LA FORTUNA DE LA FEA LA BONITA LA DESEA
Diálogo entre una necia y una discreta(1)
NECIA: ¿Has visto, niña, qué fortuna tuvo
la hija de don Simón el calderero?
DISCRETA: No he sabido yo nada. ¿Qué ha pasado?
NECIA: Que se casó, y muy bien.
DISCRETA: Pues yo me alegro.
¿Y quién ha sido el hombre venturoso
que supo aprovechar tal himeneo?
NECIA: Es don Faustino, el hijo de don Claudio,
DISCRETA: Ya me acuerdo,
lo conozco muy bien... y muchas veces
me ha divertido con su buen talento;
porque es instruido, afable, cortesano,
atento, comedido y muy discreto.
Me alegro que Tulitas se casara
con un hombre tan propio de su genio.
Él, en verdad, no es rico, pero tiene
—gracias a su conducta— un buen empleo;
y es muy hombre de bien, conque es preciso
lo pase bien Tulitas. En efecto,
es fortuna lograrse tales hombres,
según la corrupción de nuestros tiempos;
aunque él no, no va mal, que la muchacha
es de las escogidas entre ciento.
NECIA: Pues tú eres la primera que lo dices.
DISCRETA: No pienses que lo dudo, yo lo creo.
NECIA: ¿Y lo dices de veras, Mariquita?
Vamos, que tú te burlas cuando menos.
DISCRETA: Te engañas. ¿Yo burlarme? Ni lo pienses.
Por vida mía, que digo lo que siento:
que la Tulitas es muchacha fina
y que ha de hacer feliz su casamiento.
NECIA: ¡Hay, niña, qué pasión, cómo te ciega!
Pues yo no he visto en ella nada bueno.
Si es por noble, ya sabes que su padre
no ha pasado de un triste calderero...
DISCRETA: ¿Y qué dan la nobleza los oficios
o tienen con la sangre parentesco?
¡Cuántos conozco yo, tristes villanos
que se pasean por ahí de caballeros;
o porque su virtud los ha exaltado,
o sus reales(3) tal vez, que es lo más cierto!
¡Y cuántos más ilustres que los godos
no hallan, por pobres, quien se acuerde de ellos,
y se dedican a cualquier trabajo,
por acallar de la hambre los lamentos!
Y así, mi alma, no creas que los destinos
prueben viles ni nobles nacimientos.
NECIA: Te ciega la pasión, ya te lo dije,
por eso no conoces sus defectos;
pero la pobrecita, aunque te pese
(no es por hablar), está llenita de ellos.
DISCRETA: ¿No dirás cuáles son? A ver si acaso:
o me convenzo o mudas de concepto.
NECIA: El lustre de su cuna me parece
que, cuando más, sería de algún caldero;
gracia, ninguna tiene la infelice.(4)
En su bautismo, sal(5) no conocieron;
yo no he visto frialdad más peregrina,
soy capaz de apostar nació en enero.
Si la convidan a bailar, no sabe.
Si a tocar, no ha nacido su instrumento.
Si canta alguna vez en la cocina,
mejor es oír los kiries(6) de un entierro.
Si se pone a charlar (porque presume
mucho de bachillera),(7) son ejemplos.
Si la buscan la cara, su hermosura
es coco(8) de los niños. Si su cuerpo,
parece lo labraron a escoplazos,
y todavía se ve sólo el bosquejo.
Si la vieres andar, cualquiera paya
has de decir que tiene más salero;
porque en su santa paz y su cachaza(9)
es un vivo retrato del buey viejo.
Si inquieres por el dote, me parece
será una caldereta(10) y un brasero;(11)
y ya tú ves, que el dote solamente
pudiera haber tapado estos defectos.
Conque si ni nobleza, ni hermosura,
estilo, gracias, cuerpo ni dinero
tiene la tal Tulitas, ¿no es constante
que es a todo hombre despreciable objeto,
habiéndola negado la fortuna
y la naturaleza sus chiqueos?(12)
Yo, la verdad, conozco de su novio
las brillantes ventajas; las aprecio,
y no sé cómo pudo don Faustino
prendarse de su Tules o su escuerzo,(13)
cuando sobran en México primores
que se pierden de vista. Pero cierto,
que siempre la fortuna de la fea,
DISCRETA: Según eso,
¿tú le tienes envidia a la Tulillas
y te parece un diablo cuando menos?
NECIA: ¡Ay! ¿Yo? ¡Jesús! ¡Pues cuándo! ¡Dios me libre!
Si lo que a mí me sobran son cortejos,
yo digo la verdad únicamente.
¿Pero envidiar su novio? Ni por pienso.(14bis)
DISCRETA: Pues mi alma, yo a Tulitas la conozco,
mi amiga es, como tú, y a las dos quiero;
pero si no lo hubieres por enojo,
te diré francamente lo que siento.
