo que se pondrá en los periódicos en cumplimiento de la orden de vuestra excelencia de hoy, sirviéndole de gobierno que un día antes arribó el correo de gabinete que fue el que trajo la noticia. Dios y libertad. México 13 de noviembre de 1826. José María Beltrán. Excelentísimo señor ministro de Hacienda.
PAPAS
En un tiempo en que las testas coronadas de la Europa están en continua agitación por los nuevos sistemas republicanos, que desean sofocar en su origen, temerosos de que el ejemplo de la libertad no contagie a sus míseros esclavos; cuando se han reunido para llevar al cabo este proyecto de que no desistirán en muchos años, y cuando para su ejecución no perdonan medio, aun de los más trillados, como es el de introducir entre nosotros la discordia a pretexto de religión, debemos también estar alerta y trabajar constantemente para oponer una fuerte barrera a la ambición y tiranía.
Es indudable que el papa, como rey, ha de estar mal con los gobiernos republicanos, y como rey tutoreado por la Alemania ha de acceder con las solicitudes de los monarcas opresores; y de hecho hemos visto que su santidad no ha dejado hasta ahora de poner por su parte los medios que ha creído conducentes para tansantos fines. Las encíclicas y los emisarios eclesiásticos que han aparecido en nuestra República, nos ponen lejos de toda duda esta verdad.
Estamos, pues, en el caso de instruir al pueblo en sus derechos, según que nos lo permitan nuestras cortas luces, haciéndole ver cuál es, y hasta dónde se extiende la autoridad pontificia en lo espiritual; pero al mismo tiempo es preciso que sepa cuál ha sido siempre la conducta política de los papas, y el modo con que muchos han ascendido a la suprema silla de la Iglesia.
Para esto nos valdremos de una obra muy moderna que tenemos, titulada:Retrato político de los papas, desde san Pedro hasta Pío VII inclusive, con expresión del principio y fin de cada pontificado, y reflexiones críticas en los que dan ocasión a ello.(9)
Esta obra fue formada con presencia de las historias eclesiásticas escritas por el cardenal Fleuri,(10) Natal Alejandro(11) y otros de igual nota.
El autor de esta obra fue don Juan Antonio Llorente, bien conocido en el mundo literario, canónigo dignidad en la Metropolitana de Toledo. Alguna vez puede ser que yo ponga algunas notas sacadas de autores católicos, apostólicos, romanos, sacerdotes e italianos.
La ignorancia es la madre de los escrúpulos. Cuando se tiene por pecado lo que no es, se procede con conciencia errónea. Por tanto, suplicamos a nuestros lectores que entiendan que los errores de los papas no pertenecen al dogma católico, ni la exposición de ellos ofende en lo más mínimo al decoro que se debe a la primera dignidad de la iglesia romana.
PRÓLOGO DEL AUTOR
La corte de Roma discurrió arbitrios para mantener esplendor, lujo, autoridad y riquezas, como las otras Cortes de Europa, sin fondos propios. Confundida la soberanía temporal de la Romania y provincias contiguas con la presidencia espiritual del cuerpo místico de la Iglesia en la sola persona del pontífice romano, los poseedores de la dignidad de presidente se aprovecharon de ella para dotar aquélla, imponiendo tributos a todas las naciones católicas, arrogándose la dispensación de toda clase de gracias eclesiásticas pertenecientes a los obispos, y la decisión de todos los negocios graves relativos al gobierno de todas y cada una de las iglesias del orbe cristiano, y exigiendo cantidades pecuniarias por el ejercicio del poder mismo que se apropiaban.
No designaron con el nombre de tributo la exacción, pero lo era tanto más pesado cuanto más arbitrariamente se publicaban tarifas de los derechos de expedición para los curiales y la tesorería pontificia. Era tan sabido esto en el siglo XII, que el venerable Pedro Blesense,(12) arcediano de Londres (refiriendo la llegada de ciertos embajadores ingleses) dijo que habían venido de Roma cargados de plomo en bulas y breves pontificios y descargados de plata dejada en Roma por su expedición, porque así solía suceder siempre: onusti plumbo, exonerati argento, ut solet Romae accidere.Por la misma razón en tiempos más modernos, inventada cierta moneda romana con el nombre de cuatrino, hubo quien jugase con el sentido equívoco de la palabra, diciendo que Dios era en todas partes trino, menos en Roma donde era cuatrino.
