LA TRAGEDIA DE LOS GATOS TITULADA MÉXICO
POR LOS BORBONES(1)
Ridentem dicere verum quis vetat?
Como todo se acaba en esta vida, se le acabó el fervor a Barbilucio, abandonó el gollete, (2) se salió del convento, y no teniendo ejercicio a qué dedicarse, pensó en hacerse cómico de la legua; para esto juntó los compañeros que pudo, les arengó sobre las ventajas y diversiones que ofrecía tal género de vida, libre siempre de los peligros de la maromería,(3) y finalmente los persuadió a seguirlo.
Como todos eran de un pelo,(4) fácilmente se convinieron y habilitaron de lo necesario para hacer sus comedias por esos mundos.
Entre la comparsa llevaban un poeta o poetastro de la plaza; pero si no hacía versos, disparaba coplas como granizo.
Con este auxilio marcharon muy contentos y dispusieron su primera función en una de las haciendas de la jurisdicción de Cuautla Amilpas,(5) donde el administrador era comandante de las armas, juez de las letras, y no sé si cura de aquel villaje.
Presentósele Barbilucio, suplicándole su licencia para representar sus comedias. El administrador le preguntó por el título de la primera; y así que le fue respondido que no era sino tragedia, y se titulaba México por los Borbones,(6) la que había hecho en el camino un compañero poeta, les franqueó con mucho gusto la licencia y el patio de la hacienda.
Los gatos dispusieron su tablado, citaron por carteles a la función, y en ellos se prevenía que la tragedia sería en dos actos, sin reglas ningunas y sin más unidad que la de desatinos; pero que pues desatinar en público está en moda,(7) ellos también harían su función al gusto de[l] día; que su único intermedio se cubriría con un sonecito del país, y que hablarían en ella las personas siguientes:
Se levantó el telón y se vio la escena en todo el territorio de la República Mexicana.
[ACTO I]
Salió México acompañado del Soberano Congreso, Supremo Gobierno, la Legación Inglesa, otros personajes, y los Estados.
México: Por fin, lograda ya la Independencia,(13)
Soberano Congreso, alto Gobierno,
de la paz y abundancia las delicias
yo y todas las provincias gozaremos,
como voz consagréis vuestras tareas (al Congreso)
y vos vuestro cuidado a tal objeto (al Gobierno).
Congreso: Estado respetable mexicano,
con vos y los demás nos complacemos
de tan feliz ventura, asegurando
emplear nuestras fatigas y desvelos
en el bien de la patria.
Gobierno: Por mi parte,
a todas las provincias aseguro
que haré cumplir las leyes del Congreso.
¿Mas qué rumor se advierte entre ellas mismas?
Jalisco:(14) Por todas lo diré, si es que merezco
vuestra confianza.
Congreso: Hablad.
Jalisco: A lo que entiendo,
señor, si hemos de ser republicanos,
el sistema central(15) aborrecemos.
Congreso: ¿Pues qué es lo que pretenden las provincias?
Todas: Federación, (16) señor.
Congreso: Dése el decreto,
que pues así lo quieren, a su voto
en siendo justo, no oponerme debo.
Jalisco: La República, ¡viva!, Anahuacense
en su federación.
Todos: ¡Viva el Congreso!
Aquí hubo salvas de artillería, músicas militares y repiques a vuelo, abrazándose todas las provincias unas con otras. Pasado aquel momento de transporte, habló
El Congreso: Independientes, libres, federados,
somos, señores; pero no basta eso
para afianzar la paz y la abundancia
con nuestra libertad que apetecemos.
La unión es necesaria, pues sin ella
estamos muy a pique de perdernos.
Por tanto, es muy preciso que se jure
la acta constitutiva que os entrego.
Ella, la ancla será contra el naufragio,
del social edificio el fundamento,
y del código santo que esperamos
la garantía segura de su acierto.
Ella señala a todos los Estados
de apoyo un punto, sí, porque sin centro
círculo no se da, ni menos puede
haber federación, sin que un gobierno
supremo reconozcan las provincias,
llámese ora senado, ora congreso,
que leyes generales promulgando,
a la federación libre de riesgos.
¿Juráis reconocer tan santas leyes?
¿Juráis obedecer a tal gobierno?
Lealtad: La lealtad mexicana sí lo jura.
Valor: Y el valor mexicano con su acero
jura batirse en campos de batalla,
contra los que quisieran disolvernos
y la anarquía sembrar en nuestra patria
con intrigas, con fraudes, con enredos,
ya sean los enemigos interiores,
o sean los enemigos extranjeros.
Todos los Estados: Ése es nuestro sentir y nuestro voto;
esa acta la juramos ante el cielo.
La Legación: Yo os felicito a nombre del monarca(17)
a quien tengo el honor de estar sujeto,
por el golpe político que he visto
habéis sabido dar en el momento;
y no puedo dudar que Jorge IV
al veros tan unidos y discretos,
vuestra emancipación ya reconozca,
y que la Gran Bretaña se una luego
a vuestra causa, dándoos los auxilios
que más necesitáis.(18)
Congreso: Que guarde el cielo
tan heroica nación con sus legados,
son de todo el Anáhuac(19) los deseos.
Jalisco: Pues a los nuestros nada falta, vamos
cada uno a hacer solemne juramento
de obedecer esta acta.
México: Vamos pronto,
y acordes en el gusto, sea diciendo:
de la federación viva el instante.
Todos: ¡Viva, y quieran los cielos que sea eterno!
