LAS SOMBRAS DE CONCHA E ITURBIDE(1)

 

 

DIÁLOGO

 

 

¡Qué de adulaciones, qué de bajezas no cometieron para captarse mi voluntad en esos momentos! Baste deciros que el día de mi coronación, a cuyo acto no quiso asistir el doctor Mier, excusándose con que a los clérigos les era prohibido asistir a mojigangas, los canónigos se esmeraron tanto en sus obsequios que no dejaban mover a mi mujer al tiempo de vestirla; siempre rodeados de ella la acongojaron de modo que tuvo que fingir que quería hacer aguas(10) para que se fueran y la dejaran ponerse el ropaje. Esto fue público y viven los testigos.

¡Oh, Dios!, yo no quisiera levantarte el telón en esta escena tan triste y lastimosa. Tú vieras talados los campos y hechas escombros las ciudades de tu patria; tú vieras al feroz soldado arrancar la virgen del claustro, profanar la virtuosa casada, hollar el pudor de la doncella, inmolar al sacerdote sobre la ara, asesinar al robusto joven sobre la sementera del trigo en que libraba la subsistencia de sus ancianos padres, y envolverse todo en humo, en sangre y en desolación. ¿Qué hicieras, hijo de mi corazón, en tal momento? ¿Qué hicieras, amada esposa mía, en un lance tan triste y apurado? ¿Un padre y un marido valdrían más para ti que centenares o millares de víctimas sacrificadas por sostenerme? No, nada menos, felicitaos por mi muerte, pues con ella se ahorró la sangre de innumerables inocentes. Yo morí; alguna vez había de rendir mi existencia a la naturaleza de quien la recibí; pero con la mía no acabaron millares de existencias. Sois inocentes y la generosa nación mexicana no os desamparará: compadecedme, aprended de mí y, si podéis, olvidadme para siempre. Así hablara yo a mi mujer y a mis hijos.

 

México, octubre 26 de 1824.


El Pensador.

 

 


(1) Oficina de don Mariano Ontiveros [cf. nota 1 a La tragedia de los gatos...]. El domingo 31 de octubre de 1824 Carlos Ma. Bustamante escribió: “El Pensador ocupado en pensar el modo de sacarnos el dinero há publicado hoy un Papel intitulado Las sombras de Concha é Iturbide ó diálogo entre un par de majaderos en la región de Plutón. Ambos se ponen como dos verduleras, y concluye el escritor con hacer un elogio de Victoria, objeto grande de este mamarracho.” Diario históricoop.cit., t. II, p. 148.

(2) Manuel de la Concha. Cf. nota 29 a Impugnación que los gatos...

(3) Agustín de Iturbide. Cf. nota 5 al presente folleto y 17 a La tragedia de los gatos...

(4) gacetasLa Gaceta de México apareció en enero de 1784, dirigida por Manuel Antonio Valdés; fue suspendida en 1809, pero la siguió inmediatamente la Gaceta del Gobierno de México, el 2 de enero de 1810, convirtiéndose en un arma de propaganda del gobierno español. Duró así hasta el 29 de septiembre de 1821, ya que continuó con el nombre de Gaceta Imperial de México, en la etapa iturbidista. El 19 de abril de 1822 cambió su título a Gaceta del Gobierno Imperial de México. Volvió a cambiar de título en 23 de mayo de 1823 por el de Gaceta del Gobierno Supremo de México; en 1824 apareció como Gaceta del Supremo Gobierno de la Federación Mexicana hasta el 31 de mayo de 1825.

