IMPUGNACIÓN DE LA PROCLAMA DEL SEÑOR NOVELLA,
PUBLICADA EN MÉXICO CON FECHA
DE 12 DE AGOSTO DE 1821(1)
Americanos y españoles buenos: el gobierno de México, en sus últimos parasismos, no omite diligencia para no soltar la presa de las manos, más es tarde. La nación entera está bien convencida de la justicia que le asiste, y ningunas seducciones serán bastantes a hacerla retroceder un paso de la gloriosa carrera que ha emprendido.
El señor Novella, angustiado en los críticos momentos en que va a concluir su efímero gobierno,(2) se desvela por aparentar justicia y malquistar el inmortal Ejército de las Tres Garantías,(3) imputándole faltas que jamás ha cometido, contradiciéndose en sus principios y multiplicando proclamas vacías de solidez y de verdad.
Una de ellas es la del día 12 del presente agosto.(4) No es necesario sino un poco de juicio e imparcialidad para conocer la precipitación con que está escrita.
Dice que los enemigos (esto es, el Ejército Imperial y los buenos americanos y españoles que se han decidido a favor de la independencia de la América) no dejan de practicar la seducción y la exageración de sus fuerzas, sus ventajas y lo justo de su causa; pero no advierte el señor subinspector que la seducción de que se ha valido el genio tutelar de las Américas, el guerrero y benigno Iturbide, ha sido presentar en todas partes no una chusma de ladrones impíos y asesinos, llamados soldados, sino unas divisiones respetables e imponentes de verdaderos militares, decididos a vencer o morir por su patria y, sobre todo, aguerridos y subordinados conforme a la más rigorosa disciplina.
Cuando se ha cercado y sitiado las plazas con semejantes fuerzas, ha tratado de capitular con los comandantes, haciéndoles ver la justicia de la causa que defendemos, la opinión general de todo el reino, la multitud de auxilios con que cuenta, la debilidad de los del gobierno para oponer una resistencia temeraria y el bien general que deberá seguirse de ahorrar la efusión de sangre americana y española, que sería inevitable en el caso de un compromiso quijotesco.
Los comandantes, después de haber apurado los últimos recursos, después de pedir al gobierno auxilios que no podía darles, porque no los tenía, y después, en fin, de conocer que la ruina de los pueblos de su mando era segura y el triunfo imposible, acordaron con la razón y ajustaron las negociaciones políticas.
Entonces el señor general firmó las capitulaciones más honrosas que podían apetecer las armas españolas en semejantes casos. Se permitió que las tropas del gobierno de México evacuasen las ciudades con todos los honores de la guerra, saliendo armadas, con tambor batiente, bandera desplegada y cañón con mecha encendida.
Aun ha hecho más: se ha continuado socorriendo a los soldados, se les ha dejado en libertad para que se licencien, sigan nuestro partido o permanezcan en el lugar que han elegido; se han curado y asistido sus enfermos; se ha provisto de bagajes a la oficialidad y, por último, se han mimado de manera que más parece que eran vencedores que imponían la ley, que vencidos que debieran recibirla.
El señor general, después que se ha posesionado de las plazas, ha entrado en ellas como un ángel de paz, olvidando agravios y prodigando beneficios... Sí Valladolid,(5) sí Querétaro,(6) sí San Juan del Río,(7) sí Puebla,(8) sí reino todo, tú eres testigo fiel e irrecusable de estas verdades que estampamos. Tú has visto al héroe valiente con la espada, pero más generoso con la oliva. Tú lo has visto, amada patria mía, desvivirse por economizar la sangre de tus hijos y aun la de tus mismos enemigos. Esto es, de los que ansiaban por guerra, sangre y muerte.
Éstas son las seducciones de que se queja el señor subinspector, y lo son en efecto, pero seducciones justas, legales y cristianas, capaces de persuadir aun a los seres insensibles...
