EN DONDE MURIÓ ITURBIDE VIVEN
EN PAZ LOS TRAIDORES(1)
Es bien extraño que en el estado de las Tamaulipas,(2) donde con tanta prisa y energía pasaron por las armas al señor Iturbide,(3) cumpliendo con la ley, sin valerle la disculpa de que la ignoraba; es extraño, repito, que en esta nueva Atenas se sufra por el gobierno y autoridades militares un atentado como el que se nos comunica, y es el siguiente:
“El ciudadano teniente coronel de ejército, mayor actual en comisión
del regimiento de milicia activa de Tamaulipas,
de que es coronel el ciudadano
“Da parte al señor coronel del expresado cuerpo y comandante general de los cuatro Estados de oriente, de haberse producido el habanero Juan Núñez del Castillo la noche del 27 de marzo, en la casa de mi morada, en los términos siguientes: tomando una copa, en la mano, con aguardiente, brindó diciendo en voz alta: mueran los liberales, y habiéndole reprendido agriamente tal atentado, respondió: ¡caray!, ¡que he dicho!, y a consecuencia dijo: muera la libertad. Hecho que presenciaron el teniente coronel, ciudadano José María Barberi,(5) el ciudadano capitán Severo Ruiz, ciudadano teniente José Porto, el ciudadano sargento, que fue, Francisco Verdeja, el ciudadano Ramón Quintana,(6) el asistente Anastasio González, Juan Eugenio Sedillo, el ciudadano Luis Padilla, Mariano Claret, la señora esposa del teniente Porto y otras personas que omito por no tener presente, y, disimulándole por aquel momento tal atentado encargué a los oficiales velaran sobre la conducta de este individuo, al que se le ha advertido una inquietud, sorprendido y agitado siempre hasta el día 31 de este mes a la una del día que, reprendiéndole yo el hecho referido y acción que hizo el citado Núñez del Castillo la expresada noche, le dije que se guardase bien en decir otra ocasión semejantes palabras, a lo que respondió Núñez: ¡Caray!, yo estoy hecho a responder cuando me preguntan ¿quién vive?: España, por la costumbre que tenemos; y le repliqué, pero no ha habido costumbre de decir muera la libertad, ni mueran los liberales. Agitado yo de un celo patriótico, en la noche del mismo día, estando sentado con el ciudadano teniente coronel José María Barberi, el ciudadano ayudante Luis Azqueta, el ciudadano alférez Antonio Salazar(7) y ciudadano Padilla, siendo este hombre sospechoso a todos los expresados, y hablando en general sobre los genios soberbios, tomó la palabra Núñez diciendo: que él era muy soberbio y que parecía, trataban de molerlo, y haciendo una seña con sus brazos muy indecente, dijo el referido Núñez: para ellos; yo le respondí imponiéndole se abstuviese de tales procedimientos, que estaba en una mesa de caballeros oficiales, honrados y moderados, y que estaba faltándoles; mas Núñez se paró lleno de ira en ademán de imponerme con voces altas y descompasadas, diciendo que él tenía quién lo sostuviera, que no podrían atentar contra él; le impuse bajase la voz y tanto más la alzaba, volviendo la vista a los referidos concurrentes de la expresada mesa, y no encontrando éste apoyo en los dichos, porque guardaron todos un silencio sin hablar palabra, le reprendí agriamente con estas voces: ‘Cállese que es criminal, y yo he sufrido su altanería y orgullo, acuérdese las expresiones que ha vertido la noche del baile, y avergüéncese, es digno de un suplicio y lo ahorcaré en medio de la plaza,’ y se salió diciendo que se lo haría bueno, que ahí lo vería.
“San Carlos,(8) marzo 31 de 1826.
José Mariano Guasque.”
¡Qué tal, conciudadanos!, ¿no es ésta la mayor desvergüenza que puede tolerarse en nuestra patria? ¿Hasta cuándo dejarán de burlarse de nosotros los enemigos de nuestra libertad? Hasta nunca, y harán muy bien, pues que si los gobiernos son débiles y no los castigan como debieran, ellos conocen o que les tienen miedo o que no saben precaverse. ¿Qué hubiera hecho con alguno de nosotros el gobierno español si se hubiera producido en estos términos contra él? El destierro perpetuo a un presidio mortífero habría sido el equivalente al suplicio, si lo hubiera tratado con toda consideración.
Entre nosotros no hay de esto: nos insultan, nos befan, se burlan públicamente de nuestra libertad y se quedan impunes. Así saldrá ello.
Mientras que los déspotas de los pueblos opriman a los infelices y disimulen a los criminales, fiados en la distancia que media entre ellos y los gobiernos de que son subalternos, el descontento, la murmuración y el peligro de perder nuestra libertad, irá en aumento.
