HASTA QUE SE LE VIO UNA AL SEÑOR GENERALÍSIMO(1)
Ahora sí, ¡viva el señor Iturbide,(2) viva nuestro Ejército Trigarante, viva la unión,(3)y vivan cuantos no quieran morir por ingratos o indiscretos!
Muy bien han quedado los hermanos capitulados de Toluca:(4) han hecho mil fechorías, como de sus grandes cabezas debía esperarse; y han logrado con tan honorífica y agradecida conducta disgustar a nuestro primer jefe, poner el ejército en movimiento, malquistarse ellos y hacernos desconfiar aun de los pacíficos europeos que en nada se han metido. Cierto que por tales gracias son dignos no sólo de que se les quiten las armas, sino los calzones y que se les dé una zurra de veinte y cinco azotes a cada uno.
Pero no les harán esto último. Tienen un buen parco(5) con que escapar de la vuelta(6) que merecen. ¿Y cuál es este parco? La tercera garantía, sostenida por la generosidad de su alteza, del Ejército y de la magnánima nación que los abriga. Pero cuidado: no hay que hacer muchas de éstas, ni fiarse mucho, porque el día que los muchachos cogen al maestro enojado, no vale parco, sino que son castigados irremisiblemente.
La garantía de la unión no sólo estrecha a los americanos a unirnos con los españoles, sino con todo semejante nuestro, sea quien fuere. Antes que en Iguala, se nos mandó por Dios, en el Monte Sinaí: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.(7)Ésta es la obligación, éste el precepto, y ésta la base de nuestra garantía.
Pero así como la debemos guardar con los buenos y pacíficos españoles, por derecho divino, de gentes y político, así también no estamos obligados a tal unión con los perversos, con los ingratos que nos odian, con los asesinos que nos matan, que abusan de nuestra docilidad, independencia y leyes del gobierno.
Con estos no estamos obligados a la unión. Ni Dios la quiere, ni el generalísimo la dicta, ni la naturaleza la sufre.
Dios nos dice: apártate del perverso para que no te alcancen los males que te prepara.(8) Los americanos no podemos separarnos de los europeos que nos odian, porque somos muchos y estamos en nuestra casa; y así que se vayan ellos, es lo más acertado y conforme a justicia, si no cada día hemos de tener estas tingas.(9)
Su alteza tampoco quiere que vivan con nosotros los que apetecen esta unión para dañarnos. Tal unión, repito, que ni la quiere ni puede sostenerla su alteza, porque sería trastornar el orden natural de las cosas, lo que es un imposible. ¿Quién hará que haga migas la paloma con el gavilán, el cordero con el lobo, ni el ratón con el gato?
El carácter del americano es suave y blando. El del español, por lo común, es orgulloso, altivo, duro y dominante, porque en diciendo español, todas las naciones tiemblan.
Siempre han llevado los americanos con los españoles la peor parte, y es esto tan cierto, que tenemos un refrancillo muy viejo que nos lo acuerda:
Gachupín con criollo,
gavilán con pollo.(10)
¿Conque cómo han de garantizar los pollos unión y hermandad con los gavilanes? Éste es un imposible de los mayores. Vivirán juntos a la pura fuerza por unos días, pero será arañándose y mordiéndose mutuamente como perros y gatos; y esta unión será tan ventajosa, para unos y para otros, como lo es la de los condenados y los diablos que todos están juntos.
Así que yo aconsejaría a todo español que nos odia, que abomina nuestro sistema, y que no espera sino la ocasión de vengarse de agravios que no le hemos hecho, y que, por último, no está contento con nosotros, que se marche a su patria, sea pobre o rico. Si es pobre, lo auxiliará el gobierno, y si es rico, en el hecho de quererse ir, sin son ni ton, manifiesta que no nos apetece. Éste que se vaya sin dinero, que lleve su caudal empleado en azúcares, grana, añil y otros efectos del país; pero que deje acá los pesos porque son criollos, y, por lo mismo, de pésimo carácter. No queremos que vayan a España treinta o cuarenta millones a revolvernos medio mundo y a ponernos en movimiento dentro de seis u ocho meses.