Aquí se repitieron las salvas, vivas y repiques, y cayó el telón.
Entonces le dije yo a uno de los concurrentes: —Mala traza le veo yo a esta zambra(20) para tragedia. La persona fatal no la conozco, ni menos ha indicado el acto primero cosa que pueda inducir la compasión y el terror en el ánimo de los espectadores. Más traza tiene de comedia por lo familiar y lo festivo.
Yo no entiendo de eso, me contestó el mirón. Así sé lo que es tragedia o comedia, como el tamaño que tienen las orejas del gran chino. Vengo al teatro por pasar el rato y por ver a las pirraquillas del corral.(21) Así van muchos, le iba a decir, cuando la música avisó que era hora del intermedio. En efecto, a poco levantaron el telón, y se presentaron dos inditas muy preciosas, que bailaban el sonecito así conocido con el nombre de “La indita”, el que acompañaban las cantoras con estos versos:
estaba cortando flores
y un indito desde lejos
gozaba de sus amores.(23)
y rema y vamos remando,
que los españoles vienen,
y ya nos van alcanzando.
¡Pobres indias!, ¿hasta cuándo
durarán vuestros desvelos?,
vuestros hijos por los suelos,
Y rema, América, y rema,
y rema con la esperanza
de que triunfarás unida
de soda(26) la Santa Alianza.(27)
Con este par de coplillas se finalizó el intermedio. Quizá como eran tan viejas como el son, no quisieron otra. Pasado un corto blanco que se cubrió con una graciosa sinfonía, se levantó el telón para dar principio al
ACTO II
La misma escena, y en ella la mala Confianza y la intrigante Gratitud.
Confianza: Muy mal estamos, ciertamente, amiga,
con nuestra comisión. Poca esperanza
tenemos de salir con nuestra empresa
si el juramento cumplen.
Gratitud: No te abatas.
Tenemos de domar a estos villanos,
por diligencias, por esfuerzos que hagan
por ser independientes, y ser libres
de la dominación de la gran casa
de los Borbones, cuya vida el cielo
guarde mil años.
Confianza: Dices bien, hermana.
Eso mismo apetezco; pero dime:
si la federación está efectuada,
si acaban de jurar estar unidos
por influjo de esa Acta malhadada,
¿cómo intrigar podremos?
Gratitud: Fácilmente.
¿No sabes cómo? Pues divide y manda.(28)
Confianza: No te entiendo.
Gratitud: Pues oye con cuidado.
Inspírales con arte gran confianza,
de que los españoles ya no piensan
sino de estarse quietos en su casa.
Cuando de su valor estén confiados
y en la impotencia de la madre España
fíen su seguridad, yo [h]acia Iturbide
provocaré la gratitud más rara;
no como tal virtud, ni porque piensen
la dicha hacer con ella de su patria;
sino por aspirar a preeminencias,
o por vengar injurias mal forjadas.
Como los hombres son tan miserables,
y los más son los necios, cosa es clara
que a los iturbidistas se decida
la parte de la tropa más lozana;
y por más liberales y patriotas
que se levanten, contra nuestra maña
no podrán sostenerse, y entretanto
una guerra civil les amenaza,
y cuya ejecución no tarda mucho;
la Liga, que los mira en atalaya
mientras que unos de otros se dividen,
y mientras que entre sí se despedazan,
el encono español precisamente
sus proas moverá [h]acia estas playas.
El desembarco nadie lo impidiera
sin tropa ni marina, y cosa es llana,
que una reconquista de esta clase
es más fácil hacerla que pintarla;
porque... pero ya es tiempo: ellos se acercan,
inspírales, cual sabes, gran confianza.
Confianza: Y tú una gratitud mal entendida
[h]acia Iturbide.
Gratitud: Harélo: toca al arma.(29)
Aquí salieron los primeros actores.
Congreso: Ya que gracias al cielo las provincias
en paz están, después de federadas,
en su constitución será preciso
trabajar sin perder una semana,
hasta que se concluya, y entretanto,
en el orden haced que no haya falta (al Gobierno).
Gobierno: Ésa es mi obligación; mas no es posible
a las veces, señor, tener a raya
los ánimos inquietos, turbulentos
y que trazan la ruina de la patria.
Como los españoles y franceses,
o sea la Santa Liga, nos amagan,
hay mil recelos, y éstos se dividen
o bien por buena parte, o bien por mala.
Hay representaciones, y aun facciones
armadas, pues, como la de Cuernavaca
y México(30) también, y se dirigen
a que no tengan mando para nada
los españoles, mientras en la Iberia
no esté la independencia declarada.
Congreso: Tal pretensión nos pareciera justa
si un espíritu noble la animara
en toda su extensión; mas fines varios,
como la envidia, el odio y la venganza
inspirarán a algunos, y esto nunca
se puede sostener por justa causa,
y mucho menos pretender armados
que el Congreso su gusto satisfaga.
Así acabará el orden totalmente,
y la nación no fuera soberana.
¿Y en qué se fundan?
Gobierno: En que dicen temen
que de repente nos sorprenda España.
Confianza: Temores son muy vanos, y dispensen
que hable, señores, hoy aquí una dama.
La España está impotente, es imposible
que pueda armar siquiera ni una escuadra.
Esos temores son de los facciosos
pretextos y quimeras, pero vanas.