La constancia de la Corte romana en seguir tales máximas aun con pertinacia, es el origen verdadero de haberse separado de su dependencia varias congregaciones de cristianos, que formaron su iglesia separada, con el mismo Evangelio que ella. En el siglo XII los waldenses(13) y los que se titulaban pobres de Lyon;(14) en el XIII los albigenses;(15)en el XIV los wiclefistas;(16) en el XV los husitas;(17) en el XVI los luteranos y los calvinistas, y en el XVII todos los comprehendidos en el nombre genérico de protestantes, no se habrían apartado de la Iglesia romana si no se les hubiese dado la ocasión con el abuso de las reservas y de las exacciones. Ellos hubieran proseguido unidos con la silla del sucesor de san Pedro, si no se les hubiera exasperado con el sistema de usurpación de poderes y exacciones de monedas, en el uso de autoridad usurpada. La esclavitud en que los papas pusieron a todos los cristianos, y la pesadez de tributos exigidos sin título de tales, excitó los deseos de la independencia y produjo la separación del cuerpo místico. ¿Qué interés tendría ningún cristiano en separarse, si el papa dejase a cada uno entenderse con solo su obispo diocesano?
Los romanos debían conocer esta verdad y retroceder del sistema por el bien de la Iglesia; pero lejos de hacerlo así, han preferido por extremo contrario: sostener que todos los cristianos están obligados, bajo la pena de ser tenidos por herejes, a creer como artículo de fe que el sistema romano es justo y que no puede menos de serlo, habiéndolo establecido y consolidado los sumos pontífices. Para persuadir esta paradoja, procuran desde algunos tiempos a esta parte mostrar que el papa es infalible en sus determinaciones; que tiene a su favor asegurado el influjo del Espíritu Santo, y que no se puede abandonar esta creencia sin ser hereje.
Traen a cuento para este fin el crecido número de papas venerados en los altares como santos; el título de santísimo padre con que aun en esta vida mortal es tratado el sumo pontífice; la santidad de las leyes eclesiásticas que promulga, y otras muchas cosas particulares que acumulan para imponer al vulgo ignorante, a cuya clase pertenecen en esta materia los clérigos y frailes que nada leen o lo hacen en libros de doctrina errónea, canonizada por los escritores de Roma como católica por su interés.
Muchas son ya las obras doctísimas en que se ha demostrado ser usurpación todo el poder de los papas, no autorizado en concesión expresa de Nuestro Señor Jesucristo, resultante de la Sagrada Escritura, del Testamento Nuevo o en la práctica de san Pedro y tradición constante y uniforme de los primeros siglos: pues no hay ni puede haber otras fuentes de la verdad. Cuanto se vea practicado por los sucesores sin ese principio es precisamente arrogación arbitraria por tolerancia de obispos y soberanos, la cual no les da ni puede dar título alguno permanente contra el interés y la voluntad de las naciones, las cuales están siempre habilitadas por derecho natural y de gentes para reivindicar sus prerrogativas sin perjuicio de su cristianismo.
Éste no pende de la deferencia y sumisión a los decretos arbitrarios del presidente de la congregación de todos los fieles cristianos, sino de la fe y creencia de los misterios de la religión y observancia de los preceptos del Decálogo. Es delirio pensar que teniendo yo la fe del apóstol san Pedro y reconociendo en sus sucesores el poder espiritual que tuvo el santo, pero no la potestad que los sucesores se han ido arrogando progresivamente con el tiempo, había de ser hereje. Mi religión no pende de la voluntad del papa: yo seré católico aunque él no quiera tenerme por tal. Bueno fuera que mi salvación eterna pendiese del arbitrio de quien decide por interés en causa propia. Sea papa como lo fue san Pedro, y seré yo cristiano como los de aquel tiempo.