El dinero es el diablo, todo lo facilita: gente, armas, buques, municiones de guerra y boca, traidores, espiones, intrigantes, etcétera, etcétera; y, aunque no estamos ya tan ignorantes y cobardes como el año de [18]10, que creíamos en los tecolotes(11) de la Inquisición,(12) y tapaban los pobres indios los cañones de artillería con sus sombreros. ¡Tiempos obscuros cuando se creía hacer un gran servicio a Dios y la patria con derramar la sangre de nuestros hermanos, con delatarnos mutuamente a los tiranos y con atropellar los sagrados derechos de la naturaleza! Tiempos de ceguedad y de barbarie, cuando peleaban los americanos insurgentes con los otros realistas, con imponderables desventajas, desarmados, sin disciplina, sin orden ni subordinación, y así morían como hormigas y quedaban los campos sembrados de cadáveres; expresión favorita de las Gacetas.(13)
Aunque no estamos, digo, en esos tiempos; aunque ya conocemos nuestros derechos y sabremos perder todos la vida por defenderlos, y más, contando como contamos con ilustración, con unión, con un ejército valiente dirigido por jefes heroicos y aguerridos, y con un generalísimo que no se descuida del bien de la patria; y con tales auxilios, no estamos en el caso de temer un ejército extranjero de cincuenta mil hombres, que se estrellaría con los diversos climas, con la hambre y nuestras bayonetas; sin embargo, muy bueno será, y muy agradable a Dios y a la humanidad, que se excuse el derramamiento de esa sangre, paralizando los medios de que puedan valerse, algún día, nuestros enemigos ocultos para que se verifique.
Uno de ellos es ir a alborotar la jicotera(14) allá entre las naciones pobres de la Europa. Muy bien se pueden comprar treinta o cuarenta buques, reclutar de aquí, de allí o de acullá, treinta o cuarenta mil tontos, que éstos son infinitos en todas partes;(15) armarlos, halagarlos con buenas esperanzas, traerlos a nuestras costas, desembarcados por donde menos pensemos, y vernos del día a la noche en la necesidad de alarmarnos y matarlos a todos; aunque de los defensores de la patria no volverán todos cabales porque al fin ellos no han de traer cerbatanas cargadas con alverjones para hacernos la guerra, sino muy buenos fusiles ingleses, cargaditos con bala de onza, sus cañones de artillería, etcétera, y nosotros no somos de tapincerán(16) ni invulnerables. Conque cuidado.
Dirá alguno, con el sabio Bustamante cuando se refiere al andaluz, en el número 5 de su Abispa: "¿y ésto con qué se jace?"; e yo diré: "se jaze con dinero."(17) ¿Dónde está? Está en Madrid, en Cataluña, en Cádiz, en el castillo de San Juan de Ulúa,(18)en México y en otras partes.
He oído decir, y pase por noticia de café, que en España han puesto presos a nuestros diputados; y que todos los conventos de frailes y monjas, todos los empleados, todas las corporaciones han cedido sus sueldos y fondos, con el santo fin de levantar un grueso ejército para la reconquista de esta América. Puede esto ser mentira, y puede ser verdad. Conque ojo al Cristo que es de plata y se lo pueden robar.
Yo soy de opinión, y, salvo meliori judicio,(19) que no se le debe negar a ningún español acomodado su pasaporte cuando lo pida; pero tampoco se le debe permitir lleve más dinero que el necesario para el viaje; lo demás en efectos. Si el gobierno adapta este legal arbitrio de precaución, ya verá que pocos ricos quieren irse, y aunque se vayan así, no hay que temer, porque no hay cosa más sosegada que una bolsa sin dinero, dice un refrán casero.(20)
Fuera de que, si no quieren a los criollos y por eso detestan su compañía, ¿para qué han de ir acompañados con los pesos que son criollos, lo mismo que los hombres que hemos nacido aquí?