(5) Iturbide inicialmente fue coronel del Regimiento de Infantería Provincial de Celaya y comandante general del Ejército del Norte. Cuando se le nombró Generalísimo de Mar y Tierra, el 28 de septiembre de 1821, renunció a que se le dieran otros tratamientos. Alamán dice que Iturbide fue en este periodo “severo en demasía con los insurgentes, deslució sus triunfos con mil actos de crueldad y con la ansia de enriquecer por todo género de medios, lo que le atrajo una acusación que contra él hicieron varias casas de las principales de Querétaro y Guanajuato, por cuyo motivo fué suspendido del mando y llamado a México a contestar los cargos que se le hacían.” L. Alamán, “Don Agustín de Iturbide”, en Semblanzas e ideario, pról. y selec. de Arturo Arnáiz y Freg, México, UNAM, 1939 (Biblioteca del Estudiante Universitario, 8), p. 111.

(6) Cf. nota 17 a Pésame de El Pensador...

(7) José Servando Teresa de Mier Noriega y Guerra (1765-1827). Fraile dominico, doctor en teología. Lector de filosofía en el convento de Santo Domingo. Por el sermón que predicó el 12 de diciembre de 1794 acerca de la Virgen de Guadalupe, el arzobispo Alonso Núñez de Haro y Peralta lo encarceló, lo desterró por diez años y lo inhabilitó para enseñar, predicar y confesar, privándolo, también, del título de doctor. A partir de entonces se suceden sus aprehensiones y fugas de cárceles y conventos de España, Francia, Italia y Portugal. En 1811 trabajó en las prensas de Londres a favor de la independencia mexicana: vino con la expedición de Francisco Javier Mina. Iturbide lo encarceló y Fernández de Lizardi fue uno de sus defensores. Fue diputado por Nuevo León al Segundo Congreso Constituyente. En esta etapa se declaró centralista; en 1824 firmó el Acta Constitutiva de la Federación de la Constitución Federal de los Estados Unidos Mexicanos.

(8) Cuando Iturbide disolvió el Congreso y encarceló a los diputados, Fernández de Lizardi escribió la Defensa de los diputados presos y demás presos que no son diputados (Obras XIIopcit., pp. 187-193). “En agosto de 1822 se descubrió en México una conspiración de importancia pues se trataba de nada menos que de declarar por medio de una revolución, que el Congreso no había obrado con libertad en la elección del Emperador, y haciendo que aquél saliese a continuar sus sesiones en Texcoco, apoyado en la fuerza que hubiese hecho la revolución, no se dudaba que el mismo Congreso se declararía por la República, y dejando a su discreción disponer de la persona de Iturbide y su familia, se presumía que sería mandado a los Estados Unidos u otro país que eligiese, con una pensión para su subsistencia. Andaban en esto el diputado D. Juan Pablo Anaya, el Padre Mier, Iturribarría y algunos militares, entrando por mucho, o más bien, considerándose como el principal promovedor, el Ministro de Colombia (D. Miguel) Santa María. El gobierno, por medio de sus agentes, estaba informado de todo; mas para poder obrar contra los conspiradores (se utilizó una carta que el teniente D. Adrián Oviedo recibió de D. Anastasio Zerecero) en la que daba una idea circunstanciada del plan de la conspiración, con cuyo documento y (otras delaciones se creyó que había fundamento bastante para proceder a la prisión de los cómplices en la noche del 26 de agosto. Para la ejecución de las prisiones, se reunió un cuerpo de tropa en el Paseo Nuevo (de Bucareli), de donde partieron varios oficiales con destacamento que designó Echávarri, para dirigirse a las casas de las personas que habían de ser aprehendidas. (El Padre Mier fué una vez más reducido a prisión).” Lucas Alamán,Semblanzas e idearioopcit., pp. 13-14.

(9) Pío Marcha. Cf. nota 11 a Pésame de El Pensador...

(10) hacer aguas o de las aguas. Orinar. Común entre muchachos de escuela. Santamaría, Dic. mej.

(11) José Joaquín Herrera (1792-1854). Militar. Llegó a ser presidente de la República. Participó en varias acciones militares contra los insurgentes; se retiró en 1820 con el grado de teniente coronel. Luchó al lado de Iturbide en el Ejército Trigarante.