Una de las armas poderosas para con el vulgo, con que los romanos suelen esclavizar a las naciones, es la pretendida santidad de los papas y la asistencia del Espíritu Santo en su elección y en el gobierno: por lo cual he formado el proyecto de ilustrar a los ignorantes de buena fe, haciéndoles ver el error en que se les ha procurado imbuir. Para este fin considero conveniente escribir un pequeño compendio de las vidas de los papas, presentando a la vista el modo con que cada uno empezó a serlo, su conducta en los asuntos de oficio, sus costumbres personales y el sistema político que servía de base y presupuesto a sus deliberaciones. Yo no inventaré los hechos porque la historia no debe ser creada sino escogida. Todos resultarán de fuentes apreciables. Las actas de concilios, los escritos de los santos padres, las narraciones de los imparciales coetáneos o próximos a la edad, las declaraciones de los antagonistas y respuestas dadas a ellos, y las memorias recogidas por historiadores críticos reconocidos como tales, serán garantes de que ni yo finjo los sucesos ni doy asenso firme a las noticias destituidas de prueba, de cuya clase hay algunas en monsieur Prudhome(18) y en monsieur Raimond, su compendiador. Nunca considero yo por útil la mentira, y mucho menos cuando la verdad sencilla proporciona mejor la victoria permanente.
Pero estoy bien seguro de que los Retratos políticos que proyecto formar enminiatura darán a conocer los papas de manera que nadie pueda ser engañado en adelante sino voluntaria y neciamente. Todos verán haber sido patraña, embuste y fábula cuanto se nos ha querido hacer creer relativo a la intervención del Espíritu Santo para el nombramiento de papas; han sido efecto de las pasiones humanas, con frecuencia los más detestables. Verán que las vidas de un crecido número de papas han sido tales, que haríamos agravio al Espíritu Santo si le atribuyésemos influjo en la elección de monstruos del vicio para presidir la Iglesia cristiana. Verán que los más han seguido el sistema de engrandecer la dignidad del obispo universal y vicario lugarteniente general de Jesucristo en la Tierra, y que bajo las apariencias de celo han abrasado al mundo en guerras, siendo muchos los millones de hombres muertos por su influjo en todas las partes del orbe. Verán todo lo necesario para conocer que las naciones deben mirar con desprecio las bulas y los breves de los papas en asuntos de gobierno, y en todo lo demás que disminuya o coarte su libertad, su independencia y su poder gubernativo. Verán, en fin, que, por más que griten los clérigos y frailes maliciosos de Roma e ignorantes o preocupados de otras partes, es posible ser cristianos católicos apostólicos romanos, unidos en la fe con san Pedro y en la caridad y obediencia con sus sucesores, sin contar con éstos para más asuntos que aquellos solos para los cuales se contó con san Pedro y sus inmediatos sucesores Lino, Cleto y Clemente.
VARIEDADES
Campanas
A pesar de las repetidas órdenes, así del gobierno civil como del eclesiástico, relativas a contener el abuso que se hace de las campanas, todos los días nos estropean las orejas estos malditos instrumentos de la superstición y la ignorancia. Con razón se quejaba Iriarte(19) de esta misma plaga que sufría en su tierra, cuando dijo:
"¡Oh campanas!, si con vos
cargara el diablo a dos manos,
pues matáis a los cristianos,
en son de alabar a Dios."
Es un tormento vivir en México, especialmente junto a un convento de frailes o de monjas, y más si el vecino está enfermo, o si su dedicación es al estudio. En el primer caso le enhuecan(20) la cabeza, y en el segundo lo distraen totalmente.
Si repican, es sin cansarse; si doblan, no toman resuello. Quisiera preguntar a los frailes, especialmente franciscanos que son los más plañiadores,(21) ¿a qué conducen esos dobles eternos con que nos aturden e incomodan sus reverencias? Ellos no son sufragio, ellos no resucitan al muerto, pues ¿de qué sirven? Yo le diré: de lisonjear la vanidad de los dolientes, porque la pagan bien, y de martirizar nuestras cabezas. Sea por Dios.
ELECCIONES
El asunto sobre anular las elecciones de Toluca(22) ha ocupado muy seriamente en estos días al Congreso del Estado, y ha preparado una especie de alarma en los que piensan con miedo excitando la desconfianza y el encono de los partidos.
Se han alambicado los talentos, se han registrado los libros y se han estudiado las expresiones más brillantes en aquella respetable asamblea para hacer cada cual valer su opinión.