Tú la has pintado llena de fealdades,
con unos coloridos del infierno;
sus defectillos exageras mucho,
y pasas sus bellezas en silencio;
si éstas no las conoces, no me admiro,
es defecto no más de entendimiento;
pero si las conoces y las niegas,
se hace muy sospechoso tu criterio;
pero sea de esto lo que tú quisieres,
oye lo que es Tulitas, según pienso:
es una pobrecita muy humilde,
pero de limpia sangre, así lo creo;
o porque su exterior no lo desdice,
o porque lo asegura con sus hechos.
No es hermosa, es verdad, pero tampoco
merece de fealdad el vituperio.
En las mujeres hay caras divinas
y hay caras espantosas, no lo niego;
pero anduvo natura en mi Tulitas
prudente en evitarla los extremos;
de modo que es bonita, aunque no bella,
y aunque no hermoso, no es su rostro feo.
Que no sabe bailar es evidente,
ni cantar, ni tocar, ni echar meneos;
estas gracias no aprecian los maridos,
pues, los experimentados y los cuerdos;
y como don Faustino no es muy bobo,
no ha de echar estas gracias mucho menos;
y más, que en su lugar ha hallado tantas
que le han de hacer feliz su casamiento;
pues sabe ella coser famosamente,
bordar, tejer, labrar(15) con mucho esmero;
guisar cualquier cosita con limpieza;
componer una ropa con aseo;
hacer mil florecitas y primores;
asistir a un enfermo con chiqueo;
leer un libro con pausa y con sentido;
sabe la ortografía que es un portento;
escribe y hace cuentas como puede
hacerlas su marido, y no exagero.
Si platica divierte, porque tiene
un cultivado y no vulgar talento.
Si son prendas morales —puedes creerme—,
en ellas las verás como en un centro:
es humilde, es afable, cariñosa,
liberal, comedida con extremo,
virtuosa sin monadas,(16) honradita...
¡Vamos, que la muchacha es de lo bueno!
Y llevó, después de esto, un grande dote
con que su esposo debe estar contento.
Que son todas las prendas que te he dicho,
alhajas en nosotras, de alto precio;
ellas hacen feliz su matrimonio,
y son, sin duda, sólo don del Cielo;
porque pueden los padres y las madres
constituir a los hijos herederos
de grandes posesiones y riquezas;
mas mujer buena no les darán ellos,
pues ésta es don de Dios y la reserva
al hombre justo por sus buenos hechos.
De que debes sacar que es un tesoro
la que calificabas por escuerzo.
NECIA: ¿Sabes qué me parece? Que pudieras,
según lo apasionada que te veo,
ponerle impedimento a su marido
y casarte con ella, pues con eso
lograras de beldad tan peregrina
con la satisfacción de ser su dueño.
Pero dejando chanzas,(17) Mariquita,
tanto como ponderas no lo creo;
ni creo que la costura, ni esos chismes,(18)
sobre que formas tanto cacareo,(19)
puedan aficionar a ningún hombre
no menos que a tratar de casamiento;
cuando no basta una bonita cara,
un cuerpo saleroso, un lindo pecho,
un genio decidor, un traje al uso,
un tocar, un bailar y algún dinero.
DISCRETA: Pues si no puede, ¿cómo se ha casado
la Tulitas sin esto y con aquello?
NECIA: Pues, mi alma, en eso estriba la fortuna.
Que hay muchachas bonitas como un cielo
y con mil gracias, y jamás se casan,
o se casan muy mal; y hay estafermos(20)
que sin saber por qué, ni de qué modo,
se casan, y muy bien, como lo vemos.
Y así, eso va en fortunas me parece.
DISCRETA: Pues yo pienso que no. Sino en los genios.
Los hombres son astutos, premeditan,
estudian todos nuestros movimientos.
Esas gracias que piensas los elevan,
mil veces las aplauden ellos mesmos;(21)
pero es cuando no tratan sino sólo
de pasar por la plaza de cortejos.
Pero cuando pretenden mujer propia,
no buscan esas gracias los discretos,
sino virtud, honestidad, reposo,
juicio, recato, honor, recogimiento;
pues ven que lo demás a muchos Juanes
los han vuelto Prudencios y Cornelios.
Ésta es la causa por que muchas logran
sin ser hermosas, ni tener dinero,
un marido que falta las más veces
a una beldad terrible con extremo;
si tiene gracias, pero no virtudes;
si tiene brillantez, pero no peso.
Si todas fueran como mi Tulitas.
Encontraran Faustinos, sin remedio.
NECIA: Qué labia tienes. ¡Cáspita! Nanita.
A Dios... que si me quedo, me convenzo;
y no es honor de una mujer bonita
confesar de una fea merecimientos.
SONETO
Al amor interesado
Verás, amigo, un burro alivolante,(22)
un buey tocar la flauta dulcemente,
correr una tortuga velozmente,
y puesto a volatín(23) un elefante.
En requesones vuelto el mar de Atlante,
y del Guadiana el agua en aguardiente,(24)
el Ebro, el Duero y Tajo con corriente
de generoso vino de Alicante.
Verás presente al sol, lucir la luna;
verás de noche al sol, claro y entero;
verás parar su rueda la fortuna.