Acuérdome que de niño me contaba mi abuelita, ¡que santa gloria haya!, que había en Querétaro(21) un señor muy rico y muy cristiano, que daba cada mes cien pesos(22) de limosna a los reverendos padres crucíferos;(23) bien que no se daban por bien servidos, pues las semanas santas le daban su palma, su naranjita y su cabito de vela del Santísimo, encomendándolo a Dios en sus cortas oraciones, como piadosamente se puede creer, aunque esto no lo veía mi abuela.
Pues, señor, yendo días y viniendo días, antójasele al hijo de este rico ser fraile crucífero: da parte a su Padre de su vocación, va el padre a ver al reverendo padre guardián, le comunica la intención de su hijo, y le dice el prelado: ─Hermano, siento no poder contemporizar con el gusto de usted; pero en este convento no entran criollos. Déjase entender que con tamaño desaire salió el bienhechor como un veneno, pero disimuló la mejor que pudo. El día primero del siguiente mes, fue el padre limosnero, como siempre, por sus cien duros; el caballero sacó una gran talega de pesos, la volcó sobre su mesa y comenzó a ver peso por peso, muy despacio, hasta que dio fin con todo el dinero.
El hermano lego se desesperaba con tanta dilación; pero más se desesperó, cuando al cabo de ella, fue el queretano reuniendo su dinero en el costal, y después de guardado, le dijo al pobre fraile: ─Padre, diga vuestra reverencia al padre guardián que ya no hay limosna, porque todos mis pesos son criollos; ya usted ha visto que he buscado mucho, y no encuentro un peso de España; y pues no se admiten criollos en su convento, es claro que no podrán admitirse mis pesos.
Pero después de aplicar el cuentecillo, sería bueno preguntarles a algunos españoles acomodados: ¿por qué se van?, ¿adónde?, ¿y a qué? Aquí nadie los incomoda para nada; son ciudadanos como todos, están protegidos por la ley del país, y tienen abiertas, de par en par, las puertas del mérito para obtener aun los primeros empleos. Esto no se queda en teoría. Están mirando a sus paisanos colocados en los primeros puestos al frente del gobierno. Españoles hay colocados en la Regencia,(24) en la Soberana Junta(25) y en los primeros destinos políticos, militares y de hacienda; conque, a no ser por una declarada oposición a nuestro sistema, no tienen otra razón que alegar para marcharse; si ya no es que se van por eximirse de algunas contribuciones o préstamos, que necesariamente les debe exigir un gobierno que se halla con un erario exhausto y muchos gastos;(26) mas si se van por esto, la yerran; porque si aquí cuecen habas, en España a calderadas;(27) si aquí ladramos de hambre, en España muerden; y si aquí, a un capitalista de cien mil pesos le exigiría el gobierno diez mil, que se los volvería dentro de cuatro o cinco años, allá, por primer embite les soplarían 25 mil, 50 por segundo, y en el tercero se les arranca.(28) Conque vean lo que hacen.
Esta invitación a que se queden con nosotros más es por afecto que se tiene a sus personas, que por interés de su dinero; pues ya se dijo que el gobierno tiene derecho a impedir el embarque de monedas, permitiéndoles llevar sus caudales en efectos, así por la falta que hace aquí el numerario, como por el prudente temor de que no nos vayan a hacer las migas con nuestro propio pan.
En fin, americanos y españoles: dejémonos de rivalidades odiosas. A todos obliga la garantía de la unión, como que a todos obliga el precepto de la caridad. Seamos iguales ante la ley y seremos todos felices; donde no, ya se le vio una al señor generalísimo. No se le vea otra, pues puede ser más pesada.
