EL QUE DESDE CHICO ES GUAJE
HASTA ACOCOTE NO PARA (a)(1)

 

LETRILLA

 

Desde que yo era muchacho

oía decir a mi nana

que el que desde chico es guaje,

hasta acocote no para.

 

¿No ves a aquel cuya cuna

debe quizás a un cochero,

a un gañán o a un carnicero,

y por yerro de fortuna

logró casarse con una

mujer necia con caudal,

y hoy se pasea en el Portal

con aire de un personaje?

 

pues es guaje.

 

¿Y qué diré, si olvidado

de su humilde sencillez,

trata con fiera altivez

al deudo, al amigo, al criado

y al pobre que lo ha ocupado

creyéndolo caballero?

Diré que es un ruin grosero

este plebeyo ricote

 

y acocote.

 

Que quien noble y rico mire

a los pobres con desdén,

que ande tieso o con vaivén,

y que de mí se retire.

Que haga locuras, que admire

por aquella vanidad,

hija de su necedad,

no es mucho, pues, sin ultraje,

 

es un guaje.

 

Pero al que conozco yo,

que se supo aprovechar,

porque está en leche la mar,(2)

del principal que robó(3)

y de quien él se olvidó

con el ruido del dinero,

si dice que es caballero,

díganle que es un Quijote,

 

y acocote.

 

El muchacho desgraciado

que logró un bruto tener

por padre, que ni aun a leer

siquiera lo ha dedicado;

que lo tiene muy malcriado;

que jamás le ha dado oficio,

y que en la escuela del vicio

consiste su aprendizaje,

 

es un guaje.

 

Este pobre, de muchacho

será un guaje, ya se ve;

pero si así crece, ¿qué?

será un ladrón, un borracho,

un vago, un idiota, un macho;

y fundado en su ignorancia,

podrá probar sin jactancia

que es máquina u hotentote,

 

o acocote.

 

Que aquel mire con desdén

un papel, porque comprende

que aunque lo lea no lo entiende,

desde luego hará muy bien.

Pero si se encuentra quien,

a fuer de orgulloso y necio,

sin leerlo lo dé al desprecio,

sin duda será un salvaje

 

y un guaje.

 

Pero es peor en mi opinión

quien lo juzgue por el rubro;

en este pobre descubro

todo el juicio de un lirón,

y aunque aquí no es ocasión

de hablar de tales lectores,

el que lo haga así, señores,

merece que se le note

 

de acocote.



(a) Los refranes vulgares suelen ser los medios más seguros, para introducir en el vulgo algunas verdades que se le hacen desabridas si se les dan de otro modo por su seriedad. Aquí ya sabemos que el guaje es el calabozo redondo y acocote el largo.

(1) De este poema se tienen muy escasas noticias. González Obregón no lo menciona; Spell tampoco, tal vez por no haberlo encontrado en los informes de la Censura. Como otras composiciones de estos años, debe de haberlo publicado por vez primera en pliego suelto; pero hasta la fecha se desconoce el original y se cuenta sólo con la versión de Rea Spell (pp.157-160). Aunque sus razones no son muy convincentes, Radin considera que podría ser el primer poema escrito por Fernández de Lizardi en 1811 "because of the note attached to it and which clearly must have been attached when it first appeared. The note refers to the use of popular catchwords and refrains as titles for poems. He must have regarded this as an innovation requiring explanation". (Sutro, p. 19.)

(2) porque está en leche la mar. Del dicho andaluz tener uno leche: tener uno suerte, o mucha suerte; ser chiripero. Santamaría, Dic. mej.

(3) principal. Capital, importe de una deuda; interés fundamental o cuantía de una reclamación. Usado en lenguaje forense, principalmente. Santamaría, Dic. mej.