LA VIEJA DE LA JERINGA GRITAR HIZO AL COLEGIAL(1)
Dado a los diablos está el triste monigote de Baños con el pesadísimo chasco que llevó su papelón que llamó Cartel, y fue el caso que el público se lo quitó e hizo pedazos, no a las dos de la tarde como dice, sino entre las doce y la una del día, la hora más concurrida del Portal;(2) y no piense el monigote que esto fue por desprecio de sus divinas fanaticadas e hipocresías, sino porque lo apreciaban tanto que no hubo uno que no quisiera llevarse a su casa un pedazo de su bella producción: el mío corrió distinta suerte, porque, el día 1º de éste, que lo puse, estuvo impunemente todo el día sin que nadie se atreviera a tocarlo; pero con más decencia, con guardia de oficiales, no guardia de fuerza ni fanfarronadas, sino de charanga, de burleta que hacían de Baños y complacencia de la revolcada que le di. No era como dice a las dos de la tarde, sino a las doce y media, y con tanto gentío que estorbaban el paso de los coches. ¡Qué sinvergüenza es el tal Baños! ¡Que no conozca el terreno que van perdiendo los fanáticos y el que va ganando la pública ilustración! ¡Que un desaire tan público y vergonzoso, con la añadidura del dinero que está perdiendo en casa de Valdés(3) en las impresiones de sus mamarrachos que todos desprecian, no lo desengañe de su necedad y de que Dios no lo crió para escritor! ¡Oh almas grandes de don Hermógenes para quien los desprecios son arrullos!(4)
Nunca trataré de humillar mi pluma para contestar sus desatinos, y cuanto más le aplicaré la sentencia que me dejó en herencia mi tata(5) Iriarte, y se la repetiré siempre, porque siempre le viene al pelo:
A los autores
de obras inicuas
los honra mucho
quien los critica.
No seriamente,
muy por encima
deben notarse
sus tonterías,
que hacer gran caso
de lagartijas,
es dar motivo
de que repitan:
valemos mucho
Y como el señor Lagartija Baños nada vale, yo no quiero tomarme ningún trabajo para criticar sus majaderías: el desprecio del público y las multas que está pagando tan seguido en casa de Valdés son contestaciones más enérgicas.
Por decir algo, pues que dice que está por obligarse a explicarme los misterios de la gracia siempre que yo le explique lo que quieran decir mis palabras, que constan en mi anterior impreso, y son éstas: “dados al diablo están los pocos que NO han comprado los papeles de usted”;(7) con advertencia que esto lo dije no después de sospechar que se le quedan muchos mamarrachos invendidos, sino de saberlo positivamente. Aquí usted pensó cogerme una contradicción y hacer su gallo(8)grande, pues quiere decir: según tú, son pocos los que no compran mis divinas producciones; luego, siendo muchos los compradores ¿cómo es que se me quedan muchos ejemplares sin vender? Éste es el enigma que usted quiere que le descifre en cambio del cual promete explicarme los misterios de la gracia; yo tomo la palabra y voy a descifrar mi enigma, y éste consiste en que el NO del periodo se puso por demás por errata de imprenta, según que consta por la siguiente declaración del impresor:
“Es constante que en el original de El Pensador no se halla el NO sobre que se disputa, y debe creerse yerro material de imprenta por el poco cuidado que tuvo el que atendió dicho original al tiempo de leer la prueba. Cabrera.”
Sobre lo que dice de que me ilustran las musas del callejón del Espíritu Santo(9) o las de algún arrastraderito(10) de los que rondo, ya nos veremos. Es punto muy delicado contra mi honor y ha de quedar como un pelo: así lo asegura
El Pensador Mexicano.
NOTA. Yo tengo la satisfacción de que mis carteles, altos o bajos, no los romperá el público: el día 1º lo pusieron alto por que lo leyeran fácilmente; el día 2o se estuvo toda la mañana en el Portal arrimado a un pilar en el suelo, y cuando lo mandé quitar reconvinieron los espectadores a mis enviados la orden que tenían para quitarlo, y fue menester que dijeran que era la orden mía para que lo consintieran. Me dicen que ayer puso Baños otro cartel en la esquina de Tacuba:(11)no sé, la verdad; pero sí aseguro que no se atreverá a ponerlo en la esquina del Portal sin que a la hora esté hecho pedazos. Es de advertir que el Portal es el lugar más público de México y el más propio para poner carteles.