Por mí debo decir que nada me ha satisfecho más, sino los discursos del ciudadano diputado licenciado José María Jáuregui.(23) Me parecen sólidos, elegantes, incontrovertibles, y lo que es más, justos.
Yo bien advierto que no todos los elegidos merecían haberlo sido. Algunos hay que no tienen más méritos que... los de Nuestro Señor Jesucristo; otros que aunque sean patriotas, no tienen gota de talento para el caso, y otros que no tienen ni aun nombre en la República y que los conocerán en sus casas; pero ¿qué elección es perfecta? Entre dos discípulos de Jesús, elegidos para suplentes de apóstol, fue menester que decidiera la suerte.
La comparación es uno de los medios de descubrir la verdad. Compárense pues los males que pueden sobrevenir a la República, entre que se anulasen las elecciones y los que le vendrán con algunos diputados elegidos por tramoya, esto es, que no merezcan serlo, y que salieron electos por ignorancia o por malicia.
En el primer caso, esto es, anulando las elecciones, se mina la soberanía de la nación y se autoriza la anarquía en todos los Estados, pues siempre estarían anulando lo que no les acomodara, por quítame allá esas pajas; y en el segundo, nada se pierde con seis u ocho representantes ineptos, sino diez y ocho o veinte y cuatro mil pesos anuales; pero no se puede comprometer la pública tranquilidad ni el decoro de la nación. Por eso dijo sabiamente el señor Jáuregui: "los males de una elección nula y hecha además en sujetos ineptos, regularmente no pasarían del periodo en que se renovasen estos cuerpos. Aun durante este periodo, hay el freno de la opinión: hay el de la imprenta, y hay el de los ilustrados y el de los bien intencionados ciudadanos, que corregirán sin exasperar y aconsejarían sin irritar los ánimos."
Este párrafo vale un potosí: él explica los males que se pueden temer de unos diputados ineptos, y señala los remedios oportunos. La opinión pública y la libertad de la imprenta son el bozal y el freno con que se contienen los déspotas maliciosos y tontos. Los diputados deben advertir que son inviolables en sus personas por sus opiniones, pero éstas no gozan igual privilegio. Cualquier ciudadano puede lícitamente hacer reflexiones juiciosas sobre cualquier proposición siniestra de un diputado. El tribunal de la imprenta es muy severo y ningún diputado ha de querer exponerse a la crítica ni a la sátira pública. He aquí como son incomparablemente mayores los males que debemos temer si se anulasen las elecciones, que los que debemos esperar de unos cuantos diputados ineptos. El Congreso resolverá en un punto tan delicado con la prudencia que debe, y nosotros daremos al público su resolución sin omitir nuestra crítica, si necesario fuere.
Estas dos tribus de indios bárbaros han hecho y están haciendo mil atrocidades en el estado de Sonora:(25) Si se les agregan los ópatas,(26) apaches u otros, han de dar en qué entender al gobierno. Esta gente tiene una táctica de guerra que desconocen nuestros soldados: ellos no necesitan vestido, alojamiento, prest,(27)caballería ni prevención de víveres. Además, ignoran el derecho de la guerra, a nadie dan cuartel, caminan en una noche treinta leguas y a la mañana embisten con vigor. Donde matan diez mulas o diez hombres tienen banquete, y, en una palabra, son unos espartanos sin civilización,(28) unos soldados nuevos y unas fieras racionales.
Por tanto, es menester que el gobierno trabaje con energía para escarmentar y lanzar de nuestro suelo a estos enemigos tan temibles: ellos a los ojos del catrín, del oficialito bisoño, del rico muelle, del oficinista almidonado y del diplomático ocioso, parecen un enjambre de mecos,(29) que se desvanecerán tan fácilmente como el humo; pero a los ojos de los que han leído la vida del mundo, no les parece sino el aparato de una tempestad horrorosa que nos amaga. Con menos gente, y con gente de menos valor, han pasado las naciones de unos a otros poseedores. No hay enemigo pequeño, y los indios gentiles no lo son. Sus tribus están muy extendidas en terreno, la poligamia es común entre ellos, los lazos de la sociedad les son incógnitos: esto hace que sean infinitos en número e indiferentes al parentesco y a la muerte. Son, por lo mismo, muy temibles si se reúnen, y el gobierno, al tiempo que debe verlos con lástima para no exterminarlos (si pudiera), debe escarmentarlos y hacerlos retroceder a sus cabañas. En mi concepto, la guerra se les debe hacer fuerte, sin piedad y con artillería. Solamente esta arma les impondrá, después que saben usar del fusil mejor que nuestros regimientos o batallones. Sobre las ventajas que nos llevan, tienen mejor puntería. El cañón y el obús es lo que puede intimidarlos en una hora, y obligarlos a desamparar los puntos que ocupan de la República. Yo sentiré siempre estas desgracias, su sangre es humana; pero entre que nos envuelvan en una guerra desastrosa, o que los arrojemos de nuestras tierras con algún sacrificio, esto me parece menos malo.