Valladolid:(31) Eso es verdad; yo tengo bien probado
quién es el español, cuánta su gracia.(a)
San Luis Potosí:(32) Yo, lejos de pensar en el despojo
de sus empleos, soy de opinión contraria;
y tal ingratitud, al criollo(33) necio
con un firme carácter le eché en cara,
haciendo ver que aun español debemos
estar independientes de la España,
y que es muy necesario que ellos vengan
para enseñarnos las virtudes patrias,
que aun hoy no conocemos, y que…(b)
Gratitud: Espera: no soberbia, ignorante, y más que ingrata
quieras obscurecer por los Borbones
de Iturbide la gloria. ¿Qué, insensata
a Echávarri(34) atribuyes el sonoro,
el gran pronunciamiento que oyó Iguala,(35)
al que hizo el eco el general Guerrero, (36)
que como acostumbrado a la campaña
contra los españoles, así supo
animar de Iturbide la esperanza
(como que de los dos fuera una misma),
prestándole sus tropas más que bravas,
con cuyo auxilio y el de tantos héroes
sin español ninguno emancipara
a todo el Septentrión, y...?
Congreso: Esas disputas
hoy son impertinentes; sólo alarman
los partidos que duermen: el Gobierno
pues facultades se le dan muy amplias
por la nación, en este actual Congreso,
y si fuere preciso, extraordinarias
este germen contenga de discordia.
Gobierno: Que no griten impresos ya se manda.(37)
Jalisco: Es buena, no eficaz la providencia;
porque el mal, si lo fuere, no lo arranca
nunca de raíz: ¿qué importa no se grite
un papel si circula?
Gobierno: Mas no es tanta
esa circulación como pudiera,
si el papel libremente se gritara.
Jalisco: Lo que se ahorra de mal con el silencio
duplica la malicia y la venganza,
pues en otros Estados se imprimieran
lo que en la capital se sofocara.
Congreso: Ésa es una cuestión impertinente.
Lo que a todos importa es que la España
no vuelva a dominarnos, como en Lima
se dice ha sucedido.
México: Nadie trata
de que tal nos suceda... ¡Torres Tagles!,(38)
¿si doquiera tendréis vuestra prosapia?
Dentro: ¡Viva Iturbide!
Otros: ¡Vivan los Borbones!
Confianza: Ya está la división muy bien sembrada.
Congreso: Hágase un dictador(39) con otro nombre,
con facultades de salvar la patria.
Jalisco: Eso no, dictador es un tirano.
Oaxaca:(40) Es un rey absoluto sin corona,
y cual tirano resistirse debe.
Un Estado: A esa opinión me atengo.
Otro:Es la más sabia.
Congreso: Yo me haré respetar, y al disidente
hacer entrar al orden, toca al arma.(40a)
Jalisco: Tocad también vosotros, que Jalisco
como quier(41) es provincia soberana
y sabrá defenderse.
Congreso: No impidiendo de la federación...
Unos: ¡Que viva la Acta Constitutiva!
Otros: Sí, pues el Congreso
base fundamental nos la declara,
y no puede violarla él el primero.
Legación: Que el Gobierno me dé mi pasaporte
os suplico, señor, pues anulada
está mi comisión, con los furores
de la revolución más estragada.
Congreso: No puedo remediarlo. Es bien sensible
el perder el favor que preparaba
la Gran Bretaña.
Legación: A Dios, ya me retiro... (Se fue).
Congreso: Los cielos vuestro viaje feliz hagan.
Unos: Éste es el fruto de la aristocracia.
Los aspirantes, sí, los aspirantes
dividen la opinión.
Otros: ¡Viva la patria!
Unos: ¡Mueran los españoles!
Otros: ¡Sí, que mueran,
pues que la causa son de estas desgracias!
Unos: ¡Viva Iturbide!, gritan en Jalisco.
Otros: Viva Agustín I es consonancia
de tan plausible grito, y es preciso
hacer que corra al punto la palabra
de tan plausible voz. ¡Oh qué ventura
es el portar la cruz guadalupana!(42)
Lealtad: ¡Mueran esos traidores!
Valor: ¡Sí, que mueran
los anarquistas!
Todos: ¡Díganlo las armas!
Aquí riñen todos y caían Estados muertos unos a manos de otros.
Unos:¡Viva Iturbide!
Otros: ¡No, Fernando viva!
Unos:Que viva la república, canallas,
habéis de pronunciar, o yo el primero
derramaré la sangre americana.
Otros: ¡Que muera este bribón, este rebelde
contra el mismo Iturbide!...
Unos:Contra España.
Congreso: Esto es ya incapaz de contenerse.
¡Disuélvase el Congreso!
Unos:Para nada
necesitamos de él ni del Gobierno.
Otros: Pondremos sus cabezas en escarpias.(43)
Congreso y Gobierno: Huyamos de estas fieras, que no tienen
ni ley, ni rey, ni obligaciones patrias.
Aquí desapareció el Congreso y el Gobierno.
Unos:Fernando vivirá.
Otros: Sólo Iturbide
es quien puede salvarnos.
Unos:¡Viva España!
Todo esto era riñendo los Estados entre sí y matándose.
Confianza: ¿Has visto la opinión más dividida?,
pues mira aquí logradas nuestras armas.
Gratitud: No hay duda, en dividiendo se consigue
reinar aun sobre Roma. Es cosa clara.
A este tiempo, y cuando apenas había guerreros en el tablado, salió el infante don Francisco de Paula a la cabeza de una tropa gali-española, acuchillando y ahorcando a cuantos había a las manos, prorrumpiendo con rugido de león(44) estas palabras:
El infante: Soldados, de estos viles ni rebeldes
hoy no quede en América ni raza.
