MALDITA SEA LA LIBERTAD DE IMPRENTA(1)

 

Diálogo
Entre don Liberato y don Servilio
(2)

 

 

También dicen que sucede lo mismo con el ganado. Cobran diezmo de toda vaca, oveja, cabra, etcétera, parida, sin contar las que se ahorranporque se les mueren las crías; que en la provincia de Valladolid(9) se pregonan los diezmos en pública subasta, los saca quien más puja. Por los años de [1]807, [180]8 y[18]09 se remataban ordinariamente treinta mil pesos; con esto los diezmos caían sobre los pueblos como lobos hambrientos para sacar su dinero con cuanta ganancia podían. Con esto dizque cobran diezmos de reses y luego del queso que daba la leche de los becerros ya diezmados; diezmo de lechones, de gallinas, de huevos, de hortaliza y era de admirar no cobrasen diezmo de muchachos.(10) Todo esto dicen los nuevos reformadores para empobrecer las catedrales y minorarles su descanso a los canónigos. ¿Qué dice usted, qué ventajas puede traerles a éstos, a los frailes copetones(11) y a los curas ricos la libertad de imprenta?

Esta maldita libertad ya comienza a declararse contra el trono, como lo ha hecho contra el altar. Ya se ha impreso en nuestro Continente, y aun en México, que aquí no conviene monarquía, que no tenemos con qué sostener un emperador; que la Monarquía moderada es una paradoja inconcebible, pues el día que el monarca se enfade y pueda, echará a palos al Congreso y se acabará la moderación; que si al monarca se le ponen tantas trabas que sea un mero firmón o un fantasma de rey, que no pueda nada, nos es un personaje inútil y gravoso, y si puede algo, como mandar las armas, dar los empleos y ejercer el poder ejecutivo, siempre nos será temible y nos hará andar con la barba sobre el hombro.(12)

Dicen que menos que nada conviene que, caso de ser el nuestro gobierno monárquico, sea emperador ningún príncipe de la casa de Borbón, pues éste sufrirá la moderación menos tiempo que un paisano nuestro; porque no agradeciendo la corona, que siempre creerá que se le ha usurpado, se dará prisa a recuperarlo y nos hará perpetuamente esclavos. Se ha impreso que la nación conviene sea república, y que al señor Iturbide(13) se haga (sin ejemplar) durante su vida presidente protector perpetuo de ella, en premio de sus muy distinguidos servicios; y por último, hay quien avance a pronosticar que si no se da este corte en la actual crisis, la patria se va a envolver en la más espantosa anarquía.

Esto, y mucho más se platica, se arguye y se imprime, que es lo peor. ¿No le parece a usted ventajosísima la libertad de imprenta? Yo la maldigo cada vez que amanece, porque advierto que si aquí hay rey, sea de donde fuere, alguna vez se alzará con el santo y la limosna,(14) y entonces para sostenerse, invocará la religión católica, hará ver que los diputados fueron masones, sus disposiciones heréticas, y para esto instalará la santa Inquisición, que fulminará excomuniones por las uñas, tan justas como la que ha sufrido El Pensador en nuestros días;(15) renovará sus calabozos y habrá una fritanga de herejotes y jacobinos que será una gloria. ¡Oh!, ya me da el olor de sus malditos chicharrones por las narices. Entonces, cuando se me devuelva mi empleo, mi sueldo y mi venera, juro in verbo sacerdotis,(16) que más de cuatro pícaros se han de acordar de mí. Date prisa, Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, levántate y juzga tu causa contra estos herejes que hoy se nos disfrazan con el nombre de liberales. Exurge Domine, judica causam tuam.(17)

Aun cuando las proposiciones del autor no sean admisibles, aun cuando sean descabelladas y perjudiciales al Estado en la práctica, no por esto debe ser castigado, si por otra parte se manifiesta la buena intención con que las hizo, pues ésta lo recomienda y lo salva de toda interpretación siniestra. Somos unos seres finitos y miserables, que acertamos por casualidad como el burro flautista,(20) por más que nos lisonjee nuestro amor propio y nos aplaudan nuestros errores los que sacan partido de ellos y de nosotros.