ELECCIONES ANULADAS
Por fin, el martes 21 del presente se anularon las elecciones hechas en Toluca para el Congreso del Estado. Los editores del Correo de la Federación(30) y muchos opinan que su declaración es nula, pues en el Congreso actual no reside tal facultad. Es regular que las Cámaras Generales se ocupen de un asunto tan delicado, que puede comprometer la pública tranquilidad, no porque los diputados desairados provoquen una conspiración ni ningún género de alarma, de que los creemos muy distantes, sino que porque puede el pueblo resentirse de que se atropelle su soberanía por los mismos a quienes se la confiaron. Siempre es muy peligroso dar celos a la multitud, y mucho más inclinarse a favorecer algún partido determinado. La prudencia en estos casos puede más, tal vez, que la apariencia de justicia.
Es menester tener presente que el pueblo no ejerce los derechos de soberano sino en las elecciones; si éstas se le anulan, es usurparle este pequeño poder, y entonces es menester creer que el legítimo soberano es el Congreso.
Yo me río de la decantada soberanía del pueblo: esto es pintado. Cualquier congreso, cualquier ayuntamiento, prefecto o paisano rico, desvanece este fantasma de la libertad, siempre que puede. Estamos muy lejos de conocer la soberanía del pueblo y de hacerla valer sin el estrépito de las armas. ¡Gobernantes primarios, estudiad la naturaleza y los derechos del hombre en sociedad!
RASGO ADMIRABLE DE LA CARIDAD EVANGÉLICA
DEL ACTUAL SEÑOR PROVISOR DE PUEBLA(31)
El presbítero don Miguel Molina fue llamado a esta ciudad de Puebla en virtud de una acusación o denuncia que se hizo contra él, y la primera diligencia que se practicó fue la de notificarle que estaba suspenso hasta de celebrar misas.
Este eclesiástico no tiene capellanía, y el ejercicio de la administración que hace su título de orden sirve para sus alimentos propios y los de su anciano padre.
Tres meses habían corrido sin que se le hubiera declarado culpable, ni aun digno del castigo que sufría; y obligado a comer un pan que se le da de limosna, sin el menor arbitrio con que proveer a su miseria, llegó a la necesidad de abandonar su anciano padre a la clemencia de sus bienhechores.
En esta situación se dirigió al señor provisor don Francisco José Pavón, con el objeto de que le proporcionase no una subsistencia que lo sacara de la miseria, sino un recurso, aunque débil, que le evitara el extremo de la desnudez o la desgracia; un recurso que le diera un pan aunque fuese bañado con sus lágrimas, por no poderlo partir con su anciano padre.
Todo lo que respondió el señor provisor fue decirle: "Pues bien, pondré a usted en la cárcel y comerá lo que come el obispo, o en un convento, y comerá lo que comen los frailes."
Esta respuesta me ha recordado muchas veces aquella pregunta amable de Nuestro Salvador: "¿Quién es el padre que da a sus hijos piedras cuando le pidan pan?"(b) Baratillo número 10.
DEFINICIÓN DE LA PUEBLA
Soneto
Necios supersticiosos un enjambre,
Por fuerza algunas monjas encerradas,
Hipócritas familias muy pagadas
De robusta virtud, y es un arambre.(32)
Algunos mercaderes con su fiambre,
Los pobres en las calles a bandadas,
Muchas señoras en efecto honradas,
Expuestas a ser malas por el hambre;
Porción de forlipones(33) muy erguidos,
Serviles con bajezas adulando,
Cuatro monopolistas escondidos
Que sólo en su interés están pensando,
Los pocos liberales abatidos,
¿Y podrá así la Puebla ir progresando?