Mujeres, hombres, niños, viejos,
todos perezcan a la furia castellana.
Uno: Señor, piedad.
Infante: En la horca se te ofrece.
otro: Soy el conde tal.
Infante: No importa nada.
Por más equilibrista que hayas sido,
hoy no caerás parado. Por las armas
pasen a este traidor. Todos sus bienes
confísquense al erario.
Lealtad: Yo una dama soy,
señor, muy honesta y recogida.
Infante: ¿Hija o mujer de quién?
Lealtad: Yo de mi patria
hija, señor, nací por mi ventura,
me llamo la Lealtad Americana.
Infante: Otra fuera tu suerte en este día,
si lealtad española te llamaras.
Ahorquen a esa traidora, y de su sexo
la que no quede muerta en la campaña,
tusada con afrenta(45) se encarcele;
y así a la tropa sirva como esclava.
A fuego y sangre todas las ciudades
talad, soldados, vuestro rey lo manda.
Uno: Señor, piedad a vuestros pies imploro.
Infante: ¿Quién sois? Decid.
El mismo: Señor, nací en España.
Serví a mi rey Fernando en la milicia,
por él mandado vine aquí...
Infante:Ya basta.
Vos sois un gran traidor. ¿Por qué al momento
que triunfó del gobierno esta canalla,
no aprovechasteis la ocasión, marchandoos
a buscar un asilo allá en España,(46)
como lo hicieron tantos?
Primero:Por guardarle a mi rey y señor en esta espada
una defensa de su trono sacro;
y para, como lo he hecho, aprovecharla
contra sus enemigos, al instante
que la ocasión feliz se presentara.
Infante:Eres un vil traidor; no fue por eso,
sino porque imposible imaginabas
la reconquista de este suelo ingrato
y supiste jugar con dos barajas.
Mientras España aquí venció a estos viles,
tú peleaste contra ellos por España;
cuando el gobierno de ésta ya no pudo
hacerse respetar de la canalla,
a tu rey abandonas, y te pones,
¡oh pérfido!, al instante de su banda.
Tu patria es tu ambición, tu rey el oro,
y sólo sirves al que más te paga.
Te pagaba Iturbide, le serviste
lo mismo que sirvieras a Apodaca.(47)
Llevad a este traidor, y en el momento,
que fusilado sea por las espaldas;
y cuantos españoles como él se hallen
empleados con la pluma o con las armas,
sufran la misma pena sin excusa
ni mérito ninguno que les valga.(c)
Segundo:Yo, señor, soy aquel que siempre quiso
de Córdoba el Tratado(48) y Plan de Iguala(49)
sostener a favor de los Borbones
a toda costa, para que reinara
aquí su dinastía...
Infante:Ya te conozco. En una reja de su misma casa
ahorcad a este bribón americano.
Segundo:Piedad, señor, que siempre yo a la España
he sido adicto, como vuestra alteza
acaso no lo ignora por mis cartas.
Infante:Documentos me citas en tu contra,
que no piedad, rigor, rigor demandan,
pues jamás será leal con un extraño
el que no supo serlo con su patria.
Llevadlo, y ejecútese al instante.
Del Palacio(50) en balcones y ventanas
ahorcad los diputados del Congreso,
a ese poder llamado Ejecutivo,
a los ministros y a la demás farsa
de mandarines, ahórquense al momento,
y que siga el degüello.
Todos: ¡Viva España!
Unos: Piedad, señor.
Otros: Piedad.
Unos: Misericordia.
Infante: El quitaros la vida es harta gracia,
que ya la envidiarán los que con ella
hoy se libren de mi justa saña.
Mueran todos, soldados.
Soldados: ¡Mueran, mueran los traidores, señor, y viva
España!
Aquí se entró el infante con su corte; se mudó la escena y se vio el real Palacio, y en él, tremolando la bandera española; sus balcones estaban adornados con multitud de cadáveres pendientes de sus rejas. La Plaza de Armas,(51) atrio de Catedral(52) portales y calles inmediatas, estaban inundadas de la caliente sangre que salía de tantas víctimas en que se cebaba el furor español. Ninguno se libraba de la muerte, porque el que no la hallaba en la calle, no podía creerse seguro en su casa, pues como a todas entraba la tropa al pillaje, la primera diligencia era matar a cuantos encontraban. Todo era en esta escena gritos, ayes, lamentos y maldiciones, que confundiéndose con los truenos del cañón, el crujido de las armas y los dicterios de la tropa, formaban un estruendo pavoroso. Cuando los gatos conocieron que los espectadores estaban demasiado aterrorizados y tristes, soltaron el telón y se concluyó la función.
Inmovle(53) me quedé del susto de semejante trágica representación. A poco salió Barbilucio a convidar y dijo así:
—Mañana u otro día servirá la Santa Liga a tan respetable público, con esta misma función, repitiéndola al natural y con sus vistas y decoraciones correspondientes, en las calles y plazas de México. Al instante que un Estado dispare contra otro un sólo tiro de cañón, se prepararán los actores, y cuando sea la función, será la paga
DOBLE Y COMO DÍA DE TRABAJOS
Salí lleno de cólera contra unos gatos tan maliciosos y funestos, y me propuse no creer en sus patrañas. ¡Cuándo los españoles enemigos nuestros(d) son capaces de hacer estas crueldades!
Junio de 1824.
El Pensador.