Siendo ésta una verdad inconcusa que no habrá ningún orgulloso que la niegue, ¿por qué se ha de castigar al escritor con tanta severidad, al tiempo que con mayor indulgencia se disimulan los yerros de los jueces?

Además de esto, libertad de imprenta con fiscales, me parece una paradoja como monarca moderado con bayonetas, hombre libre con una cadena, buen bailador cojo, etcétera, etcétera.

Si el autor se defiende con razón y energía, los jueces lo absuelven, pero nadie le quita el susto, las incomodidades, ni el pesar de su familia. ¿Y el fiscal? Se va muy fresco a su casa, seguro de que nada le han de hacer. Yo no concibo cómo pueda ser esto justo. Si oído al autor lo absuelven, claro es que él dijo bien, y el fiscal erró su acusación. Pues, ¿por qué el yerro del fiscal, pudiendo ser perjudicial en el momento, se disimula, y el del escritor se castiga severamente, debiendo ser tanto más delincuente el fiscal por su opinión que el autor? Lo primero, porque a éste puede cubrirlo la ignorancia que no se debe presumir en el fiscal. Lo segundo, porque el daño que éste va a hacer con su acusación injusta es positivo, y no lo es el que se presume del escrito del autor; y lo tercero, porque éste puede escribir con calor o precipitación, creyendo que obra bien, como escriben los más, que si presumieran que los habían de perder, sofocarían sus ideas y jamás pensarían en publicarlas. De suerte que el dar la firma en la imprenta y esperar resultas en su casa, prueba que el autor no cree cometer ningún delito, pues si tuviera tal intención, o no escribiría o daría su firma sobre el lomo del caballo, como algunos lo hicieron en el tiempo de nuestra Independencia y en esta misma ciudad, sin embargo de que no concebían ningún delito en explicarse a favor de su patria; pero temían la persecución que por este patriotismo habían de sufrir del gobierno español.

Este acaloramiento patriótico no puede tener el fiscal cuando extiende su calificación, pues debe proceder a sangre fría, no sobre su juicio, sino sobre el escrito y la ley; de consiguiente, cuando es precipitada e injusta; debe acusarse y ser castigado el fiscal como criminal o inepto.

Además, si la opinión general ha de refluir en uno o dos fiscales, más vale que no haya libertad de imprenta, sino que todos sujeten sus escritos a la previa censura; al fin, al fin, siempre hay censores a cuyo juicio están sujetos los autores, con peligro de perderse, el que no tenían sin libertad de imprenta.

Abril 12 de 1822.

El Pensador.

 

 


(1) México, Oficina de Betancourt, 1822. Este folleto fue publicado por Luis González Obregón en El Pensador Mexicano. Diálogos sobre cosas de su tiempo, op. cit., pp. 46-58; pero sin los datos de edición. Sí los da en Novelistas mexicanos. Don José Joaquín Fernández de Lizardi, op. cit., en la página 125.

(2) En las Cortes de Cádiz, en la discusión que se promovió para decretar la libertad de la imprenta, se "dio a conocer el origen de la formación de los partidos, que estuvieron en continua lucha durante la existencia de estas Cortes, y que se han perpetuado después en los congresos sucesivos en España y en México. Estaban por las ideas de reformas y trastorno de todos los principios hasta entonces admitidos en España, los eclesiásticos tenidos por jansenistas, varios de los profesores de las Universidades y todos los jóvenes versados en la lectura de los libros franceses del siglo anterior, y estos fueron los elementos que compusieron el partido a que se dio el nombre de 'liberal', por calificarse por tales opiniones que seguían los que lo formaban; en el opuesto se contaban los eclesiásticos contrarios al jansenismo, los magistrados de los antiguos tribunales y varios abogados, y éste permaneció por más tiempo anónimo, hasta que se le aplicó el epíteto de 'servil', tomado de una composición poética de D. Eugenio de Tapia, en que así lo caracterizó, escribiendo maliciosamente las dos sílabas separadas, de esta manera: 'ser-vil'. Los diputados americanos, a quienes se daba el nombre de 'la diputación americana', enteramente unidos entre sí, con excepción de pocos individuos, para todas las cuestiones de América, formaron un partido separado, que en los asuntos generales se arrimaba a los liberales." Lucas Alamán, Historia de México, op. cit., t. III, pp. 3 y 8.