Estos portentos, sí, verás primero,
que puedas encontrar mujer alguna
que quiera al hombre falto de dinero.
(1) Este diálogo es de 1812 según lo consigna Radin, op. cit., p. 39. No conseguimos el folleto aislado y lo tomamos de Ratos entretenidos [Cf. nota 1 a El muerto y el sacristán], t. I, pp. 278-286.
(2) a la vuelta de la esquina. Frase que se emplea para indicar que un lugar está muy próximo, o que una cosa se encuentra muy a la mano.
(3) reales. Cf. nota 11 a Consulta que un payo hizo...
(4) infelice. Adjetivo poético por infeliz, frecuente en los textos lizardianos.
(5) sal. "Además de uso vulgar '—¿Cómese acaso lo insípido sin sal?' (Job 6, 6); 'Las cosas necesarias para la vida del hombre son el agua, el fuego, el hierro y la sal' (Ecli. 39, 26—, la sal tuvo otros usos más notables, tales como la confirmación de un pacto, aludiendo probablemente al banquete con que se celebraba la perpetuidad de la Alianza [...]. Este simbolismo entró en el lenguaje y realidades religiosas y la Biblia habla del 'pacto de sal' entre Dios y su pueblo, entre Dios y la dinastía davídica (Nm. 18,19; 2 Cr. 13,5; Esd.4,14). Este sentido religioso de la expresión lo facilitó el uso litúrgico de la sal en todos los sacrificios ofrecidos a Dios [...]. Pablo quiere que la conversación de los cristianos amable y prudente esté sazonada de sal' (Col. 4, 6) que es como el sabor y manifestación de la gracia sobrenatural sin que quede reducida a mero manejo social." Cf. Enciclopedia de la Biblia, 2ª ed., Barcelona, Eds. Garriga, 1969, vol. VI, cols. 354-355.
(6) kiries. Plural vulgar de Kyrieleison.
(7) bachillera. "Se llama el que ha recibido el grado de Bachillér en cualquiera de las facultades que se enseñan en las Universidades ó Estudios generales." Fernández de Lizardi da aquí otro sentido a la palabra: "Comunmente, y por vilipéndio se dá este nombre y se entiende por el que habla mucho fuera de propósito y sin fundamento." Cf. Dic. de autoridades.
(8) coco. Fantasma que se figura para meter miedo a los niños.
(9) cachaza. Cf. nota 8 a El sacristán enfermo.
(10) caldereta. Vasija de metal, grande y redonda, que sirve comúnmente para poner a calentar o cocer algo dentro de ella. Como dato curioso, y que podríamos relacionar con el tema de este folleto, la Real Academia registra otra acepción: figura artificial que se pinta con las asas levantadas, terminadas en cabeza de serpientes. En España fue señal de ricahombría.
(11) brasero. En México, el brasero es la parte de la cocina hecha de ladrillo o mampostería y bien pulida y almagrada, donde están las hornillas con las brasas para cocinar. (Nota remitida por José Rojas Garcidueñas).
(12) chiqueos. Mimos, halagos.
(13) escuerzo. Persona flaca y desmedrada.
(14) la fortuna de la fea la desea la bonita. "'Con frecuencia las feas son más felices en su matrimonio que las bellas, problema que dejamos a la investigación de los psicólogos. Este refrán se usa en Chile.' (Carlos Gagini, Diccionario de costarriqueñismos). En México también se usa; pero en vez de dicha empleamossuerte, pues decimos: La suerte de la fea la bonita la desea. Con lo que a semejanza del refrán chileno, damos a entender, por creerlo así, que es, siempre, más afortunada la fea que la bonita, en materia de amores." Cf. Darío Rubio, La anarquía del lenguaje en la América Española, México, Confederación Regional Obrera Mexicana, 1925 (Estudios Lexicográficos), t. I, p. 364.
(14bis) ni por pienso. Frase de El Quijote que Fernández de Lizardi emplea con cierta frecuencia.
(15) labrar. Coser o bordar, o hacer otras labores mujeriles.
(16) monada. Gesto o figura afectada y enfadosa.
(17) chanza. Cf. nota 9 a El crítico y el poeta.
(19) cacareo. "El sonido que hace la gallína cuando cacaréa. Y metaphoricamente se dice de lo que se habla inutilmente y con jactáncia." Cf. Dic. De autoridades.
(20) estafermo. Cualquier sujeto extravagante, ridículo y necio.
(21) mesmos. Mismos. Arcaísmo de uso frecuente entre gente del pueblo.
(22) alivolante. En volandas. Por el aire o levantado del suelo, y como que va volando. Los mexicanos decimos "a las volandas". Cf. Darío Rubio, La anarquía del lenguaje... op. cit. p. 238.
(23) volatín. Volantín. En general, voltereta, ejercicio del volantinero o el mismo volantinero o acróbata. Cf. Santamaría, Dic. mej.
(24) aguardiente. Genéricamente, toda clase de licores. Cf. Santamaría, Dic. mej.