(Baratillo número 11)
Si esta definición no estuviera impresa en Puebla, y acaso por un poblano, tal vez no merecería mucho crédito; pero tales circunstancias hacen creer que es tan cierto como el Evangelio cuanto dice. ¡Qué lástima que la Puebla, la hermosa Puebla, sea el trono del fanatismo, de la hipocresía, de la superstición y la ignorancia!
Bien creo que no faltarán muchas familias ilustradas a quienes no es justo envolver en estas notas; mas esto no es lo común. Me aseguran que hay casas donde vive alguna muchacha bonita, y si a ellas va un desconocido, aunque sea decente, lo reciben los viejos en la escalera con la mayor grosería; pero si la visita es un fraile, entonces se hace entrar hasta la última pieza, y se llama a la niña para que haga la corte a su reverencia. ¡Qué insensatez!
Mientras los poblanos no lean mucho y bueno, siempre serán poblanos, esto es, ignorantes, fanáticos, hipócritas e intolerantes. ¡Ojalá se apresure la aurora de su ilustración!
COMUNICADO
Señor Pensador. Muy señor mío y de todo mi aprecio: suplico a usted tenga la bondad de insertar en su nuevo periódico la siguiente pregunta, o darme la respuesta a ella, si la sabe, para saberla yo y que la sepan cuantos estén interesados como usted y yo en la seguridad de las posesiones.
¿Quiénes son los que gastan y en qué objetos los productos de las fincas de las religiosas?
Usted extrañará esta preguntilla, y deseará saber el fundamento de ella; y yo para satisfacer su buen deseo, le digo que se funda en un cálculo que demuestra que las monjas no tienen necesidad de sus fincas para mantenerse con una decencia religiosa: véalo usted aquí.
De los 57 conventos de monjas que hay en toda la Federación, 20 que son los que tienen 766 fincas (según la memoria del señor exministro Llave(34) leída a las Cámaras a principios de 1825), poseen además en capitales impuestos cinco millones, ochenta y nueve mil cuatrocientos veinte y cuatro pesos, según la misma memoria.
Ahora pues, el rédito de esta enorme suma, que al 5%, son doscientas cincuenta y cuatro mil, cuatrocientos setenta pesos, es bastante a mantener 679 monjas que hay en los dichos monasterios, como se lo voy a probar a usted.
254 470, divididos entre 679, les tocan a 374 pesos al año a cada una. Supongamos que cada monja gaste al mes 20 pesos en comida mensuales (que ya usted ve cuán excesiva es esta suma, respecto de la de dos y medio reales diarios que cierto señor arzobispo difunto impuso a las religiosas de Jesús María, según se lee en la defensa que hizo por ellas el señor Guebara), que gasten 5 pesos en vestido y 3 en una criada, monta todo 28 pesos al mes, esto es, 336 pesos al año. Quiero que los 38 pesos que faltan para 374 se les cargue como renta del edificio o convento en que viven para repasos de él: los cuales ascienden a 25 802 pesos, y supongo que los 20 conventos gasten en el salario de 4 mozos cada uno, a 4 pesos mensales, 3 840 pesos, y otro tanto en médico y botica, y serán por todo 7 680 pesos; rebajada esta suma de la de 25 802 restan libres 18 122 pesos, demos de gracia que en cada convento se gasten precisamente todos los años 500 pesos en arquitectura, serán 10 mil pesos, luego sobran 8 122 pesos sólo de producto de impuestos. Sea esto para los mayordomos y no hay más que gastar. ¿Dónde van, pues, a parar los réditos de 766 fincas?
Es de usted su afectísimo M. M.
(1) Oficina de la Testamentaría de Ontiveros.
(2) Durango. Estado de la República Mexicana. Sus límites son: al noroeste Chihuahua; al noroeste, Coahuila; al oeste, Sinaloa; al oeste Zacatecas; al sureste, Nayarit; y al suroeste, Jalisco.
(3) Guadalajara. Capital del estado de Jalisco.