(3) Inquisición. Cf. nota 20 a Quien mal pleito tiene...

(4) Antonio Josef Ruiz de Padrón, político español nacido en las Canarias. Cf. nota 8 a Si el gato saca las uñas...

(5) Fernando VII abolió la legislación de las Cortes en 1814 e hizo que se restableciera el Santo Oficio, constituyéndose en algunas provincias los Tribunales subalternos; pero la falta de un inquisidor general impidió su funcionamiento, por lo que muchos obispos, cabildos, corporaciones y particulares pidieron al rey el restablecimiento del Tribunal de la Santa Inquisición. Fernando VII utilizó como pretexto el que cundían por todas partes las doctrinas de los enciclopedistas y dictó el Decreto del 21 de julio de 1814, restableciendo los Tribunales del Santo Oficio en su jurisdicción. La revolución de 1820 impuso al monarca la Constitución de 1812 y le obligó a establecer una Junta provisional; ésta dictó una orden suprimiendo la Inquisición en España el día 9 de marzo de 1820.

(6) Quis talia fando Myrmidonum Dolopumve, aut duri miles Ulixi temperet a lacrimis?¿Quién, de mirmidones o dólopes o soldado del duro Ulises, tales cosas hablando se abstendrá de lágrimas? Virgilio en la Eneida, lib. II, vv. 6-8. La versión es de Rubén Bonifaz Nuño (cf. nota 24 a Defensa que el Pensador...).

(7) llorar a moco tendido. Llorar desconsoladamente.

(8) paniaguado. Lo mismo que compinche, es decir, compañero en malas artes o mal vivir. Santamaría, Dic. mej.

(9) La confusión que producía la diversidad de jurisdicciones en la Nueva España (estaba dividida en reinos, gobernaciones, alcaldías mayores y corregimientos) motivó una última división política en 1786. La mitad meridional quedó dividida en doce Intendencias, que llevaban el nombre de su capital: México, Puebla, Veracruz, Oaxaca, Valladolid, Guadalajara, Zacatecas; Guanajuato, San Luis Potosí, Mérida, Durango y Arizpe; estas dos últimas quedaban incluidas en la Comandancia General de Provincias Internas, que fue creada al mismo tiempo en el Norte. El actual estado de Michoacán quedaba situado en casi todo el territorio que comprendía la Intendencia de Valladolid.

(10) "El diezmo era una contribución que se pagaba a la iglesia y consistía, en propios términos, en entregar a las autoridades eclesiásticas el diez por ciento del producto bruto de todos los frutos de la tierra. Obligaba a todos los miembros de la comunidad, bajo pena de pecado mortal. Así, el arzobispo de México recomendaba a sus fieles que se pagara, para evitar 'la torpe avaricia, ingratitud y fraudes, para no provocar la severa y divina indignación' que se podía traducir en el 'castigo de esterilidad, secas, malos temporales e infelices sucesos'. Se imponía [a] 'todos y cualesquier personas, vecinos, moradores, estantes y habitantes en esta Ciudad y demás Villas, pueblos y lugares de este nuestro Arzobispado, de cualquier estado, calidad y condición que sean, y especial y señaladamente a todos los dueños, administradores, mayordomos; arrendadores, terrasqueros y depositarios de cualquiera haciendas de labor, ganados mayores y menores; ingenios, trapiches, conventos, e iglesias seculares o regulares, cofradías o hermandades, así de españoles como indios, caciques o mazehuales, negros, mulatos y chinos'. Los productos afectados eran 'todas las semillas y legumbres sin excepción, de todos los ganados mayores y menores, sus esquilmos, leche, queso, requesón, mantequilla, natilla, cuajada, jojoqui, y lo demás que de ella se hace, del anochorado, lanas, medias lanas, lanas peladas que resultan en los pelambres, en los rastros y carnicerías; del anino, algodón; de todas aves domésticas, como gallinas, palomas, ánzares; patos, etcétera, de los azúcares, panochas, piloncillo, mieles, remieles, caña, etcétera, del añil, agua de azahar; de todas las frutas de todo género de árboles frutales, aunque sólo cultivaban para comer el fruto su dueño, regarlo o darlo de limosna, calabaza de la tierra y de Castilla, legumbres y hortaliza, pepita, rosa y otras flores'. En resumen, el diezmo obligaba a todos los habitantes del virreinato, y afectaba a todos los frutos de la tierra y lo que de ellos derivaba." Catalina Sierra, El nacimiento de México, op. cit., pp. 136-137. Los datos que esta autora entrecomilló fueron tomados de Fortino Hipólito Vera, Colección de documentos eclesiásticos de México, o sea antigua y moderna legislación de la Iglesia Mexicana, Amecameca, Imp. del Colegio Católico, a cargo de Jorge Sigüenza, 1887, pp. 423 y 425. Cf. nota 4 a Ideas políticas... 2.

