Fábula XXXIX
LOS CONSEJOS DE LA RATA
Decía una Rata a un Ratón
hallándose muy enferma:
—Hay en esta linda casa
mil enemigos que alerta
contra tu vida estarán
en continuo centinela.
Guárdate de ellos;
pero con más diligencia
guárdate del gato viejo,
que siempre en la chimenea,
está tomando calor
con inaudita flojera:
tiene uñas y las esconde
con la malicia más negra;
ve más que un lince, y sus ojos
los encapota y los cierra;
está siempre murmurando,
y tú pensarás que reza.
Últimamente, este bicho
afecta mucha modestia;
pero es el mayor bribón
que en el mundo el sol calienta.
Guárdate de él, hijo mío,
con demasiada cautela,
porque cuando menos pienses,
entonces tu vida acecha,
y si te pilla en sus uñas
te aseguro no la cuentas.
Es un hipócrita, al fin,
y estos viles tienen ciencia
para dañar cuando halagan,
para matar cuando besan.
Dijo la Rata y murió.
Yo venero su advertencia.
El enemigo es temible;
y mucho más si aparenta
la amistad que no conoce
o la virtud que desprecia.