Fingió la fábula que Orfeo amansaba las fieras, detenía el curso de los ríos y se hacía seguir de los árboles y de los montes al eco dulce de su apacible lira; esto, que en otro tiempo fue ficción poética, en el presente es una realidad innegable. Al lisonjero grito de libertad de independencia pronunciada en Iguala por nuestro digno jefe, se despreocuparon muchos que parecían unas fieras en lo sangriento de sus opiniones; el sistema cruel y de venganza que corría sin diques entre americanos y españoles se detuvo como por una magia inesperada, y todos los pueblos y ciudades del reino ansiaban porque se acercase el héroe, ya que no podían salir a recibirlo. Esta admirable metamorfosis ha sido efecto de la dulzura y política del general, más que del número y fuerza de sus armas. ¿En qué está, sino que el gobierno de México, auxiliado con muchos millones de pesos, con estas mismas tropas y las pocas que hoy tiene, con estas mismas bayonetas, con muchos de los jefes que hoy tenemos de nuestra parte, con los santos ardides de la Inquisición,(9) y con el poderoso auxilio de ambos cleros?, ¿en qué está, repito, que no pudo conciliarse el voto de la nación ni tranquilizar el reino en el largo espacio de once años, y el señor Iturbide en seis meses se ha hecho dueño de los mejores jefes y tropas del gobierno, de todas las provincias y, lo que es más, de los corazones de todos sus habitantes, a excepción de cuatro ingratos o traidores?
La respuesta a esta pregunta no la dará el señor Novella ni sus pocos partidarios, pero es bien natural y bien sencilla. Esta diferencia no ha consistido en otra cosa que en el modo: el gobierno de México no lo tuvo, y perdió el tiempo, la opinión y el dinero; el señor Iturbide lo aprovechó todo porque ha sabido hacerse respetar con la espada y conciliarse las voluntades con la pluma y con el trato dulce, político y humano de que es testigo todo este vasto imperio.
Los señores jefes lo han imitado exactamente, y todas las tropas según su ejemplo. He aquí el arte de seducir y de intrigar de los independientes. ¿Se parece en algo esta guerra a la que hicieron a los insurgentes Venegas(10) y Calleja?,(11)¿sus tropas entraban vencedoras a los pueblos con la moderación que las nuestras? Todo lo contrario, muchos famosos Atilas y Nerones, de cuyos nombres no quisiera acordarme, aún no saciados de sangre americana en la campaña, entraban como tigres rabiosos a los pueblos, y entonces todo lo talaban y destruían. Ni el soldado, ni el paisano, ni el anciano, ni el niño, ni la débil mujer, ni el triste enfermo quedaban seguros del furor de esos encarnizados asesinos: todo lo sacrificaban a su ambición y su venganza. ¡Ah, infeliz Guanajuato, desgraciado Zitácuaro, malhadado Cuautla y otros pueblos!, vosotros sí, vosotros visteis correr por vuestras calles la sangre de los defensores de la patria; visteis expirar innumerables en los patíbulos y muchos sin permitírseles los auxilios de la Iglesia; visteis saquear vuestras casas, profanar los sagrados templos, robar los vasos y ornamentos sagrados, prostituir vuestras hijas y mujeres, reducir a cenizas vuestros hogares, fusilar a muchos ministros del Dios de la paz y... Mas corramos un denso velo sobre un cuadro capaz de horrorizar al mismo infierno.
Perdonamos enhorabuena los agravios recibidos, más no podemos olvidarlos cuando aun se trata de insultar a toda la América, imputando intrigas, traiciones y vilezas al hombre más de bien y más caballero que ha nacido en el hermoso país del Anáhuac, a los dignos campeones que lo siguen y a las más beneméritas tropas, que defienden el honor y libertad de la nación.
¿Qué no se avergonzaría el señor Novella al escribir que "se ha faltado a la palabra con los rendidos, y aquellos capitulados en Querétaro han sido diseminados, desarmados y que van caminando a ser víctimas del furor de los que propalan que defienden la religión y la patria?(12) ¡Eh!, que es menester ser muy ciegos para no ver que todos tienen ojos.
Los capitulados de que se trata fueron unos pérfidos traidores que, ingratos a las honras y beneficios recibidos, quisieron tramar una conspiración en Celaya: se pusieron presos a los cabecillas y a los demás se desarmaron y se destinaron separados a diferentes puntos.