(11) copetón. Se usa como sustantivo, aplicado siempre con cierta intención de censurarlas por orgullosas, a las personas distinguidas y de viso, a que se dan aires tales. Santamaría, Dic. mej.

(12) andar con la barba sobre el hombro. Cf. nota 13 a Chamorro y Dominiquín. sobre asuntos interesantes...

(13) Agustín de Iturbide. Cf. notas 2 y 6 a Contestación de El Pensador... y 32 aChamorrro y Dominiquín. Segundo diálogo...

(14) alzarse con el santo y la limosna. Quedarse con lo ajeno, y a menudo en forma fraudulenta, o con lo dado en confianza. Santamaría, Dic. mej.

(15) Cf. nota 3 a Exposición del ciudadano... y notas 2 y 14 a Demostración de la justicia...

(16) in verbo sacerdotis. Bajo palabra de sacerdote.

(17) Exurge, Domine, judica causam tuam. Levántate, Señor, y juzga en tu causa. Éste era el lema de la Inquisición.

(18) hacerse a uno fuerza alguna cosa. Influir poderosamente en su ánimo para decidirlo a obrar de una manera o de otra.

(19) garantía de la unión. Cf. nota 3 a Hasta que se le vio una...

(20) "Sin reglas del arte, / borriquitos hay / que una vez aciertan / por, casualidad." En "El burro flautista", fábula de Iriarte en Poesías, op. cit., pp. 15-16.

(21) ir en la verde. No arriesgar o perder nada de lo que es propiamente suyo, como el jugador que juega con dinero que ha obtenido tramposamente. Jack Emory Davis, Estudio lexicográfico de El Periquillo Sarnientoop. cit., 205.

(22) coime. En las casas de juego, el encargado de marcar los tantos de los jugadores, y de algunas otras comisiones similares. Leovigildo Islas Escárcega,Vocabulario campesino nacional. Objeciones y ampliaciones al Vocabulario agrícola nacional, publicado por el Instituto Mexicano de Investigaciones Lingüísticas en 1935,México [Secretaría de Agricultura y Fomento], 1945, p. 158.

(23) treguas. Juego de billar en el cual quien pierde paga el alquiler de la mesa.

(24) penco. Contracción eufémica de pendejo, o sea cobarde, pusilánime y, por eufemismo, tonto, torpe, estúpido. Es un término injurioso y obsceno. Santamaría,Dic. mej.

(25) Que publicamos en este volumen.

(26) Cf. nota 11 a Contestación de El Pensador...

(27) miel sobre buñuelos, o miel sobre hojuelas. Frase que se utiliza para expresar que una cosa viene o cae muy bien sobre otra.

(28) José González Retana. Cf. nota 29 a Observaciones político-legales...

(29) chicharrones. Cf. nota 2 a Chanzas contra facetadas...

(30) Congreso. Cf. nota 3 a ¿Qué va que nos lleva...?, y 19 a Exposición del ciudadano...