[NÚMERO VIII]
La Paya y la Mexicana
Continúan su plática sobre varias cosillas
PAYA: Ave María, doña Inacita, ¿cómo le va?, ¿cómo l'ido?, ¿cómo le fue antier?
MEXICANA: Bien, mi alma, Tulitas, ¿y a usted?
PAYA: Bien, Dios se lo pague.
MEXICANA: ¿Cómo está su madrecita de usted?
PAYA: Buena, Dios se lo pague; y me dio muchas encomiendas para usted.
MEXICANA: Las agradezco.
PAYA: ¿Ya vido cómo vine?
MEXICANA: Sí, ya lo veo. Es usted mujer de su palabra.
PAYA: ¿Qué quere decir eso?
MEXICANA: Que no es usted embustera, sino que cumple lo que dice.
PAYA: Pero ¿qué dice? ¿Ya nos vamos?
MEXICANA: Sí vámonos; pero quiero darle a usted una leccioncita, y hacerle una advertencia.
PAYA: ¿Y dónde están?
MEXICANA: Ahora las verá usted. La leccioncita es que no hable impersonal, esto es, que no diga usted "mire", "tome", "tenga", "oiga", "¿qué quere?", sino "mire usted", "tenga usted", "oiga usted", si hablare con personas de respeto, y si fuere una amiga de confianza, o con una criada, o un muchacho, entonces le puede usted hablar de tú y decirle "mira", "oye", "toma", "¿qué quieres?", y así todo; porque ese modo que usted tiene es muy ordinario, y aquí se lo murmurarán todos.
PAYA: Pues ansina lo haré, Dios se lo pague.
MEXICANA: "Dios se lo pague a usted", se dice, no "Dios se lo pague".
PAYA: Ascan.(2) Pues Dios se lo pague a usted, mi alma, y esto ya no se me olvidará, porque tengo buena memoria y pondré mucho cuidado.
MEXICANA: Eso es lo que se necesita para aprender cualquier cosa. Yo le iré haciendo que enmiende su estilo, de modo que cuando vuelva a su tierra, ya no la conocerán. La advertencia es que ahora en la calle vaya con cuidado, porque no le roben el pañuelo, el rosario, o le corten la bolsa.
PAYA: ¿Quién me ha de robar?
MEXICANA: ¿Quién?, los cuchareros.(3)
PAYA: ¿Pues qué, en esta ciudá(4) roban los que hacen o venden las cucharas?
MEXICANA: No, mi alma, aquí se llaman cuchareros los macutenos(5) o ladroncillos de por menor, porque como con una cuchara espuman con la mano todo lo que pueden a cuantos se descuidan.
PAYA: Y qué, ¿tantos ladrones hay aquí?
MEXICANA: Sí, mi alma, innumerables.
PAYA: ¿Y por qué será eso? Pues en mi tierra no hay de ésos. Allí sale una sin cuidado y vuelve a su casa con todo lo que sacó cabalito.
MEXICANA: Pues aquí no. Si usted se descuida, es capaz de que vuelva sin narices.
PAYA: ¡Sin narices! ¿Qué dice usted doña Inacita? Pues no, ya yo no voy a la prucisión, no sea el diablo que venga chata a mi casa. ¡Ay Jesús! ¡Qué fea estaría, y qué pesadumbre había de tener mi señora madre!
MEXICANA: No sea usted cándida. ¿Cómo le habían de quitar las narices? Es ponderación para que usted conozca cuántos ladrones hay y cuán ligeros son para robar.
PAYA: ¿Y por qué hay tantos, doña Inacita?
MEXICANA: Porque son muy vagamundos y no quieren trabajar, o no tienen en qué, aun cuando quieran muchos de ellos.
PAYA: Y eso, ¿en qué está?
MEXICANA: En muchas cosas que yo no entiendo, pero ya me vestí. Vámonos...
PAYA: ¡Ay, qué bonito está todo! ¡Cuánta gente hay en el Portal! Mire usted doña Inacita, mire usted.
MEXICANA: Sí, mi alma, éste es el lugar de la mayor concurrencia los días festivos.
PAYA: Pero oiga usted, ¿qué gritan por ahí?
MEXICANA: La Alacena de Frioleras.
PAYA: Será alguno de esos estantitos que venden de a medio, ¿no?
MEXICANA: No, no es eso, es un papel periódico; quiere decir, un papel que sale en determinados días.
PAYA: ¿Y por qué se llama así?
MEXICANA: Porque así quiso ponerle su autor, respecto que no tiene cosas sublimes, ni para pocos, sino cositas comunes, y en las que pueden hallar instrucción y divertimiento muchos.
PAYA: Pues lo compraremos, porque a mí cuadra leer lo que entiendo.
MEXICANA: Eso está en el orden; pero hay muchos pedantes y majaderos que lo que entienden lo desprecian sólo por esta razón, y lo que no entienden, lo alaban porque crean otros que lo entienden.
PAYA: Pues ésos son peores que los payos.
MEXICANA: Ya se ve que sí. ¿Y qué dijera usted de unos que desprecian un papel sin leerlo, sólo porque tiene un título trivial, sin acordarse que un cotense(6)crudo abriga un fardo de piezas exquisitas, y sin advertir que es una necedad juzgar por las apariencias y sentenciar sin imponerse de la causa? ¿Qué dijera usted de otros que leen un diario, la Alacena de Frioleras u otra obrita de poco precio, y con una soberbia afectación los apellidanpapeluchos, como despreciándolos, y como creyendo que le hacen mucho honor al autor con leerlos, y maldito si ni siquiera entienden el papel ni el artificio con que se trabajó?
PAYA: Por eso lo dirán, no por vanidad ni por desprecio, sino porque es una obrita de poco cuerpo; quero decir, de un plego a lo más.
MEXICANA: Pues si por eso lo dicen, dirán también que son papeluchos las bulas, los bandos, los edictos de la Inquisición y las cédulas de los reyes, porque no son libros de a folio.
PAYA: No sé qué decir a eso.
MEXICANA: ¿Qué dijera usted si viera que un papelito de éstos, pue[s] como no trate del gobierno o de las cosas del día (sobre lo que no pueden hablar los escritores por orden superior), o como no tenga alguna sátira determinada o a lo menos no esté escrito en un estilo faceto, ya no tiene aceptación? ¿Y qué dijera si supiera que estos dengues no se los hace el cochero ni el cargador, sino muchos de levita, chaqueta y espada, y algunos que tartamudean el latín?
PAYA: Dijera que son unos ignorantes, incapaces de conocer el mérito donde lo haya.(a)
MEXICANA: Pues yo digo lo mismo. Vea usted la procesión que ya viene.
Se continuará
(1) Imprenta de doña María Fernández de Jáuregui.
(2) Ascan. Interjección empleada cuando se logra entender o realizar algo.
(3) cuchareros. Ladrones, rateros. Cf. Santamaría, Dic. mej.
(4) ciudá. Fernández de Lizardi en el otro diálogo entre la "Paya y la Mexicana" empleó suidad. No mantiene un criterio constante.
(5) macutenos. Ladrones. Fernández de Lizardi emplea este mismo vocablo en El Periquillo: "Era, en fin, uno de estos macutenos o corta bolsas, pero delicado en la facultad." Cf. Santamaría, Dic. mej.
(6) cotense. Tela burda de cáñamo. Sirve para abrigar fardos, asear las casas y otros usos. Cf. Santamaría, Dic. mej.
(a) La paya no dice que hay mérito en la Alacena de Frioleras, sino que los que incurren en los defectos que se critican son incapaces de conocer el mérito de las cosas.