Éste es el hecho y nada tiene de violento. Mas no sino que se les hubieran dado cuatro o cinco cañones, pre doble [sic] y las debidas gracias por sus sanas y loables intenciones. Yo le preguntara al señor Novella: ¿qué hubiera hecho el gobierno de México en igual caso? Ni uno de los capitulados hubiera vivido, bien que con la fuerza del señor Iturbide no se hubiera admitido capitulación en parte alguna, sino que todo se habría llevado a fuego y sangre, porque ése era el sistema del gobierno.
Dice el señor Novella que "los de Puebla van engañados con que marchan para ser conducidos a España, sin considerar que ni tenemos proporción de buques ni numerario, y que aun logrado el embarco, les falta a aquellos infelices reconocer el mal recibimiento que tendrían en la Península".(13) En primer lugar, su señoría no puede saber si tenemos o no proporción de buques. Numerario sobra y donde hay dinero nada falta. En segundo lugar, que no hay un motivo para que reciban mal en España a los capitulados. ¿Acaso es un delito, el rendirse a fuerzas superiores?, ¿no han perdido en diversos tiempos otros lugares que han ocupado? Se acreditarían de bárbaros los españoles si creyeran que los que están acá son invencibles.
Fuera de que nadie los echa, antes se les ofrece la mejor acogida, y así si se van, será porque no nos aman y porque se consideran allá con más ventajas, y entonces vayan norabuena.
Continúa el señor Novella diciendo que no pondera, que no es capaz de engañarnos y que su lenguaje es el de la verdad.(14) No lo dudamos, pero muchas veces los hombres faltan a ella sin malicia, y aquel que no es capaz de engañar, lo es de ser engañado, y va la prueba. En Gaceta Extraordinaria del sábado 21 de julio dijo su señoría a los mexicanos que había recibido de Veracruz noticias, con fecha de 11, de haber llegado tropas de la Península, que se prometía que aquel señor gobernador las hubiera hecho marchar para la capital, y que sabía su número. Así lo dijo y publicó su señoría,(15) y lo cierto es que desde el 11 de julio hasta esta fecha van treinta y seis días y tales tropas no parecen. El excelentísimo señor O'Donojú, con fecha de 4 de agosto dice: "Acabo de llegar desarmado, solo, apenas me acompañan algunos amigos." Luego, hablando al pueblo y al ejército, repite: "Soy solo y sin fuerzas, no puedo causaros ninguna hostilidad." Últimamente, asegura que no vendrán tropas de España, ni que ésta es la intención de aquel gobierno.(16)
He aquí bien claro cómo engañaron al señor Novella de Veracruz, o su señoría quiso espantar a los independientes engañándolos. Su señoría dice que no es capaz de engañar, luego lo engañaron. A este cargo podrá responder el señor gobernador de Veracruz, con la prevención de que al señor Novella no puede valerle la disculpa con que pretende cubrirse en la Gaceta Extraordinaria de 14 del presente, diciendo que: habló con exactitud cuando anunció... "la próxima llegada de dicho señor excelentísimo que supondrían no vendría solo."(17) No vale esta disculpa, repetimos, porque el señor Novella no sólo aseguró que venían tropas, sino que afirmó que sabía el número de ellas, y las daba por ya desembarcadas, como se puede ver en su citada del 21 de julio.(18) Es menester mucho cuidado para no dejarse engañar de los deseos.
Así también lo han engañado esos oficiales, sargentos, cabos, soldados y tambores que le han contado que no se cumple lo ofrecido a los rendidos.
Si así fuere, sepa su señoría que esos fugados; o son de aquellos acostumbrados al pillaje, a la inmoralidad e insubordinación antigua, que aquí no se tolera, o son declarados enemigos nuestros, capitulados y emigrados. De cualquiera clase que sean, son sospechosos y no debe su señoría darles ascenso porque lo estarán engañando cada rato.