(12) Miguel Cavaleri fue subdelegado de Cuernavaca en 1821. “El español D. Miguel Cavaleri, á cuya travesura y espíritu revolucionario se debieron en gran parte los progresos de los trigarantes” fue “amigo y confidente” de Iturbide. “Cavaleri había servido en la marina española, tenía muchas relaciones con los individuos de aquel cuerpo, poseía un gran fondo de astucia y travesura, le asistía una afluente verbosidad, abundaba en destreza para granjearse la voluntad y confianza, y era, finalmente, el hombre más a propósito para conducir planes revolucionarios.” Lo apresaron los realistas pero se fugó y volvió a reunirse con Iturbide. Mariano Torrente, Historia de la Independencia de México, presentación y notas de Ernesto de la Torre Villar, México, UNAM, Coordinación de Humanidades, Miguel Ángel Porrúa, 1988 (Biblioteca Mexicana de Escritores Políticos), pp. 409-410, 413 y 414. Existen datos de un asistente Miguel Cavaleri que estuvo preso y fue remitido de Tulancingo a Perote el 10 de abril de 1823, según datos aportados por Fernández de Lizardi en una Lista de presos, México, Imprenta de Joaquín Fernández de Lizardi, 1823. (Obras XIIopcit., pp. 371-372.)

(13) Melchor Álvarez (1782-1847). Militar español. En la guerra de España tomó parte en 24 acciones. Sirvió a los realistas contra los insurgentes. Se unió al Ejército Trigarante en 1821. Condecorado con las Cruces de Bailén, Gerona, de Guanajuato y San Hermenegildo. Director de táctica del regimiento suizo de Redin. En México fue jefe político y gobernador de Oaxaca (1826); comandante general y jefe de Querétaro; general de división en 1822 y jefe político de Yucatán; vocal de la Junta Consultiva de Repartimientos de Bienes y Tierra (1823), vocal de la Junta de Generales para el Arreglo del Escalafón; inspector general de Infantería y Caballería, y comandante del Departamento de México hasta 1837. Murió en la Ciudad de México.

(14) Antonio Pérez Martínez (1763-1829). Obispo de Puebla. Catedrático de filosofía, teología y Sagrada Escritura; cura de varias parroquias y del Sagrario y canónigo de la Catedral. Fue diputado por Puebla a las Cortes españolas (1808-1810) y en ellas coautor de la Constitución; y a él tocó disolver a las Cortes cuando era su presidente. Entonces se adhirió al grupo absolutista llamado Los Persas. Volvió de España cuando fue promovido y consagrado obispo de Puebla (1815). En 1821 sus diocesanos frustraron el intento de procesarlo que tuvieron las nuevas Cortes peninsulares. Colaboró activamente en la consumación de la Independencia y en el establecimiento del Imperio. Después se consagró a sus deberes pastorales. Socorrió pecuniariamente a las escuelas lancasterianas y a la Academia de San Carlos, fue patrono de las Bellas Artes de Puebla y dejó una valiosa colección de libros de arte y pintura. Publicó Sermones y Pastorales.

(15) En realidad se trata del folleto Concluye el sueño de El Pensador Mexicano. Perora la Verdad ante su ilustrísima y el Soberano Congreso, México, Oficina de Betancourt, 1822. “Ni le digan a vuestra majestad que la dignidad de emperador se opone a la popularidad de ciudadano [...]. Si vuestra majestad se digna a admitir la idea de audiencia pública, economizando los trenes y ceremoniales imponentes, le aseguro que vivirá más instruido en las interioridades de su imperio, la justicia estará mejor distribuida, vuestra majestad más amado y el pueblo más gustoso y satisfecho.” Obras XIIopcit., p. 57.

(16) Cuando Iturbide regresó con intenciones de volver a ocupar el trono, el Congreso de Tamaulipas acordó su decapitación. Formaban parte de ese Congreso: José Antonio Gutiérrez de Lara (presbítero, presidente); Miguel de la Garza García (vicepresidente); José Eustaquio Hernández, Juan Echandia, Juan Bautista de la Garza, José Antonio Barón, Bernardo Gutiérrez, José Ignacio Gil y José Feliciano Ortiz (secretario).