Por otra parte, la maldad se hace más insolente cuando se toleran sus primeros ensayos. Si el caso que referimos bajo la firma de quien nos escribe, es cierto, como parece según que está afianzado con testigos, no será mucho que mañana ese mismo individuo grite una contrarrevolución en aquellos remotísimos lugares y nos envuelva en una guerra de anarquía y de desolación.
Para que el gobierno tamaulipa recobre su antigua energía, le repetiré aquí la ley terrible pero necesaria que acaban de dar las Cámaras contra los enemigos de nuestra libertad. Dice así:
“Artículo 1. Los Estados Unidos Mexicanos no oirán jamás proposición alguna de España ni de otra potencia en su nombre, si no está fundada en el reconocimiento absoluto de su Independencia bajo la forma actual de su gobierno.
“2. Tampoco accederán en ningún tiempo a demanda alguna de indemnización, tributo o exacción que pueda entablar el gobierno español, o cualquiera otro en su nombre, por la pérdida de su antigua supremacía sobre estos países.
“3. Será traidor, y castigado con la pena capital, el individuo o individuos sujetos a las leyes de la República Mexicana que propongan o promuevan de palabra o de escrito, pública o secretamente, así en lo interior de la federación, la proposición comprendida en el artículo 1; y con ocho años de prisión el que o los que promovieren lo contenido en el 2.
“4. No habrá fuero respecto de estos crímenes.”
Instruidas aquellas autoridades, como deben estarlo en esta ley benéfica, no tienen más que hacer sino aplicársela al primer hablador, como le aplicaron a Iturbide la de proscripción, y así escarmentarán los díscolos y no se repetirán atentados tan escandalosos como el citado.
México, junio 3 de 1826
El Pensador
NOTA: Los fanáticos, chaquetas,(9) parciales, perjuros e ignorantísimos jurados, que con la mayor desvergüenza y atropellando la opinión pública absolvieron los libelos infamatorios del gachupín(10) Aza,(11) amárrense las bragas, pues voy a hacer ver al público qué casta de pajarracos son.
(1) México: 1826. Imprenta de la Testamentaría de Ontiveros [Cf. nota 1 a La tragedia de los gatos...].
(2) Cf. nota 16 a Las sombras de Concha...
(3) Iturbide. Cf.nota 17 a Impugnación que los gatos...
(4) José Bernardo Gutiérrez de Lara (1780-1830?). Hacendado y comerciante que nació en Tamaulipas. Cuando Hidalgo estaba en la hacienda de Santa María, cerca de Saltillo, Gutiérrez de Lara le manifestó que tenía buenas relaciones en Nueva Orleáns para conseguir hombres, armas y municiones. Hidalgo y su gente lo nombraron teniente coronel, le dieron credenciales e instrucciones para que se presentara ante el gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica. En Washington habló, sin éxito, con el presidente Monroe porque, según dijo Gutiérrez de Lara, este país estaba interesado en quedarse con territorios de nuestra República. Pasó a Nueva Orleáns y organizó un cuerpo de voluntarios angloamericanos, tomó los territorios de Nocodoches, Trinidad y la bahía del Espíritu Santo. Derrotó a los gobernadores de Nuevo León y Texas; tomó la plaza de Bejar y derrotó a Elizondo. Fue traicionado por José Alvarez de Toledo y derrotado por el general realista Arredondo. En 1824-1825 el Congreso de Tamaulipas lo nombró gobernador del Estado. Asistió a la sesión del 18 de julio de 1824 en que se condenó a muerte a Iturbide. Al dejar el cargo de gobernador fue nombrado comandante general del Estado.
(5) José María Barberi. Teniente coronel que Fernández de Lizardi cita, junto con Juan Velázquez y Manuel de la Concha, y que con su actividad y celo aterrorizaron a las muchedumbres. O quizá eran Juan Barberi, abogado, asesor y teniente de juez del real tribunal de La Acordada. En el número 2 del tomo II, de las Conversaciones del Payo y el Sacristán, Fernández de Lizardi cita a un Barberi como traidor, junto con Infanzón, Esparza, Rodríguez, Melgarejo, Andrade, Castrejón, Lubián, Berdeja y otros (en Obras V, op. cit., pp. 282-283).
(6) No sabemos si es un descendiente o el propio Ramón Quintana del Azebo, que fue colaborador del Diario de México y uno de los primeros miembros de la Arcadia de México (1808), cuyo seudónimo era Dametas.
(7) Antonio Salazar. Fernández de Lizardi cita a un subteniente Antonio Salazar como conspirador iturbidista en Cuarto ataque al castillo de Ulúa..., en Obras XII, op. cit., p. 480.
(8) San Carlos. Villa cabecera de la municipalidad del mismo nombre, en el estado de Tamaulipas. Se encuentra en la sierra de San Carlos. Sus actuales límites son: Burgos, San Nicolás, Jiménez, Hidalgo, Padilla y Villagrán.
(9) chaquetas. Cf.nota d a Breve sumaria...