JUSTA VINDICACIÓN DE EL PENSADOR MEXICANO CONTRA LAS IMPOSTURAS DEL GACHUPÍN JOSÉ MARÍA AZA(1)

 

 

Me había propuesto no contestar los insultos del groserísimo e ignorantísimo gachupín(2) José María de Aza;(3) pero éste, creyendo burlarse de la ley, con el favor de cuatro camaradas iguales a él, cuyos libelos firma, y se lo puedo probar, acaba de insultarme nuevamente con su bufón y torpe mamarracho que titulóHorrorosos atentados de El Pensador contra el clero de Goatemala(4) Como si el referir los atentados y crímenes de otro pudieran ser crímenes de quien los refiere, ni mucho menos imputarse a toda una corporación, cuando expresamente se dice que fueron de una parte de ella, como yo digo en mi papel titulado Horrorosos atentados de una parte del clero de Goatamala.(5) Estas palabras de una parte excluyen toda idea de generalidad. De consiguiente me es necesario vindicarme, porque el incauto que lea sus necedades no se preocupe contra mí.

Este hombre intenta tres cosas en su indecente fárrago: [primera] suponer que yo fingí los crímenes de los clérigos y frailes nicaragüenses que constan en mi impreso; y por eso me llama embustero.(6)

Para desbaratar esa impostura bastará leer la adjunta certificación del administrador de la imprenta, quien conserva los originales de Goatemala,(7) y cuyo documento ya obra en juicio. Dice así:



Certificación del administrador de la imprenta del finado Ontiveros

 

El ciudadano José Uribe y Alcalde,(8) administrador de la imprenta de la Testamentaría delodifunto don Mariano Ontiveros, certificó en cuanto puedo, debo y el derecho me permite, que en esta casa de mi cargo se ha impreso un papel titulado: Horrorosos atentados de una parte del clero de Goatemala,el que trajo el ciudadano capitán Joaquín Fernández de Lizardi, conocido por El Pensador Mexicano, cuyo es copia fiel literal de su original impreso en Nicaragua a 20 de agosto de 1825, reimpreso en Goatemala en 22 de octubre del mismo año, y segunda vez reimpreso en México en 19 de enero del presente, cuyo original con el trozo del comunicado titulado: Semanario Político Mercantil de San Salvador es en mi poder, no habiéndose puesto por olvido que el dicho papel era impreso en Goatemala y reimpreso en México. Y para que conste doy ésta a pedimento de El Pensador en México a 30 de enero de 1826. José Uribe y Alcalde.

Este documento prueba que no he mentido, ni menos hube este impreso ahora mil años, sino en el mes de enero del presente. Al tiempo que yo, lo recibieron los editores del Sol(9) y Águila,(10) y otro caballero particular. Haberse reimpreso esto de Nicaragua en Goatemala ahora tres meses, da a entender que no hay mucha tranquilidad. ¡Ojalá sea falsa la prueba!

Intenta Aza probar que en mí es un atentado horroroso publicar los atentados de aquellos clérigos y frailes sediciosos y enemigos del orden y del sistema que nos rige, cuyo disparate no necesita impugnación.

Quiere, por último, este necio hacer creer que porque un delito se cometió dos años ha, ya no hay derecho para afearlo. Entonces ¿para qué se nos dan en los libros las historias de hechos pasados centenares y miles de años hace? ¿Para qué se ha reimpreso El Casas,(11) y La araucana?(12) ¿Para qué se representan en los teatros las infamias de los españoles cometidas bajo el mando de los cruelísimos Cortés(13) y Pizarro?; y ¿para qué, por último, la Iglesia nos representa anualmente la pasión de nuestro Redentor? Todo esto, según la fina lógica del gachupín y compañeros, es impertinente; así como lo es el referirnos y representarnos los horrorosos atentados de la Inquisición.(14) ¿A qué viene esto?, dirán mis necios enemigos, si ya eso pasó. Viene a esto, y aprendedlo, viene a que no siendo los hombres inmortales y pasando de unas a otras las generaciones como pasa la sombra con la luz, les fue necesario transmitir las presentes a las futuras los ejemplos más sobresalientes de la virtud y el vicio para hacerles aquélla amable y éste aborrecible; y como ya no pudiesen vivir los hombres de hoy, para enseñar a sus descendientes de aquí a cien años, se valieron para trasmitirles esos ejemplos de vicios y virtudes de la historia, referida en los libros, pintada en los lienzos, grabada en los bronces y esculpida en los mármoles. A esto ha venido, señores ignorantes, el que en Nicaragua hayan publicado que algunos pícaros seculares, frailes y clérigos, hayan hecho siempre en aquellos desgraciados países tales excesos de sedición, anarquía y crueldad.