Paz y tranquilidad os desea a todos
El Amante de la Unión.
(1) México, Imprenta Americana de don José María Betancourt, 1822.
(2) Agustín de Iturbide. Cf. notas 2 y 6 a Contestación de El Pensador... y 32 aChamorro y Dominiquín. Segundo diálogo...
(3) Ejército Trigarante. Cf. nota 2 de A las valientes tropas... Los instrumentos con que contaba el primer gobierno independiente para resolver sus problemas "eran el Plan de Iguala y los Tratados de Córdoba. Se creía entonces que las garantías deunión, religión e independencia, en ellos contenidas, serían suficientes para solucionar el dilema a que se enfrentaba el naciente imperio. No obstante, mientras la garantía de la religión era aceptada sin problemas por la población entera, no sucedía lo mismo con las de unión e independencia. Su aceptación tropezaba con 300 años de vida colonial". Romeo Flores Caballero, "Dos garantías incompatibles", en La contrarrevolución en la independencia, op. cit., p. 65.
(4) Las adhesiones al Plan de Casa Mata eran generalizadas. Los cuerpos 9 y 11 de infantería tomaron el edificio de la Inquisición, liberaron los presos y siguieron su marcha hasta Toluca. Iturbide publicó un escrito: El Generalísimo Almirante a los habitantes del Imperio (México, Imprenta Imperial, 16 de enero de 1822), donde afirma que no se desarmará a los expedicionarios pero se castigará a quien ataque las garantías. El 17 de enero salieron tropas para desarmar a los expedicionarios de Toluca. En otro comunicado (Puebla, Imprenta Imperial de Moreno Hermanos, 17 de enero de 1822) del mismo se puede leer que los habitantes del Imperio no deben temer una contrarrevolución, porque el gobierno había tomado las medidas necesarias. Más tarde apareció un folleto de uno de los implicados: Manifiesto de los acaecimientos de Toluca, que en vindicación de su honor hace el ciudadano coronel Santiago Guadarrama (México, Imprenta de Mariano Ontiveros, 25 de agosto de 1823).
(5) parco. De parce: "la cédula que dan los Maestros de Gramática á los discipulos, en premio, por la cual se les perdona el castigo, que después merecen por alguna falta, presentándola al maestro: y por ello le dan este nombre del latino Parcere. En algunas partes le llaman Parco." Dic. de autoridades. Por extensión: perdón de faltas debido al cargo que se ocupa.
(6) vuelta. Zurra o tunda de azotes o golpes.
(7) Mt. 22, 39; Mr. 12, 31; Lc. 10, 27-37; Jn. 13, 34 y 15, 12.
(9) tingas. Vulgarmente desorden o gritería. Santamaría, Dic. mej.
(10) "Las relaciones entre las diferentes clases sociales dio origen también a una poción de dichos" como gachupín con criollo, gavilán con pollo. Julio Jiménez Rueda,Historia de la cultura en México, op. cit., p. 235. Cf. La nota 86 a Chamorro y Dominiquín... independencia...
(11) tecolote. Búho pequeño. La creencia popular le atribuye poderes de augurar la muerte: "Cuando el tecolote canta, el indio muere."
(12) Inquisición. Cf. nota 20 a Quien mal pleito tiene...
(13) "En el siglo XVIII las hojas tituladas Gacetas se convirtieron en un verdadero periódico: la Gaceta de México y Noticias de Nueva España, título al que se añadió después el de Florilegio historial: duró sólo de Enero á Julio de 1722. Reapareció, publicándose mensualmente, en 1728, y duró hasta 1739; volvió á reaparecer á principios de 1740, con el nombre de Mercurio de México, para morir en 1742. No tuvo sucesor directo. El P. Alzate publicó en 1768 un Diario Literario y en 1772 Asuntos varios sobre ciencias y artes. El mismo año apareció el Mercurio Volante, del Dr. Bartolache, y en 1788 la Gaceta de Literatura de Alzate: la Gaceta de México apareció al fin, no heredando de sus antecesores el título, en Enero de 1784, y dirigida por Manuel Antonio Valdés. Ésta, dice García Icazbalceta, 'vino á ser como el origen de los periódicos oficiales'." Nicolás Rangel, "Folletos y periódicos", en Antología del Centenario, op. cit., Primera Parte, volumen segundo, p. 1050. Cf. notas 22, 24 y 25 aLas tertulias de los muertos...