(1) México Oficina Liberal del ciudadano Juan Cabrera [Cf. nota 1 a Mañas viejas...].
(2) Portal. El Portal de los Mercaderes formaba el lado occidental de la Plaza de Armas o Plaza Mayor, frente a lo que es ahora Palacio Nacional.
(3) casa de Valdés. En la calle de Santo Domingo (hoy uno de los tramos de Brasil) esquina con Tacuba. Don Manuel Antonio Valdés, activo periodista mexicano, fue el fundador y director de la “Gazeta de México. Estableció en 1808 un taller tipográfico en la calle Zuleta, y al morir lo pasó a su hijo Alejandro Valdés y Téllez Girón. En 1821, la oficina de Alejandro Valdés estaba en la calle de Santo Domingo. En octubre de ese año la Regencia del Imperio le encomendó las impresiones del gobierno, y el establecimiento tomó el nombre de la Imprenta Imperial, que conservó hasta 1822, ya que el gobierno adquirió las oficinas de José María Ramos Palomera. Alejandro Valdés quedó en posesión del título de impresor de Cámara de S.M.J. por los interesantes servicios que ha prestado en su oficina, que llevará el título de Imperial, como que siempre se cuenta con ella para el más cumplido desempeño de los asuntos de gobierno”, Noticioso General de 27 y 30 de diciembre de 1822. Nicolás Rangel escribió que de 1833 fueron los últimos impresos con el nombre de Alejandro Valdés, en Antología del Centenario, Primera parte, vol. II, op. cit., p. 1035.
(4) ¡Oh almas grandes de don Hermógenes para quien los desprecios son arrullos!“Ser un don Hermógenes” alude a uno de los personajes de La comedia nueva o El café de Leandro Fernández de Moratín, estrenada en el teatro del Príncipe de Madrid el 7 de febrero de 1792. En el “prólogo de la edición de Parma”, se dice: ‘De muchos escritores ignorantes que abastecen nuestra escena de comedias desatinadas, de sainetes groseros, de tonadillas necias y escandalosas, formó parte un don Eleuterio; de muchas mujeres sabidillas y fastidiosas, una doña Agustina; de muchos pedantes erizados, locuaces, presumidos de saberlo todo, don Hermógenes.” Quedó lo de ‘ser un don Hermógenes’ para definir tipos como el resultado en ese nombre en la famosa comedia.” Vicente Vega, Diccionario ilustrado de frases, op. cit., p. 490. En La comedia nueva se lee: “Don Hermógenes [a don Eleuterio] [...]. ¡Oh, almas grandes, para quienes los chiflidos son arrullos y las maldiciones alabanzas!”, en Obras de don Nicolás y de don Leandro Fernández de Moratín, Madrid, Ediciones Atlas, 1944, (Biblioteca de Autores Españoles, II), p. 370.
(5) tata. Cf. nota 7 a Qué mal quedó...
(6) Fábula 57 de Tomás de Iriarte: “¿Y querrán luego / que no se engrían / ciertos autores / de obras inicuas? / Los honra mucho quien los critica.” Citada por Fernández de Lizardi en “Suplemento extraordinario a El Pensador Mexicano”, de enero 26 de 1814 (Obras III, op. cit., p. 499); y en Rociada de El Pensador a sus débiles rivales, folleto de 1820 (Obras X, op. cit., p. 314).
(7) En realidad dice: “Dados al diablo están los pocos que no han tenido la desgracia de comprar su mamarracho: reniegan de él y de su autor”...
(8) gallo. Bullanga o alharaca. Santamaría, Dic. mej.
(9) Espíritu Santo. Cf. nota 22 a Qué mal quedó...
(10) arrastraderito. Casa de juego a la que concurría la plebe. “Oí sonar las bolas del truco, y acordándome del arrastradito de Juan Largo.” El Periquillo Sarniento,Obras IX - Novelas. El Periquillo Sarniento (Tomos III - V). Noches tristes y día alegre, presentación edición y notas de Felipe Reyes Palacios, México, Centro de Estudios Literarios, Instituto de Investigaciones Filológicas, UNAM, 1982 (Nueva Biblioteca Mexicana, 87), p. 17.
(11) Tacuba. Además de las calles que lo conservan, llevaron este nombre las de: Escalerillas, Santa Clara, San Andrés, Mariscala y la calzada de Tlacopan o Tacuba que iba hasta el que se conoce todavía como “pueblo de Tacuba”, que actualmente forma parte de la Ciudad de México.