(17) Su esposa fue Ana María Huarte. Por lo menos tuvo ocho hijos: Agustín Jerónimo (el primogénito), Sabina, María de Jesús, Ángel, Salvador, Felipe Andrés, María Guadalupe y Josefa. Según datos, a su regreso a México, Ana María estaba embarazada.

(18) Agustín de Iturbide Huarte llegó a ser secretario de Estado y Despacho de Negocios Eclesiásticos de la República Mexicana. Colaboró con Simón Bolívar (Cf. El general en su laberinto de Gabriel García Márquez).

(19) dormir el gallo. Descuidarse en lo que importa, no obrar a tiempo. Santamaría,Dic. mej.

(20) al mejor cazador se le va la liebre. Frase que expresa que el más hábil o el mejor puede errar, ya por equivocación, ya por olvido.

(21) Estado de México. Cf. nota 15 No hay por qué...

(22) Guadalupe Victoria. Cf. nota 55 a La tragedia de los gatos...

(23) Se llamaba coyotes a los españoles europeos. La alusión indirecta puede tener que ver con los animales vistos según el eje caliente-frío; así el coyote, el puma y el zorrillo son calientes, y consiguientemente lo es su vaho. Véase Alfredo López Austin, Los mitos del tlacuache, México, Alianza Editorial Mexicana, 1990, p. 233.

(24) “Cuando [Napoleón] todavía era muy joven aprendió a juzgar y manejar a los hombres en la vida con la escuela de la política corsa.” Sus ministros no tuvieron responsabilidad colectiva, y sólo Talleyrand y Fouché le hicieron frente a este “hombre de sentimiento violentos y viva imaginación. El Morning Post aludía a Napoleón como ‘un ser indefinible, mitad africano, mitad europeo: un mulato mediterráneo’.” Cambridge University Press, Historia del mundo moderno. Guerra y paz en tiempos de revolución 1793-1830, bajo la dirección de C. W. Crawley, Barcelona, Edit. Ramón Sopena, 1980, pp. 217, 218 y 222.

(25) Ejército Trigarante. O Ejército Imperial Mexicano de las Tres Garantías. Integrado por fuerzas de Iturbide y Guerrero que defendían las tres garantías: independencia, unión y religión. En la Proclama que Iturbide lanzó en Iguala (24 de febrero de 1821) más conocida como Plan de Iguala dice: “16. Se formará un Ejército Protector, que se denominará de las Tres Garantías, y que sacrificará del primero al último de sus individuos, ante la más ligera infracción de ellas. 17. Este Ejército observará a la letra la Ordenanza, y sus Jefes y Oficiales continúan en el pie que están con la expectativa no obstante, a los empleos vacantes y a los que se estimen de necesidad y conveniencia. 18. Las tropas de que se compongan se considerarán como de línea y lo mismo las que abracen luego este Plan; las que lo difieran y los paisanos que quieran alistarse, se mirarán como Milicia Nacional, y el arreglo y forma de todas, lo dictarán las Cortes.” Ernesto de la Torre Villar et. al.,Historia documental de México, México, UNAM, Instituto de Investigaciones Históricas, 1964, t. II, p. 147.

(26) Liga. Cf. nota 27 a La tragedia de los gatos...

(27) “Hoy [jueves 7 de octubre de 1824] se há armado gran zambra en el Congreso: es el caso. Ayer se decretó que desde el día 10 del corriente entrará el Presidente Victoria á gobernar por sí, separándose de sus Colegas. Hállase sin un Consejo que lo dirija pues no tiene senadores, ni menos del congreso se le pueden señalar consejeros pues en diversas ocasiones que se há tratado de la materia há mostrado resistencia á ello.” Carlos Ma. de Bustamante, Diario histórico de Méxicoop.cit., t. II, p. 141.