(14) alborotar la jicotera. Alborotar el nido de jicotes o avispas cimarronas. Santamaría, Dic. mej. Por extensión, provocar bullicio. Se usa "armar la jicotera" meter bulla.
(16) tapincerán. Nombre de una madera muy dura, estimada para obras de ebanistería; la sillería del coro de la Catedral de México es de esta madera. Elías Zerolo, Miguel de Toro y Gómez, Emiliano Isaza y otros, Diccionario enciclopédico de la lengua castellana, 2ª ed., París, Garnier Hermanos, Libreros-Editores, 1898, p. 838.
(17) "mas too ezo ¿cómo se jaze? decia un chusco andaluz..." en La Abispa de Chilpancingo, núm. 5, México, Imprenta de don Mariano Ontiveros, 1821. Consultado en la edición de Ernesto Lemoine, con un estudio preliminar de él mismo, México, Partido Revolucionario Institucional, 1976, p. 72.
(18) castillo de San Juan de Ulúa. Cf. nota 21 a Cincuenta preguntas...
(19) salvo meliori judicio. Salvo mejor opinión, frase escolástica. Santamaría, Cuartas, Mangada y Martínez de Sousa, Diccionario de incorrecciones, particularidades y curiosidades del lenguaje, 4ª ed., corregida y ampliada, Madrid, Paraninfo, 1984.
(20) no hay cosa más sosegada que una bolsa sin dinero. Este refrán no lo hemos encontrado en ningún diccionario, Fernández de Lizardi lo registró en El Pensador Mexicano (t. III, núm. 6): "¿Qué hombre sin arbitrio piensa en casarse? Ninguno, será muy loco el que lo piense. Pero ¿qué digo? ¿Qué joven, por más licencioso que sea y por más que se le presente la ocasión, si está sin blanca, es capaz de decirle a una mujer '¡qué lindos ojos!'? Ninguno tampoco; porque siempre se verifica nuestro vulgar refranete de que 'no hay cosa más sosegada que una bolsa sin dinero'," Obras III, op. cit., pp. 68-69.
(21) Querétaro. Estado de la República Mexicana. Sus límites actuales son: San Luis Potosí al norte; Hidalgo y Estado de México al este; Michoacán al sur, y Guanajuato al oeste.
(22) pesos. Cf. nota 15 a Satisfacción al público...
(23) padres crucíferos. Hubo un Colegio De propaganda fide llamado Santa Cruz de Querétaro (con misiones en Sonora) constituido por cincuenta y cinco religiosos.
(24) Primera Regencia: Cf. la nota 82 a Chamorro y Dominiquín... independencia...Segunda Regencia (del 11 de abril al 18 de mayo de 1822); estuvo formada por Iturbide, Isidro Yáñez, Nicolás Bravo, el conde de la Casa de Heras y Miguel Valentín; el ministro de Relaciones Interiores y Exteriores fue José Manuel Herrera, el de Justicia y Negocios Eclesiásticos fue José Domínguez Manzo; Antonio Medina el de Guerra y Marina, y Rafael Pérez Maldonado el de Hacienda.