Después de puesto en la planta este papel, tuvimos la plausible noticia de que el gobierno francés, lejos de auxiliar a los españoles contra esta América, desea entablar con ella relaciones de comercio y amistad. Copiamos dicha noticia del Alcance de La Águila(54) donde consta, para que se extienda más.
ALCANCE A LA ÁGUILA MEXICANA
Número 47, año 2o, México y mayo 31 de 1824.
Por extraordinario llegado ayer de Jalapa, ha recibido el Supremo Poder Ejecutivo pliegos del general Victoria,(55) en que le participa haber fondeado en Sacrificios(56)un bergantín de guerra francés, trayendo a su bordo un comisionado del rey de Francia, con pliegos para nuestro gobierno. El comandante del bergantín, al presentarse al general Rincón,(57) que lo recibió con la debida urbanidad, le protestó que no sólo no había en la Martinica escuadra alguna para atentar contra nuestra independencia, sino también que el gobierno francés no deseaba otra cosa que entablar con la República Mexicana relaciones de amistad y comercio, sin auxiliar jamás a la España, como lo manifestaría el comisionado a nuestro gobierno, y que la mayor prueba de amistad y confianza que podía darnos era haber venido a fondear bajo los fuegos de nuestra batería de Mocambo.(58) El comisionado quedaba esperando que el señor Victoria le enviase los pasaportes necesarios para pasar a Jalapa.(59)
No puede ser más lisonjero el aspecto de nuestro actual sistema. La Inglaterra no tarda en reconocer nuestra Independencia; la Francia ya la ha reconocido; sin su auxilio, poco o nada puede intentar España; el mejor partido que le queda es solicitar nuestra amistad para no perderlo todo. He aquí afianzada nuestra Independencia, nuestra libertad asegurada, respetado nuestro pabellón en Europa, y de par en par abiertas las puertas de la abundancia en que nacimos y no hemos sabido o no hemos podido disfrutar. ¿Y no será una lástima que cuatro ambiciosos y aspirantes, para quienes una banda, una pluma o cualquier dije vale más que su patria, nos precipiten en una anarquía espantosa, cuyos resultados no serán otros que la pérdida de toda la nación? No hay que engañarnos, los españoles no valen nada si estamos unidos y auxiliados de la Francia e Inglaterra; pero estas potencias, ¿se aliarán con una nación que abunda en espíritus inquietos, que cada día traman conspiraciones contra el gobierno, y cuyos Estados propenden unos contra otros a su total disolución? Es imposible; y en tan triste caso no pierden los españoles su esperanza de reconquista; pondrán todos los medios posibles, entrando en éstos repartir las Américas entre sí, la Inglaterra y Francia.
Compatriotas: en nosotros solamente consiste ser felices. Unámonos y sin duda lo seremos.
(1) Oficina de don Mariano de Zúñiga y Ontiveros [“La imprenta de Ontiveros había sido establecida por los hermanos D. Cristóbal y D. Felipe de Zúñiga y Ontiveros, en la calle de la Palma, aunque se ignora la fecha precisa en que comenzó a funcionar. En 1763 aparece ya como único propietario D. Felipe, quien la transladó de la calle de la Palma a la del Espíritu Santo —hoy Motolinía—, donde estuvo hasta su desaparición en 1832, primero con el nombre de D. Felipe, después con el de su hijo don Mariano, y, por último, con el de ‘Testamentaría de Ontiveros’.” Agustín Agüeros de la Portilla, El periodismo en México durante la dominación española. Notas históricas, biográficas y bibliográficas. Sobretiro del tomo II de los “Anales del Museo de Arqueología, Historia y Etnología”, México, Imp. del Museo Nacional de Arqueología, Historia y Etnología, 1910, p. 434].
(2) gollete. Cuello estrecho que traen los donados, o monjes mendicantes que no han profesado, en sus trajes.
(3) maromería. El maromero es político que cambia de partido o credo según le conviene. Santamaría, Dic. mej.
(4) eran de un pelo. Dos seres o cosas de la misma mala condición. Santamaría,Dic. mej.
(5) En Morelos hubo varias haciendas azucareras. A pocos kilómetros de Cuautla estuvieron las de Santa Inés y Casasano. En Séptimo y último ataque, con descarga cerrada, al castillo de Ulúa, Fernández de Lizardi escribió: “Hay mucho que temer de esas haciendas de Temisco, San Gabriel, Santa Inés, Casasano y todas las del rumbo de Cuautla.” Obras XII-Folletos (1822-1824), recop.,ed. y notas de Irma Isabel Fernández Arias y María Rosa Palazón Mayoral, pról. de Ma. Rosa Palazón, México, UNAM, Instituto de Investigaciones Filológicas, Centro de Estudios Literarios, 1991 (Nueva Biblioteca Mexicana, 100), pp. 506-507. Y esto porque en el Segundo ataque al castillo de San Juan de Ulúa (Cf. idem) había recibido una carta particular con la noticia de que los negros del rumbo estaban armados y se atrevieron a proclamar a España en una de ellas.
(6) México por los borbones. Parte del título de este folleto. Juego de títulos y autores.
(8) Congreso General. El Congreso Constituyente operó del 5 de noviembre de 1823 a diciembre de 1824 y el Constitucional del 1o de enero de 1825 al 27 de diciembre de 1826. Fernández de Lizardi todavía vivió los primeros meses de las funciones del Congreso General o Soberano (duraron del 1º de enero de 1827 al 27 de diciembre de 1828).
