Fábula XXVIII

LA MULA Y EL MACHO DE TIRO

 

Una Mula así decía

a un Macho, estando en su establo:

—Ma1 haya yo, sólo el diablo

a esta casa me traería.

¡Ojalá me muera y no

me unzan otra vez contigo!

A ti y a mí me maldigo

y al amo que me compró.

De día una carga o de noche

se llevan a dondequiera.

¡Ojalá así fácil fuera

para mí estirar(1) el coche!

Del cochero maltratada

tengo de morir, a fe;

pero nunca arrastraré

esta broma tan pesada.

—No seas tonta, te aconsejo

—responde el Macho a la Mula—;

cállate ahora y disimula

por el bien de tu pellejo.

Te parece tan pesado

el coche, porque hacia atrás

continuamente te vas,

o si no te vas de lado.

Para que esto no suceda,

estiremos juntamente

y verás que fácilmente

toda la máquina rueda.

Hagamos los dos un tiro,

y te juro que verás

que es fácil y estirarás

sin que te cueste un suspiro.

Lo hizo así la mula, y vio

cuán fácilmente arrastraba

lo que antes tanto pesaba,

y nunca tirar creyó.

Casados hay que al demonio

como la Mula se dan,

y continuamente están

maldiciendo al matrimonio.

Si en sus penas y quebranto

las voluntades unieran,

carga más suave tuvieran

que no les pesara tanto.


(1) estirar. Vulgarmente tirar de. Santamaría, Dic. mej.