¿Quién no se horroriza al ver que Policarpo Irigollen, sacerdote no de Dios sino del diablo, se hiciera nombrar subdelegado de Masaya(15) el año del [18]11 y comandante de las armas para sostener a Fernando Séptimo, matando en una noche diez y nueve infelices, por cuya acción el obispo García Xerez le confirió el curato de Managuas, en cuyas sagradas cátedras ha predicado contra el sistema liberal, engañando a los ignorantes que lo alimentan y enriquecen? Este mal clérigo convirtió su casa en cuartel el año de [18]24 contra nuestra independencia política. En el de [18]23... En una palabra, en todos tiempos ha derramado la sangre de los americanos.

El presbítero Nicolás García, el año de [18]24 sublevó al pueblo de San Felipe, y armado dirigió una acción carnicera con los clérigos Crespín, Bermúdez, Zapata, Asenjo, Erdocia y Aguados, quienes en el balcón episcopal proclamaron el gobierno español.

El presbítero Moriana erigió una junta de ánimas a que se subscribieron ocho mil contribuyentes con un real(16) de plata periódicamente para cohechar a los necios y hacerlos realistas.

El padre Mejía presidía en el Palacio las juntas nocturnas que se hacían contra los liberales.

Los frailes Andrade y Vicente, con mano armada, al frente de los facciosos gritaban religión, a cuya voz el 6 de agosto de [18]24 corrieron arroyos de sangre.

Los padres Jacinto Gutiérrez y Fitoria eran los correos de la traición clerical.

El padre Crespín, ese ministro de Satanás, con espada en mano, sacrificó innumerables víctimas de la libertad en las aras de los tiranos; este carnicero, después de haberle dado de machetazos con su misma mano consagrada al militar Pedro Flores, lo condujo pendiente de un palo a una plaza pública, entre la bulla y algazara de un pueblo soez y fanático, y allí lo desnudaron y vivo le sacaron los testículos y le cortaron el escroto y las orejas, y con un papelote hicieron volar a sus ojos estas reliquias de su humanidad: el infeliz pedía confesión y se la negaron, hasta que, al impulso de un culatazo en la cabeza, expiró, ¡infeliz! Tú, desde el seno de la eternidad, pedirás a Dios venganza contra tus verdugos y asesinos.

A esto ha venido el referir estos crímenes horrorosos, cometidos en nuestros días por algunos clérigos y frailes, enemigos mortales de nuestra Independencia: a afear como se debe estos hechos horribles, para que todos los abominen, y a prevenir al gobierno para que los castigue con energía, si por desgracia se repitieren entre nosotros.

Yo le pregunto ahora a Aza y a mis enemigos: ¿a qué viene el embuste de que me apodaban en Taxco,(17) cuando en obsequio de aquellos individuos debo decir que siempre me trataron con el mayor respeto y estimación mientras fui subdelegado por el rey,(18) y en el año de [18]10, cuando entró el brigadier Hernández(19) e hice dimisión del empleo, no quisieron los taxqueños otro juez que yo,(20) y me eligieron por aclamación después de tres renuncias, de todo lo que tengo documentos suficientes? Es imposible que en un pueblo en donde me amaban tanto, me insultaran con el apodo ridículo que dice Aza.

Pero, aun suponiendo que hubiese sido cierto, ¿qué cosa nueva es que a las autoridades y a los jueces les apliquen en todas partes algunos apodos los maldicientes y envidiosos? Ni los reyes, ni los mismos pontífices se han libertado de esas notas; pero el apodo que hace el grosero y malcriado refluye sobre él sin poder agraviar ni infamar al que lo recibe.

Pregunto también: ¿a qué viene que el gachupín ponga a mi hija(21) en ridículo en su indecente mamarracho, tirando a un tiempo a su honor, al de su madre y al mío con aquel emponzoñado periodo que dice: “¿Creerán ustedes que El Pensador ha dado en la extraña manía de que salga muy completa danzarina la muchacha que ha criado?”(22) Esta grosera frase da a entender que mi hija no lo es, sino una huérfana, o que mi mujer me la ha hecho pasar por hija mía. Estos insultos ya no son sufribles. Si la cuestión es conmigo, ¿a qué viene injuriar a mi hija e insultarla con la grosera palabra de la muchacha? ¿Tiene esto alguna conexión con el asunto de su papel?; o el que yo quiera que se dedique al baile, ¿será también un atentado horroroso contra el clero de Goatemala? Pero ya se ve, este gachupín soez, cuya pluma está mojada en sangre de escorpiones y de víboras sólo ha tratado desde que comenzó a escribir de calumniarme, zaherirme, injuriarme, ridiculizarme, insultarme y provocarme por cuantos medios han estado a su alcance, a cometer un exceso con él o con alguno de sus auxiliares, lo que quizá no ha estado muy distante. Ya me falta el sufrimiento para tolerar tanta injuria, cuando me sobra el espíritu para vengarlas. Jamás se han visto injurias más atroces ni más sinnúmero que las que este gachupín me ha inferido en diez pliegos de papel.