(9) Supremo Gobierno. A la caída de Iturbide se integró un Poder Ejecutivo, para que operara como gobierno provisional, integrado por Nicolás Bravo, Guadalupe Victoria y Pedro Celestino Negrete. Fueron suplentes José Mariano Michelena y José Miguel Domínguez. Las sublevaciones de las provincias que querían proclamar su independencia motivó la creación de un nuevo Poder Ejecutivo que quedó formado por Bravo, Michelena y Negrete. Alamán fue nombrado Secretario de Relaciones Exteriores e Interiores; Francisco Arriaga, de Hacienda; Pedro de la Llave, de Justicia y Negocios Eclesiásticos, y García Illueca, de Guerra (que, al morir, fue sustituido por José Joaquín Herrera). En el artículo 9 de la Constitución de 1824 se decretó: “El poder supremo de la federación se divide, para su ejercicio, en legislativo, ejecutivo y judicial, y jamás podrán reunirse dos o más de éstos en una corporación o persona, ni depositarse el legislativo en un individuo.” Felipe Tena Ramírez, Leyes fundamentales de México (1808-1957), México, Editorial Porrúa [1957], p. 155.
(10) Legación Inglesa. El 31 de enero de 1824, se nombró a José Mariano Michelena ministro plenipotenciario ante la Gran Bretaña.
(11) carácter iturbidiano. Partidario de Agustín de Iturbide.
(12) Francisco de Paula Antonio de Borbón (1794-1865), hijo de Fernando VII. Lizardi temía que reclamara el trono conforme lo decretaban el Plan de Iguala y los Tratados de Córdoba.
(13) La inició en 1810 Miguel Hidalgo y Costilla y finalizó con la entrada en la Ciudad de México del Ejército Trigarante en 1821.
(14) Jalisco. Estado de la República Mexicana, al oeste del país, donde hubo varias rebeliones en contra del gobierno independiente.
(15) Jalisco quería ser independiente y para sofocar la rebelión se envió una expedición a Guadalajara, encabezada ésta por Negrete y Bravo. En Prisión del señor Iturbide en Londres y en Remedios contra la Liga que ya tenemos encima (1824; Cf.Obras XII, op. cit.) Fernández de Lizardi anota que este Estado intentó su separación del centro. Poco después de proclamada la Independencia, los disturbios se sucedieron en Jalisco. Guadalajara quería la federación y hubo de enviarse a esta ciudad una expedición encabezada por Negrete y Bravo para reducirla al orden. Con el fin de promover la federación, el 12 de mayo de 1824, las autoridades reclamaron el cumplimiento del Plan de Casa Mata en lo que toca a la convocatoria del Congreso Constituyente. Las asonadas se sucedieron una tras otra. Cuando fue enviado el general Herrera para que se encargara de la comandancia militar no fue reconocido: actitud promovida por el partido iturbidista que se enteró del regreso de Iturbide mediante unos escritos sediciosos. Nuevamente volvieron Negrete y Bravo, que avanzaron sobre Guadalajara después de firmar un convenio con Bustamante y Quintanar.
(16) El 31 de enero de 1824 el Congreso aprobó el Acta Constitutiva de la Federación, redactada por Miguel Ramos Arizpe. El artículo 1º dice que la nación mexicana se compone de provincias desde la capitanía de Yucatán hasta las provincias internas de Oriente y Occidente (no incluye Guatemala porque ya se había independizado). El Acta modificó la división territorial: creó en vez de 24 provincias, 17 Estados y 2 Territorios.
(17) monarca. Agustín de Iturbide (1783-1824). Caudillo de la Independencia y emperador de México. Nació en Valladolid, hoy Morelia. Fue designado comandante en el sur, donde sufrió varios reveses a manos de Vicente Guerrero, con quien finalmente pactó. Siguiendo sus planes independentistas, logró que culminaran con el Plan de Iguala (24 de febrero de 1821) y con la entrada de su Ejército Trigarante en la capital (27 de septiembre del mismo año). Fue proclamado emperador de México el 18 de mayo de 1822; fue coronado el 21 de julio del mismo año; pero, debido a una fuerte oposición republicana, se vio obligado a abdicar el 19 de marzo de 1823.
(18) Se propuso un tratado que hubo de modificarse cuando fue presidente Guadalupe Victoria: “Presentando el tratado al gobierno de México, no se creyó admisible, y el presidente Victoria nombró agentes especiales para que arreglasen este asunto con los comisionados de S.M.B., quienes hubieron de consentir en un convenio diferente del que se proponía, y sobre el cual se establecía el principio de que el pabellón cubre la mercancía; se fijó tiempo limitado a la duración del tratado, reservándose México otros derechos que pudiera ejercitar en sus relaciones con otras potencias. El arreglo no fué consentido por el gobierno y envió como su representante a Mr. Morrier, diestro diplomático, para que insistiese adopta[r]a el proyecto primitivo. Morrier no insistió en discutir el nuevo tratado, pero logró la concesión de que éste se ajustase en Londres, á cuyo fin el presidente Victoria comisionó a don Sebastián Camacho, cuya energía no fué bastante para resistir la tenacidad inglesa, y el tratado se concluyó a gusto del gobierno británico, incurriéndose en el absurdo de establecer una reciprocidad imposible entre México y la Gran Bretaña: también se cayó en el error de dar al tratado un tono de perpetuidad que debía perjudicar el desarrollo de la marina mercante mexicana.” Enrique de Olavarría y Ferrari y Juan de Dios Arias, México a través de los siglos. Tomo IV. México independiente 1821-1855, 5ª ed., México, Editorial Cumbre, 1979, p. 139. En la Conversación del Payo y el Sacristán núm. 20 del t. II, Lizardi escribió: “Los que enteramente ignoran lo que ésta [la producción de nuestros país] ha sido, y lo que puede ser, se espantan de la deuda que ha contraído la nación con la Inglaterra de diez y seis o veinte millones de pesos, pagaderos a largo plazo.” Obras V-Periódicos. El Amigo de la Paz y de la Patria. El Payaso de los Periódicos. El Hermano del Perico que cantaba la Victoria. Conversaciones del Payo y el Sacristán, recop., ed., notas y estudio preliminar de María Rosa Palazón Mayoral, México, UNAM, Instituto de Investigaciones Filológicas, Centro de Estudios Literarios, 1973 (Nueva Biblioteca Mexicana, 30), pp. 456-457.
