FUGA DE GUERRERO Y BRAVO CON
EL GENERAL SANTA-ANNA(1)
"Los espíritus inquietos no se hallan bien con el orden, les es molesta la paz..." dijo en días pasados un mexicano, quizá no mal patriota, clamando contra Santa-Anna(2)y a favor del señor Echávarri,(3) porque dizque distingue de personas, confiesa, estima y aplaude el mérito do quiera que lo encuentra... ¿Y qué dirá ahora de la intempestiva fuga de los señores Guerrero,(4) Bravo(5) y alguna más oficialidad, que según se dice por la calle se han marchado también con los sujetos referidos? Él presume de ingenuo e imparcial, en orden al extraño y al indígena, a pesar de que muchos papeles suyos respiran cierta saña contra los españoles, nada inferior a aquélla que en otro tiempo abrigaba en su pecho contra los cristianos un Saulo, enemigo furibundo de tal nombre; él blasona de un gran patriota, poseído de los sentimientos más humanos y nobles, aunque, a mi ver, no pasa de un Quijote de primera, o de un Sancho, pero sin panza; él, en fin, ha sido fuertemente cogido, no ya tentado del demonio, por esto de escribir no como quiera, sino en tono magistral, hablando a sus conciudadanos como en persona de aquellos grandes sabios de Roma y Grecia que dirigían la palabra a los demás bajo el gran concepto de ilustración y virtud que les debían, bien seguro de que sus voces las escuchaba el pueblo como oráculos; a mí me late(6) que no tardamos en leer un papelito de su ingenio entusiasta y fuego de amor patrio sobre este nuevo y escandaloso suceso ocurrido en la capital del Imperio mexicano. Ya me parece que lo oigo comenzar de esta manera: ¡Cabezas sin sesos, manos sin dedos, revolucionarios malhadados, hombres viles, etcétera! Vosotros sois el objeto de mi consideración en estos días, por más que pretendo desvanecer en mi imaginación la tétrica memoria de vuestra infausta suerte, para lograr sin mezcla de congoja las gratas diversiones que en estos días ofrece México a sus fieles habitantes...
¿Lograr sin mezcla de congoja las gratas diversiones que ofrece México en estos días? ¡Ah! ¿Cuáles podrán ser ésas, con tamaño cuidado que debe haber producido en esta corte imperial la fuga de Guerrero y Bravo? Ésas ya son palabras mayores, y no ha de haber quien duerma, sin sobresalto en muchas noches. Unos, sin duda, echarán la culpa de sus congojas y causa de sus desvelos al germen republicano que no se acaba de arrancar de la viña del Imperio; otros, tal vez a la moneda de papel(7)que ha hostigado a los que sólo gustan de manejar el oro y plata, desdeñándose de cargar estos metales sin cuño, aunque sea del antiguo rey de España;(8) quienes... Lo cierto es, ¡oh triste México!, que cada día ofreces a tus habitantes nuevos espectáculos; pero con esta alternativa, que por uno lisonjero y agradable, presentas mily mil los más formidables y funestos, capaces de lastimar al corazón más insensible...
¡Buen Dios, Dios de la paz! ¿Cuándo acabáis de unir y aquietar esta nación tan enemiga de sí misma? Unión, Unión, Unión en el Imperio.
(1) Puebla, reimpresa en la Oficina de don Pedro de la Rosa, impresor del gobierno imperial, 10 de enero de 1823. Aparentemente la primera impresión se hizo en la imprenta de don José Mariano Fernández de Lara. Este folleto ha sido atribuido a Fernández de Lizardi, aunque desconocemos los motivos de tal atribución.
(2) Antonio López de Santa-Anna. Cf. nota 2 a Viva el general...
(3) José Antonio Echávarri (1792-1834). Jefe realista y después general, nacido en Vizcaya. Inició su carrera militar durante la Independencia, alistándose en los "Fieles de San Luis". Peleó al lado de Calleja hasta que se adhirió al Plan de Iguala. Iturbide le confirió el mando de las tropas que atacarían Querétaro. Al iniciarse el pronunciamiento de López de Santa-Anna, se le encomendó a Echávarri sofocar la insurrección. Posteriormente él se adhirió a ésta, y de su acuerdo con Santa-Anna nació el Plan de Casa Mata (1 de febrero de 1823). En 1827 fue desterrado por creérsele mezclado en la conspiración del padre Arenas. En Estados Unidos dio lecciones de castellano.
(4) Vicente Guerrero (1783-1831). General de división y presidente de la República Mexicana. Se unió a las fuerzas independentistas de Galeana en 1810. Después estuvo a las órdenes de Morelos. Fue uno de los pocos que siguió en armas después de la muerte de este último. Iturbide lo invitó a unir sus tropas, acuerdo que se dio en Acatempan. Sin embargo, pronto combatió a Iturbide en unión de Bravo. Ambos se dirigieron al sur. Insurreccionaron Chilapa. Fueron combatidos por Epitacio Sánchez, quien murió en la batalla; no obstante, la ganaron las tropas imperiales.
(5) Nicolás Bravo. Cf. nota 33 a Otra afeitada...
(6) a mí me late. Intuyo. Darle en el corazón. Santamaría, Dic. mej.
(7) moneda de papel. "En esta época tuvo lugar el desgraciado ensayo del papel moneda, que tan en poco apreciaron los mexicanos, y fué una de las causas que contribuyeron á la caida del desdichado emperador. La junta instituyente se ocupó en 1822 en arreglar la hacienda para el año siguiente; según sus cálculos, faltaba la cantidad de seis millones de pesos para llenar los gastos; y á fin de cubrir este deficiente decretó una contribucion directa, que era una captacion de cuatro reales por cada individuo, hombre ó mujer, de catorce á sesenta años, y un derecho de consumo de 10 por 100, calculado sobre los arrendamientos cuadruplicados de las casas. Mas como el producto de estas contribuciones no habia de comenzar á percibirse hasta el mes de marzo, y en los meses anteriores no se contaba con entradas ningunas, y era indispensable ademas pagar un prestamo de 2.800.000 pesos, le ocurrió el espediente de crear un papel, que más que monedas, eran libramientos contra el tesoro, con plazo de un año, y que emitidos como vales espedidos por numerario, corrieran por de pronto en el mercado, amortizándose tan presto como los impuestos establecidos fueran productivos. El decreto respectivo es de 20 de diciembre de 1822, publicado por bando el dia 30." Diccionario universal de historia y geografía, op. cit., t. V, pp. 928-929. Se había expedido la cantidad de 2.000.00 cédulas de un peso cada una; 500.000 de dos pesos y 100.000 de diez pesos, poniéndoles la marca necesaria pata evitar su falsificación. Más tarde este papel se retiró por decreto del Congreso.
(8) O sea la moneda de busto. De 1772 a 1821 hubo monedas que se llamaron de busto por tener en una de las caras la efigie del rey. También hubo otra moneda de busto con la efigie de Iturbide. Cf. nota 3 a Alerta mexicanos...