Lo demás de la Proclama, lejos de impugnación, merece elogio por la cristiana ex[h]ortación que hace a sus tropas el señor Novella; aunque se vuelve a equivocar cuando dice que es negra calumnia asegurar que se desvían de los principios religiosos que les enseñaron sus padres católicos.(19) Si el señor Novella hubiera visto el comportamiento de las tropas españolas, se habría desengañado de que no era calumnia, sino verdad evidente, el que casi siempre se descaminaron del catolicismo, porque asesinar, robar, profanar los templos y maltratar a sus ministros, no son hechos que manifiestan a los católicos ni aun a los hombres de bien, sino a unos caníbales sangrientos, feroces e inmorales.
Lo peor es que no dan esperanzas de enmendarse. Por todos los pueblos por donde ha pasado el coronel Concha con su división, no se ve sino el terror y el espanto. Todos le temen y todos lo abominan: cuando oyen decir que se acerca, huyen despavoridos dejando sus hogares vacíos; y los más pobres corren a buscar asilo entre las sabandijas de los montes, antes que caer en manos de una tropa de bandidos sin religión, sin ley y sin honor.
El nombre de Concha y de sus bravos se pronuncia con execración en todas partes; y a la verdad, les sobra la justicia. Cuautitlán es un pueblo pequeño y harto pobre, y sin embargo, se reconoció ascender a cuarenta mil pesos lo que se robaron en los días 22 y 23 del pasado julio, no siendo de admirar, pues hasta las fundas de los colchones se llevaron. Con semejantes soldados jamás espere vencer el señor Novella, pues llevan sobre sí la maldición de Dios y el odio de los pueblos.
Americanos: séanos lícito concluir con las mismas palabras del señor subinspector: "Unámonos, conozcamos nuestro interés... hagamos frente con decisión a todos los peligros, y prefiramos la muerte en el campo del honor, a una vergonzosa esclavitud y a la execración de todos los hombres; y en especial a la indignación y desprecio de nuestros compatriotas."(20)
Tepotzotlán,(21) agosto 15 de 1821, primero de nuestra libertad.
J[osé Joaquín] F[ernández de] L[izardi].
(1) Tepotzotlán, Imprenta Portátil del Ejército, dirigida por don Rafael Núñez, 1821.
(2) Cf. nota 2 a Proclama del señor Novella...
(3) Ejército de las Tres Garantías. Cf. nota 2 de A las valientes tropas...
(4) Proclama del excelentísimo señor virrey publicada el día 12 del corriente:"Soldados y todos los que empuñáis la espada sosteniendo la integridad de las Españas: Sabed que los enemigos intentan la invasión de la capital, que están apurando los recursos de que han echado mano siempre para lograr su objeto; no dejan de practicar la seducción y la exageración de sus fuerzas, sus ventajas y lo justo de su causa." Gaceta del Gobierno de México, t. XII, núm. 109 (martes 14 de agosto de 1821).
(5) Valladolid. Cf. nota 4 a El Pensador Mexicano a los españoles...
(6) Querétaro. Cf. nota 6 a El Pensador Mexicano a los españoles...
(7) San Juan del Río. Ciudad en el estado de Querétaro.
(8) Puebla. Cf. nota 10 a Quien mal pleito tiene...
(9) Inquisición. Cf. nota 20 a Quien mal pleito tiene....
(10) Francisco Javier Venegas. Cf. nota 29 a Chamorro y Dominiquín. Segundo diálogo...
(11) Félix María Calleja. Cf. nota 30 a Chamorro y Dominiquín. Segundo diálogo...
(12) "tenéis muchos de quien informaros: oficiales, sargentos, cabos, soldados, tambores fugados, todos declaran que sus desgraciados compañeros, capitulados en Querétaro, han sido diseminados; desarmados y llenos de oprobio y baldones van caminando a ser víctimas del furor de los que propalan que defienden la religión y la patria." Proclama del 12 de agosto, nota 4 a este folleto.
(13) "los [capitulados] de Puebla van engañados con que marchan para ser conducidos a España, sin considerar que ni los enemigos [insurgentes] tienen proporción de buques, ni numerario para verificar el embarco; y que aun logrado, les falta a aquellos infelices reconocer el mal recibimiento que tendrían en la Península."Proclama del 12 de agosto; nota 4 a este folleto.