(19) Anáhuac. Palabra mexica que significa junto o cerca del agua. Motolinia fue el primero en usarla para designar toda la Nueva España. Antes de él los naturales designaban Anáhuac Xicalanca a la costa del Golfo y Anáhuac Ayotlan a la del Pacífico. El error de Motolinia procede de que los mexicas usaban la voz cam-Anáhuac, “todo el Anáhuac, es decir, todo el país comprendido entre las costas.”
(20) zambra. “Fiesta, que usan los moriscos con bulla, regozijo y baile. Por extensión alboroto, algazara, bulla.” Dic. de autoridades.
(21) pirraquillas del corral. A juzgar por lo que se lee en “El currutaco perdido”, segunda cuarteta (Diario de México, núm. 93, miércoles 1º de enero de 1806) parecen ser las mujeres ligeras del teatro, ya que el corral es una parte de éste: “Porque las pirracas/ andan de tristeza/ locas por la calle/ y con él no encuentran.” En El Pensador Mexicano, núm. 6 del t. I, Fernández de Lizardi escribió: “si ni para chulear a una pirraquilla tiene valor el pobre.” Obras III-Periódicos. El Pensador Mexicano, recop., ed. y notas de Ma. Rosa Palazón y Jacobo Chencinsky, presentación de J. Chencinsky, México, UNAM, Centro de Estudios Literarios, 1968 (Nueva Biblioteca Mexicana, 9), p. 69.
(22) chinampa. Terreno de corta extensión donde se cultivan flores y verduras. Cuando los mexicas se establecieron entre los carrizales de lagunas carecían de terreno para cultivo y lo formaron haciendo un tejido de barras y carrizos. Tales huertos son flotantes; sin embargo, al disminuir el agua de los lagos algunos quedaron fijos en el fondo. Santamaría, Dic. mej.
(23) “Una indita en su chinampa / andaba cortando flores,/ y el indio que la regaba/ gozaba de sus amores.” Coplas cantadas con aires populares, recopiladas por Rubén M. Campos, en El folklore y la música mexicana. Investigación acerca de la cultura musical en México (1525-1925), México, Publicaciones de la Secretaría de Educación Pública, Talleres Gráficos de la Nación, 1928, p. 137.
(24) nanita. Diminutivo de nana, madrecita. Se dice “ay nanita”, como interjección que denota miedo.
(25) nuestros hijos por los suelos y los ajenos mamando. Equivale a: no es bien quitar el pan a los hijos y darlo a los venedizos, que registra Luis Martínez Kleiser,Refranero general ideológico español, Madrid, Fundación Conde de Cartagena, 1953, p. 216.
(26) soda. Hierba silvestre quemada que también se utilizaba para fabricar vidrio.
(27) Santa Alianza. Generalmente llamada Santa Liga en los periódicos de la época(Cf. infra): “Todos temían la poderosa mano de la Santa Alianza, empeñada en sostener la dominación colonial de Fernando por el principio de legitimidad.” México a través de los siglos, op. cit., t. IV, p. 124. La Alianza fue firmada en París en 1815 por Alejandro I de Rusia, Federico Guillermo III de Prusia y Francisco I de Austria, para mantener la paz y el orden político de Europa con un sentido “cristiano” y conservador. Posteriormente se adhirieron Luis XVIII de Francia y los soberanos de Cerdeña, los Países Bajos y Suecia. La Alianza se mostró partidaria de las monarquías borbónicas. Los Estados Unidos de Norteamérica se opusieron a ella mediante la “Doctrina Monroe”. El nombre de Santa Liga puede haber surgido por la confusión entre la Santa Alianza y la unión que se llevó a cabo entre Fernando el Católico, Venecia, Milán, el emperador Maximiliano de Austria y el papa Alejandro VI para oponerse a Carlos VIII de Francia. Por otro lado, existió una Santa Liga en México: a fines de 1823 se levantó en armas, en Puebla, Vicente Gómez, guerrillero famoso por sus crueldades; su gavilla llamada la Santa Liga se proclamaba defensora del trono de Iturbide.
(28) divide y manda. “Es máxima vulgarmente atribuida a Maquiavelo y a los jesuitas, pero ya lo decían los romanos: ‘Divide et impera’.” Francisco Rodríguez Marín, Más de 21,000 refranes castellanos no contenidos en la copiosa colección del maestro Gonzalo Correas, Madrid, Tipografía de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, 1926, p. 135. Divide ut imperes o divide ut regnes usado por Maquiavelo en El príncipe.