(4) Tlacotalpan. Municipio del estado de Veracruz. Situado en la margen izquierda del Papaloapan.
(5) Perote. Municipio del estado de Veracruz.
(a) Diputado, senador, ministro, general, etcétera. Los que aspiran a tales puestos, no pueden decir que están poseídos de patriotismo, sino de patriomismo.
(6) Administración General de Correos. En su mapa de 1793, Diego García Conde señala que la Casa de Correos estaba en la segunda calle de San Francisco, hoy Madero, entre Bolívar y Motolinía.
(7) El Sol. Primer periódico de la Independencia, editado en la Imprenta de don J. M. Benavente y Socios, México. El primer número apareció el 5 de diciembre de 1821. Lo dirigía el médico Manuel Codorniú. Era el órgano autorizado de la logia masónica del mismo nombre. Defendía el sistema republicano.
(8) José Ignacio Esteva (¿ - 1830). Diputado por Veracruz, intendente de Jalapa, comisionado general en Veracruz y ministro de Hacienda durante la presidencia de Guadalupe Victoria.
(9) Juan Antonio Llorente (1756-1823). Sacerdote y escritor español. Canónigo y vicario general de Calahorra y secretario de la Inquisición. Pese a este último cargo profesaba ideas racionalistas. Se distinguió por su odio al papado y por su afrancesamiento. Trató de constituir en España la iglesia cismática. Autor de Historia crítica de la Inquisición en España y Portraits politiques des papes, publicación que le valió la expulsión de Francia. Cf. más datos sobre este autor en la "Presentación".
(10) Claudio Fleuri (1640-1723). Abate francés. Abogado del Parlamento; preceptor de los hijos del príncipe de Condé y del hijo natural de Luis XV, el conde de Vermandois. Sus obras son: Tratado de la elección y método de los estudios (1686).Su Historia eclesiástica es notable por su estilo y abundante erudición; obra que le mereció ser alabado por Voltaire.
(11) Natal Alejandro. Se trata del fraile dominico Natale Alessandro "en 1758 salió la nueva edición del Índice, notablemente mejorada respecto a todas las anteriores y a muchas de las subsiguientes. Elimináronse muchas de las obras antes condenadas; por ejemplo, las que defendían el sistema copernicano, como también la Historia eclesiástica del dominico Natale Alessandro." Cf. Carlos Castiglioni, Historia de los papas desde Bonifacio VIII a Pío XII, con un estudio acerca del pontificado de Pío XII y 23 cuadros sincrónicos de la Historia eclesiástica por Bernardino Llorca, Barcelona, Editorial Labor, 1948, t, II, p. 495.
(12) Pedro Blesense. Pierre de Blois (primera mitad del siglo XII). Tuvo influencia en los hechos civiles y eclesiásticos que acontecieron durante el reinado de Enrique II. Era secretario del Gabinete y consejero privado. Su obra consta de cartas, sermones y tratados, reunidos por primera vez en 1667.
(13) waldenses. Por valdenses. Sectarios de Pedro de Valdo. Movimiento que proponía seguir una vida de pobreza y apostolado. El derecho de predicar los legos les fue negado por el Concilio de Letrán. Ante ese hecho tacharon a la Iglesia de corrupta e imbuida de las fuerzas y vanidades mundanas; proclamaron que todos los fieles debían ser iguales ante la Iglesia y que el sacerdocio se fundaba en méritos individuales y no en la consagración. Fueron condenados por el Sínodo de Verona (1184).
(14) pobres de Lyon o ensabatados. Bajo ese nombre fueron condenados los valdenses por el papa Lucio III.
(15) albigenses. Secta de la Francia meridional, que tuvo su auge en los siglos XII y XIII. Condenaba el uso de sacramentos, el culto externo y la jerarquía eclesiástica. Tomaron el nombre de la ciudad de Albi, donde tuvo esta secta su principal asiento.
(16) wiclefistas. Seguidores de Juan Wycliffe, quien atacó a la Iglesia desde el punto de vista político y desde otro meramente dogmático. Varias de las conclusiones de su obra De civili domini fueron condenadas. Formó un grupo llamado "predicadores ambulantes". Se le considera precursor de la Reforma.