(25) Junta Provisional Gubernativa. Después de ocupada la capital por el Ejército Trigarante y en conformidad con los Tratados de Córdoba se reunió esta Junta. Iturbide nombró treinta y ocho personas para constituirla: Antonio Joaquín Pérez (obispo de Puebla), Mariano de Almanza (consejero de Estado) y Juan de O'Donojú (capitán general y jefe político del reino), Manuel Ruiz de la Bárcena (arcediano de la Catedral de Valladolid y gobernador de aquel obispado), Matías Monteagudo (rector de la Universidad Nacional, canónigo de la Catedral Metropolitana de México y prepósito del Oratorio de San Felipe Neri), Isidro Yáñez (oidor de la Audiencia de México), Juan Francisco Azcárate (síndico del Ayuntamiento), Juan José Espinosa de los Monteros, José Fagoaga (oidor de la Audiencia e individuo de la Junta Provincial), Miguel Guridi y Alcocer (cura del Sagrario de México), Francisco Severo Maldonado, Miguel Cervantes y Velasco (marqués de Salvatierra), Manuel de Heras Soto (conde de Casa Heras), Juan Lobo (regidor de Veracruz e individuo de la Diputación Provincial), Francisco Manuel Sánchez de Tagle (regidor del Ayuntamiento de México), Antonio Gama, José Sartorio, Manuel Velázquez de León (intendente honorario de Provincia y tesorero de Bulas), Manuel Montes Argüelles, Manuel Sotarriva (brigadier de los ejércitos nacionales), José Mariano Zardaneta (marqués de San Juan de Rayas), Ignacio García Illueca, José Domingo Ruz (oidor de la Audiencia de Guadalajara), José Mariano Bustamante, José Mª Cervantes y Velasco, Juan Mª Cervantes y Padilla, José Manuel Velázquez de la Cadena, Juan Horbegoso, Nicolás Campero, Pedro José Romero de Terreros (conde de Jala y Regla), José Mª Echevers y Valdivieso (marqués de San Miguel de Aguayo y Santa Olaya), Manuel de la Bárcena (arcediano de la Catedral de Morelia), Juan José Guzmán, José Mª Jáuregui, Rafael Suárez Pereda, Anastasio Bustamante (coronel del regimiento de San Luis), Isidro Ignacio Icaza y Miguel Sánchez Enciso. Cf. nota 81 a Chamorro y Dominiquín... independencia...
(26) La situación era crítica. En El bien de la patria es preferente a todo (Oficina de Betancourt, 1822) se pide que por medio de la libertad de imprenta la gente manifieste los medios para favorecer el erario. En un impreso del Ayuntamiento se registró la entrada y salida de caudales en la Tesorería desde el 1º de enero hasta el 31 de marzo de 1822; en una circular del Ministerio de Hacienda se autorizó que se vendieran en subasta pública las fincas rústicas y urbanas de la antigua Inquisición y sus temporalidades para ayudar a salvar el estado crítico. En el Decreto de 1º de mayo de 1823 se lee que se había contratado un empréstito de ocho millones de pesos, quedando las rentas del Estado como hipoteca, y en otro Decreto, de 27 de junio de 1823, se estableció un impuesto anual equivalente al salario de tres días.
(27) si aquí cuecen habas, en España a calderadas. El Diccionario de autoridadesregistra la forma siguiente: en cada casa cuecen habas, y en la nuestra a calderadas, y dice que es un refrán que "da a entender que en todas partes hai trabajo, y que cada uno mide los suyos por los mayores". En otras partes Lizardi lo escribió así: en todas partes cuecen habas (en El Pensador Mexicano, t. III, núm. 11 y en el Suplemento del 7 de marzo de 1814: "Continúa Juanillo la conversación sobre el teatro", pp. 448 y 530 de Obras III, op. cit., en La Quijotita y su prima, t. IV, cap. I, p. 403 de Obras VII, op. cit., y en un folleto de 1822 intitulado Hasta los mudos se quejan al piadoso emperador).
(28) se les arranca. Arrancársele a uno: acabársele a uno el dinero. Santamaría.Dic. mej.