(30) En Cuernavaca, estado de Morelos, en enero de 1824 se levantó en armas el brigadier Hernández con el fin de expulsar de México a los españoles. Para sofocar esta intentona, Guerrero marchó al sur; en su parte del 22 de enero de ese año dijo: “los cívicos de S. Agustín de las Cuevas, Cuernavaca, Yautepec, Huastepec, Miacatlan, Sochitepec, Treinta Pesos, Temizco, San Gabriel, Iguala, Tepecoacuilco, Teloloapan, Tasco y otros varios lugares, se me reunieron con el mayor gusto, y llenos de fuego por escarmentar á los revoltosos”; reproducido en Carlos Ma. de Bustamante, Cuadro histórico de la Revolución Mexicana, México, Imprenta de J. Mariano Lara, 1844, t. II, p. 181. Fernández de Lizardi estuvo implicado en esta rebelión, al respecto escribió Carta de El Pensador a El Payo del Rosario por el cuento del Coyote y zurra al señor Bustamante, con un epitafio a su Centzontli (1824), Cf.Obras XII, op. cit. Antes de que terminara el mes de enero del mismo año, el general Lobato emprendió otra revuelta con los mismos fines en la Ciudad de México; se hizo fuerte en el Convento de Betlemitas, y depuso las armas cuando Bravo y Guerrero redujeron sus fuerzas. El teniente coronel Stávoli había secundado la rebelión.
(31) Valladolid. Hoy ciudad de Morelia. En 1828 fue declarada capital del estado de Michoacán.
(a) Léase el Manifiesto de la Diputación Provincial de Valladolid, de 18 de diciembre del año pasado [...], estampada en El Sol del día 28 del mismo mes [El Sol fue publicado del 5 de diciembre de 1821 al 29 de diciembre de 1832; la primera serie terminó el 11 de junio de 1823; la segunda, el 1º de diciembre de 1828, y la tercera el 29 de diciembre de 1832; en la primera serie fue bisemanario y en la segunda y tercera fue diario. Lucina Moreno Valle, Catálogo de la Colección Lafragua de la Biblioteca Nacional de México 1821-1853, México, UNAM, Instituto de Investigaciones Bibliográficas, 1975 (Serie: Guías, 2), p. 103. Con la llegada de O’Donojú a la Nueva España la masonería recibió un impulso muy grande, formándose nuevas logias del rito escocés; a éste pertenecía Manuel Codorniú y Ferreras, director de El Sol,periódico que fue el órgano de la logia del mismo nombre. El objetivo principal de dicha publicación fue el de sostener el Plan de Iguala, en cuanto defendía la monarquía con un príncipe extranjero; asimismo propagaba los principios liberales establecidos en España, y propendía a excluir al clero de toda intervención en la educación de la juventud y a fomentar la implantación del método lancasteriano en las escuelas].
(32) San Luis Potosí. Estado de la República Mexicana. Sus actuales límites son los que siguen: al norte, Coahuila; al este, Nuevo León, Tamaulipas y Veracruz; al sur, Hidalgo, Querétaro y Guanajuato; al suroeste, Jalisco, y al oeste, Jalisco y Zacatecas.
(33) criollo. Nativo de México, no como se cree actualmente hijo de padres españoles nacido en México.
(b) Léase el otro Manifiesto de la Diputación de San Luis Potosí que se imprimió en El Sol del lunes 22 de marzo de este año, en el que constan las palabras que están de bastardilla en el texto.
(34) José Antonio Echávarri (¿-1834). Jefe realista y general mexicano. Peleó con las tropas de Calleja y se adhirió al Plan de Iguala. Al iniciarse el pronunciamiento de López de Santa-Anna en favor de la República, Iturbide envió a Echávarri como su representante; pero él se unió a la rebelión y fue uno de los redactores del Plan de Casa Mata. En 1827 fue desterrado por creérsele implicado en la conspiración del padre Arenas. Desde entonces vivió en los Estados Unidos de Norteamérica dando lecciones de castellano en un colegio de niñas en Filadelfia.
(35) Plan de Iguala. “Iturbide se dirigió a Guerrero, a los jefes realistas, a los obispos, al Virrey, a las Cortes y al Rey, presentando su plan de acuerdo con los intereses de cada destinatario. El 1º y 2º de marzo se levantaron las actas [...] en la segunda de las cuales se juró el Plan de Iguala, que había sido promulgado el 24 del mes anterior.” Felipe Tena, op. cit., p. 108. Respecto al temor sobre los Borbones el artículo 8o de dicho Plan prescribe: “si Fernando VII no se resolviere a venir a México, la Junta o la Regencia mandará a nombre de la nación, mientras se resuelve la testa que deba coronarse.” En El Pensador Mexicano al excelentísimo señor general del Ejército Imperial Americano don Agustín de Iturbide (1821) se lee: “Dirán los enemigos de vuestra excelencia, que ha jurado conservar este reino para la dinastía de los Borbones, y yo digo que ese juramento no obliga a la nación, porque ella no lo hizo y vuestra excelencia no tenía, cuando lo hizo, ninguna investidura, concedida por ella, que lo constituyera su apoderado.” Obras XI-Folletos (1821-1822), ed., notas y presentación de Irma Isabel Fernández Arias, México, UNAM, Instituto de Investigaciones Filológicas, Centro de Estudios Literarios, 1991 (Nueva Biblioteca Mexicana, 104), p. 283.
(36) Vicente Guerrero (1783-1831). Nació en Tixtla, en el hoy estado de Guerrero, en el seno de una familia c