(14) "No os persuadáis que pondero ni que soy capaz de engañaros; mi lenguaje es el de la verdad, no pretendo hacerme superior a vosotros." Idem.
(15) "Por noticias que acabo de recibir de Veracruz con fecha de 11 del corriente he sabido con la mayor complacencia la próxima llegada de tropas de la Península, debiendo prometerme de la eficacia y celo del señor gobernador de aquel puerto que las haya puesto en marcha para esta capital, como estamos convenidos; no queriendo yo expresar el número de ellas aunque lo sé, hasta que lo puedan señalar los enemigos de la tranquilidad pública. Lo que se avisa para noticia y satisfacción de todos los buenos, sin que por esto dejemos de redoblar nuestros esfuerzos para sostener la integridad de las Españas. México y julio de 1821.Novella." Gaceta Extraordinaria del Gobierno de México, tomo XII, núm. 99 (sábado 21 de julio de 1821).
(16) Con fecha 3 de agosto, en la Proclama que dirigió a los habitantes de Nueva España: "Al escribir este papel giran por mi imaginación mil ideas, y otras mil que quisiera no perder tiempo en manifestaros para que os persuadieseis de cuáles son vuestros verdaderos intereses, pero me detiene el que quizá no estáis en estado de oír; nada perderéis en tranquilizaros por un momento, en dar lugar a la reflexión, en permitirme pasar a mi destino y ponerme a vuestra cabeza; pueblos y ejército, soy solo y sin fuerzas; no puedo causaros ninguna hostilidad; si las noticias que os daré, si las reflexiones que os haré presentes no os satisfacen; si mi gobierno no llenase vuestros deseos de una manera justa, que merezca la aprobación general y que concilie las ventajas recíprocas que se deben estos habitantes y los de Europa: a la menor señal de disgusto yo mismo os dejaré tranquilamente elegir el jefe que creais conveniros: concluyendo ahora con indicaros que soy vuestro amigo, y que os es de la mayor conveniencia suspender los proyectos que habéis emprendido, a lo menos hasta que lleguen de la Península los correos que salgan después de junio anterior. Quizá esta suspensión que solicito se considerará por algunos faltos de noticias y poseídos de siniestras intenciones, un ardid que me dé tiempo a esperar fuerzas; este temor es infundado: yo respondo de que jamás se verifique ni sea ésta la intención del gobierno paternal que actualmente rige. Si sois dóciles y prudentes aseguráis vuestra felicidad en la que el mundo todo se halla interesado. Veracruz, 3 de agosto de 1821. Juan de O'Donojú."
(17) "el gobierno habló con exactitud cuando anunció con fecha 21 de julio último la próxima llegada de tropas, según avisos que tuvo de Veracruz, y equivocarían con la próxima llegada de dicho señor excelentísimo, que supondrían no vendría solo." Este comunicado, firmado por Novella, tiene fecha de agosto 13. Gaceta Extraordinaria del Gobierno de México, tomo XII, núm. 110 (martes 14 de agosto de 1821). Cf. Comunicado del día 21 de julio, en la nota 15 a este folleto.
(18) Cf. nota 15 a este folleto.
(19) "el hombre debe llevar sus deberes sin otro aliciente que el de conservar su honor y trabajar virtuosamente cuanto alcance su flaqueza en favor de la religión y del estado, con pureza, con constancia y con verdad; y luego despreciar riesgos y fatigas, para que la mano del Omnipotente ponga el sello a sus altas resoluciones con que todos debemos conformamos como cristianos; divisa que han llevado en todos tiempos los españoles; y ahora mejor que nunca deben llevarla, para desvanecer la negra calumnia de que se desvían de los principios religiosos que les enseñaron sus padres católicos." Cf. la Proclamadel día 12 de agosto; nota 4 a este folleto.
(20) "Unámonos, conozcamos nuestro interés, que es el de la integridad de las Españas; hagamos frente." etcétera. En la Proclamadel 12 de agosto; Cf. Nota 4 a este folleto.