Para que el público conozca la justicia con que me he quejado ante la ley, quiero que vea algunas en breve. Él me ha llamado: firmón, paparruchero, bellaco, zaragate, capitán araña, desvergonzado, depositario de las furias del infierno, bribón, charlatán, sinvergüenza, dañoso a la República, maromero, ente despreciable, borracho, diablo, enemigo del estado eclesiástico, loco, infinitamente agraviador de la nación en tiempo de la guerra, majadero, adulador de los tiranos, enemigo de los héroes de la patria, borbonista, chaqueta,(23) traidor a la patria, animal, caballo, vago, embustero, embrollador, hombre de obscuros principios, egoísta, y...(24) tantas otras que ya fastidia esta lista. No parece sino que este hombre al escribir contra mí apura el diccionario de las injurias; empero yo buscaré mi satisfacción por el sendero que me señala la ley. Todos sus papeles hasta el último están ya denunciados, y aunque parece que Aza tiene mucha confianza en los jueces, según el desprecio con que manifiesta recibir el juicio, yo creeré que los jurados, en cumplimiento de su obligación, administrarán, recta e imparcialmente la justicia a quien la tenga, porque ¡infeliz del ciudadano honrado si la ley no lo protege contra el injusto agresor, sea de palabra o de obra!

 

México, febrero 1 de 1826.


El Pensador.

 

 


(1) Oficina del finado Ontiveros [Cf. nota 1 a La tragedia de los gatos...].

(2) gachupín. Cf. nota 22 a Breve sumaria...

(3) José María de Aza. Cf. notas 2 y 5 a Respuesta de El Pensador...

(4) Horrorosos atentados de El Pensador contra el clero de Goatemala, México, Imprenta de Cabrera, 1826.

(5) Horrorosos atentados...

(6) “Otros endiablados aseguran que es un sin par embustero y embrollador.” En p. 2 de Horrorosos atentados...

(7) Goatemala. Cf. nota 2 a Horrorosos atentados...

(8) José Uribe y Alcalde. Impresor. Efectivamente dirigió la Oficina de la Testamentaría de Ontiveros.

(9) Sol. Cf. nota a de La tragedia de los gatos...

(10) Águila. Cf. nota 54 a La tragedia de los gatos...

(11) El Casas. Alusión a la obra de fray Bartolomé de las Casas la Destrucción de las Indias, o sea su conquista. Publicada en Sevilla el año de 1552 por el ilustrísismo señor don Bartolomé de las Casas, fraile dominico, obispo que fue de Chiapa. Ahora lo da á luz un Ciudadano en obsequio de su nación á quien humilde la consagra, México, reimpreso en la Oficina de Mariano Ontiveros, 1822. Se publicaron 16 páginas. Anteriormente se habían publicado 8 páginas del tomo 1 de la obra mencionada en Puebla, Imprenta Liberal de Moreno Hermanos, 1821. Cf. nota 42 aImpugnación que los gatos...

(12) La araucana. Poema heroico del escritor Alonso de Ercilla y Zúñiga, publicado en Madrid en tres partes: 1560, 1578 y 1589.

(13) Cortés. Cf. nota 33 a Impugnación que los gatos...

(14) Inquisición. Cf. nota 16 a Calendario histórico...

(15) Masaya. Cf. nota 8 a Horrorosos atentados..., y las notas 7, 9 y 11 del mismo, para aclarar todas las anécdotas consignadas en este folleto.

(16) real. Cf. nota 20 a Una buena zurra...

(17) Taxco. Cf. nota 38 a Consejo de Guerra...

(18) Cf. nota 60 a Impugnación que los gatos...

(19) Hernández. Cf. nota 81 a Impugnación que los gatos...

(20) Renunció tres veces pero lo reeligieron por aclamación.

(21) Cf. nota 15 a Segunda zurra...; página 8 de Horrorosos atentados... de Aza.

(22) Ibid., p. 7. Sin cursivas en el original.

(23) chaqueta. Cf. nota d Breve sumaria...

(24) Lizardi hace un recuento de insultos aparecidos en todos los números deEnójanse los compadres y sácanse las verdadesop. cit.