LOS CHASCOS DEL DÍA 28 DE DICIEMBRE(1)

 

Pidióme prestada

Anarda mi linda

para no sé qué

una fuentecilla,

yo se la mandé

por cortesanía;

pero viendo pasan

semanas y días

sin que me la vuelva

hube de pedirla:

al oír mi demanda

con una gran risa

díjome: ¿no sabes

que la fuente es mía?

¿Cómo mía, la dije

si en la platería

yo pagué el dinero

por esa alhajita?

Si no la prestaras

el veinte y ocho día

de Diciembre, tuya

la fuente sería.

Yo me incomodaba,

y ella más reía:

pensé que era chanza;

pero no volvía

a casa la fuente,

hasta que una tía

me dijo, la diera

cierta regalía

como de rescate,

yo creí, que sería

burleta, y la dije:

¿pues está cautiva?

ella me responde,

haga lo que diga,

porque es la costumbre,

¿que qué se diría

si yo me excusaba?

lo haré; mas ¿por qué?

siempre repetía.

Porque es tonto, y bobo

quien presta ese día.

En fin rescaté

la fuente con ira,

porque era cruel mora

la mi coquetilla.

Si es esta costumbre

por chanza, es bien fría:

si es por estafar,

es vil socaliña:

si es bobo el que presta,

loca es la que envía

a pedir prestado

por chocarrería:

y es mejor sin chascos

un socorro pidan,

que no para estafas

valerse del día.

 


(1) Texto localizado y publicado por Nancy Vogeley. Copia impresa en Austin. Día de los inocentes se juegan bromas pesadas.