(17) husitas. Partido del reformador Juan Hus. Cuando éste fue quemado en la hoguera, hubo un levantamiento religioso en Bohemia, que dio lugar a la llamada Guerra de los Husitas. Acaudillados por Ziska y por Procopio dominaron todo el país y exigieron a Segismundo que aprobara cuatro artículos: libertad de predicación; comunión bajo las dos especies para los legos y los fieles; pobreza eclesiástica, y castigo para los pecados mortales de parte de los tribunales civiles. En 1433 Segismundo les hizo algunas concesiones. Las perturbaciones de los husitas duraron hasta 1485.
(18) Luis María Prudhomme (1752-1830). Periodista y compilador francés. Escribió entre otras obras: Geografía de la república francesa, 1795, Diccionario universal de la Francia, 1805, Historia de los crímenes de la Revolución, 1798 y Los crímenes de los papas, 1795.
(19) Alusión a Tomás de Iriarte.
(21) plañiadores. Por plañideros: llorosos, lastimeros.
(22) Toluca. Capital del Estado de México. La ley del Estado de México señalaba para lugar de elecciones la ciudad de Toluca. Allí concurrieron 97 electores del Estado. Tales elecciones se las disputaban los yorquinos y escoceses. En su Cuadro histórico, Zavala dice que se eligieron personas vilipendiadas por el gobierno español para que llevaran ciertas leyes hasta las clases a las que pertenecían; pero nada hicieron.
(23) José María Jáuregui. Sólo tenemos datos de José Mariano Jáuregui, senador secretario del estado de Veracruz.
(24) yaquis y mayos. Hubo sublevaciones de los indios yaquis y mayos en el alto Sonora. El jefe militar de las Compañías Presidenciales fue el encargado de someterlos, según informa Guadalupe Victoria en su discurso ante el Congreso de 1º de enero de 1826. En otro que pronunció el 23 de mayo de 1826 asegura que se han repetido las sublevaciones y que para someter a tales tribus se han hecho reformas a tales Compañías, a tiempo que se han nombrado comandantes generales inspectores. El 21 de mayo de 1827 informa que la guerra ha terminado. En el Archivo Histórico Militar Mexicano hay varios documentos sobre el asunto:Sublevación de los indios yaquis en los estados de Sonora y Sinaloa. Hostilidades de los comanches, en el estado de Chihuahua. Desconocimiento del gobierno del estado de Sonora, por los Ayuntamientos de Horcasitas, Guaymas, Oposura y Hermosillo.Sublevación de las tribus apaches, ópatas en Sonora y Sinaloa, y los navajos en Nuevo México. Años de 1822 a 1824 (antecedentes de las citadas por Fernández de Lizardi). Sublevación de los indios yaquis y mayos en el estado de Sonora. Años de 1825 a 1827. Sublevación de los indios yaquis y mayos en el estado de Sonora. Año de 1826.
(25) Sonora. Estado de la República Mexicana. Sus límites son: al norte, Estados Unidos Americanos; al este, Chihuahua; al sur, Sinaloa, y al oeste el Golfo de California y el territorio de Baja California.
(26) ópatas. Indios de la familia pimana. A la par del resto de tribus citadas, habitaban Sonora.
(27) prest. Haber diario que se da a los soldados.
(28) espartanos sin civilización. Frase que recuerda la contraposición hegeliana entre atenienses y espartanos.
(29) mecos. Indio salvaje. Comúnmente se les dice a la manera de apodo a quienes no lo son.
(30) Correo de la Federación. Periódico de los yorquinos desde que se establecieron como partido político (1825).
(31) Puebla. Estado de la República Mexicana. Sus límites son: al norte y este, el estado de Veracruz; al sur los de Guerrero y Oaxaca; al oeste los de México, Morelos y Tlaxcala, y al noroeste el de Hidalgo.
(32) arambre. Arcaísmo por alambre.
(33) forlipones. Señorones que se dan importancia en el traje y maneras. Cf. Santamaría, Dic. mej.
(34) Pablo de la Llave (1773-1833). Sacerdote, director del Jardín Botánico de Madrid, diputado a las Cortes en 1812, miembro de la Comisión de 1823 que formuló un nuevo plan de estudios, y ministro de Justicia y Negocios Eclesiásticos.